PROFETIZA
CONTRA
LAS NACIONES

Un libro del tiempo del fin por Ronald Weinland

Ap 10:11

Capítulo 2
UN MUNDO ENGAÑADO



ESTE MUNDO ESTÁ PASANDO por mucho sufrimiento. Y con los acontecimientos catastróficos que ahora lo asolan, las cosas sólo van a empeorar aún más. Dios ahora está llevando a los seres humanos a un punto, algo que Él ha planeado de antemano, en el que ellos tendrán que comenzar a enfrentarse a la realidad y a la verdad; algo al que la naturaleza humana se resiste y se niega a hacer. Esto es algo típico de la naturaleza humana, que a menudo se presenta como siendo mejor de lo que realmente es y esconde lo que es realmente.

Dios no va a permitir que el ser humano siga viviendo en un mundo donde hay tanto engaño. Mucho antes de que cualquier cosa fuera creada Dios ya tenía un plan, que abarca un espacio de tiempo muy específico y según el cual Él iba a traer a los seres humanos al punto en que están ahora, haciéndoles ver los frutos de su autogobierno y de sus propios caminos.

Para entender la razón por la cual el mundo ha llegado a la situación en que está ahora, para entender la gran devastación que se avecina, usted debe mirar a la historia, al origen a todo esto, y entonces usted podrá ver que lo que estamos viviendo ahora es el resultado de esto. Todas estas cosas están vinculadas. Si usted comprende el pasado usted podrá comenzar a entender mejor por qué el mundo está pasando por lo que está pasando ahora. Usted también podrá comprender mejor que Dios permite que esto suceda para poder ofrecer un mundo mucho mejor a los seres humanos. Sin todo lo que está pasando Dios no nos podría ofrecer esto.

El caos del que usted ahora puede ser testigo, con el colapso de las economías, los disturbios urbanos, los altercados y rivalidades en los gobiernos, nación contra nación, las guerras, los enfrentamientos religiosos y el aumento de la maldad en este mundo, todo esto es el producto de un gran engaño. Y gran parte de ese engaño viene de los gobiernos, de los medios de comunicación, de los negocios, del comercio y de la industria, y de la religión. Y también de las cosas que las personas imponen a sí mismas.

Las cosas que las personas imponen a sí mismas son el resultado de una ceguera complaciente, porque quieren que las cosas a “sigan como siempre”, sin tener ningún tipo de contratiempo en sus vidas. En una especie de silenciosa y tácita mentalidad mafiosa algunos han unido fuerzas para manipular e inflar los mercados, las bolsas de valores y los medios financieros. Esta enorme burbuja especulativa del mercado de valores fue creada también por la avaricia de los inversores, que cerraron sus ojos para la corrupción y para el colapso de las economías en “otras” partes del mundo. Y como esto no estaba pasando “cerca de casa”, todos si pusieron de acuerdo para ignorar las noticias de lo que estaba pasando en el mundo y centrarse en su propio país.

Los telediarios y periódicos en la mayor parte del llamado mundo occidental presentaban historias sensacionalistas sobre estrellas del deporte, políticos, estrellas de cine y criminales. Y también mostraban una gran variedad de acontecimientos sin importancia en nuestra sociedad. Y esto ha contribuido para distraer la atención de las personas de la realidad, proliferando así ese engaño. Y la mayoría de las personas se ha dejado engañar de buena gana. Ellas han impuesto ese engaño a sí mismas, intentando “hacer creíble” que nuestro mundo no es tan malo como parece.

El engaño no es otra cosa que la ausencia del sentido de la realidad y de la verdad. El mundo está lleno de mentiras, de falsedad, de medias verdades, de falsos testimonios y de engaño. Las personas están constantemente distorsionando todo lo que es verdadero. Y en el centro de todo esto está una forma de engaño que es extremadamente poderosa. Y las personas ni siquiera son conscientes de esto, y tampoco están dispuestas a admitirlo cuando esto les es mostrado. Y repito que la capacidad de las personas de entender la realidad depende de su disposición a dar oídos a Dios. Sólo Dios puede mostrarnos claramente la verdad y exponer el engaño. Y Dios ahora está empezando a revelar la existencia y la práctica del engaño en todo el mundo.

Cuando la verdad sale a la luz, exponiendo el engaño y la mentira, como está pasando ahora en el mundo, que está siendo despertado a su verdadera condición y estado, esto provoca un choque en las personas, esto provoca sentimientos de incredulidad, de dolor, de miedo y de ira. Las personas entonces se sienten traicionadas, lo que muchas veces les provoca deseos de venganza, provoca la anarquía.

El engaño, y el perverso poder que hay detrás de él, comenzó en el mundo espiritual, mucho antes de que Dios creara el ser humano en esta tierra. Dios creó primero a los seres espirituales y después a los seres humanos. Y esto tiene que ver con el motivo por el cual Dios nos ha creado de una manera diferente. Y también tiene que ver con el motivo por el cual estamos viviendo ahora la última fase del tiempo del fin. Y sólo si comprendemos estas cosas podemos ver la maravilla de la creación de Dios; y también podemos ver cual será el próximo paso en Su gran plan. Dios ahora está trabajando para salvar a gran parte de los seres humanos para que ellos puedan seguir viviendo en una nueva era. Pero no se haga ilusiones, porque mismo con todo lo que Dios está haciendo para salvar a las personas, millones aún van a morir durante esta última fase del tiempo del fin, antes que comience el Milenio.

Dios ha revelado que nosotros, los seres humanos, en nuestro presente estado y teniendo la mente que tenemos, no somos capaces de comprender la existencia de Dios. Nosotros somos seres físicos y nos ocupamos de las cosas físicas que nos rodean, de las cosas que podemos ver, tocar, oler, calcular, medir, etc. Todo lo que es físico funciona de acuerdo con determinadas leyes. Y estoy explicando esto de una manera simplificada, pero quisiera enfatizar el hecho de que somos una creación física, que existimos en un universo físico. Y esto es todo lo que nosotros somos capaces de entender. Sin embargo, también existe una creación espiritual, que no podemos ver. Seres compuestos de espíritu. De la misma manera que este universo físico está compuesto de elementos físicos.

En nuestro mundo físico hay leyes que podemos entender. Esas leyes son exactas. Son leyes que regulan las matemáticas, la química, la física, etc. Nuestra capacidad de entender esta creación física se debe al hecho de que esas leyes no cambian. Esas leyes son exactas, son fiables, y siempre funcionan de manera constante, uniforme y ordenada. Pero todavía hay muchas cosas que no podemos comprender sobre tales leyes. Fue gracias a esas leyes que hemos aprendido a utilizar y a aprovechar muchas formas de energía, pero seguimos sin entender como ellas funcionan.

El ser humano no es capaz de crear nuevas leyes, y tampoco puede alterar las ya existentes. Esas leyes no son visibles por ningún medio físico, pero podemos ver y notar sus resultados. Simplemente sabemos que ellas existen. No podemos verlas, no podemos pesarlas o medirlas, no podemos comprenderlas del todo, pero sabemos que ellas existen. Y lo mismo nos pasa con el mundo espiritual. No podemos ver algo que es espíritu, no podemos pesarlo o medirlo, ya lo que es espíritu no posee ninguna propiedad física. Al igual que esas leyes.

Y en muchos sentidos, esto es como intentar entender a Dios. Nosotros, con nuestro razonamiento limitado, tratamos de entender a Dios en el plano físico, pero la realidad es que no podemos entender Su existencia. Y así como los seres humanos no podemos comprender del todo la existencia de las leyes que rigen el universo, tampoco podemos comprender del todo lo que es espíritu, como Dios, que es espíritu, a menos que Dios nos dé Su espíritu, que nos permite tener una mente que puede “ver” estas cosas en el plano espiritual. Nosotros, por nosotros mismos, simplemente no poseemos tal capacidad.

Si los seres humanos pudiesen entender, aunque tan sólo a nivel físico, y pudiesen creer una importante verdad sobre las leyes que existen en nuestro mundo, entonces seríamos muchos más sabios y las cosas nos irían mucho mejor. Y esta verdad a la que me refiero es que las leyes que están en movimiento son de naturaleza espiritual, porque son controladas y sostenidas por Dios Todopoderoso. Yo no puedo ni siquiera empezar a comprender esto. Y ningún otro ser humano tampoco. Nosotros fuimos creados con la limitada habilidad y capacidad de la mente humana. Y si el ser humano se niega a creer que Dios es el Creador de todas las cosas, él tampoco puede creer que Dios es quien sostiene todas las cosas.



El Verbo de Dios

La única forma en que podemos comprender algo de la creación espiritual es si Dios nos lo revela, si Él nos habla sobre esto. Y eso es lo que Dios hecho esto. Voy a volver al comienzo de esta historia.

Dios nos explica algo básico. Y entonces nosotros podemos elegir si vamos o no creer lo que Dios nos dice. Dios nos dice que en el principio no existía nadie más que Él – que únicamente Dios existía. En el principio sólo Dios existía. Dios habla de Su existencia como espíritu, antes de que cualquier cosa existiera, utilizando la palabra “Verbo” en Juan 1 y la palabra “sabiduría” en el libro de Proverbios.

Ambas palabras, “sabiduría” y “Verbo”, se refieren al más recóndito de la mente de Dios, a lo que revela quién Dios es, a Sus pensamientos, Su mente, Su propósito, Sus caminos. Esto es algo de naturaleza espiritual, esto es el espíritu de Dios, esto es el “espíritu santo”.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con [del griego – pertenecía a] Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

La palabra “con” aquí fue traducida erróneamente. Y esto fue hecho adrede por los que tradujeron la Biblia. Esto fue hecho para hacer creíble una falsa doctrina que el cristianismo tradicional abraza y a la que se aferra. Y esto fue traducido erróneamente porque los traductores de la Biblia creían que Jesús Cristo siempre ha existido junto (con) al Dios Eterno. Esto es parte de una doctrina que surgió en el año 325 d.C., y que fue establecida por el Concilio de Nicea. La doctrina de la trinidad. Y voy a hablar de esto más adelante.

Existen otras palabras en el idioma griego que son traducidas como “con”, cuyo significado es “estar con” alguien, “junto a” alguien, o “al lado de” alguien. Pero la palabra griega utilizada en este versículo no es ninguna de ellas. La traducción equivocada de esta palabra como “con” sugiere la existencia de dos seres diferentes, uno “con” el otro. Sin embargo, la palabra griega que fue utilizada originalmente en este versículo debe ser traducida como “a”, y significa que algo “pertenece exclusivamente a un único ser”.

Lo que aquí está siendo dicho es que el Verbo pertenecía “a” Dios y a nadie más, porque entonces no existía nadie más. El Verbo era de Dios y de nadie más. Yo ya he explicado que Dios afirma claramente que sólo Él es Dios, el Eterno Dios, y que no hay otro.

Y más adelante en este pasaje está escrito que el Verbo “se hizo carne” y que habitó entre los discípulos. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Estos versículos nos dicen que Jesús Cristo nació del Verbo de Dios. Y esto significa que él nació de la mente y del ser de Dios Eterno, el único ser que existe por sí mismo. Jesús Cristo fue concebido directamente del Dios Eterno, de Su Verbo. Pero la falsa doctrina de la trinidad dice que hay tres seres separados en la divinidad, que siempre han existido juntos. Esa falsa doctrina dice que esos seres son el Padre, el Verbo (o Jesús Cristo), y el espíritu santo. Esa doctrina también afirma que el Verbo, que según ellos era Jesús Cristo, renunció a su poder como un ser divino para convertirse en ser humano físico, nacido de una madre física, para morir por toda la humanidad. Pero la verdad es que Jesús Cristo no existía antes de ser engendrado por el Verbo de Dios Padre (versículo 14), y nacer de un ser humano físico, para convertirse en el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad, para que los pecados de todos los seres humanos pudiesen ser perdonados mediante Su sangre, por él derramada.

La doctrina de la trinidad es algo tan retorcido y falso que ellos dicen que es “un misterio”. Y esto es de veras un misterio porque ellos no pueden explicar sus complicadas ideas de una manera clara, de una manera que tenga algún sentido. Y por más sorprendente que sea esta doctrina es uno de los pilares del cristianismo tradicional.

La palabra “Verbo” viene de la palabra griega “logos”, cuyo significado más exacto es “pensamiento revelador”. Esto es la esencia que identifica la mente y la identidad de un ser. Y como todos los individuos, nosotros somos identificados por lo que pensamos. Los pensamientos de un individuo se traducen en sus acciones. Y esas acciones reflejan el “logos”, el pensamiento revelador. Lo que sale de la boca de un individuo, las “palabras” [logos] que él habla, revelan lo que está en su mente.

En la Biblia la palabra “logos” no es utilizada para referirse solamente a Dios, pero también para referirse a los seres humanos. Esta palabra es utilizada en expresiones que identifican lo que sale de las personas, por medio de las palabras que ellas hablan, y que reflejan su mente, su forma de pensar. Ejemplos de estas expresiones son: “palabras vanas”, “palabras perversas”, y “sus palabras carcomen como un cáncer”. Cristo advirtió a las personas sobre las palabras que salían de sus bocas, ya que esto refleja el verdadero ser de una persona, revela lo que está en su interior y en sus pensamientos. Él dijo: “Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.

Como todos individuos, nosotros somos identificados por lo que pensamos. Las palabras de una persona, escritas o habladas, y sus acciones, reflejan sus pensamientos. Sus palabras y acciones reflejan el “logos”, el pensamiento revelador de su mente.

Todo lo que puede ser explicado al ser humano sobre Dios comienza a partir del Verbo, el Logos, que es Dios. Esto es lo que Dios es. El Verbo, Dios, Su pensamiento revelador, comenzó a manifestarse cuando Él creó el mundo espiritual y los ángeles. Más tarde Él creó el universo físico y después el ser humano. Y hasta el día de hoy Dios sigue revelando Su voluntad y todo lo que Él se ha propuesto. Esto es Dios, esto es el Verbo de Dios siendo manifestado (revelado) al mundo.

En la Biblia hay muchas historias. Pero la mayor parte de lo que está escrito en la Biblia es la revelación de la voluntad de Dios y del propósito de Su creación. La Biblia es la Palabra de Dios. Jesús Cristo nos dijo que lo que él hablaba, la Palabra de Dios, no venía de él. En Juan 14:24 Jesús dice claramente a los discípulos: “La palabra [logos] que de mí habéis oído no es mía, sino del Padre que me ha enviado”. Y en Juan 17:14-17 podemos leer la oración de Cristo: “Yo les he dado [a los discípulos] Tu palabra [logos]”. Él también dijo: “Santifícalos [apártalos para uso y propósito sagrados] por medio de Tu verdad. Tu palabra [logos] es la verdad”.

Continuando en Juan 1, podemos leer: “Todas las cosas fueron hechas por Él [refiriéndose al Verbo, que es Dios, que revela quién Dios es], y sin Él [sin el Verbo, que es Dios] nada de lo que fue creado llegó a existir. En Él [en el Verbo, que es Dios] estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:3-4).

Todo lo que existe es fruto de la planificación y del propósito de Dios, de lo que Él ordenó y determinó. Todo esto se resume en el Verbo de Dios, y es la voluntad de Dios.

Y en el versículo 14 está escrito que el Verbo se hizo carne, y esto significa que el pensamiento revelador (el Verbo, el Logos) de Dios Todopoderoso, que fue dado a Jesús Cristo, que estaba en Jesús Cristo, era la manifestación, la revelación (la mente) de Dios que fue dada a los hombres. Jesús Cristo nació con la mente de Dios, porque Dios era su Padre. Pero él creció teniendo su propia personalidad, que fue formada a través de todo lo que él experimentó en su vida física. Él tenía su propia personalidad que era única y diferente de la de su Padre.



El Poder del Espíritu de Dios y el Espíritu Santo

Es necesario entender la diferencia que hay entre los poderes espirituales que Dios tiene. Hay una diferencia entre el poder de Su espíritu, a través del cual Él crea, y el poder del espíritu que se origina en Su mente, que es el espíritu santo. Y aunque ambos sean de naturaleza espiritual, el poder mediante el cual Dios trabaja y crea no es lo mismo que el poder del espíritu santo, pero es el poder que Dios usa para cumplir Su voluntad.

Por lo tanto, el espíritu santo no debe ser confundido con el poder de Dios, que es el poder que Él usa para cumplir Su voluntad.

El poder a través del cual Dios trabaja, cumple y realiza todas las cosas, es el poder de Su espíritu. Pero el poder que revela Su mente, Sus pensamientos, que emana de Su ser, es el espíritu santo. El espíritu santo es el medio a través del cual Dios comunica Sus caminos, Sus pensamientos, Su voluntad, Su propósito, Su verdad y Su mente a los demás.

Y fue así que Dios derramó Su espíritu santo (Su mente, Sus pensamientos, Sus caminos, Su verdad) sobre los discípulos en el Día de Pentecostés en el año 31 d.C.. Esto fue lo que les permitió ver las verdades y los caminos de Dios de una manera que ellos no habían podido ver hasta entonces. Cuando esto sucedió, ellos entonces pudieron ver, de forma individual, las cosas que Dios les estaba comunicando a través del espíritu santo. Y ellos fueron capaces de enseñar estas cosas a los demás, que entonces también podían ver y entender. Como Pedro, que comenzó a enseñar sobre ese salmo de David, del que ya hemos hablado. Pedro fue capaz de revelar a los demás que ese salmo, aunque fuera escrito por David, no habla de David como ellos pensaban, pero que se trata de un salmo profético sobre el Mesías.

El poder de Dios para hacer las cosas que Él hace, las cosas que Él logra, crea, sostiene, etc., es “Su poder espiritual”, que Él puede usar según le plazca. Y lo que Él comparte y comunica a los demás sobre Su propio ser, Su pensamiento revelador, Su mente y Sus caminos, es Su espíritu santo.

Para los seres humanos, lo más cerca que podemos llegar a comprender esto es reconociendo que nuestra mente, lo que nosotros pensamos de forma individual, es lo que somos. Todo lo que hacemos en la vida es el resultado de algo que empieza en nuestra mente. Nosotros primero pensamos y razonamos, y sólo después podemos convertir nuestros pensamientos en acciones. Y nuestras acciones “revelan” a los demás lo que somos, lo que nos hace únicos, nuestro carácter y nuestra personalidad, nuestra manera de ser y nuestra manera de pensar. Y también podemos comunicar tales cosas a través del lenguaje verbal, del lenguaje no verbal o del lenguaje escrito.

Y no hay excusas para los seres humanos cuando se trata de saber más sobre cómo Dios es, porque deberíamos ser capaces de ver esto observando la creación que nos rodea. Esa creación revela mucho sobre Dios. Y también revela Su amor por Su creación y por el ser humano, a quien Él confió todo esto.

Dios nos dio esta maravillosa creación y ha enriquecido nuestras vidas con incontables cosas de las que podemos disfrutar. Él nos dio un mundo ordenado, bello, lleno de abundancia y de una increíble variedad de especies de vida. Él nos ha dado la bendición de poder vivir en familia, dándonos la capacidad de procrear. Él nos muestra muchas maneras de ser productivos y de cosechar las bendiciones de lo que la tierra puede producir. Y todo esto es gracias a lo que Dios ha provisto para nosotros. No tenemos que ir muy lejos para ver la infinidad de cosas que Dios ha puesto en esta tierra para que nosotros podamos vivir una vida increíblemente abundante.

Pero los seres humanos siempre han dado la espalda a su Creador. Ellos han ignorado a Dios y no le han dado oídos. Ellos insisten en cambiar Dios por algo físico, algo que esté dispuesto a aceptar lo que está mal, lo que está equivocado. Tales esfuerzos también sirven para apaciguar la conciencia de los seres humanos, que intenten sentirse bien acerca de sí mismos, ensoberbeciéndose y tratando de demostrar a los demás lo buenos que son y las supuestas virtudes que tienen.

La verdad es que a través de la creación nosotros podemos aprender mucho sobre Dios. También podemos aprender más sobre Dios directamente del propio Dios, si Él así lo decide y nos da Su espíritu santo, que nos revela Su voluntad, Su propósito, y Sus caminos. A través del espíritu santo Dios puede comunicarse directamente con quien le plazca. Él puede hacer esto directamente a nuestra mente, comunicándose con la esencia espiritual que existe en la mente de cada ser humano. Dios no necesita usar de la comunicación verbal, de una función fisiológica que se rige por las leyes biológicas, haciendo uso de los pulmones, de la laringe, de la boca y de la lengua, como nosotros hacemos cuando hablamos unos con otros.

Dios revela que existe un “espíritu en el hombre”, que no es el espíritu santo. Se trata de una esencia espiritual que Dios pone en la mente de cada persona. Esta esencia espiritual, que es parte del cerebro, es lo que da a los seres humanos la capacidad de pensar, de razonar, de recordar y de comunicarse. Esta esencia, que da a cada persona la capacidad de razonar, es lo que a su vez otorga a una persona la libertad de elegir, la creatividad, la capacidad de planificar, etc. Y cuando Dios dio a cada persona tal capacidad, en la mente humana, Dios ha hecho a cada persona, individualmente, responsable por sus propias acciones, por sus elecciones, por la manera que una persona vive.

Dios también dio a los animales una esencia espiritual, que está dentro del cerebro de cada ser viviente. Pero la esencia espiritual que fue dada a los animales no es ni remotamente parecida a la que Dios ha dado a los seres humanos. La esencia espiritual que fue dada a los animales es más bien una “naturaleza programada” de acuerdo a cada especie. Y esto es lo que generalmente es llamado de “instinto”.

Tanto la esencia espiritual que Dios dio a los seres humanos como el instinto que Dios dio a los animales son una parte del cerebro de un ser vivo, algo que el ser humano no puede medir ni demostrar a través de ningún medio científico. La esencia espiritual que hay en el cerebro de todo ser vivo es algo de naturaleza “espiritual”. Y algo que es de naturaleza espiritual no puede ser percibido en el mundo físico, aunque lo que es espíritu exista en el mundo físico.

Los animales no tienen la misma capacidad de razonar, de planificar, y tampoco la capacidad creativa que los seres humanos, pero Dios dio a algunos animales la capacidad limitada de memorizar y de aprender, aunque de manera muy limitada. Y ese proceso de desarrollo en los animales es muy diferente que en los seres humanos. Lo que Dios ha dado a los animales puede generar en ellos diferentes tipos de carácter, singularidad, y/o individualidad que hace con que cada criatura sea distinta a las demás en el mundo animal. Mas ese desarrollo no es el resultado del razonamiento “individual”, como en los seres humanos. Esto es el resultado de respuestas que han sido programadas en ellos y que pueden resultar en una amplia escala de características únicas en cada especie en el mundo animal.

La esencia espiritual que Dios dio a los seres humanos es algo que permite a la mente humana funcionar a un nivel más alto, y que nos capacita a planificar, a diseñar, a razonar, a comunicar nuestros pensamientos e ideas y a tomar decisiones sobre aspectos morales de la vida como seres moralmente libres. Dios ha dado a los seres humanos una mente que es capaz de comunicar y de interactuar unos con otros y también con Él. Y Dios no ha dado eso a los animales.

Cuando acoplada al cerebro, la esencia espiritual que existe en la mente humana puede producir sorprendentes resultados, cuando Dios comienza a trabajar directamente con una persona, para dar continuidad a Su creación en ella. Yo voy a hablar de esto más adelante.

Dios primero planeó las cosas que Él deseaba crear y luego trajo a la existencia lo que Él había planeado. Él empezó creando el mundo espiritual. Y tenemos solamente algunas descripciones de las cosas que existen en el mundo espiritual. Esas cosas nos son explicadas usando términos físicos, porque esa es la única manera que nosotros podemos comenzar a entender esto, porque son cosas que están mucho más allá de la capacidad humana para saber o entender. Un ejemplo de esto es la descripción de algo como “un mar transparente semejante al cristal”, con brillo y colores deslumbrantes, que está delante del trono de Dios.

Hollywood utiliza esta descripción para crear la idea de la existencia de seres más desarrollados, o incluso de dioses, que viven en un entorno así.

Dios creó el Jardín del Edén físico, donde Él entonces creó a Adán y Eva. Pero antes de eso Dios creó un Jardín del Edén espiritual, en el mundo espiritual. Y esto abarca todo lo que Dios creó en el cielo para sostener a los ángeles.



La Creación de los Ángeles

Después de crear el mundo espiritual, Dios entonces creó a los seres espirituales, que se componen de espíritu, y les dio una mente con la que pueden pensar – una mente espiritual. Y así como la mente humana física tiene una esencia espiritual en ella, que le da la capacidad de pensar, razonar, planificar, crear, tomar decisiones como individuos, etc., Dios dio a los ángeles una mente compuesta de espíritu, con una esencia espiritual que también les permite pensar y razonar como individuos. Y al igual que los seres humanos, los ángeles también fueron creados como seres moralmente libres. Ellos no fueron creados para responder automáticamente, pero fueron creados con su propia personalidad e individualidad. Ellos no fueron creados como robots, que responden de manera programada y tampoco fueron creados como los animales, que fueron creados por Dios para responder de manera automática y programada a diferentes situaciones, con lo que nosotros llamamos de instinto.

Dios creó a millones de ángeles. Y cada uno de ellos es diferente, tiene una mente única, y son seres moralmente libres, que pueden elegir libremente. Así fue también cómo los seres humanos fueron creado, pero con una significativa diferencia en su composición, ya que fueron creados para un propósito muy diferente. Y como acabo de decir, la mente que fue dada a los seres espirituales, a los ángeles, es diferente en su composición. Porque todos ellos son compuestos de espíritu. Los ángeles fueron creados de esta manera porque el propósito que Dios tiene para ellos es diferente del propósito que Dios tiene para los seres humanos.

De todos los ángeles que fueron creados, había tres arcángeles que eran el pináculo de esta creación, a quienes Dios dio responsabilidades específicas en Su gobierno. Estos tres seres son Gabriel, Miguel y Lucifer. Ellos son descritos como los ángeles guardianes del trono de Dios. Y esto demuestra la excelencia, el poder y la autoridad que ellos tenían en el gobierno de Dios.

Y quizá usted se esté preguntando: “¿Por qué es importante, o hasta mismo necesario, saber todo esto?” Esto es importante porque revela el motivo por el cual Dios creó a los seres humanos de una manera diferente, en condiciones diferentes y para un propósito mucho más importante que los ángeles. Y este propósito es la razón para que Dios creara a los seres humanos de la manera que fueron creados primero. Y fue solamente en 1994, en este tiempo del fin, que Dios comenzó a revelar por qué Él ha creado la mente de los ángeles y la mente de los seres humanos de maneras diferentes. Y fue entonces que comenzó también la cuenta atrás para el regreso del Mesías. Antes de que Dios lo revelara nadie en el mundo sabía o entendía esto. El propósito de Dios es empezar a revelar esto ahora a todo el mundo. Y Él hará esto de una manera cada vez más poderosa a medida que se acerca el Milenio. Y especialmente cuando comience el Milenio.

La mayoría de las personas tiene un concepto falso y vacío de la vida en el futuro. Y esto a menudo consiste en es la esperanza de que “a lo mejor” hay vida después de la muerte. Y la idea que ellos tienen de la vida después de la muerte es una próspera existencia en un constante estado de placentera complacencia. Algunos creen que después de la muerte ellos estarán contemplando el rostro de Dios por toda la eternidad o que estarán haciendo lo que más les gustaba en esta vida. Y en los funerales ellos suelen decir: “A Juan le gustaba mucho pescar y ahora él está en el cielo, pescando”. Como si “Juan” fuera estar pescando para el resto de la eternidad. Algo que es mucho mejor que estar en el “otro” lugar. Y nadie se pregunta, por ejemplo, qué hace Juan con los peces espirituales que pesca, que tipo de cebo usa, o si después Juan prepara lo que ha pescado en alguna especie de cocina espiritual. Todo esto es simplemente un montón de tonterías. Pero las personas suelen decir esas cosas que no tienen pies ni cabeza.

¿Qué clase de Dios desearía que Su creación primero viviera una existencia física para después morir y simplemente quedar contemplando Su rostro por toda la eternidad? ¿Qué satisfacción daría esto después de unos días tanto al que contempla como al que está siendo contemplado? Esto sería algo increíblemente inútil, frustrante y aburrido. Este no es el plan y el propósito de Dios para los seres humanos. Su plan para los seres humanos es algo que va más allá de lo que podremos jamás siquiera imaginar, o que hayamos imaginado alguna vez.

A nosotros nos ha tocado vivir en una época muy concreta. Desde mucho antes Dios determinó, dentro de Su plan de creación, que Él llevaría a los seres humanos exactamente al punto en que estamos ahora, como parte de un propósito mucho más importante. Toda la creación entrará en una nueva y emocionante fase cuando comience el Milenio. Y esto es algo que supera con creces cualquier idea que las personas puedan tener de ir al cielo.

Todo esto es mucho más emocionante, inspirador y asombroso de lo que se puede expresar en palabras. Usted vive en uno de los momentos más emocionantes de toda la historia de la tierra. No obstante, llegar al Milenio no será algo fácil. Aunque ya no estemos muy lejos, el tiempo que queda antes del Milenio será un tiempo de gran destrucción, cuando horribles y catastróficos acontecimientos tendrán lugar. Y si usted sigue leyendo el presente libro, usted sabrá por qué es necesario que todo esto pase, y por qué esta tan difícil y tan dolorosa transición no puede tener lugar de otra manera.



La Creación del Universo Físico

Cuando Dios creó a los ángeles Dios les ha dado mucho conocimiento. Y también les dio una mente capaz de recibir ese conocimiento. Entonces Dios comenzó a revelarles lo que Él comenzaría a hacer, un proceso que iba a abarcar millones de años. Dios les fue mostrando las fases de Su plan de una manera progresiva, cuando llegaba el momento de realizar esas fases de Su plano y de cumplir Su propósito. Esto fue algo parecido a un proyecto de construcción, que se centra en los planos específicos de una determinada fase proyecto, cuando está está siendo ejecutada. Cuando se echan los cimientos uno no se centra en el acabado interior, que aún no ha empezado a hacerse.

Una de las primeras cosas extraordinariamente interesantes que los ángeles tuvieron la oportunidad de compartir con Dios fue cuando Él comenzó a crear el universo físico. Y muchas cosas sobre esto no fueron reveladas hasta más tarde, cuando Dios comenzó a hablar sobre la creación de la tierra.

Aunque la creación de los planetas y de las estrellas no sucedió de manera instantánea, todo esto vino a la existencia por orden de Dios, a través del poder de Su espíritu, que ejecutó esto dentro de un espacio de tiempo que nosotros sólo podemos entender como si hubiera sido algo relativamente rápido. Pero al igual que en una construcción, para la realización de cada proyecto y de cada etapa se necesita un enfoque, se necesita tiempo y trabajo. Y en lo que a Dios se refiere, ese trabajo consiste en usar Su poder y dar órdenes para que una fase específica sea realizada o para lograr algo específico cuando llega el momento para esto. Dios hace esto por decreto. Estas cosas son traídas a la existencia cuando Él así lo ordena y por obra de Su espíritu.

De hecho, la creación del universo no sucedió instantáneamente, pero ha tardado millones y millones de algo que nosotros solamente podemos comparar con los años terrestres. Nosotros no podemos ni siquiera empezar a imaginar todo lo que abarca esta inmensa creación. Y mucho menos el tiempo que fue necesario para lograrla. Algunos piensan que todo vino a la existencia en un instante, que de repente el universo estaba allí. Pero todo esto fue hecho con mucha planificación, diseño, trabajo, y tomando el tiempo necesario para realizarlo. Al igual que con la construcción de cualquier cosa en el plano físico. Y nosotros todavía no sabemos todos los detalles.

Y en lo que se refiere a la creación del universo físico, el ser humano no puede ni remotamente empezar a comprender su extensión, y mucho menos puede entender la grandeza y el poder de Dios Todopoderoso, quien creó todo. Nosotros podemos intentar entender algo de la complejidad de todo eso a través de sencillas comparaciones matemáticas. Pero mismo así la mente humana no puede entender todo esto.

El ser humano no puede entender el tamaño de algunas cosas que fueron creadas en las partes más pequeñas de esta creación. Podemos hacer algunas estimativas, pero la complejidad, la variedad, la inmensidad, y el espacio que abarca todo esto es algo que está mucho más allá de la comprensión humana. Y los científicos tienen la insensata audacia de elegir creer que todo esto se originó con una especie de gran explosión. Aunque esto sea algo que va en contra de toda la ciencia.

Una buena manera para empezar a considerar la inmensidad de lo que Dios ha creado en el universo es comparando el tamaño de la Tierra con el tamaño del Sol. El Sol tiene un diámetro de 870.000 millas (1,4 millones de kilómetros). Harían falta un poco más de 100 Tierras, colocadas una al lado de la otra, para alcanzar el diámetro del Sol. Yo no puedo comprender algo así.

Si ponemos juntos a todos los asteroides, lunas y planetas, esto sólo representaría el 0,1 % de todo nuestro sistema solar. En otras palabras, el Sol es tan grande que representa el 99,9 % de todo nuestro sistema solar. Harían falta casi 1.000.000 de Tierras para cubrir la superficie del Sol.

Sin embargo, si comparado a otras estrellas, nuestro Sol es bastante pequeño. Hay una estrella llamada VY Canis Majoris, que si fuera colocada en nuestro sistema solar en lugar del Sol, su superficie se extendería más allá de la órbita de Saturno. Harían falta más de 2.000 soles de los nuestros, uno al lado del otro, para alcanzar el diámetro de esta estrella.

Esto es algo tan vasto que los científicos usan parámetros como la velocidad de la luz para medir tales dimensiones y distancias. Es decir, ellos miden eso calculando cuánto tiempo tarda para que la luz recorra esa distancia, porque nuestras mentes no pueden ni siquiera empezar a entender distancias tan inmensas. Y nuestro Sol parece bastante pequeño cuando comparado a esta estrella gigante. Necesitaríamos solamente 14,5 segundos–luz para dar una vuelta completa a nuestro Sol, pero 8,5 horas–luz para dar la vuelta a la VY Canis Majoris. ¿Cómo podemos concebir algo así?

Si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz desde la Tierra a la estrella más cercana, necesitaríamos 4,5 años–luz para llegar allí. Hay muchas nebulosas de la Vía Láctea, como la Nebulosa Cabeza de Caballo, a la que tardaríamos 1.500 años para llegar viajando a la velocidad de la luz. También está la Nebulosa de los Ocho Estallidos, que está a 2.000 años luz. Lo que significa que la luz que ha salido de esa nebulosa en el tiempo de Cristo sólo ahora es visible en el planeta Tierra.

Consideremos entonces el tamaño de la propia Vía Láctea, cuya distancia de un lado a otro es tan grande que se necesitaríamos más de 100.000 años viajando a la velocidad de la luz para recorrerla. Cuando yo era niño, se creía que en la Vía Láctea existían 100 mil millones de estrellas. Pero en algunos libros de ciencias de ahora ellos afirman que existen entre 200 y 400 mil millones de estrellas. Y ellos creen que puede haber el mismo número de estrellas en cada galaxia.

Además, se calcula que puede haber más de 200 mil millones de galaxias en el universo. Pero ese número podría estar muy por debajo de la realidad, porque en 2009 un ordenador alemán calculó que a lo mejor pueden haber unas 500 mil millones de galaxias en todo el universo.

¿Cómo podemos comprender algo que es tan vasto y complejo? ¡No podemos!

Y uno entonces podría preguntarse: “¿Cuánto tiempo se necesita para crear un universo así?” Seguro que esto no vino a la existencia de manera instantánea. Fue necesario mucho, mucho tiempo para crear todo esto. Y esto es algo que nuestras mentes débiles no pueden ni siquiera empezar a entender.

El número de estrellas que hay en el universo es algo que está tan más allá de la comprensión humana que incluso con un concepto de tiempo altamente acelerado no se puede simplificar esto a un nivel que el ser humano pueda comprender. Por ejemplo, supongamos que sólo existan unos 250 millones de galaxias, y que en cada una de ellas existan unos 250 mil millones de estrellas. La cantidad de estrellas que entonces existirían es tan grande que es difícil siquiera expresarla en números. Ese número sería 625 seguido de 20 ceros. Y dado que esto es demasiado grande como para entenderlo, voy explicar ese concepto usando el factor tiempo.

Digamos por ejemplo que cada estrella tiene un nombre. Y entonces nos sentamos enfrente a una pantalla de ordenador y vemos como aparece en la pantalla 1.000 nombres de estrellas por segundo. La realidad es que a ese ritmo no podríamos leer ni siquiera un nombre por segundo; pero podemos sentarnos y observar el ordenador haciendo esto en la pantalla.

¿Cuánto tiempo cree usted que estaríamos sentados allí hasta que el ordenador terminara su tarea? Si alguien dice que estaríamos sentados allí todo un día, esto significa que en la pantalla aparecerían 60.000 nombres por minuto, o 3,6 millones por hora. Y al final del día sólo habríamos llegado a 86,4 millones de estrellas. Pero esto ni siquiera se aproxima a la cantidad de estrellas que existen solamente en la Vía Láctea. Incluso después de un año, no habríamos visto más que los nombres de estrellas de la Vía Láctea. Serían necesarios casi 8 años más antes que empezara a aparecer en la pantalla nombres de estrellas de otra galaxia.

La cantidad de tiempo que un ordenador necesitaría para concluir esa tarea para todas las estrella que hay en el universo sería de aproximadamente 2.000 millones años. Esto es el número 2 seguido de 12 ceros.

Nosotros somos tan insignificantes, pero solemos pensar que somos muy, muy importantes.



La Creación de la Vida Física

Dentro del proceso de la creación del universo y de todas las galaxias, llegó el momento cuando Dios reveló más cosas a los ángeles sobre Su propósito para crearles. Y también sobre Su propósito para la creación del universo físico. Dios creó el mundo espiritual y el universo físico para lograr un propósito mucho más importante en Su plan. Esto sería de lejos lo más grandioso que Su capacidad creativa podía realizar.

Mientras tantas cosas estaban siendo creadas en todo el universo, Dios todavía no había revelado a los ángeles esta parte de Su plan. Pero finalmente llegó ese momento, y Dios comenzó a revelar a ellos más cosas sobre una galaxia muy especial que Él iba a crear. Dios les dijo que en ésta galaxia Él iba a crear un determinado sistema solar, la Vía Láctea. Dios les reveló que en esta galaxia, de todas las galaxias que Él había creado, Él iba a crear la vida física, algo que Él no había creado en ninguna de las otras galaxias.

Y en esta galaxia Dios iba a crear un pequeño sistema solar, entre los otros más de doscientos millones. Y entonces, en este pequeño sistema solar, Él iba a crear la vida física en un planeta muy pequeño – la Tierra.

Y fue entonces, en esa fase de la creación de las galaxias, que Dios creó la Tierra. Pero Dios no creó la Tierra como la mayoría de los seguidores del cristianismo tradicional cree. Muchos piensan que la Tierra fue creada al mismo tiempo que Adán y Eva. Pero esto no es cierto. La Tierra fue creada muchísimo antes.

En el estado de Kansas (en la parte central de los Estados Unidos), donde yo crecí, se pueden encontrar dientes de tiburones prehistóricos en lugares que antes eran océano. Los dinosaurios y muchas otras formas de vida prehistórica han dejado evidencias de su existencia en la Tierra. Sus huesos y fósiles pueden ser encontrados en museos de todo el mundo.

Cuando una persona comienza a leer el libro de Génesis, ellas aprenden que esta es la narración de cuando Dios creó la Tierra. ¡Pero esto no es verdad! La Tierra fue creada más de 100 mil años antes. Y nosotros simplemente no sabemos cuando la Tierra fue creada hasta que Dios nos revele esto.

En el siguiente versículo la palabra “el” debe ser sustituida por la palabra “un”, porque en hebraico el artículo definido “el” no existe. “En el [un] principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin forma y vacía, y las tinieblas estaban sobre la superficie del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” (Génesis 1:1-2).

Este versículo no ha sido bien traducido. Pero si miramos más de cerca lo que está siendo dicho aquí, todo queda más claro. Y para entender esto es de gran ayuda saber qué palabras del hebraico fueron traducidas aquí como “sin forma” y “vacía”. La palabra traducida como “sin forma” es la palabra “tohu”, que significa “un lugar de caos y destrucción”. Y la palabra “vacía” es la palabra “bohu”, que significa “desolado”.

Dios habla sobre esto de una manera muy explicita en Isaías. “Porque así dijo el Señor, que crió los cielos, Él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso, que no la crió en vano, [del hebraico = tohu, un lugar de caos y destrucción] pero la creó para que fuera habitada: Yo soy el Señor, y no hay nadie más que Yo” (Isaías 45:18).

La tierra y el cielo (la atmósfera alrededor de la tierra) ya habían sido creados. Dios había creado todo esto hermoso y lleno de toda forma de vida. Había abundante vida vegetal, había vida en las aguas, vida en el aire, y vida en la tierra. En el comienzo de esta narración en Génesis 1:1 Dios nos habla de la condición en que estaba la tierra, de su estado de desolación, y nos dice que la tierra estaba llena de escombros. La atmosfera de la tierra estaba contaminada y no había vida en la tierra.

Y la causa de lo que ha ocurrido en la tierra es explicada más adelante. En ese específico momento, cuando Dios comienza a restaurar la tierra, que estaba en un estado de ruina, Dios comenzó un proceso de reconstrucción para que la vida pudiese volver a existir en la tierra. Pero esta vez no sería la misma forma de vida prehistórica de la que ya hemos hablado, pero la forma de vida que existe hoy, incluyendo la vida humana.

Este proceso de reconstrucción, para que la vida pudiese volver a existir en la tierra, comienza cuando Dios, por el poder de Su espíritu, hizo con que Su espíritu se moviera sobre la superficie de las aguas. Las aguas ya existían, porque la tierra también ya existía. Dios tuvo que reconstruir los continentes y restablecer los límites de los océanos. Los versículos que siguen nos cuentan, de una manera abreviada, cómo Dios hizo para devolver la tierra a su órbita y establecer nuevamente los días y las noches a través de la rotación de la tierra. Dios entonces separó los cielos, que también ya existían, de modo que los rayos del sol pudiesen llegar nuevamente a la superficie de la tierra, para que la vida, que estaba a punto de ser creada, pudiese florecer aquí.



La Revelación Progresiva

Antes de seguir hablando sobre ese período de restauración de la tierra, para que la vida pudiera volver a existir en ella, es necesario volver a hablar de cómo Dios estaba trabajando con los ángeles cuando el universo estaba siendo creado.

Como he dicho antes, Dios comenzó a revelar a los ángeles que Él iba a crear un universo físico, formado por galaxias, constelaciones, nebulosas y sistemas solares. Los ángeles entonces pudieron compartir en lo que Dios estaba haciendo, pero Dios no nos dice concretamente cuánto ellos han podido compartir, hasta que llegó el momento para crear la tierra.

La tierra era entonces el punto central de todo el universo, donde la vida física iba a ser creada. Pero había mucho más que aún debería ser preparado en el universo, antes de que Dios revelara a los ángeles que Él iba a crear a los seres humanos en la tierra. La única vida que Dios había creado, que existía entonces fuera del mundo espiritual era la vida física en la tierra. Y como la tierra era entonces el punto central del universo y la vida física ya existía aquí, Dios puso a Lucifer a cargo de la tierra. Y también puso una cierta cantidad de ángeles bajo su autoridad, para que ellos “cultivasen y cuidasen” (desarrollasen y mantuviesen) la tierra, como Dios les había ordenado.

Quedaba todavía mucho que crear en la Vía Láctea, pero mientras tanto Lucifer y los ángeles que estaban bajo su autoridad estaban trabajando principalmente en la tierra. Dios les iba revelando más sobre Su plan y propósito, cuando llegaba el momento de preparar cada nueva fase de Su creación. Él les revelaba esto de manera progresiva, cuando llegaba el momento de centrarse en cada fase. Y es así también como Dios ha estado revelando, ya hace algún tiempo, sobre esa fase final del tiempo del fin, de esta misma manera progresiva. Todo esto es una preparación para las cosas lo que los seres humanos tendrán que pasar antes que terminen los 6.000 años de autogobierno del hombre en esta tierra y comience una nueva era para la humanidad, el Milenio.

Y entonces Dios reveló a los ángeles que Él iba a crear la vida física en la tierra. Dios les dijo que Él iba a crear los seres humanos. Y no sólo esto, pero Dios también les dijo que esta creación era el comienzo de lo más importante de toda Su creación, algo que sería lo más grandioso que Su capacidad creativa iba a realizar.

En el libro de Hebreos está escrito que los ángeles sabían que ellos han sido creados como espíritus ministradores, cuya misión es servir a los seres humanos. Esto es parte de un proceso a través del cual Dios crearía algo mucho más importante a partir del ser humano. El primer paso de la creación del ser humano como ser físico es solamente la primera fase de esta creación.

Cuando Dios creó a Adán y Eva ellos no estaban completos. El propósito de Dios para la creación del ser humano va mucho más allá de la existencia transitoria como seres humanos físicos. Dios inspiró a Pablo, el apóstol para los gentiles, a hablar de otra creación o de la continuidad del proceso de creación, que puede tener lugar en cada persona. El plan de Dios al darnos la vida humana física es solamente la primera fase de Su propósito para nuestra creación. Hay una segunda fase de esa creación, que es de naturaleza espiritual y que comienza dentro de un cuerpo humano físico, en nuestra mente. Esto es algo que Dios no puede crear de forma instantánea, como cuando creó a Adán y Eva, como también fueron creadas todas las otras cosas que Dios trajo a la existencia.

Esta creación requiere más años de trabajo, y no puede ser creada instantáneamente, porque es algo que requiere de la voluntad y de la elección de cada persona en participar en un proceso que lleva décadas para ser concluido. Pablo llama a este proceso de “transformación de la mente”, algo que en realidad implica una creación espiritual que comienza en la mente de una persona. En este proceso ocurre un cambio en la manera que nosotros tendemos a pensar como seres humanos egoístas. Dios no puede crear instantáneamente una mente que está en unidad con Él y con Sus caminos. Pero Su espíritu puede trabajar en la mente de una persona para crear en esa persona una nueva mente y una nueva forma de pensar, que ya no está motivada por la naturaleza humana, pero por la naturaleza de Dios. Y es sólo después que esta creación espiritual en la mente de una persona queda concluida, que esa persona puede recibir la vida eterna como ser espiritual. Y más adelante voy a explicar esta creación espiritual y el propósito de Dios en todo este proceso.



Lucifer: El Comienzo del Engaño

Después que Dios reveló a Lucifer Su plan para la creación del ser humano, algo empezó a cambiar en la mente de Lucifer, en su razonamiento y en su manera de pensar. Cuando Dios dijo a los ángeles que Él iba a crear los seres humanos para un propósito más importante, y que ellos habían sido creados para ser espíritus ministradores, cuya misión sería servir a los seres humanos, Lucifer comenzó a pensar de una manera diferente a la manera que siempre había pensado. Después que Dios les habló de Su propósito para creación de los seres humanos, a quienes Dios iba a dar más grandeza, más poder, y cuyo propósito es más importante que el propósito de los ángeles, la mente de Lucifer cambió. Él entonces comenzó a disgustarse con el propósito de Dios. Él comenzó a tener celos de lo Dios iba a crear. Él empezó a odiar el plan de Dios.

Antes de hablar sobre el plan y propósito de Dios para lo que Él va a crear en los seres humanos, es necesario entender lo que pasó con Lucifer y con un tercio de todos los ángeles. Porque fue entonces que surgió el engaño. Fue entonces cuando el engaño se hizo poderoso. Y desde entonces el poder del engaño sólo ha aumentado. El engaño es algo muy poderoso y es algo que tiene un indiscutible impacto sobre el ser humano. Un impacto que durante mucho tiempo era algo desconocido para los seres humanos.

Dios dice sobre Lucifer: “¡Cómo caíste del cielo, Lucifer [lucero de la mañana]! ¡Derribado fuiste por tierra, tú que derrotabas a las naciones!” (Isaías 14:12).

Dios había dado a Lucifer un nombre que expresaba la finalidad para la que él había sido creado. El nombre Lucifer significa “lucero de la mañana” o “portador de luz”. En la Biblia, especialmente en las profecías, las estrellas simbolizan a los ángeles. Como la estrella que mostró a los pastores el camino a Belén, donde nació Jesús. Las personas piensan que era una estrella que brillaba sobre Belén para mostrar el camino. Pero la “estrella” que mostró el camino a Belén, donde Jesús nació, era un ángel. No era realmente una estrella, que estaba a cientos de años luz, y que brillando como se fuera rayos láser, señaló el camino a Belén.

Lucifer fue expulsado del cielo y enviado a esta tierra, en destierro. Y a continuación dice: “Tú, que en tu corazón decías: Subiré al cielo, por encima de las estrellas [de los ángeles] de Dios, y allí pondré mi trono. En el monte del concilio me sentaré, en lo más remoto del norte [que representa el mundo espiritual]; subiré hasta las altas nubes, y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:13-14).

Aunque la mayoría de las personas cree que los ángeles tienen vida eterna porque son seres espirituales, esto no es verdad. Ellos son seres creados; y no han sido creados con la vida de Dios inherente en ellos. Dios dio a los ángeles vida espiritual, y Dios puede quitarles esto tan fácilmente como Él les ha dado. Dios creó el mundo espiritual y Dios lo sostiene, al igual que el mundo físico. Dios puede cambiar lo que Él creó como a Él le plazca, tanto en Su creación física como en Su creación espiritual. La mente de Satanás se corrompió tanto, que él perdió la razón y empezó a creer que Dios estaba limitado en lo que puede hacer con Su propia creación.

La historia continúa, contándonos sobre el juicio de Dios sobre Lucifer, cuya sentencia, en el tiempo de Dios, será ejecutada contra Lucifer: “Pero serás derribado al sheol [Hades = sepulcro], a lo más profundo del abismo” (Isaías 14:15). Aquí, en este versículo, Dios comienza a revelar que la existencia de Lucifer llegará al fin, que él dejará de existir.

Cuando Dios dice que la paga del pecado es la muerte, esto no se aplica solamente a los seres humanos pero también a los seres que tienen vida espiritual, como los ángeles. Y en lo que a eso se refiere las personas tampoco creen lo que Dios dice a través de Ezequiel, pero prefieren creer que tienen un alma inmortal, y que después de morir, después de dejar ese cuerpo físico, esa alma sigue viviendo, y va al cielo o al infierno. Ellas NO piensan que Dios tiene que resucitarla de entre los muertos.

Dios nos revela más cosas sobre Lucifer a través de Ezequiel. En esta narración Satanás es descrito como un “tipo profético” del rey de Tiro, a quien Dios puso fin a su reinado. “Hijo del hombre, levanta lamentaciones sobre el rey de Tiro, [refiriéndose proféticamente a Satanás] y dile: Eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y de hermosura [Él había sido creado como el más importante de todos los ángeles]. En Edén, en el jardín de Dios estuviste”. (Ezequiel 28:12-13).

Lucifer estaba en el Jardín del Edén físico, que Dios creó para Adán y Eva. Pero antes de eso él había estado en Jardín del Edén espiritual, que estaba en el cielo. En el versículo 13 Dios describe ciertas cosas de la creación espiritual en términos físicos, y nos habla de las cosas que Él había dado a Lucifer, cosas que le hicieron tan importante. Aquí Dios nos dice que todas esas cosas fueron dadas a Lucifer “en el día que fuiste creado”. Y esto nos muestra que estos versículos se refieren a Lucifer y no de un rey humano, como algunos suponen.

A ti, querubín grande y protector, [él era uno de los tres arcángeles que guardaban el trono de Dios], Yo [el Eterno] te puse en el santo monte de Dios [en el gobierno de Dios], y allí estuviste. ¡Te paseabas en medio de las piedras encendidas! Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti iniquidad” (Ezequiel 28:14-15).

“Tu corazón se enalteció á causa de tu hermosura, [el orgullo y la soberbia entraron en su corazón] corrompiste tu sabiduría á causa de tu resplandor” (Ezequiel 28:17).

Y como pasó con las personas en los días de Noé, que corrompieron sus mentes, Lucifer fue el primero en corromper su mente – sus pensamientos, su razonamiento, sus caminos.



Control Versus Libre Albedrío

Cuando Dios reveló a los ángeles que la creación del hombre y de la mujer resultaría en Su más importante propósito para toda la creación, Dios también les reveló que ellos iban a compartir la alegría de lo que sería creado a través de los seres humanos en el plano espiritual.

Pero la reacción de Lucifer a lo que Dios les reveló no fue positiva. Y él comenzó a corromper su mente por el pecado. Él comenzó a creer que era más importante de lo que realmente era. Y, en su soberbia, él se enalteció en sus propios ojos y también en los ojos de los demás ángeles, principalmente de los que estaban trabajando con él para “cultivar y cuidar” la tierra.

En su mente, ahora corrompida, él comenzó a rechazar el conocimiento de los caminos de Dios, y comenzó a creer que sus propios caminos eran mejores que los caminos de Dios. Él se ha engañado a tal punto, se ha engañado voluntariamente, que él empezó a creer que podía rebelarse contra Dios y asumir el dominio tanto del mundo físico como del mundo espiritual. Y más tarde Dios cambió su nombre para Satanás, el adversario, porque él se volvió en contra de Dios en todo lo que hizo. Esto le carcomía por dentro (en su espíritu) y él comenzó a divulgar su desprecio por el plan de Dios entre los demás ángeles. Él se dedicó a despertar en los ángeles los celos y el resentimiento hacia el ser humano.

La Biblia no nos dice exactamente cuándo todo esto pasó, pero sí nos cuenta que un tercio de los ángeles se unió a Satanás en una espantosa rebelión contra Dios. Pero pronto Satanás se dio cuenta de que él es muy débil comparado al gran Dios, quien lo creó.

Cuando Dios creó a Lucifer Dios le había dado mucho poder. Y aunque Dios sabía que Lucifer había comenzado a corromper su mente debido al pecado, Dios no le quitó ese poder de golpe. Dios permitió que Satanás siguiera su camino, desafiando y rechazando el único y verdadero camino de Dios, porque Dios tenía un importante propósito al permitir que Satanás continuara haciendo esto. Y ese propósito era revelar a Su creación la verdadera naturaleza y la capacidad destructiva del pecado. Los ángeles nunca habían visto tal cosa, porque ninguno de ellos jamás había elegido otro camino que no fuera el camino de Dios. Tal ejemplo serviría como una gran lección, no sólo para los ángeles pero también para los seres humanos.

Dios no detuvo a Satanás en su pecado. Dios no impidió que Satanás propagara sus lamas viles y su actitud rebelde entre los ángeles, aunque Dios podría haber hecho esto muy fácilmente. El propósito de Dios no es controlar a los seres a quienes Él ha dado el libre albedrío. Un gobierno que “controla” a sus ciudadanos nunca va a lograr la unidad y la verdadera paz.

El propósito de Dios no es controlar a los ángeles y tampoco a los hombres por la fuerza, para crear una falsa paz. Ese es un concepto del ser humano, donde la idea de paz es que si las cosas hacen las cosas “a mi manera”, entonces podemos tener paz, porque mi manera es la correcta. Así es como las personas en el mundo piensan. Las naciones siempre están intentando imponer su voluntad a otras naciones que ellas conquistan. Naciones que en realidad no quieren tener nada que ver con esto, pero como han sido conquistadas tienen que someterse. Pero esto no es la verdadera paz. La sumisión por la fuerza es más bien una cuestión de control; y esto no cambia la voluntad de una persona.

Es como dice el refrán popular: “Quien contra su voluntad es convencido, calla y obedece pero no se da por vencido”.

Usted puede forzar en una persona una especie de conformidad, pero no puede forzar a persona a estar de acuerdo con algo. Y la única manera de lograr la verdadera paz es si dos o más personas están de acuerdo. Pero tampoco esto funciona con los seres humanos egoístas, porque siempre hay alguien que quiere que las cosas se hagan a su manera a cambio de la paz.

Y esto es exactamente a lo que Dios se refería cuando amonestó al pueblo de Israel porque ellos no querían darle oídos. Dios entonces les dijo que les iba a castigar por eso y les hizo una pregunta: “¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?” (Amós 3:3)

Creo que sería bueno explicar una importante diferencia aquí, porque es necesario entender que hay una gran diferencia entre el control y el castigo, o la disciplina, por la desobediencia.

La única manera para lograr la verdadera paz y la armonía es elegir el camino de Dios, porque sólo Sus caminos (Sus leyes) pueden traer la paz. Los que están de acuerdo con Dios y con Sus caminos, también están de acuerdo en que sólo los caminos de Dios traen la paz.

Para entender lo que significa “control” en este contexto, quizá sea mejor explicar esto usando un ejemplo de la vida familiar. Los padres pueden “controlar” muchas cosas en la vida de sus hijos. Y a menudo el gran desafío para los padres empieza cuando comienzan a dar ciertas libertades a sus hijos adolescentes. La ponderación y la sensatez necesarias para “saber” cómo y cuándo dejar de ejercer ese “control” suele ser algo muy difícil para los padres.

Sin embargo, si la tendencia de los padres es ejercer más “control” sobre sus hijos, y si ese control es ejercido durante mucho tiempo y de una manera excesiva, puede que el resultado de esto y la reacción de los hijos no sean lo que los padres esperan. Esto se debe a que el control no garantiza que haya “acuerdo” dentro de una familia. El acuerdo sincero y duradero es una cuestión de elección, de la libre elección, y del libre albedrío de cada persona.

Los padres pueden intentar controlar el entorno de un adolescente, pero no pueden controlar su mente. Los padres quieren lo mejor para sus hijos, quieren ver a sus hijos prosperar, quieren que sus hijos sean felices y que no sufran. Y esto es algo que no puede ser logrado a través del control, pero es algo que requiere esfuerzo por parte de los padres, para tratar de inculcar los valores correctos en sus hijos desde muy pequeños, con la esperanza de que más tarde ellos estén mejor preparados para tomar decisiones sensatas en sus propias vidas. Y sin duda este es un proceso que requiere de reglas y de disciplina, pero también de una enorme dosis de cariño y de amor sincero. Lo mejor que se puede hacer es esforzarse mucho para educar a su hijo en un entorno de cuidado y de amor, y también esforzarse para inculcarles buenos valores desde muy pequeños.

Dios dio el libre albedrío tanto a los ángeles como a los seres humanos. Y Dios hizo esto con el deseo y la esperanza de que ambos fuesen elegir voluntariamente seguir Sus caminos, para así poder participar de la creación unos con otros y con Dios en la vida eterna. Pero al dar el libre albedrío a ambos, Dios sabía que no todos iban a elegir seguir Sus caminos. Y los que no eligen seguir los caminos de Dios, ya que no están de acuerdo con Él, siempre hacen esto porque lo que quieren es seguir sus propios caminos. Pero todo camino que no es el camino de Dios sólo produce el mal. Sólo el camino de Dios puede producir la paz y el verdadero bien en la vida. Pero no todos quieren la paz y el bien en la vida, porque algunos prefieren seguir sus propios caminos.



La Respuesta de Satanás y la Corrupción de su Mente

Con el tiempo, a medida que crecía el resentimiento y el desprecio de Satanás por el propósito de Dios para el ser humano, un tercio de los ángeles se unió a él. Ellos entonces armaron un complot contra Dios y contra la creación de Dios. Ellos planearon una rebelión y la llevaron a cabo.

Y lo que ellos hicieron evidenció su autoengaño, el resultado de la corrupción de su mente. Después que todos estos ángeles habían sido testigos del gran poder de Dios, ellos dejaron de pensar de manera realista, dejaron de temer a Dios y se atrevieron a ir en contra de Dios. Ellos endurecieron su propia mente, cerrando los ojos a la realidad, porque prefirieron seguir “su propio camino”. Su convicción de que Dios estaba siendo injusto con ellos y su deseo de auto justificarse eran tan fuertes que sus mentes quedaron totalmente fijadas en contra de Dios.

Y como Dios no intervino para detener lo que ellos habían empezado a hacer en contra de Su creación, ellos se envalentonaron y se dispusieron a seguir adelante. Y ese es el mismo camino que sigue la naturaleza humana. Cuanto más uno piensa que puede salirse con la suya, más uno se envalentona y sigue adelante. Dios tenía un importante propósito cuando Él permitió que los ángeles siguiesen “su propio camino”, como Dios está haciendo ahora con los seres humanos.

Esta gran rebelión empezó en la tierra. Satanás estaba decidido a destruir toda la vida física y también el propio planeta Tierra. Tanto era el odio que él sentía por el plan de Dios y por el propio Dios. Su plan era usurpar el trono de Dios y gobernar en lugar de Dios. Y a lo mejor algunos de los que lean esto piensen que no tiene ningún sentido que Satanás pensara que podía hacer tal cosa, que tratara de usurpar a Dios, porque esto sería una locura, sería algo insensato. Pero esto es exactamente el resultado del pecado y la corrupción de la mente – la total ausencia de la sensatez.



La Tendencia del Ser Humano a hacer lo Mismo, a ser Insensato

El ser humano no es diferente en su manera de pensar. Nadie acepta la realmente la grandeza y el poder de Dios. Nadie teme hacer las cosas de una manera diferente a lo que Dios ha revelado como Su único y verdadero camino de vida. Usted puede pensar que esto no es verdad, pero esto se debe a que usted aún no ha terminado de leer este libro. Es insensato, es una locura que las personas no tengan en cuenta la grandeza de Dios y los caminos de Dios cuando toman sus decisiones. Pero esto es exactamente lo que sucede cuando las personas aceptan el engaño y lo ponen en practica.

Si una persona está realmente dispuesta a mirarse a sí misma, el sencillo ejemplo que he dado antes sobre papá noel y el conejo de pascua puede ayudar a esa persona a empezar a ver si este es el tipo de razonamiento de su propia mente, si ella acepta fácilmente y justifica ese engaño. La mayoría de las personas no están dispuestas a mirarse a sí mismas a la luz de este hecho. La mayoría prefiere seguir practicando y enseñando ese engaño a sus hijos, porque no ven nada de malo en ello. Lo que ellos hacen es elegir su propia manera de pensar y no la manera de pensar de Dios. Y su manera de pensar es el resultado de la corrupción de su propia mente.

La naturaleza humana no quiere dar oídos a Dios, porque lo que realmente desea es hacer las cosas de una manera diferente a lo que Dios ordena. Y obviamente las personas eligen vivir en el engaño, y lo aceptan de buena gana no sólo para sí mismas pero también para sus propios hijos. Es muy fácil para la mente humana justificar sus acciones en esas cosas. Para una mente así, algo como el papá noel o el conejito de la pascua “parece” inocente e inofensivo. Algunos se ponen en la defensiva y afirman que dejar que los niños crean en el papá noel como parte de la celebración de la navidad y en el conejo de la pascua como parte de la celebración de la pascua es algo inocente y que no tiene nada que ver con las creencias religiosas sobre Dios. Y esto es a lo que lleva la corrupción de la mente, a ignorar a Dios y a juzgar por uno mismo lo que está bien y lo que está mal, lo que es perjudicial y lo que no lo es, lo que es pecado y lo que no es pecado. Y debería ser fácil de entender que Dios es la verdadera autoridad y no nosotros.

“Hay un camino que al hombre le parece recto, pero que al final resulta ser el camino que lleva a la muerte” (Proverbios 16:25).

Si las personas no aceptan la verdad sobre el papá noel y el conejo de la pascua, ¿cómo piensa usted que ellas responden cuando alguien les dice que no es solamente lo del papá noel lo que está mal, pero que nada de lo que tiene que ver con la celebración de la navidad tiene un fundamento bíblico y que todo esto va en contra de la voluntad de Dios? ¿Cómo piensa usted que las personas reaccionan a esto? Entre los seguidores del cristianismo tradicional la reacción a esto no suele ser positiva. Ellos suelen responder a esto de muy malas maneras.

Pero la conclusión es que esto no es una cuestión de “si” una persona ve o no algo malo en esas cosas. En realidad da igual si una persona piensa que “no puede haber nada de malo en querer honrar a Cristo celebrando su nacimiento”.

Las personas que piensan de esta forma están más preocupadas en hacer las cosas a su manera que en escuchar lo que Dios dice. Ellas están convencidas de que “su manera” de hacer las cosas es la correcta. ¿Y dónde queda Dios en su decisión? ¡Ellas ignoran a Dios totalmente! Ellas no tienen en cuenta lo que Dios dice sobre esto. Y dígame entonces: ¿Qué diferencia hay entre ésta forma de pensar y la forma de pensar que Satanás comenzó a desarrollar?

Es fácil descubrir la verdad sobre el origen de la navidad y de la pascua. Usted sólo tiene que buscar en una buena enciclopedia, o mejor aún, en Internet. Pero las personas ni siquiera se molestan en hacer algo tan simple. Y los que sí lo hacen llegan a la conclusión de que “no es para tanto”, y tampoco ven la necesidad de cambiar.

¿Y usted? ¿Está usted dispuesto a escuchar lo que Dios dice sobre estos días festivos que no tienen ningún fundamento bíblico? ¿Está usted dispuesto a oír la verdad sobre la manera engañosa que esas celebraciones se convirtieron en enseñanzas del cristianismo y los Días Sagrados de Dios fueron abolidos? ¿Está usted dispuesto a siquiera considerar lo que Dios ordena sobre la celebración de Sus Días Sagrados? ¿Está usted dispuesto a cambiar y a comenzar a honrar y a obedecer a Dios realmente?

Dios estableció “tiempos señalados” (como las citas a las que tenemos que acudir). Y los seres humanos debemos apartar esos días como un tiempo sagrado, que deben ser observados perpetuamente – para siempre. Esto significa que esos días deben ser observados mientras el ser humano exista. Voy a hablar más sobre estos tiempos señalados, que Dios nos ha dado para revelarnos Su plan de salvación para la humanidad. Y debido a que las personas no observan esos días, ellas tampoco saben sobre el plan de Dios.

Dios instituyó Sus Días Sagrados para que los seres humanos los observemos. Él no instituyó las fiestas religiosas con las que el hombre reemplazó Sus Días Sagrados con el paso del tiempo. Dios instituyó celebraciones anuales que revelan “cómo” honrar verdaderamente a Él y a Su Hijo Jesús Cristo. Y la celebración del supuesto cumpleaños de Cristo, en honor a él, no es una de ellas.

Durante los últimos 70 años estas verdades han estado siendo proclamadas al mundo. La proclamación de estas verdades alcanzó su punto más alto durante la década de 1970 y la primera mitad de la década de 1980, de una manera poderosa, a través de la publicación de la revista La Pura Verdad, una revista que fue fundada por el Sr. Herbert W. Armstrong. En aquel entonces, todos los meses más de 8 millones de ejemplares de esa revista eran distribuidos en todo en mundo en muchos idiomas.

Y en todo el mundo la actitud de las personas en respuesta a lo que era escrito y publicado en varias ocasiones en estas revistas sobre los Días Sagrados de Dios era básicamente la misma, y se resumía en una pregunta: “¿A quién le importa todo esto?” Y aunque, como era sabido, decenas de millones de personas leían esta revista, el efecto de lo que era publicado era mínimo, porque las personas en realidad nunca han querido dar oídos a Dios. Pero esto ahora está a punto de cambiar. Dios Todopoderoso va a cambiar esto.

Hay muy pocas personas en este mundo que observan los Días Sagrados de Dios. Y es muy probable que usted nunca ni siquiera haya oído hablar de ellos. ¿Ha oído usted hablar alguna vez de la Fiesta de los Panes sin Levadura, del Día de Pentecostés, de la Fiesta de las Trompetas, del Día de la Expiación, de la Fiesta de los Tabernáculos o del Último Gran Día? Lo más probable es que no.

Y si usted puede comprender esto o no, si usted cree esto o no, lo cierto es que Dios está ahora interviniendo en los asuntos de este mundo. Este mundo está pasando por un proceso a través del cual Dios va a poner a todas las personas adultas cara a cara con la verdad sobre estos Días Sagrados. Y todos van a tener que decidir si van a escuchar a Dios y aceptar lo que Él les está revelando, o si van a seguir celebrando sus días de fiesta como la navidad y la pascua.

La impresionante realidad de los tiempos en que usted vive ahora es que el mundo está a punto de entrar en una nueva era. Y en esta nueva era Dios no va a permitir que los seres humanos tengan sus propios gobiernos y religiones, pero será Dios quien gobernará a los seres humanos. Y esto significa que la religión también será gobernada por Dios, porque ninguna otra práctica religiosa será permitida en la tierra, excepto la que es verdadera. Y Dios va a hacer esto a través de Su única y verdadera Iglesia, que sigue existiendo desde que fue fundada en el año 31 d.C..

Esa Iglesia siempre ha sido pequeña. Esa Iglesia ha sido odiada, calumniada, perseguida, y muchos de sus líderes han sido encarcelados y hasta mismo asesinados. Esa Iglesia siempre ha sido tan pequeña que la mayoría de las personas en el mundo ni siquiera saben de su existencia. Pero todo esto está a punto de cambiar, porque el propósito de Dios ahora es hacer de esa Iglesia una Iglesia poderosa, la única Iglesia en la tierra.



El Engaño y la Influencia Negativa de Satanás

Lucifer se propuso a poner a los ángeles en contra de Dios para así alcanzar su objetivo de destruir toda la vida en la tierra y también el propio planeta. Además, él tenía la intención de autoproclamarse como el supremo gobernante de toda la creación. Su mente se volvía cada vez más desquiciada a medida que él seguía corrompiéndola más y más.

Y la verdad es que no hay ninguna diferencia entre lo que puede ocurrir a la mente de un ser que es espíritu y la mente de un ser que es físico, cuando ese ser comienza a pecar. Su mente se corromperá. Cuanto mayor sea la disposición de un ser en mantener a Dios fuera de su vida y hundirse más en el pecado, más se corrompe su mente. El engaño y la disposición de uno en engañar a sí mismo pueden llegar a ser tan grandes que la mente de uno ya no es capaz “ver” las cosas con claridad. Y es entonces que la sensatez y la ponderación simplemente “salen volando por la ventana”.

Y así es el mundo en que vivimos hoy. Ya no quedan muchas cosas en este mundo que realmente denoten algo de sensatez o de ponderación. Y aunque hace sólo unas décadas parecía haber mucho más de esto en el mundo, la verdad es que incluso entonces esto ya era escaso. Cuanto más lejos la mente de una persona esté de Dios, más corrupta se vuelve. Y mayores serán el autoengaño y el pecado que siguen a esto. Y ahora, aunque a su manera, el ser humano está a punto de hacer lo mismo que Satanás hizo debido a su orgullo, su avaricia, a la envidia, a la lujuria y simplemente por pura maldad.

El poder del engañó y de la maldad que va junto con eso es mayor de lo que se puede expresar con palabras. Todo esto empezó con Satanás, y, hasta la fecha, él sigue haciendo todo lo que puede para engañar a los demás. Su objetivo es engañar a todo el mundo. Y él lo ha logrado. Dios describió el poder de Satanás y su objetivo en la vida cuando dijo que Satanás fue expulsado del cielo y arrojado a esta tierra.

“Así fue expulsado el gran dragón [le fue quitado el libre acceso al cielo], que es la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña a todo el mundo. Él y sus ángeles fueron arrojados a la tierra” (Apocalipsis 12:9).

Satanás, el adversario, es descrito como una serpiente. Y esto es muy representativo para la naturaleza que él desarrolló cuando comenzó a corromper su mente a través del pecado. Él se convirtió en un ser que se arrastra por lugares ocultos, en la oscuridad. Él opera desde las sombras, tratando de no ser visto, y luego, siempre que le es posible, él ataca rápidamente a aquellos que no están en guardia. E incluso cuando uno está en guardia uno casi nunca sabe o reconoce que es él, mismo después que uno ha sido atacado y él le inyecta su ponzoña.

Este ser también es descrito como un ser que tiene poder para engañar a todo el mundo. Y esto es especialmente cierto en lo que se refiere a todas las religiones de este mundo. Y este ser siempre ha ejercido su influencia sobre todos los gobiernos del mundo, desde que esos gobiernos fueron establecidos en esta tierra. Satanás es descrito como el poder e influencia que está detrás del último resurgimiento de Europa, lo que nos llevará a la Tercera Guerra Mundial. Voy a hablar de todo esto en otro capítulo. Después de todo, Satanás siempre ha ejercido y sigue ejerciendo su poder sobre el ser humano, que es ajeno a esto y que tampoco no cree en esto cuando esto le es dicho. Y esto se debe a que el ser humano no da oídos a Dios, y tampoco desea dar oídos a Dios.

El poder de Satanás para engañar es mucho mayor de lo que los seres humanos pueden entender. Él es un ser espiritual astuto y poderoso, que domina como ningún otro el arte del engaño y de la maldad. Él ha estado perfeccionando sus habilidades para hacer el mal durante miles de años, quizá más. Nosotros no podemos comprender su poder. Y tampoco podemos comprender la habilidad que él tiene para tergiversar y para transformar la verdad en mentira y engaño, haciendo con que esto “parezca” algo verdadero para la mente humana. Y su poder sobre el ser humano es tan grande, en parte debido a que la naturaleza humana siempre está predispuesta, y a menudo incluso deseosa, a creer en mentiras. El único ser humano que fue capaz de resistir a ese ser fue Jesús Cristo. Todos los demás fracasaron.

Y durante casi 6.000 años el diablo ha estado haciendo todo lo que puede para llevar a los seres humanos lo más lejos posible de cualquier cosa que pueda acercarse a la verdad sobre Dios. Él, como espíritu que es, tiene el poder para transmitir señales a la mente humana. Nosotros entendemos que esto es como las señales que se pueden transmitir a través del aire y que pueden ser captadas por un receptor. Él no es capaz de comunicarse con nosotros directamente, como Dios se comunica a través del poder de Su espíritu santo. Pero como espíritu que es, él puede transmitir ciertas actitudes a la mente humana. Él también tiene la capacidad, aunque limitada, de transmitir pensamientos e ideas a nuestra mente, pero él no puede comunicarse directamente con nosotros.

Si una persona se somete a su propia naturaleza humana egoísta y a la lujuria, esa persona entonces abre su mente a la influencia de Satanás o de los demonios, que entonces intensifican sus pensamientos y sentimientos. Para la mente carnal, que tan a menudo se somete voluntariamente a esto, o que se siente atraída por lo desconocido, por el misticismo, esto puede llegar a dominarla casi por completo. Si una persona está molesta o ligeramente enojada, Satanás suele intensificar tales sentimientos y actitudes haciendo con que la ira de esa persona sea mucho más fuerte, y hasta mismo incontrolable.

Digamos, por ejemplo, que dos personas empiezan a discutir sobre algún asunto. Esas dos personas, por sí solas, pueden estar muy molestas la una con la otra por algo relativamente sin importancia. Y esto es lo que Satanás y los demonios siempre intentan hacer, porque ellos tienen poder para ejercer su influencia sobre las personas, intensificando el enfado, cambiando esto en ira, alterando los pensamientos de una persona sobre la otra y haciendo con que esa persona reaccione de una manera mucho más negativa que lo normal. En estos casos, esa persona puede ser llevada muy rápidamente a un arrebato y a la ira incontrolada.

Estos seres tienen mucho éxito con sus perversidades y maldades. Cuanto más dañada está la mente de una persona, más poder tienen estos seres para ejercer su influencia sobre ella, instigando a esa persona a respuestas y acciones que pueden ser muy destructivas. Estas reacciones extremas suelen resultar a menudo en acciones y comportamientos que se convierten en noticias en los medios de comunicación, como por ejemplo los asesinatos en masa. Ese es el mismo espíritu que suscita más divisiones de las ya existen normalmente entre las culturas, razas, religiones, y las demás diferencias que existen entre las personas.

Satanás y los demonios tienen un gran poder para influenciar y alterar las actitudes de las personas – del espíritu de las personas – para llevar a las personas a hacer maldades, si la mente de una persona es receptiva a esto. Cuando una persona comienza a alejarse de los caminos que Dios ha mostrado a los seres humanos, según los cuales ellos deben vivir los unos hacia los otros, la manera cómo ellos deben tratar los uno a los otros, esa persona entonces se convierte en un blanco muy fácil para esos seres. Al alejarse del camino de Dios, al pecar, una persona se vuelve vulnerable y puede ser fácilmente influenciada para responder a los demás de una manera más equivocada de la que ya responde normalmente. Y claro está que la mayoría de las personas no tienen ni idea de que estos seres existen y que están por todo el mundo, porque las personas no les pueden ver, ya que ellos son espíritu. Pero ellos existen. Y Dios tiene un importante propósito en permitir que estos seres estén entre los seres humanos.

Estos seres no son tan temibles como Hollywood suele retratarlos. Ellos son simplemente espíritus malignos que se esfuerzan para hacer con que la vida de los seres humanos sea lo más miserable, vacía y sin sentido posible. Ellos odian a los seres humanos. Y cuanto más una persona se esfuerza por tener una actitud correcta hacia su prójimo y hacia Dios, menos poder estos seres tienen sobre esa persona. Dicho de manera sencilla, si una persona se esfuerza por vivir obedeciendo a los Diez Mandamientos, entonces estos seres tienen menos influencia sobre esa persona, porque los primeros cuatro mandamientos revelan cómo podemos tener una buena relación con Dios, y los otros seis revelan cómo podemos tener una buena relación con los demás, revelan cómo podemos amar unos a otros.

Y yo le aconsejo que usted sea muy cuidadoso si usted busca información sobre los Diez Mandamientos en la Internet o en los libros, porque algunos seguidores del cristianismo tradicional han traducido los Diez Mandamiento de una manera equívoca. Y en algunos caso ellos omiten, muy a su conveniencia, uno de estos Mandamientos.

Aunque los seres demoníacos pueden ejercer influencia sobre las personas de una manera muy hostil, como ya he descrito, sigue siendo la elección de la persona sobre quien ellos intentan ejercer esa influencia dejarse llevar o no por esos sentimientos, emociones, actitudes y espíritu equivocados.

Al fin y al cabo, nadie puede obligar a una persona a actuar de la manera equivocada, nadie puede intensificar una mala conducta ya existente si una persona decide no someterse a esto. Cuando una persona permite que esas cosas empiecen a trabajar en su mente, esa persona puede dejarse dominar por el enfado, por la ira, por la envidia, por el descontentamiento, etcétera. Y es entonces que esa persona tiene que aprender a ejercer el dominio propio y a atajar los pensamientos equivocados antes que esto se manifieste en acciones equivocadas.

Y la muy buena noticia en todo esto es que dentro de muy poco tiempo Satanás y los demonios serán impedidos de estar entre los seres humanos durante los próximos 1.100 años.



La Rebelión de Satanás

Satanás y un tercio de los ángeles se rebelaron contra Dios. Y en aquel entonces ellos tenían mucho poder, pero ese poder les fue quitado ya hace mucho tiempo. Lo que Dios da, Él también puede quitar. Ellos usaron ese gran poder que Dios les había dado para intentar destruir toda la tierra. Esto sucedió de un momento a otro y de una manera que nosotros sólo podemos entender si lo comparamos a la detonación de armas nucleares. Ese poder que ellos desataron lanzó enormes cantidades de escombros en la atmósfera terrestre y mucho más allá en el espacio. Ese poder, que destruyó todo en sus inmediaciones, hizo también enormes estragos en la atmósfera de la tierra. Esto desató algo como un permanente invierno nuclear, que envolvió toda la tierra hasta que miles de años después Dios empezó a reconstruirla.

El poder que ellos utilizaron para destruir la tierra fue tan violento que la tierra fue sacada de su órbita y de su perfecta rotación. Muchas regiones de la tierra sufrieron enormes y abruptos cambios. Y los escombros fueron arrojados al espacio. Todo esto ocurrió en un instante, destruyendo a casi toda vida que entonces existía aquí. La mayor de los seres que vivían entonces no sobrevivió a ese impacto. Algunos seres vivos quedaron inmediatamente congelados cuando las temperaturas bajaron extremamente debido a este cataclismo. Y la evidencia de esto se puede ver por el estado de congelamiento de los mamuts prehistóricos que fueron encontrados. Lo que significa que ellos han muerto de manera rápida, congelados por las bajas temperaturas.

Esto fue algo tan poderoso que los destrozos lanzados desde la Tierra llegaron a la Luna, a Mercurio, a Venus, e incluso a Marte. Dios ha revelado que el cinturón de asteroides fue formado por los escombros que fueron lanzados desde la Tierra y se dispersaron por el espacio. Hay también más escombros en esta parte del espacio, pero Dios aún no ha revelado de dónde esto vino. El planeta Tierra fue creado con mucho más masa de la que tiene hoy. Dios permitió que el poder de la rebelión de Satanás y su intento de destruir la tierra llegase solamente hasta este punto en el espacio y no más allá. Fue entonces cuando Dios intervino para impedir una mayor destrucción.

Y con lo que fue arrojado en el espacio Dios creó un cinturón de escombros en nuestro sistema solar, para recordar siempre, a todos los que vean esto, que la rebelión sólo produce destrucción, caos, escombros y muerte. Dios entonces intervino e impidió que el planeta Tierra fuera totalmente destruido. De la misma manera que Dios ahora va a intervenir nuevamente, pero esta vez para impedir una destrucción causada por el ser humano.

El aumento de la destrucción, del caos y de la violencia es el resultado del correspondiente aumento del poder del engaño, que trabaja en la mente de las personas.



Libertad y Vasta Elección

He hablado antes que Dios creó a los seres humanos de una manera muy diferente a los ángeles, especialmente en lo que se refiere a la mente que Él dio a cada uno de ellos. Dios tiene un propósito muy diferente para cada uno de ellos, y por eso Dios los creó específicamente de la manera que ellos fueron creados. Y cuando una persona entiende esa diferencia, y también el motivos para que Dios hiciera esto, el plan de Dios le resulta mucho más inspirador y esto despierta en esa persona un profundo respeto.

Para empezar a entender el importante propósito que Dios tiene para crear a los seres humanos de materia física en lugar de crearlos de espíritu, primero es necesario saber más sobre los ángeles, que sí fueron creados de espíritu. Como he dicho antes, Dios primero creó el mundo espiritual, donde los ángeles pudiesen habitar. De la misma manera que Dios creó a los seres humanos en un mundo físico, donde podemos vivir.

Lo más importante en cada creación, tanto la de los ángeles que fueron creados de espíritu como la de los seres humanos que fueron creados de materia física, es la mente que Dios dio a cada uno de ellos. Nuestro cuerpo, que contiene nuestra mente, nos permite interactuar con la creación de Dios. Nuestro cuerpo nos da la capacidad de experimentar la vida de una manera mucho más significativa, satisfactoria y activa. Pero la mente, que Dios dio tanto a los ángeles como a los seres humanos, es lo más precioso de todo esto.

Es la mente que da a cada ser, individualmente, la capacidad de pensar, de razonar, y de elegir. Dentro de la gran variedad de especies que hay en la creación de Dios, cada ser tiene mucha libertad para elegir entre las muchas opciones que tiene para vivir la vida plenamente, dentro de esta creación. No hay solamente una manera de vivir plenamente cuando se trata de tomar decisiones, como individuos, en lo que se refiere a lo que nosotros podemos elegir hacer o participar, con base en nuestras preferencias y aspiraciones. Siempre y cuando esto esté de acuerdo con los caminos de Dios.

Y le pido por favor que usted entienda bien el contexto de lo que estoy diciendo, porque sólo hay una manera correcta de vivir, que es vivir de acuerdo con los caminos de Dios. Y esto tiene que ver con la manera que tratamos a los demás, con el respeto que demostramos al interactuar con los demás y con la creación de Dios. Esto significa que nos esforzamos por vivir el amor de Dios, que se basa en la preocupación por el bienestar de los demás y por la creación de Dios. Vivir así es todo lo contrario de vivir de una manera egoísta, a costa de los demás o de la creación de Dios.

Dios dio Sus leyes a los seres humanos para enseñarles Sus caminos, que se basan en la preocupación sincera por los demás, que es la manera que debemos vivir tanto hacia Dios como hacia los demás seres humanos. Este es el único camino de vida que trae la paz, la felicidad, el bienestar, la plenitud, y una vida abundante. Vivir con orgullo y egoísmo, que es una manera de vivir totalmente opuesta a los caminos de Dios, sólo trae inquietudes, confusión, ira, celos, lujuria, amargura, infelicidad, caos, destrucción, insensatez, maldad, sufrimiento, dolor, daño, etcétera.

Un camino produce buenos resultados y bendiciones en la vida y el otro produce malos resultados y maldiciones en la vida. ¿Y qué ve usted cuando mira al mundo a su alrededor? Es tan fácil ver lo que los seres humanos han cosechado que debería ser muy obvio que todo esto es el resultado de la elección de los seres humanos de vivir de una manera contraria a lo que Dios les ha mostrado como el único camino de vida.

Lo que los seres humanos han cosechado es el resultado de leyes espirituales que están vigentes, al igual que la ley física de la gravedad. Uno puede vivir “de acuerdo con las leyes” que Dios ha establecido o puede optar por vivir en contra de esas leyes. Las leyes que gobiernan la creación física, como por ejemplo la ley de la gravedad, son fácilmente aceptadas por los seres humanos hombre, porque entendemos rápidamente cual es el resultado de ir en contra de esas leyes. Pero las leyes que son de naturaleza espiritual y que afectan las relaciones son fácilmente ignoradas porque tenemos el deseo de mitigar el daño y el dolor que esto nos causa. Y esto se debe al egoísmo y a la insistencia de la naturaleza humana en hacer las cosas a su manera. Lo que casi siempre significa hacer las cosas a costa de los demás, o sin preocuparse con los demás.

Y cuando afirmo que sólo hay una manera de vivir, siempre lo digo en el contexto de vivir según el verdadero camino de vida de Dios, que sólo trae lo que es bueno. Esto es siempre “un hecho”, en el contexto de vivir la vida a nuestra manera, o a la manera de otra persona, en lugar de vivir según el verdadero camino de vida de Dios. En ese contexto, sólo existe “una manera” de vivir: el camino de vida de Dios.

Cuando se trata de las opciones que tenemos en el camino de vida de Dios, hay una gran libertad de elección y una gran cantidad de opciones que tenemos en las diferentes maneras de hacer las cosas. No existe solamente una manera de hacer las cosas, porque Dios nos ofrece una increíble variedad de opciones en la vida. Y entonces depende de las preferencias, de la personalidad y de las decisiones de cada persona, que se basan en sus aspiraciones, sus planes, sus objetivos y sus gustos.

La libre elección que tenemos en hacer las cosas de una manera diferente a los demás es lo que añade plenitud, gozo y entusiasmo a nuestra propia existencia. Y podemos ver esto en los ejemplos más simples. Una persona puede elegir tomar una taza de café por la mañana y otra no. Incluso en esa elección hay muchas maneras de tomar una taza de café. Todo lo que uno tiene que hacer es elegir entre las muchas opciones que hay. Y lo mismo se puede decir de las opciones que tenemos en lo que comemos, donde comemos o qué tipo de bebida deseamos para acompañar la comida. Estos son ejemplos muy simples que muestran las opciones que uno tiene en las decisiones que uno toma y en las elecciones que uno hace en su vida cotidiana.

Y esto era lo que Adán y Eva tenían mientras vivían en el Jardín del Edén, donde tenían todo lo que necesitaban y en gran abundancia. Ellos tenían una gran libertad de elección. Pero ellos se sintieron atraídos por algo que Dios les dijo que ellos no eran libres para elegir. Y esto determinaría su disposición a dar oídos a Dios. Ellos finalmente eligieron no dar oídos a Dios. Y esa fue una decisión que ellos mismos probablemente hubiesen tomado con el tiempo, pero que fue adelantada por el engaño de Satanás.

Dios nos ha dado una gran libertad de elección y una infinidad de cosas que podemos elegir en la vida. Cada individuo tiene muchísimas opciones a lo largo de su vida. Y Dios nos ha dado todo esto para enriquecer nuestras vidas con una enorme variedad de cosas que nos proporcionan satisfacción y alegría. Y esa alegría y plenitud pueden multiplicarse muchas veces cuando compartimos esas cosas, y todas las opciones que tenemos en ellas, con los demás. Este es el propósito de Dios para la familia y para el matrimonio: compartir la vida. Esto es algo que está diseñado para ofrecer a los seres humanos la forma de vida más plena se puede alcanzar y experimentar.

Y este ha sido el propósito de Dios desde el principio. Su deseo era compartir con los ángeles la plenitud contenida en la planificación y en la realización de la variedad, de la belleza y de la maravilla de todo lo que Él estaba creando en el universo. Pero cuando llegó el momento de crear al ser humano, Satanás y los ángeles que le siguieron no han podido compartir la satisfacción y la alegría que ellos habían compartido antes con Dios y con el resto de los ángeles. Ellos se apartaron de todo esto. Ellos se privaron de la satisfacción de compartir en lo que Dios había creado para ellos por toda la eternidad. Y ahora ellos son seres que viven atormentados mientras esperan el día de la ejecución de su sentencia. Ellos saben que su tiempo es cada día más corto.

Y los seres humanos han estado haciendo lo mismo. Y a causa del egoísmo, de los celos, de la inmoralidad, de la lujuria, del adulterio, de la perversión, y de todo tipo de pecado, los individuos, los matrimonios, las familias, las comunidades y las naciones han sufrido muchísimo. Ellos se han privado de la riqueza de compartir los buenos frutos que vienen de la obediencia al único y verdadero camino de vida de Dios. Ellos no pueden compartir en la verdadera satisfacción de vivir una vida abundante con una increíble variedad de buenas cosas que podemos experimentar cuando vivimos de la manera correcta.



Mentes Que Quedan Fijadas

Y ahora llegamos a la razón par que Dios creara a los seres humanos de una manera diferente a los seres espirituales, a los ángeles. Los seres humanos fueron creados de una manera diferente porque el propósito de su creación es muy diferente.

Y algunos quizá se pregunten: “¿Por qué Satanás y los demonios no se han arrepentido de sus pecados?” Y la respuesta a esa pregunta es que ellos no pueden, no desean, y nunca desearán arrepentirse.

Los ángeles fueron creados como espíritu, con una mente compuesta de espíritu. Y dentro de esa mente hay una esencia de espíritu que Dios les ha dado. Esa esencia es lo que les otorga la capacidad de pensar, de razonar, de memorizar y también la capacidad de desarrollar la individualidad. Ellos tenían una gran libertad de elección dentro de la gran variedad de opciones que Dios puso delante de ellos.

Todo lo que ellos conocían era lo que Dios les había mostrado. Ellos estaban llenos de vida y disfrutaban de la satisfacción de poder compartir todo unos con otros y con Dios. Conocer el camino de Dios era para ellos algo emocionante, algo que llenaba sus vidas de satisfacción. Ellos no tenían ninguna necesidad de algo diferente. Y ellos tampoco deseaban algo diferente. Esto fue así hasta que Lucifer comenzó a desear algo diferente de lo que Dios les estaba revelando, a causa de sus celos y de su afán de proteger la imagen que él intentaba mostrar de sí mismo.

Esto resultó en el pecado, porque Lucifer entonces comenzó a ir en contra de los propósitos de Dios, en contra de Dios. Él comenzó a ensoberbecerse y a seguir sus propios caminos. Dios dice que él entonces corrompió la mente perfecta que Dios le había dado. Cuando la mente de un ser espiritual, que está compuesta de esencia espiritual, se corrompe, empieza a pensar de esta forma y se vuelve en contra de Dios, esto es algo “permanente”. No hay camino de vuelta para una mente que está compuesta de espíritu. La mente de un ser espiritual se vuelve entonces “permanentemente corrupta”, y ya no tiene ningún deseo de cambiar. Una mente así sólo desea seguir sus propios caminos, pase lo que pase.

Dios sabía que al crear a seres espirituales con voluntad propia, con individualidad y con la libertad de elección, era inevitable que con el tiempo algunos de ellos quisiesen alejarse de Él. Ellos se alejarían de Dios y de Su único camino de vida, del camino que produce paz, prosperidad, alegría y gran satisfacción en la vida. Satanás y un tercio de los ángeles se rebelaron contra Dios. Y entonces sus mentes, compuestas de espíritu, quedaron permanentemente fijadas en contra de Dios, fijadas en su propia voluntad y en sus propios caminos.

No hay otra manera de crear a seres vivos que la manera que Dios nos ha creado, ofreciéndonos el libre albedrío y la libre elección. Y no había manera de asegurarse de que tal creación siempre fuera elegir el camino de Dios. Si ese fuera el caso, entonces nosotros no seríamos libres para elegir. Seríamos más bien seres programados o tendríamos que ser siempre controlados por la fuerza. No hay otra manera de crear el acuerdo, la unidad, la armonía, la libertad y la paz, o la capacidad de “compartir” la vida. Los ángeles, y también los seres humanos, fueron creados de la única forma en que podían ser creados para que pudiesen tener la capacidad de decidir por sí mismos qué tipo de vida ellos quieren vivir, como una cuestión de su libre albedrio. Si ellos hubiesen sido creados de cualquier otra forma, ellos no serían libres pero serían controlados de alguna manera.

Como resultado de la rebelión de Satanás y de los ángeles que le siguieron, el resto de los ángeles han podido ver y aprender de primera mano cual es el resultado de la rebelión y del pecado. Entonces su compromiso con Dios y su convicción se fortalecieron más que nunca. Ellos eligieron permanecer fieles a Dios y sus mentes quedaron permanentemente fijadas en esa elección. Ellos han elegido participar en la plenitud y en la alegría de la obra de Dios por toda la eternidad.

Ese nivel de convicción y el propósito que Dios logró en su mente espiritual no podrían haber sido logrados de ninguna otra manera. Su elección de seguir a Dios y a Sus caminos quedó permanentemente fijada.



Una Mente Diferente

Dios tiene un propósito sorprendentemente diferente para la creación de los seres humanos que el propósito que Él tiene para la creación de los ángeles. Y ese propósito es algo que va mucho más allá de la creación de los ángeles. Esto es lo más grandioso que Dios puede crear, porque no es algo que puede ser creado por decreto, como todas las otras fases de la creación de Dios. Esto no es algo que puede ser logrado de inmediato, como cuando Dios creó a cada ángel, o como cuando Dios creó a Adán y Eva del polvo (de los elementos) de la tierra en el sexto día de la creación, como descrito en Génesis 1. Esta creación, que incluye la capacidad del ser humano de procrear físicamente, es sólo la primera creación, algo que más tarde puede conducir a una creación mucho más importante.

Los seres humanos fueron creados con el potencial de participar de una segunda creación – una creación de Dios – que el propio Dios realiza. La creación física, esa existencia temporal, puede conducir a una segunda creación, a una segunda existencia, que es muy superior a la primera. Pero no todos van a participar en esta creación de Dios. Y nadie tiene derecho a esto tampoco. Para muchos, esta vida física es todo lo que van a experimentar. Pero al final la mayoría de los seres humanos van a elegir el camino de Dios y van a esforzarse por ser parte de esta creación. De la misma manera que la mayoría de los ángeles también eligieron el camino de Dios.

No obstante, debido a que fuimos creados para un propósito diferente, Dios tuvo que crear a los seres humanos de una manera totalmente diferente en su primera creación – en su existencia física. Y el motivo para esto es que el propósito y el potencial para tal creación no podía ser logrado de ninguna otra manera. Los seres humanos no podían ser creado primero como seres espirituales. Y esto es algo que quedará claro más adelante. Pero por ahora, basta con decir que esto tuvo que ser hecho de esta manera debido al tipo de poder y al tipo de vida que los seres humanos pueden recibir. Y esta es la única manera para lograr tal cosa.

Y de la misma manera que nosotros no podemos entender la grandeza del universo, y tampoco la grandeza de Dios o el propio Dios, es imposible para nosotros comprender lo que Dios va a crear espiritualmente a partir de los seres humanos. Porque la genialidad, el poder y la fuerza que Dios va a crear en la vida de los que van a participar en esta próxima creación es algo de la misma grandeza.

Y la mejor manera de entender esto ahora es resumiendo los aspectos más importantes del motivo por el cual Dios creó a los seres humanos primero en una existencia física, dándoles un cuerpo físico. Dios hizo esto debido al tipo de mente que Él nos iba a dar. Esta mente tenía que ser creada primero como una mente física. Dios aún no nos ha revelado la complejidad con la que nuestra mente funciona, pero el cerebro del ser humano con la esencia de espíritu que Dios pone en cada persona que nace es el único medio a través del cual esa creación puede tener lugar.

Y aunque no todos van a elegir esto, la segunda creación que Dios ofrecerá a la mayoría de los seres humanos puede conducir a una existencia inimaginable. Pero Dios no va a realizar esa creación en nadie que no puede “ver” y “creer” que esto es lo que realmente desea para su vida. Porque esto depende de la libre elección de cada persona en estar de acuerdo con Dios.

Una mente compuesta de espíritu puede corromperse y quedar permanentemente fijada después de tomar la decisión de ir en contra de Dios. Pero la mente humana no es así. La mente humana puede apartarse de Dios, puede empezar un proceso de corrupción que se desarrollará muy lentamente, pero no queda inmediatamente fijada en contra de Dios a causa del pecado.

El importante propósito de Dios en todo esto es algo verdaderamente asombroso. Pero por ahora basta con comprender que Dios nos hizo así para que podamos arrepentirnos; y de esta manera un proceso que comenzó mucho antes, debido a la naturaleza humana carnal egoísta, puede comenzar a ser revertido. Es interesante notar que en el Nuevo Testamento la palabra traducida como arrepentirse viene de una palabra griega que significa “pensar diferente”. Una persona puede elegir cambiar, con base en su libre elección, si esa persona desea revertir la corrupción que el engaño ha obrado en su mente humana.

Dios sabía que al crearnos como seres físicos nuestra tendencia sería seguir nuestros propios caminos. Esto es algo que comienza desde que somos bebés y que sigue desarrollándose durante toda nuestra vida. La naturaleza de un bebé comienza a desarrollarse desde su nacimiento. Así es como se desarrolla la naturaleza egoísta dentro de un ser que fue creado físicamente, simplemente porque vive una vida física. Una naturaleza que “desea seguir sus propios caminos”.

Cuando un bebé se siente incómodo, cuando un bebé tiene hambre, él le hace saber lo que desea. Nosotros hemos sido creados en sumisión a nuestra propia naturaleza egoísta. Y a medida que crecemos, también crece nuestro egoísmo y el deseo de seguir nuestros propios caminos. Y cuando somos adultos, el egoísmo ya está arraigado en nosotros, y esto produce el pecado. Dios dice que todos hemos pecado, a excepción de un individuo, Jesús Cristo. Los seres humanos somos egoístas por naturaleza y siempre queremos hacer las cosas a nuestra manera. Y el resultado de esto es el pecado.

Pero la buena noticia es que nuestra mente puede cambiar. Cuando una persona entra en la segunda fase de la creación, se pone en marcha un largo proceso que requiere la continua participación de esa persona y de Dios en una creación espiritual dentro de la mente de esa persona. Y en el tiempo de Dios para cada persona, Él va a ofrecer a esa persona la oportunidad de elegir si quiere o no desarrollar una “nueva mente” y una nueva manera de pensar, que pueden estar en pleno acuerdo con Él y con Sus caminos de vida; si esa persona así lo desea.

El mundo está ahora a punto de entrar en una época cuando la opción de cambiar y de empezar a vivir realmente en paz y en unidad será ofrecida a toda la humanidad, porque dentro de poco Dios establecerá Su gobierno en toda la tierra.

Y mientras usted lee libro Dios está empezando a poner esas decisiones delante de usted, un poco antes que delante de los demás. Dios le está ofreciendo ahora la oportunidad de buscar ayuda para usted y para sus seres queridos. Y también le está ofreciendo la oportunidad de decir a Dios si usted quiere ser parte de esa nueva era. La decisión es suya. Sería bueno comenzar a mirar con honestidad y sinceridad a su propia naturaleza humana, porque usted tiene que ver su propia naturaleza antes de poder elegir si quiere algo diferente para usted mismo o para sus seres queridos. Antes de poder elegir entre los caminos de este mundo y el camino que Dios le ofrece.

El caso es que los seres humanos estamos sujetos a nuestra propia naturaleza egoísta. Las personas no tienen control sobre su naturaleza, que está orientada hacia sí mismas y es egoísta desde la infancia. Un ejemplo que ayuda a explicar esto es algo que yo aprendí de uno de los apóstoles de Dios. El Sr. Herbert W. Armstrong solía hablar de la diferencia entre el amor de Dios, que es siempre generoso y se preocupa por los demás, y el amor de los seres humanos.

El ejemplo que él solía usar era el amor de una madre hacia su propio hijo. Es difícil para las personas comprender que hasta mismo algo en tan bello como el amor de una madre hacia su hijo, la motivación de la madre es en realidad egoísta. Una madre no ofrece el mismo cuidado, no siente la misma preocupación y amor por todos los demás niños como lo hace con su propio hijo. Pero para los seres humanos el amor de una madre por su propio hijo es de hecho lo más bello que hay. Esto sólo se puede comparar al amor de Dios. Pero aunque bello, ese amor no deja de ser egoísta por naturaleza.

El amor de Dios es misericordioso y generoso para con todos los seres humanos. Ese amor se preocupa por los demás, deseando cuidarlos y ayudarlos. Ojalá todos pudiesen ver y aceptar el amor de Dios. Pero los seres humanos hacemos todo lo contrario a esto. Nos rebelamos y luchamos contra Dios.

El motivo por el cual Dios nos dio una mente física (un cerebro) con una esencia de espíritu en lugar de darnos una mente compuesta de espíritu es algo realmente impresionante. En nuestro estado, como seres físicos, la corrupción de nuestra mente puede ser revertida y totalmente borrada. Podemos comenzar a ver el engaño y entonces esto puede ser arrancado de nuestras mentes, cuando Dios comienza a liberarnos de la esclavitud del engaño, bajo la que nuestra mente estaba.

Nosotros entonces tenemos la posibilidad de dar continuidad a nuestra creación. Y esto puede comenzar a tener lugar en nuestra mente, si deseamos esto, si elegimos esto, si esto es realmente lo que queremos. La siguiente fase de nuestro desarrollo, si aceptamos esto cuando Dios nos lo ofrece, es “la creación espiritual” que tiene lugar en nuestra mente humana. Y esto a su vez nos lleva a una creación que nos convertirá en “seres espirituales” con la vida eterna.