PROFETIZA
CONTRA
LAS NACIONES

Un libro del tiempo del fin por Ronald Weinland

Ap 10:11

Capítulo 3
APÓSTOLES Y PROFETAS



LE PIDO POR FAVOR que tenga un poco de paciencia conmigo en el comienzo de este capítulo, porque ahora voy a hablar de cosas muy personales. Yo no soy de esas personas que le gusta hablar de sí misma, sobre todo en lo que se refiere a Dios, a Su Hijo, y a Su camino de vida. Lo que pasa muy a menudo cuando uno habla de Dios, especialmente los predicadores o las personas que se consideran religiosas, es que la naturaleza humana tiene tiende a vanagloriarse, creyéndose más importante que otros. Y hacer esto es la forma más exagerada de dárselas de conocer a gente importante para ganarse el favor de los demás.

A mí no me gustan nada esas cosas, y por eso lo que suelo hacer es intentar llamar lo menos posible la atención sobre mi persona. Ya hace más de 34 años que yo soy un ministro, un siervo de Dios. Y esto es un honor para mi, pero también es un trabajo que yo me lo tomo muy en serio y con mucha sobriedad y que hago con mucha satisfacción, alegría y emoción. Y por eso mi propósito siempre ha sido que la atención de los demás se centre en Dios y en Jesús Cristo, que es como debe ser.

Ya hace mucho tiempo que tengo sido bendecido con la capacidad de reconocer fácilmente la naturaleza humana. Y yo entiendo perfectamente que la capacidad de ver esto con tanta claridad es algo que Dios me ha dado porque yo estoy experimentando lo he descrito en el capítulo anterior: una nueva creación, la creación espiritual dentro de mi mente. Esta es una de las cosas que Dios me ha dado mientras Él y Su Hijo trabajan, a través del poder del espíritu santo, para transformar – para cambiar por completo – mi forma de pensar.

Y como he explicado antes, esto no es algo que Dios puede hacer por decreto. Esto no puede ser traído a la existencia instantáneamente, porque es algo que requiere la libre voluntad de la persona a quien esto es ofrecido. Esto debe ser la propia elección de una persona, que debe tener el deseo de experimentar un cambio completo en su vida, en su mente. De cambiar su forma de pensar del tomar al dar, del egoísmo al amor hacia los demás.

Desde 1969 yo tengo la bendición de ser una de las pocas personas que a lo largo de los últimos 6.000 años han podido experimentar esta creación y el poder de la misma en mi propia mente. ¿Y cómo podría yo compartir tal experiencia de una manera que otros puedan empezar a comprender y entender lo que estoy diciendo? Estoy profundamente convencido de que lo que estoy compartiendo ahora comenzará a repercutir entre muchos. Y ellos entonces recibirán la ayuda que necesitan para comenzar a ver lo que deben cambiar en ellos mismos y también en todo el mundo, porque Dios ahora va a intervenir para cambiar esto.

Y este es el motivo por el cual yo me estoy tomando todo ese espacio para explicar lo que me ha pasado y los grandes cambios que esto ha producido en mi forma de pensar. Mi forma de pensar está ahora en unidad con Dios. Y Dios está a punto de comenzar a ofrecer la participación en este mismo proceso a todos los que serán bendecidos en poder vivir en el Milenio.

Pablo, que fue el primer apóstol a ser enviado a los gentiles, describe este “cambio” que yo he experimentado, y que otros también comenzarán a experimentar, de la siguiente manera: “No os amoldéis a este mundo, pero sed transformados mediante la renovación de vuestra mente”. (Romanos 12:2).

Y la palabra “transformado” viene de la palabra griega “metamorphoo”, que es usada para describir este “cambio”. Esa palabra a su vez viene de la palabra “metamorfosis”, que en biología describe un cambio completo en un cuerpo, como lo que ocurre con las mariposas.

Este es un increíble versículo en Romanos, porque describe muy bien el proceso de la nueva creación, en el que Dios trabaja con una persona durante muchos años para ayudarla a transformar su mente – para cambiar la manera de pensar de esa persona.



Empezando una Transformación

Durante los años de la guerra de Vietnam yo estaba en mi adolescencia. Yo entonces soñaba con ser piloto comercial. Y cuando tenía unos 15 años yo viajé del noroeste de Kansas, donde crecí, hasta el aeropuerto de Denver, en Colorado, para preguntar en una de las aerolíneas cual era la mejor manera de prepararme para poder cumplir mi sueño.

Fue entonces que yo me enteré de que para ser piloto yo antes tenía que sacar un título universitario y que tendría “una ventaja” si entraba para el Ejercito del Aire y me convertía primero en piloto militar. Y ese pasó a ser mi objetivo. Yo tenía mucha prisa, por eso me esforcé para graduarme en nuestra pequeña escuela secundaria en tres años en lugar de cuatro. Después de esto fui a una universidad local, donde se podía sacar el titulo de Graduado en Artes en dos años en lugar de cuatro, como en las otras universidades .

En aquel entonces la guerra de Vietnam estaba en su punto culminante y era tema constante en las noticias. Yo acababa de cumplir 17 años cuando comencé la universidad y me enteré de la existencia del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva (ROTC, por sus siglas en inglés). Uno podía apuntarse a ese programa en algunas de las grandes universidades. Y ellos entonces ayudaban a uno a pagar los últimos dos años de la universidad, mientras uno se preparaba como candidato para entrar para el Ejercito del Aire como teniente.

En mi niñez, antes mismo de decidir que quería ser piloto, yo siempre he querido entrar para las Fuerzas Armadas. Antes de querer ser piloto yo había soñado en hacer carrera como militar y llegar lo más lejos posible. Yo no sólo aspiraba convertirme en un general, yo quería ser un general de cinco estrellas.



La Intervención de Dios

Volviendo un poco al tema del capítulo anterior, es importante tener en cuenta que Dios obra de una determinada manera en la vida de las personas, para llevarlas a un determinado momento cuando Él les ofrece la oportunidad de empezar esta segunda creación. Es entonces que Dios “llama” a esa persona a una relación con Él. Dios entonces trabaja EN esa persona – en su mente – para realizar la primera fase de esa nueva creación. Durante los últimos 6.000 años Dios ha completado tal obra solamente en 144.000 personas. Dios no está tratando desesperadamente de “salvar” al mundo, como los seguidores de muchas religiones creen. Si así fuera, Dios no estaría teniendo mucho éxito en Su propósito. Y Dios siempre logra lo que se propone.

Sería interesante comentar aquí que la palabra que a menudo se traduce como “llamado” viene de una palabra griega que significa “invitación”. Cuando Dios comienza a atraer a una persona a Él y empieza a revelar Su verdad y Sus caminos a esa persona, Él en realidad está invitando a esa persona a participar activa y voluntariamente en la continuación de una creación en su vida. Y esta creación es algo que va más allá de la existencia física y puede llevar a esa persona a una existencia espiritual eterna.

Estos 144.000 son los que Dios ha llamado durante un largo período de tiempo, y con quienes Él ha estado trabajando para realizar una transformación completa en su mente y en la esencia de espíritu que hay en ellos. Y esta primera fase de la segunda creación llevará a esas personas a la segunda fase de la misma, cuando ellas se conviertan en seres espirituales. Pero esto no sucederá hasta que ellas sean resucitadas para encontrarse con Jesús Cristo, cuando él regrese para gobernar esta tierra.

Dios ha estado trabajando directamente con cada una de estas personas, ayudándolas a cambiar su manera “natural” y egoísta de pensar y de razonar. La mente de esas personas fue transformada para estar en unidad con la mente Dios, con Su ser, con Él. Ellas están en completa unidad de espíritu con Dios gracias al poder de Su espíritu santo, que trabaja en nuestra mente. Y esta es la primera fase de la segunda creación.

Y cuando esta transformación esté concluida una persona puede ser resucitada y recibir la vida eterna, puede recibir la vida espiritual. Y esta es la segunda fase de la segunda creación.

Antes que una persona pueda ser “elegida” para recibir la vida eterna en un cuerpo espiritual, antes que el proceso de transformación de su mente pueda empezar, Dios tiene que “llamar” a esa persona. Él entonces ofrece a esa persona la oportunidad de empezar a “ver” (espiritualmente) a Él y a Sus caminos – a Su verdad. Dios comienza a “atraer” a esa persona a través de Su espíritu santo. Y sólo entonces, si esa persona elige esto, Dios comienza a ayudar a esa persona a cambiar su mente, para que así esa persona pueda estar en unidad de espíritu y de mente con Él.

Muchos piensan que pueden elegir “aceptar a Dios”, y que Dios entonces tiene una relación con ellos. Pero esto no es verdad.

Jesús Cristo dijo que nadie puede ir a él a menos que Dios Padre (primero) lo lleve. Dios tiene que llamar a una persona y tiene que estar personalmente involucrado en la vida de la persona con quien Él quiere trabajar. Es Dios quien elige a quien Él quiere llamar y cuando Él llama a esa persona, de acuerdo con Su voluntad y propósito.

Y lo que pasa a menudo cuando Dios llama a una persona es que esa persona debe primero ser humillada antes de empezar a dar oídos a Él. Pues es sólo cuando una persona tiene un espíritu lo bastante humilde que ella está realmente dispuesta a dar oídos a Dios. Porque de otro modo la naturaleza humana simplemente se resiste a Dios.

Mucho es dicho sobre este llamando, pero hay un versículo en la Biblia que dice claramente que “muchos son llamados, pero pocos son elegidos”. No todos aceptaron lo que Dios les ha ofrecido, debido a su orgullo. Y entonces también están aquellos que después de haber aceptado esto se volvieron perezosos y no siguieron su llamado con la diligencia que deberían haber seguido; lo que también es una forma orgullo. Dios no obliga a nadie a pasar por esta completa transformación de la mente. Esta transformación es algo que sólo puede ocurrir si una persona lo elige libremente y si esa persona de verdad desea continuamente lo que Dios le ofrece.

La historia de Job (que se encuentra en el Libro de Job) habla de esto. Job era un hombre muy orgulloso y por eso él primero tuvo que ser humillado antes de empezar a dar oídos a Dios. Su historia es la historia pone en evidencia a todos los seres humanos en lo que se refiere a su deseo de servir a Dios. Desde una perspectiva física, humana, él era un hombre justo porque obedecía a Dios. Pero desde una perspectiva espiritual, él no era justo.

Él era muy diligente y estaba muy comprometido en su adoración y dedicación a Dios, pero su motivación era la motivación de la naturaleza humana. Él era egoísta. Su mente no era una mente espiritual. Él adoraba a Dios, pero estaba lleno de orgullo, de autosuficiencia, de presunción y su confianza estaba puesta en sí mismo. Dios entonces permitió que Satanás le quitara “todo” a Job, excepto su propia vida y la vida de su esposa. Dios usó a Satanás, que intentó hacer con que Job maldijera a Dios y a Sus caminos, para humillar a Job, para que así Dios pudiese trabajar con Job en el plano espiritual. Y al final Job se arrepintió y comenzó a experimentar una transformación en su mente.



Confundido e Inseguro

Y así fue también como yo he sido llamado. Dios primero me estuvo humillando durante varios meses, a través de las dificultades y de los problemas por los que yo tuve que pasar antes de empezar a dar oídos a Dios.

Después de entrar para la universidad yo no perdí tiempo y me inscribí en el programa ROTC, para entrar para el Ejercito del Aire. Yo viajé al este de Kansas para hacer las pruebas para ese programa. Unos meses después ellos me dijeron que yo había sido acepto y que debía presentarme en otoño para empezar el programa de entrenamiento. Yo sabía que estaba a camino de Vietnam y quería mucho ir. Un buen amigo mío se había alistado y ya estaba combatiendo allí.

Yo pensaba que si fuera a combatir allí yo podría hacer mucho más que solamente combatir con una ametralladora. Yo tendría la ventaja de empezar como teniente. Yo pensaba que si iba a ser reclutado para matar al enemigo (y los Estados Unidos habían declarado a los comunistas de Vietnam del Norte y el Vietcong como sus enemigos), que yo podría causar mucho más daño pilotando un enorme cazabombardero.

Permítame añadir a esta historia que aunque todo me estaba yendo muy bien en los dos primeros años de la universidad, yo no estaba muy interesado en los estudios, sino más bien en la vida de juerga de la universidad. Yo trabajaba en un par de lugares para pagar mis gastos en la universidad, pero gastaba más de lo que ganaba en juerga y en alcohol, sobre todo en cerveza, en mucha cerveza. El alcohol suele soltar las inhibiciones de las personas, creando un ambiente más despreocupado, permisivo, desenfrenado e inmoral.

Y en aquel entonces yo NO tenía ningún interés por ninguna religión. Pero lo que sí recuerdo es que algunos de mis amigos aparentaban ser buenos católicos, metodistas o luteranos. En cuanto a mí, yo no estaba muy seguro de que Dios existiera. Unos amigos me habían invitado alguna vez a asistir a servicios religiosos o a estudios bíblicos para jóvenes. Pero muchas de las preguntas que yo hacía en estos estudios bíblicos quedaban sin respuesta. Y cuando eran respondidas las respuestas no tenían mucho sentido. Como por ejemplo una vez que ellos trataban de explicar la definición de “alma” y lo que pasa no después de la muerte. Aunque ellos creían en esas cosas, ellos no podían explicar sus creencias de una manera lógica. Y lo mismo pasaba con casi todos los temas que eran discutidos allí. Y por eso yo simplemente dejé de asistir. De todos modos yo no tenía interés en nada de aquello.

La única noción religiosa que yo tenía en aquel entonces era que “si” había un Dios, que lo más probable era que Él hubiese usado la evolución o la “gran explosión” para crear a todo lo que Él había creado. Fuera de eso yo no creía que Dios existiera, y la vida para mí consistía en el aquí y en el ahora.

Pero esto empezó a cambiar cuando yo tenía 18 años, casi 19, al final de mi segundo año de universidad. Y esto siguió cambiando durante todo un año. En escasos dos meses yo he pasado por cuatro experiencias, una detrás de la otra, que tuvieron un gran impacto en mi vida. Y el año siguiente comenzó muy confuso para mí, pero esto cambió drásticamente.

Permítame decirle que si todas estas cosas no me hubiesen pasado, si todo esto no hubiesen tenido el impacto que tuvo en mi vida, yo no habría dado oídos a Dios cuando Él comenzó a “llamarme”. Cuando Dios llama a una persona, lo que suele pasar es que Dios primero humilla a esa persona antes de darle la oportunidad de seguir adelante con “una nueva creación”.

Sólo cuando una persona tiene un corazón y una mente realmente humildes, Dios puede trabajar con ella. El orgullo debe ser primero derribado por experiencias difíciles, por dificultades y pruebas. Y si una persona no se humilla, lo que suele pasar es que esa persona se resiste a Dios, rechaza a Dios, y simplemente no da oídos a Dios.

Yo no me acuerdo con exactitud la secuencia de estos acontecimientos, pero creo que todo sucedió en este orden. De todos modos, esto ha tenido un gran impacto en mi vida, y esto es lo que importa aquí.

Todo parecía estar yendo muy bien para mí hasta entonces. Yo me estaba graduando y me estaba preparando para empezar mis dos últimos años de estudios en el programa ROTC en una universidad en el este de Kansas, con la esperanza de convertirme en piloto del Ejercito del Aire. Además las cosas me iban tan bien que yo pensaba que iba a poder seguir con mis planes y al mismo tiempo casarme. Y entonces yo me comprometí con una chica.

Pero un día yo recibí una horrible noticia de casa. El amigo mío que estaba en Vietnam había muerto. Y esto me afectó muchísimo. Yo estaba muy aturdido y profundamente afligido pensando en lo injusta que era la vida. Él era un chico joven, en la flor de la vida, que le fue quitada. Nada de aquello tenía sentido. Las personas empezaban a preguntarse si los EE.UU. estaban envueltos en una guerra que al fin y al cabo no iba a hacer ninguna diferencia en este mundo.

Esta fue mi primera experiencia con la muerte de un ser querido. Por primera vez yo empecé a me preguntar qué sentido tiene la vida. ¿Había algo más que eso? A mi ver, la vida era bastante inútil. Sí. Yo estaba impresionado, abalado, y en estado de choque por esta experiencia. Yo estaba tan angustiado que recuerdo que una tía mía me dio unas pastillas de Valium que me ayudaron a calmarme ese primer día.

Pero por alguna razón esta experiencia me ayudó a empezar a mirar a mi futuro de una manera un poco diferente que antes. Aunque debo decir que era sólo ligeramente diferente. Y eso a su vez desencadenó una especie de batalla en mi mente, porque yo sabía que tenía ciertos objetivos en la vida y las cosas parecían ir por buen camino, pero yo nunca había parado a pensar sobre “cómo” yo vivía. Y yo entonces empecé a ver que habían ciertas cosas que no estaban bien en mi manera de vivir.

Y durante los siguiente seis meses esta batalla se intensificó, mientras yo ora daba rienda suelta a mi naturaleza humana yéndome de “juerga”, ora me daba cuenta de que necesitaba cambiar ciertas cosas en mi vida, en “cómo” yo estaba viviendo. Yo simplemente no sabía qué hacer con mi vida o cómo lidiar con lo que yo estaba empezando a ver y a sentir.

La realidad es que durante ese período de seis meses yo estaba bastante perdido. Yo me sentía frustrado con las cosas que estaba empezando a ver a mi alrededor, con cómo las personas trataban las unas a las otras y cómo yo mismo trataba a muchos a mi alrededor. Yo estaba empezando a “ver” mi egoísmo; y esto no me gustaba para nada. La muerte de mi amigo ayudó a traer esos pensamientos a la luz, mientras yo pensaba en lo injusta que era la vida a causa de lo que le sucedió. En un momento uno está vivo y en otro está muerto. Y para mi amigo la vida había terminado.

Yo oscilaba entre momentos en los que era realista y podía ver claramente lo que tenía delante de mí, y momentos en los que yo me entregaba a mi naturaleza humana carnal, bebiendo y yéndome de fiestas, simplemente viviendo de una manera egoísta.

Una semana después del funeral de mi amigo, cuando yo ya estaba un poco más tranquilo y podía pensar de una manera más pragmática y realista sobre lo que conlleva el matrimonio, yo me di cuenta de que casarnos no era una buena idea, de que nosotros no congeniábamos y que las perspectivas de un futuro juntos no sonaban muy buen para ninguno de los dos. Y entonces yo rompí el compromiso solamente dos semanas después de haberme comprometido.

El funeral y el fin de mi corto noviazgo, en un período de tiempo tan corto, fueron difíciles para mí. Yo estaba herido y estaba haciendo daño a los demás. A mí no me gustaba lo que veía en mi naturaleza.

Poco después de esto he tenido un accidente de coche en el que mi Mustang descapotable del año 1966 quedó totalmente destrozado. Una noche, cuando yo estaba a sólo unos 11 kilómetros de donde yo vivía, cerca de la universidad, yo me quedé dormido detrás del volante y salí de la carretera. Y cuando yo me desperté asustado tenía delante de mí un puente. Pero entonces ya era demasiado tarde para hacer algo, y el coche se chocó contra el puente y se precipitó al vacío, dando vueltas en el aire. Y creo que la única razón por la que yo no he muerto fue porque me agaché y me quedé tumbado durante la caída.

El chasis del coche se dobló en un ángulo de casi 90 grados. Y con lo que cobré del seguro, unos 300 dólares, sólo pude encontrar un coche decente, un Volkswagen del año 1959. Y para un joven de mi edad, que antes tenía uno de los coches más bonitos de toda la universidad, era muy humillante tener que conducir un Volkswagen.

Otra cosa que comenzó a cambiar mi forma de pensar, a parte del accidente, fue algo que ocurrió justo después. Yo tuve una leve conmoción cerebral y probablemente debido a esto recuerdo vagamente que me alejé del coche destrozado y fue caminando hasta una finca que estaba justo al lado del puente contra el que yo había chocado. Cuando me acerqué a la puerta, el granjero que vivía allí me abrió y me dijo que iba a llevarme al hospital. Mi cabeza estaba sangrando mucho porque el equipo de estéreo del coche se había desacoplado golpeándome en la cabeza. Y como resultado de esto yo tenía varios cortes. Y ese fue el golpe que yo realmente necesitaba, ya que esto, literalmente, ayudó a meter algo de buen juicio en mi cabeza; aunque todavía muy poco.

Salimos en la camioneta del granjero y cuando pasamos al lado de mi coche destrozado él iba más despacio y me hizo una pregunta que por un momento me aterró. Él me preguntó si había alguien más en el coche. Y yo me sentí aterrorizado por un momento, porque pensé en lo horrible que sería si yo hubiera matado a alguien. Pero cuando estábamos a punto de parar para comprobar, yo me acordé de que no había nadie más conmigo.

La cuarta cosa que me pasó, antes de que todo eso terminara, fue que yo recibí una carta de los militares informándome de que ya no tenía que presentarme en el campamento donde había sido asignado para empezar el entrenamiento del ROTC. Yo entonces llamé al comandante, cuyo nombre aparecía en la carta, y él me dijo que no tenía constancia de esto, pero que si yo había recibido esa carta, que entonces debía atenerme a lo que estaba escrito en ella. Yo no pude averiguar lo que había pasado, pero esto me quitó todas las esperanzas de entrar para las Fuerza Armadas y convertirme en un piloto.



El llamado de Dios

Hubo otra cosa que me pasó, unos seis meses después, que me ayudó a finalmente sentar cabeza. Yo oscilaba entre las juergas y una gran frustración sobre “cómo” era mi vida, sobre “cómo” yo estaba viviendo. No me gustaba mucho como yo era en ese momento, porque estaba empezando a ver mi naturaleza humana, estaba empezando a ver que yo era egoísta. Y esto era algo que yo hasta entonces no sabía pero que estaba empezando a ver muy claramente. Y lo que yo veía no me gustaba para nada. No es fácil para uno ver a sí mismo, ver su egoísmo reflejado en una especie de espejo. Pero esto es algo que todos deben llegar a ver. Y si un no lo ve, uno nunca reconocerá lo que es realmente, ni podrá decidir si quiere continuar en ese camino o si quiere buscar ayuda para cambiar.

Después de ese período de seis meses yo poco a poco empecé a salir de fiestas y a beber mucho nuevamente. La universidad que yo había elegido tenía una vida estudiantil con muchas fiestas, donde se consumía mucha cerveza. Aquel no era un buen ambiente para mí y yo cedí fácilmente. Los viernes por la tarde, después de las clases, yo y mis amigos solíamos ir a un lugar donde siempre había una banda tocando música para bailar. Los estudiantes, que ansiaban que empezara el fin de semana, consumían mucha cerveza. La mayoría solía estar totalmente borrachos antes de las 6 de la tarde.

Una de estas tardes yo estaba en un estado de ánimo más bien sombrío. Era uno de esos momentos en los que yo podía ver la naturaleza humana tal y como era, tanto en mí mismo como en los demás. Y eso no era nada agradable. Yo no estaba de humor para beber ni para bailar, algo que para mí era muy inusual. Pero algo estaba a punto de pasar. En ese determinado momento mi capacidad de ver la fealdad del egoísmo llegó a su máximo. Y esto pasó cuando yo vi a la chica que yo había traído conmigo en la pista de baile bailando con otro chico. Y entonces yo vi algo que nunca había visto antes.

Mientras yo miraba, yo vi algo en ella que reflejaba la naturaleza humana egoísta. Ella ignoraba totalmente al chico con quien estaba bailando. Era como si él no estuviera allí. Y él estaba haciendo lo mismo con ella. Su actitud era de auto contemplación. Ella estaba enamorada de sí misma, pensando en lo bien que podía bailar. Y entonces yo miré a mi alrededor y vi muy claramente esa misma actitud en todos los demás. Ellos estaban enamorados de sí mismos, pensando ser los mejores bailarines de la pista. Y no sólo eso, pero ellos también querían llamar la atención de los demás sobre sí mismos. Esa era su actitud. Ellos adoraban a sí mismos y estaban bailando para complacer a sí mismos y para que los demás los mirasen.

Y esto me llamó mucho la atención porque yo me estaba viendo a mí mismo. Yo también era así. Y esto era algo horrible. Así es nuestra naturaleza humana. Y la verdad es que tenemos una relación amorosa con nosotros mismos. Mimamos a nosotros mismos, alimentamos nuestro ego, y queremos que los demás nos vean como si fuéramos mucho más importantes y mejores de lo que realmente somos. Es como si dijéramos a gritos: “¡Miren lo maravilloso que soy!”

Y lo que yo vi entonces me dio tanto asco, porque yo sabía que yo también era así, que yo me inventé una excusa y volví a mi habitación. Habíamos llegado allí a eso de las 3 y media de la tarde, y a las 5 yo ya me estaba marchando. Esto era algo que yo nunca hubiera siquiera soñado hacer antes. Pero yo estaba muy asustado con mi propia naturaleza y con mi forma de pensar, porque ahora yo podía ver esto muy claramente en mí mismo.

Al regresar a mi habitación yo me puse a pensar en estas cosas. Y entonces hice algo que no había hecho desde que era un niño pequeño. Yo oré a Dios. Yo entonces dije a Dios que yo no estaba muy seguro de esto, pero que si Él (Dios) existía, que Él me lo mostrara. Y que me ayudara a escuchar (a dar oídos) a lo que fuera que yo que necesitaba saber.

Y después de hacer esta oración yo fui al salón de recreación de la residencia de estudiantes, donde algunos solían reunirse después del baile y antes de salir nuevamente de fiestas el resto de la noche. Yo estaba hablando con algunos de mis amigos, que me presentaron a otros estudiantes. Uno de ellos era un jugador de fútbol. Y cuando yo empecé a hablar con ese chico yo noté que él estaba muy borracho. De repente, así de la nada, él empezó a decir groserías. Yo me volteé y me encogí de hombros, dando a entender a mis amigos que yo no me enteraba de lo que iba todo aquello.

Pero cuando me volteé para mirarle otra vez, no vi su brazo extendido y su puño cerrado viniendo en dirección a mi mandíbula. Apenas tuve tiempo de percatarme de sus movimientos y su puño me golpeó de lleno. La fuerza del golpe me hizo tambalear y casi me caigo. Mi cuerpo se dobló y yo quedé mirando al suelo. E inmediatamente me di cuenta de que mi boca estaba sangrando.

Subí a mi habitación para limpiar la herida y algunas personas me siguieron ofreciéndose para llevarme al hospital. Yo les dije que no, pero entonces me di cuenta de que no podía cerrar la boca. Mi mandíbula se había roto en dos lugares, unos cinco centímetros de distancia el uno del otro. Esa parte quedó totalmente dislocada del resto de mi mandíbula y sobresalía un poco, lo suficiente como para impedirme cerrar la boca.

Yo entonces acepté que me llevasen de inmediato al hospital. Ellos tuvieron que llamar a un dentista y me llevaron a un quirófano para coser mi mandíbula con un cable y así mantener mi boca cerrada. Durante diez semanas yo me he alimentado solamente de líquidos con una pajita, antes que los cables y los aparatos ortopédicos pudiesen ser quitados.

No hace falta decir que mi boca había sido literalmente cerrada y que yo ahora estaba listo para escuchar. Fue entonces que yo empecé a hacer grandes cambios en mi vida, y empecé a pensar de manera diferente sobre el rumbo que vida estaba tomando. Yo comencé a hacer cambios en mi manera de vivir y dejé mi vida de juergas y de borracheras. Yo estaba empezando a “ver” más claramente las cosas que tenía que hacer para mejorar mi vida, y estaba dispuesto a ello. Mi egoísmo fue mermando, y yo empecé a preocuparme más por los demás. Y mi manera de vivir, que antes era impulsiva, tempestuosa y desenfrenada, cambió mucho.

Unos meses más tarde mi mandíbula ya había sanado y yo había cambiado mi forma de vivir. Yo estaba más centrado, y entonces volví a mi ciudad, donde siempre iba a trabajar en verano. Yo necesitaba ganar algún dinero para poder regresar a la universidad y terminar mi último año. Ese día cuando yo llegué a casa eran como las 10 de la noche.

Antes de seguir contando lo que pasó aquella noche cuando me senté a escuchar lo que mi padre quería contarme, creo que sería bueno hablar un poco sobre cómo era nuestra vida en casa de mis padres y por qué yo estaba tan sorprendido de que mi padre quisiera hablar conmigo. Y más aun sobre el asunto del que él quería hablarme.

Nuestra familia era bastante disfuncional durante mi infancia. Mi hermano menor, mi hermana y yo crecimos sin tener mucho en común. Yo era el mayor. Y todos crecimos como que por nuestra propia cuenta, porque teníamos que cuidar de nosotros mismos. Todos teníamos tareas que hacíamos todos los días, y hemos aprendido que más nos valía cumplirlas. Y después nació mi hermano más pequeño cuando yo ya tenía unos 10 años. Y cuando yo me fui de casa él sólo tenía unos 6 años, y por eso yo nunca llegué a conocerlo muy bien de niño.

De mis 8 a mis 12 años yo tenía muchas tareas. Durante el verano solíamos hacer fardos de heno. Recuerdo que aprendí a conducir un tractor a los 8 años de edad. Era un viejo tractor John Deere que sólo tenía una marcha, para adelante. Uno sólo tenía que empujar una palanca muy grande que estaba en la parte baja y el tractor se ponía en movimiento. Era muy sencillo. Con el acelerador se cambiaba la velocidad, que llegaba a un máximo de 8 kilómetros por hora. Yo entonces conducía ese tractor que tenía un rastrillo que hacía movimientos circulares que juntaba la alfalfa después de cortada y seca. El rastrillo amontonaba la alfalfa en hileras, y nosotros después hacíamos los fardos.

Pero antes de salir a trabajar en los campos había otras tareas en casa que teníamos que hacer, y también cuando volvíamos. Y teníamos que hacer estas mismas tareas antes y después de la escuela. Siempre teníamos de tres a seis vacas que debían ser ordeñadas (a mano) por la mañana y por la tarde. Después de la ordeña separábamos la nata de la leche con un separador manual. Con la leche descremada alimentábamos a las cerdas que habían tenido cría.

También solíamos tener algunas ovejas, que no solían dar mucho trabajo. Las vacas tenían que ser alimentadas. Pero el trabajo más duro era dar de comer a todos los cerdos, que eran la mayor parte de nuestros rebaños. Solíamos tener entre cincuenta y cien cerdos. Y a lo mejor me equivoco, pero creo que hemos llegado a tener unos doscientos. Durante el año siempre habían algunas cerdas pariendo lechones, que tenían que estar en corrales separados y que también tenían que ser alimentados todos los días.

La más difícil de todas esas tareas era la de cargar agua de un tanque a la casa. El agua era traída en un camión porque no teníamos agua corriente. Yo tenía que hacer varios viajes con cubos de 19 litros llenos de agua, una en cada mano, entre el tanque y los abrevaderos de los cerdos. Y para llenar los abrevaderos yo tenia que hacer muchos viajes de ida y vuelta. Si usted nunca ha cargado uno o dos cubos de 19 litros de agua, inténtalo alguna vez y entonces usted podrá entender mejor esta parte de la historia. Y cuando usted haga esto, cargue los cubos por lo menos unos cuantos metros. Y para un niño de mi edad ésa era una tarea muy difícil.

Y en el verano esto era todavía peor, porque entonces los cerdos necesitaban de más agua. Yo entonces empecé a desarrollar una enorme aversión a los cerdos. Y algo que yo siento muchísimo es que mi padre no aprendiera mucho antes que los cerdos son animales “impuros” que no sirven para el consumo humano. Dios creó a animales cuya carne es pura, que el cuerpo humano está diseñado para dirigir y puede ser utilizada como alimento. Pero hay algunos animales que no fueron creados para servir de alimento para el ser humano, porque son impuros. Está claro que a las personas no les importa lo que Dios dice, ni mismo cuando se trata de los alimentos que podemos o no podemos comer.

Cuando terminábamos de recoger el heno en el verano, solíamos tener unos cuantos miles de fardos. Esa también era una tarea muy ardua, que en aquellos años hacíamos de forma manual. Recogíamos los fardos del suelo y los tirábamos en un camión, apilándolos para transportar a otro lugar, donde entonces los sacábamos del camión y los apilábamos en grandes montones.

Estoy hablando de esto porque estas tareas no me eran asignadas de una manera equilibraba. Yo muchas veces hacía todo eso solo, principalmente cuidar del ganado. Mi hermano, que era tres años más joven que yo, también tenía que hacer algunas de estas tareas. Ese no era un entorno muy equilibrado para un niño, y esto contribuyó para la disfunción de nuestra familia.

Aunque no había mucho equilibrio, esto me ayudó a desarrollar un gran sentido de la ética laboral, por lo cual yo estoy agradecido. Hoy en día a la mayoría de los jóvenes nadie les asigna ni siquiera la más simple de las tareas o responsabilidades. Y como resultado de esto ellos no desarrollan ninguna ética laboral. Y esto es algo que se puede ver fácilmente en la población trabajadora.

Esto fue solo un resumen para explicar por qué mi familia era una familia disfuncional. No teníamos mucha interacción, pero lo que sí teníamos era un montón de trabajo. Y por eso cuando yo regresé a casa para trabajar en aquel verano me quedé muy sorprendido de que mi padre quisiera hablar conmigo, porque la verdad es que era rara la vez que hablábamos cuando yo era niño que no fuera sobre el trabajo.

Cuando llegué a casa mi padre me llamó a la cocina para contarme sobre unas cosas que él había estado leyendo y con las que él estaba muy entusiasmado. Yo me senté y empecé a escuchar a mi padre hablar de Dios y de las cosas que él había estado leyendo. Y me quedé impresionado con todo aquello, porque yo nunca le había oído siquiera mencionar el nombre de Dios durante mi infancia, a menos que fuera mientras maldecía. Y yo le escuché.

Él había recibido algunos folletos y libros de la Iglesia de Dios Universal, y todo lo que él había estado leyendo había sido escrito por el Sr. Herbert W. Armstrong, a quien yo más tarde iba a conocer y “entender” que él era un apóstol de Dios. Mi padre habló de muchas cosas sobre las que él había estado leyendo. Y algunas de esas cosas yo las menciono en el presente libro. Él había estado leyendo sobre el hecho de que estamos viviendo en el fin de los 6.000 años del gobierno del ser humano en la tierra y que al final de este período de tiempo Cristo va a volver para fundar una nueva era. Él también me habló del engaño de las religiones y me dijo que las leyes de Dios han sido ignoradas por el cristianismo tradicional. Y también me habló de las profecías sobre los Estados Unidos, Europa y la Tercera Guerra Mundial.

Yo no puedo describir lo que sentí entonces, pero mismo sin haber leído nada de aquello, aunque después yo sí lo he leído todo, yo sabía que aquello era verdad. De repente el conocimiento, la verdad, y mucha comprensión inundaron mi mente. Era como si yo siempre hubiera sabido todo aquello. Eso era algo muy poderoso y muy real. Yo entonces empecé a leer aquellos libros, folletos y todo lo demás. Y mientras yo leía lo que el Sr. Armstrong había escrito, lo mismo sucedía. Esa fue una increíble y fascinante experiencia.

Después de algún tiempo yo entendí qué era lo que yo estaba experimentando. Yo he descrito esto en el capítulo anterior. Así es como Dios se comunica con la mente humana. Dios puede derramar Su espíritu santo y revelar el verdadero significado de Sus palabras, e incluso el significado espiritual, directamente a la esencia de espíritu en la mente de una persona. Esa persona solo tiene que oír o leer Su Palabra. Pero en el comienzo yo no sabía lo que me estaba pasando. Y poco después de esto, algunos de nuestros familiares vinieron a visitarnos un fin de semana y yo les hablé sobre lo que habíamos estado aprendiendo.

Y al principio ellos se mostraron interesados porque nunca habían oído nada parecido. Y probablemente porque me conocían ellos estaban un poco sorprendidos y más dispuestos a escuchar, como yo había escuchado a mi padre. Pero cuando yo intenté hablarles sobre lo que yo creía, sobre lo que era tan emocionante para mí, pronto aprendí que los demás no piensan de la misma manera. Y no sólo eso, sino que era evidente que a algunos esto no les gustaba para nada. Y me tomó algún tiempo para entender que ellos no podían “ver” lo que yo veía, porque esto es algo que sólo Dios puede dar a una persona.



La Capacidad para “Ver” la Verdad

Llegado a este punto, sería bueno explicar cómo Dios da a una persona la capacidad para “ver” la verdad. La mente humana no puede recibir la palabra de Dios y la verdad de Dios por su propia capacidad, por su propio razonamiento y a través del estudio. Solo Dios puede dar esto a una persona; y nadie puede recibirlo a menos que Él se lo dé, porque esto es algo de naturaleza espiritual. El espíritu santo de Dios es la única cosa que hace con que Su Palabra cobre vida, dando a una persona la capacidad de “ver” la verdad contenida en lo que está escrito.

De lo contrario, cuando una persona lee la Palabra de Dios en la Biblia, esa persona simplemente se inventa sus propias ideas, creencias e interpretaciones, que son el resultado de estudios, de sus propios pensamientos y de su propio razonamiento.

Es por eso que hoy en día existen tantas organizaciones de los que se llaman cristianos. Ellos se han inventado todo tipo de doctrinas y creencias que no están en la Biblia. Las personas suelen crear sus propias ideas sobre lo que está escrito. La palabra de Dios deja claro que sólo hay una verdad, un camino, un evangelio (la buena noticia revelada en la Biblia), una Iglesia, una sola fe y una sola creencia que es verdadera. Pero a la naturaleza humana no le gusta esta verdad, y, por lo general, las personas se ponen a la defensiva y a menudo hasta se vuelven agresivas ante tal “sugerencia”.

Pero esto no es una sugerencia, es simplemente la verdad. ¿Quien tiene razón? ¿Por qué hay tantas doctrinas diferentes y por qué todas esas organizaciones no están de acuerdo entre sí? Entre los cristianos tradicionales hay muchas doctrinas y creencias que están en directa oposición a otras, pero nadie parece estar preocupado con el hecho de que hay un sólo Dios, una sola verdad, una sola Iglesia, y una sola fe. Aunque Dios dice esto una y otra vez.

En su primera carta a los Corintios Pablo describe esta capacidad para “ver” la verdad. Él comienza explicando que los seres humanos todavía no pueden recibir las cosas que Dios ha preparado (planeado) para ellos. A excepción de aquellos que han sido llamados por Dios.

“Pero Dios nos las reveló [Su palabra, cosas que no fueron reveladas a los demás seres humanos, que ellos no pueden entender y comprender] a nosotros [a la Iglesia] por Su espíritu [el espíritu santo], porque el espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de entre los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu en el hombre [la esencia de espíritu que está en la mente de cada ser humano] que está en él?” (1 Corintios 2: 10-11a)

Lo que Pablo dice aquí es que una persona sólo puede saber y aprender las cosas en el plano físico. Y eso es gracias a la esencia de espíritu que Dios ha dado a cada persona, que le da la capacidad de memorizar, de pensar y de razonar que sólo puede existir en el mundo físico donde viven los seres humanos. Dios no dio a los seres humanos la capacidad de entender por sí mismos lo que es espíritu, o lo que es espiritual.

“Del mismo modo, nadie conoce las cosas de Dios, sino el espíritu de Dios” (1 Corintios 2:11b).

Pablo está diciendo aquí que nadie puede conocer los caminos de Dios, la verdad, y la palabra de Dios, a menos que Dios le dé primero Su espíritu santo, para que esa persona pueda “ver” esto.

“Y nosotros [la iglesia] hemos recibido [aceptado], no el espíritu del mundo, sino el espíritu que viene de Dios, para que conozcamos [para que podamos saber] lo que Dios nos ha dado por Su gracia, de lo cual también hablamos [a otros, o con otros], no con palabras enseñadas por sabiduría humana [por la interpretación, por los estudios o por el razonamiento humano], sino con las enseñadas por el espíritu, combinando [del griego = comparando, edificando sobre esto] las cosas espirituales con lo espiritual. Pero el hombre natural [la naturaleza humana, que es el núcleo del razonamiento humano] no acepta las cosas del espíritu de Dios, porque para él son necedad. Y tampoco las puede entender, porque esto es algo que [sólo] se discierne espiritualmente” (1 Corintios 2: 12-14)



Volviendo a Mi Historia

Las cosas que Dios me había dado, las cosas que yo ahora podía “ver”, me fueron dadas en el comienzo del verano de 1969, cuando yo acababa de cumplir los 20 años. Yo seguí leyendo y esto me llevó a una convicción más profunda sobre algo que yo sabía que quería experimentar. Yo sabía que esta era la manera correcta de vivir, que era el único camino de vida verdadero según el cual el ser humano debe vivir. Mi manera de pensar sobre muchas cosas comenzó a cambiar. Sobre todo después que yo fui bautizado y recibí la promesa de Dios de que Su espíritu iba a vivir permanentemente en mí, en mi mente, para realizar una nueva creación en mí.

Y muchos van a experimentar las mismas cosas que yo he experimentado. Cuando Dios comienza a dar a una persona la oportunidad de “ver” la verdad por primera vez en su vida, entonces esa persona se enfrenta a muchos retos y tiene que tomar algunas decisiones. Y esto no es fácil; y tampoco se supone que debe ser fácil. El hecho es que la naturaleza humana simplemente se revela contra Dios. Y esto es algo que no es fácil de entender, y mucho menos de empezar a cambiar. Sin embargo, esta es la elección que cada persona debe hacer cuando Dios comienza a atraer una persona a Él y a revelar la verdad a alguien que nunca la ha conocido.

Y los que siguen adelante con esto y eligen el camino de Dios, experimentan muchas de las cosas que yo he experimentado años atrás.

Una de las primeras cosas que empezaron a cambiar en mi mente fue la comprensión de que yo necesitaba, y deseaba, comenzar a honrar los Días Sagrados anuales y los Sabbats semanales de Dios. Yo entonces decidí que nunca volvería a trabajar en los Sabbats de Dios, ni en los semanales ni en los anuales, porque esto es lo que Dios nos ordena. Y esta decisión abrió las puertas para que Dios comenzara a revelarme mucho más cosas sobre Su camino de vida.

Una de las razones por las que yo hablé sobre mi deseo de ser piloto de la Fuerza Aérea, para así poder matar la mayor cantidad posible de soldados enemigos, es el tremendo cambio que tuvo lugar en mi manera de pensar sobre esto después que Dios me ha llamado.

Mi manera de pensar sobre la guerra, mi deseo de matar, todo esto cambió de repente. Yo pasé de querer matar a tantos Vietcongs y norte vietnamitas como me fuera posible a estar totalmente en contra de los militares. Ese fue un vuelco bastante extremo de una forma de pensar a otra que muchos consideran como cobardía, pero que está muy lejos de eso.

Algunos pueden pensar que la muerte de mi amigo fue la causa de ese cambio de mentalidad sobre la guerra y los militares. Pero ese no es el caso, en absoluto. Porque después de la muerte de mi amigo mi deseo de ser un piloto para así poder matar a los enemigos, a los que yo consideraba como los responsable por su muerte, creció aún mas. Fue Dios quien cambió mi forma de pensar, a través del poder de Su espíritu santo. Y si Él no hubiera hecho esto mi mentalidad no habría cambiado para nada.

La guerra es la manera que el mundo tiene, la única manera que existe en el sistema de los seres humanos, de intentar mantener algún tipo de control sobre las personas y las naciones que intentan someter y destruir a otros. Como Hitler intentó hacer durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, muchas guerras son simplemente un intento de ejercer un mayor control sobre otras naciones, por una motivación egoísta y a menudo por razones económicas. La guerra de Vietnam fue una guerra sin sentido, que no logró ningún objetivo concreto.

Pero no se equivoque. Lo que estoy diciendo aquí sobre la guerra y los militares no tiene ninguna intensión de ofender a los que no conocen el plan de Dios y que no están viviendo según el camino de vida de Dios, como todos deberían vivir. En el plano físico, hay muchos que entran para el servicio militar y se sacrifican, que son héroes, que son increíblemente valientes y que poseen otros nobles atributos de carácter. Pero lo que pasa es que todas estas cosas son inútiles en el mundo en que vivimos.

Las guerras en Irak, Afganistán y en todo el Oriente Medio son inútiles. No existe una manera de asegurar la paz para los que viven allí. Ellos piensan de una manera totalmente diferente que los norteamericanos o los europeos. De una manera muy diferente. Las personas simplemente parecen no entender algo que es muy obvio. Que no se puede “llevar” la paz o “imponer” la paz a los que no la quieren.

Según la estimativa de la ONU a finales de 2014, 59,5 millones de personas se habrían desplazado en todo el mundo a causa de los conflictos y de las guerras. Solamente la guerra civil en Siria representa 11,6 millones de ese total. Los refugiados sirios ya son más de 3,9 millones. Y Afganistán está en segundo lugar, con 2,6 millones de refugiados. Este mundo está verdaderamente enfermo.

Las personas han romantizado mucho el servicio militar. Incluso con los juguetes y los video juegos. Y hay personas se aprovechan del sentimiento patriótico, hay políticos que juegan con las vidas de las personas de una manera verdaderamente lamentable. Pero la vergonzosa verdad sobre esto se puede ver en lo fácil que los militares son hechos a un lado después de haber cumplido el servicio militar. Muchos de ellos son olvidados. El seguimiento médico y el cuidado de los veteranos es algo deplorable y más que reprobable. Son muchísimos los que terminan con problemas mentales y psíquicos para el resto de sus vidas. Y muchísimos más los que terminan sin hogar y olvidados.

Y esto sin hablar de los que mueren, de los que quedan lisiados y discapacitados de por vida, de los hogares rotos, de los hijos sin padres o sin madres, de las viudas o viudos, y de las muchas otras cosas que abarca el horrible y espantoso costo de la guerra. ¿Han creado las guerras de los últimos 70 años un mundo mejor o sólo han empeorado los problemas que ya existían? Si esas guerras son de verdad por un motivo noble, ¿dónde están los honores que deben ser demostrados a los que han luchado en ellas? En lugar de eso lo que pasa es que ellos son rápidamente olvidados.

Dios me reveló la inutilidad, la arrogancia, la destrucción, la manipulación política y también la simple maldad que hay detrás de las guerras. Y afortunadamente, después de la próxima guerra, la Tercera Guerra Mundial, Dios ya no va a permitir que los seres humanos emprendan guerras sin sentido, porque esta será la última. ¡Dios no permitirá NINGUNA GUERRA MÁS! Los próximos 1.100 años serán un tiempo de paz. De verdadera paz. No la paz según los seres humanos.

Estas cosas, que empezaban a cambiar rápidamente para mí porque Dios me había llamado, eran sólo el comienzo de un largo viaje que dura de por vida, de un proceso a través del cual Dios ha estado trabajando para crear una mente diferente dentro de mí. Una mente que está siendo continuamente llevada a estar más en unidad con Él y con Sus caminos de vida. Yo, y otros como yo, no somos perfectos, en absoluto. Pero cambios increíbles han tenido lugar en mi forma de pensar.



Los Ministros y la Iglesia

Como mencioné en el comienzo de este capítulo, no me gusta llamar la atención sobre mí persona. Y lo que suelo hacer es hablar sobre mí mismo lo menos posible. Sin embargo, debido a la obra que Dios me ha encargado, se supone que yo debo hablar de las cosas que Dios y Cristo han hecho en mi vida. Y también de lo que Ellos están haciendo ahora.

Además de llamar a las personas a participar de una nueva creación, que es espiritual y que les puede convertir en seres espirituales, Dios también elige a algunos de los que Él llama para ser Sus ministros y servir a otros que Él llama. En 1981 yo fui ordenado como ministro en la Iglesia de Dios. En aquel entonces el Sr. Herbert W. Armstrong era el dirigente de la Iglesia de Dios, bajo la autoridad del Cabeza de la Iglesia, que es Jesús Cristo. El Sr. Herbert W. Armstrong era un apóstol.

Pero, ¿qué es un apóstol? Esta es una pregunta que necesita ser respondida, porque esto es lo que va a revelar a las personas, de manera clara y rotunda, la identidad de la Iglesia de Dios. ¿Es posible que sólo haya una única Iglesia que sea de Dios? Usted tiene que responder a esa pregunta abierta y sinceramente.

Usted probablemente nunca ha oído hablar de los apóstoles, excepto en el contexto de los doce primeros apóstoles que fundaron la Iglesia de Dios en el año 31 d.C. Tal conocimiento se ha perdido para el mundo, incluso las cosas más simples sobre esto.

Hay diferentes niveles dentro de la estructura del ministerio de la Iglesia de Dios. Un apóstol es el nivel más alto. En 1 Corintios 12:28 Pablo describe el orden de la estructura del ministerio: “en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros”. Y en Efesios 4 Pablo habla de este orden de una manera un poco diferente, mencionando a “apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros”. Y todos son en realidad maestros, pero los que son específicamente mencionados como maestros están a menudo organizados de acuerdo con las necesidades de la Iglesia, de acuerdo con sus tareas y con el lugar donde sirven.

Usted puede haber oído otra terminología para esto, la utilizada en el cristianismo tradicional, como pastores o evangelistas. Pero muy pocos utilizan el término profeta y nadie utiliza el término apóstol, excepto la Iglesia de Dios.

La mayoría de las personas están familiarizadas con términos como pastor, predicador, padre, reverendo, etc. Por lo general, se suele utilizar títulos como Reverendo fulano de tal, Padre fulano de tal, o Pastor fulano de tal. Sin embargo, el Nuevo Testamento no menciona una estructura que incluye la función de reverendo o padre, como usado en el cristianismo tradicional. Y tales términos no deben ser utilizados como títulos. Los términos utilizados tanto en Efesios como en 1 Corintios son descripciones de las funciones de los que sirven y no títulos. Y en toda la historia de la Iglesia de Dios eso nunca fue acepto como tal.

Es muy interesante notar que una de las primeras cosas que Jesús Cristo dijo sobre el uso de tales títulos cuando uno se dirige a alguien fue: “Pero vosotros no pretendáis que os llamen “Rabí”, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. [Espiritualmente. Miembros del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia]. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” (Mateo 23:8-9). En otras palabras, nadie debe usar ningún título religioso, como rabino, padre, o reverendo, antes de su nombre. Y tampoco ser llamado como tal. Nadie es padre y nadie es reverendo.

Esto debería llevar a usted a hacerse algunas preguntas sobre ciertas creencias y prácticas que están claramente en contra de las instrucciones del propio Cristo. ¿Porqué esto es así? ¿No tiene importancia lo que Cristo dijo? ¿Es realmente importante para Dios si escuchamos o no las instrucciones de Su Hijo y si hacemos o no lo que él nos dice?

Ahí es donde uno debe empezar a hacerse preguntas. Esto es lo que puede empezar a llevar a una persona a entender donde Dios está trabajando y con quien Él está trabajando. Y llegado a este punto sería bueno señalar otra característica importante, que es también una señal que identifica a aquellos a quienes Dios ha estado invitando (llamando) a una relación con Él, a convertirse en una nueva creación.

En su oración en la noche del Pesaj, justo antes de ser traicionado, arrestado, duramente azotado y después muerto por los seguidores del judaísmo de la época y por los que gobernaban aquella región, Jesús Cristo dijo algo muy importante a su Padre. “Padre santo, guarda en Tu nombre a los que me has dado, para que ellos sean uno, así como nosotros” (Juan 17:11).

Y esto es exactamente lo que Dios ha hecho desde entonces. Dios ha guardado en Su nombre, la Iglesia de Dios, a todos los que Él dio a Jesús Cristo desde entonces y a los que Él está dando a Cristo ahora. Fíjese en el nombre usado para describir a los que Dios llama y pone bajo los cuidados de Jesús Cristo:

“Pedro estaba custodiado en la cárcel, pero la Iglesia de Dios seguía orando por él con mucho fervor” (Hechos 12: 5).

“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesús Cristo por la voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto..” (1 Corintios 1:1-2). Pablo no era uno de los doce primeros apóstoles, pero Dios le ha llamado para servir como apóstol a los gentiles en aquella época.

Y aquellos a quienes Dios ha llamado han sido guardados en Su nombre, ¡La Iglesia de Dios! Esta Iglesia no lleva el nombre de Lutero o de Wesley. No es llamada de acuerdo con alguna doctrina como los adventistas del séptimo día, los bautistas, o los testigos de Jehová. La Biblia no se refiere a esa iglesia como iglesia católica, iglesia metodista, iglesia de Cristo, iglesia episcopal, iglesia de los santos de los últimos días, o cualquier otro de los miles de nombres con los que las demás organizaciones se identifican, de acuerdo con sus creencias.

¿Y a usted que le importa todo esto? ¿Es esto importante para usted? Esto puede ser un gran espejo en el que usted se está mirando ahora, que es cuando usted tiene que decidir si usted cree o no que esto es importante para Dios y si esto es o no importante para usted.



El Pesaj del año 31 d.C.

Desde el principio, sólo ha existido una Iglesia. Ella comenzó en el Día de Pentecostés del año 31 d.C. Esta Iglesia no sólo ha mantenido el nombre que Dios ha dado a ella, la Iglesia de Dios, pero ella también es la única que conoce la verdad sobre la muerte y la resurrección de Cristo. Las otras iglesias, que se llaman a sí mismas cristianas y que sin embargo fueron fundadas siglos después de Cristo, no saben la verdad sobre lo que Jesús Cristo cumplió y sobre cómo él cumplió todo esto a través de su muerte. Es importante entender desde el principio lo que sucedió en el Pesaj del año 31 d.C., y que luego llevó a la creación de la Iglesia en el Día de Pentecostés de aquel año.

En el año 31 d.C., después que Jesús Cristo cumplió su papel al morir como el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad en ese mismo día (en el día del Pesaj), su cuerpo fue puesto en el seno de la tierra, en una tumba, justo antes de la puesta del sol en el 4º día de la semana (un miércoles). Jesús Cristo había dicho antes que la ÚNICA SEÑAL que él daría al mundo de que él era el profetizado Mesías era que él iba a permanecer en el seno de la tierra por tres días y tres noches. Él dijo que estaría allí el mismo tiempo que Jonás estuvo en el vientre de un gran pez.

Éste es otro ejemplo de la total ignorancia de los seguidores del cristianismo tradicional, que enseñan que Jesús Cristo murió el un viernes por la tarde, y que fue colocado en la tumba justo antes de la puesta del sol, y resucitó en un domingo por la mañana. ¡Eso es mentira! Haga usted las cuentas. Mismo si usted cuenta el viernes como el 1er día, aunque Jesús solo fue colocado en la tumba unos minutos antes de la puesta del sol, y entonces usted cuenta todo el sábado, usted sólo obtiene dos días y no tres días; que fue el tiempo que Cristo dijo que estaría en la tumba. Y los estudiosos de la Biblia no son tan estudiosos y eruditos a la hora de explicar estas discrepancias.

Ellos sugieren que contando los pocos minutos antes de la puesta del sol del viernes, todo el sábado, y los primeros momentos de la mañana del domingo eso hacen tres días. Y esto es una cuestión de matemática. Pero esto no es verdad, esto no fue lo que sucedió. Y claro que ellos tienen un problema cuando cuentan la noche del viernes y la noche del sábado, ya que eso solo son dos noches. ¿Y cómo pueden ellos justificarlo y decir que esto cumple lo que Cristo dijo cuando afirmó que estaría en el seno de la tierra por tres días y tres noches?

Y como no tengo espacio para hablar de esto más a fondo en este libro, voy a contar resumidamente lo que ocurrió cuando Cristo murió.

En primer lugar, sería bueno explicar que los judíos de entonces guardaban el Sabbat semanal de Dios en el séptimo día de la semana (el sábado) y que ellos también guardaban todos los Días Sagrados anuales de Dios, los Sabbats anuales. Tenemos el Sabbat “semanal”, que es en el 7º día de cada semana (el sábado), pero también hay 7 Sabbats “anuales”, 7 Días Sagrados durante el año.

Los judíos no trabajaban en esos Sabbats. Ellos observaban esos días de una puesta del sol a otra. Durante miles de años las personan contaban los días de esa manera, empezando con la puesta del sol y terminando con la puesta del sol del día siguiente. Pero hoy eso es diferente. Hoy los días con contados empezando a las 12:00 de la noche. Por ejemplo, para ellos el Sabbat semanal comenzaba después de la puesta del sol en el 6º día de la semana (el viernes) y terminaba con la puesta del sol en el 7º día de la semana (el sábado).

Es importante, y necesario, entender el método que ellos usaban para contar los días. Un día para ellos era el espacio de tiempo entre una puesta del sol y otra, porque esto tiene que ver con un importante momento durante los acontecimientos alrededor de la muerte de Jesús. También es bueno tener en cuenta que el Pesaj, que comenzaba con la puesta del sol, era un día de celebración señalado por Dios, pero no era una santa convocación, no era un Día Sagrado anual, no era un Sabbat anual. Y por lo tanto ellos podían trabajar en ese día.

Y ahora voy a hablar de los acontecimientos que tuvieron lugar cuando Cristo murió.

Aquel año, el año 31 d.C., el Pesaj comenzó con la puesta del sol en el 3er día de la semana (el martes), que es cuando comienza el 4º día de la semana. Jesús Cristo fue arrestado en la noche del Pesaj, en el 4º día de la semana, y fue sometido a un juicio. Y después de eso él fue tan severamente azotado que la Biblia dice que él quedó irreconocible. Y los judíos de entonces tramaron para que Jesús fuese declarado culpable y condenado a muerte de la única manera que ellos podían hacer eso: amenazando a Poncio Pilato, que entonces era gobernador de Judea, diciéndole que Jesús había afirmado ser un rey. Pilato estaba decidido a dejar a Jesús en libertad, pero desistió de hacer esto debido a la amenaza de los judíos.

“Desde entonces procuraba Pilato soltarlo, pero los judíos daban voces diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone” (Juan 19:12).

Jesús Cristo murió en la tarde del 4º día de la semana (un miércoles) justo antes de la puesta del sol. Otro mito que el cristianismo tradicional predica es que Cristo murió en una cruz. ¡Él no murió de esa manera! La palabra griega usada en la Biblia, que fue traducida al español como “cruz”, no significa “cruz” pero significa “madero” o “estaca”. Y esto es muy importante en lo que se refiere a los acontecimientos alrededor de la muerte de Jesús Cristo.

En el final del 4º día (el miércoles), la parte diurna del día del Pesaj, cuando el sol se puso en ese día comenzó uno de los Día Sagrados anuales (el 1er Día de los Panes Sin Levadura). Puesto que un Sabbat anual iba a comenzar luego después de la puesta del sol de ese día, del día del Pesaj, los judíos querían enterrar a los cuerpos para que así nadie tuviera que trabajar en ese Sabbat anual.

En el libro de Juan está escrito que a media tarde del día del Pesaj un soldado fue y perforó el costado de Jesús Cristo con una lanza, y de la herida salió agua y sangre. Jesús murió en ese momento, derramando su sangre. Esto también fue un cumplimiento profético, ya que la sangre de los corderos que eran sacrificados en el Pesaj tenía que ser derramada. Y Cristo entonces cumplió esa observancia de una vez por todas, derramando su sangre y convirtiéndose en el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad.

Y puesto que un Sabbat anual iba a comenzar en la puesta del sol y los judíos querían enterrar a los cadáveres, los soldados fueron a romper las piernas de los ladrones y las de Cristo. Usted puede leer las narraciones de este hecho que están registradas en los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los soldados rompieron las piernas de los dos ladrones, pero cuando fueron a romper las piernas de Cristo ellos se quedaron sorprendidos porque él ya estaba muerto, y por eso ellos no le rompieron las piernas. Y entonces se cumplió otra profecía que dice que ninguno de los huesos de Cristo serían rotos.

¿Y por qué los soldados rompieron las piernas de los ladrones? ¿Qué tiene eso que ver con el hecho de que ellos querían bajar los cuerpos y enterrarlos antes de la puesta del sol?

Esto se debe a que si el cuerpo está en una determinada posición una persona muere más rápido después que sus piernas son rotas. Si los brazos de los ladrones hubiesen estado estirados en una cruz, no les habría pasado nada cuando sus piernas fueron rotas. Ellos habrían continuado vivos y morirían por falta de alimentos y de agua, lo que habría llevado mucho más tiempo que la mitad de un día.

Antes de explicar más sobre esto quisiera pedirle que haga un experimento: estire sus propios brazos como si estuviera clavado en una cruz y piense en el efecto que esto podría tener en el cuerpo humano si las piernas son rotas. Si usted estuviese colgado allí con sus brazos extendidos, de lado a lado, ¿haría esto alguna diferencia para las funciones de su cuerpo? No, ¿verdad?

Y ahora ponga sus brazos sobre su cabeza con las manos una sobre la otra, e imagine que un clavo ha sido clavado en ambas manos por encima de su cabeza. ¿Nota usted algo diferente que antes? Piensa en como sería eso, con todo el peso de su cuerpo tirándole hacia abajo. Cuando una persona es colgada así de una estaca, con un solo clavo perforando ambas las manos y otro perforando ambos los pies, ¿qué efecto cree usted que esto puede tener en su cuerpo si una de las piernas es rota?

La respuesta es que entonces uno ya no puede respirar. Uno se asfixia. Con las piernas sanas una personas puede empujarse hacia arriba para poder seguir respirando, pero con las piernas rotas esa persona ya no puede hacer esto y se asfixia. Y fue por eso que los soldados rompieron las piernas de los dos ladrones, para que ellos muriesen más deprisa, antes de la puesta del sol. Pero no fue necesario romper las piernas de Cristo, porque él ya estaba muerto.

Sin embargo, los seguidores del cristianismo tradicional insisten en decir que Jesús Cristo murió clavado en una cruz. Y más adelante voy a hablar de la razón para que ellos cambiasen esto y decir que Cristo murió en una cruz y también del motivo por el cual ellos siguieron con esa mentira.



El Entierro y la Resurrección de Cristo

Como ya he dijo antes, Cristo murió en la tarde del 4º día de la semana (en un miércoles) justo antes de la puesta del sol. Ellos entonces bajaron su cuerpo del madero y lo colocaron en un sepulcro que pertenecía a un hombre rico. Y luego después que ellos colocaron su cuerpo en la tumba, el sol se puso y comenzó uno de los Días Sagrados anuales, el 1er Día de Los Panes Sin Levadura, que es un Sabbat anual.

Y Cristo iba a permanecer en la tumba por exactamente tres días y tres noches. Y estos tres días y tres noches no pueden haber sido solamente una parte de un día o de una noche, porque Cristo dijo que él estaría en la tumba la misma cantidad de tiempo que Jonás estuvo en el vientre de un gran pez. Y el idioma hebraico es mucho más específico en lo que se refiere ese acontecimiento y a ese espacio de tiempo, que tiene que ser exactamente de 72 horas, lo que hace un total de tres días y tres noches.

Y lo más sorprendente en todo esto es que esta iba a ser la ÚNICA SEÑAL de que Jesús es quien decía ser, el Mesías, el Cristo. Y los seguidores del cristianismo tradicional enseñan que Jesús murió el viernes santo y resucitó el domingo por la mañana. Pero si esto es verdad, entonces Jesús no es el Cristo. Y si Jesús no es el Cristo, ¿a quien adoran ellos entonces?

¡Qué horrible es la doctrina que ellos enseñan sobre esto! Y ellos lo hacen porque ignoran los Días Sagrados anuales y también el hecho de que el pueblo de Israel los observaba. Si ellos observasen estos tiempos señalados por Dios, de acuerdo con el mandamiento perpetuo de Dios, ellos sabrían lo que realmente ocurrió.

Y ahora le voy a contar como ocurrió todo.

Jesús fue colocado en la tumba justo antes de la puesta del sol del 4º día de la semana (en un miércoles). Ese día las mujeres no tuvieron tiempo para ir comprar las especias y las otras cosas que ellas necesitaban para preparar el cuerpo para ser enterrado como era debido, según sus costumbres, antes que Jesús fuera colocado en la tumba. Y debido a sus creencias y su obediencia al Sabbat anual, ellas tampoco fueron a comprar lo que necesitaban para preparar el cuerpo de Jesús en el 5º día de la semana (el jueves). Y ellas no hicieron esto en ese día porque nadie debe trabajar, comprar o vender en el Sabbat. Y por eso ellas esperaron hasta el 6º día de la semana (el viernes) y fueron a comprar lo que necesitaban y lo estuvieron preparando el resto del día.

Cuando los seguidores del cristianismo tradicional leen sobre estos acontecimientos ellos se confunden fácilmente en lo que se refiere a la secuencia de los mismos, porque cuando la Biblia habla de un Sabbat ellos dan por sentado que se trata del 7º día de la semana, del Sabbat semanal (que para nosotros es el sábado, y que comenzamos a celebrar en la puesta del sol del viernes). Sin embargo, también hay un Sabbat anual en medio de todo esto, algo que ellos no entienden porque nunca aprendieron sobre los Días Sagrados de Dios o sobre el mandamiento de Dios que observemos esos días. Y por lo tanto, ellos llegan a la conclusión de que todo eso tuvo lugar en un viernes. Aunque esto no tiene mucha lógica. Y no es de extrañar, porque ellos leen sobre estos acontecimientos como si fuera simplemente la narración de una historia, y no se toman las molestias de pensar en los detalles y en los hechos. Esto ni siquiera se les pasa por la cabeza.

Y en el 6º día de la semana (el viernes), durante el horario comercial, las mujeres fueron a comprar las cosas que necesitaban. Y cuando el sol se puso en el 6º día de la semana, comenzó el 7º día, que es el Sabbat semanal (el sábado). Y como nadie debe trabajar en el Sabbat, ellas no fueron a la tumba en ese día, porque entonces no podían terminar de preparar el cuerpo de Jesús. Ellas esperaron para hacer esto en el 1er día de la semana, (en el domingo), temprano por la mañana. Algunas fueron al sepulcro muy temprano aquella mañana, justo antes de la salida del sol, para terminar su trabajo. Pero cuando ellas llegaron allí ellas vieron que Jesús Cristo ya no estaba. Y entonces dos ángeles les dijeron que él ya había sido resucitado.

Y aquí es donde los seguidores del cristianismo tradicional cambian de tema, pero esto es algo que fue planeado con un propósito muy engañoso, del que hablaré más adelante. La verdad sobre lo que sucedió ha sido ocultada. Ellos han tejido un enmarañado de mentiras alrededor de eso y la verdadera secuencia de los hechos fue totalmente tergiversada. ¡Expresamente!

Ellos enseñan que Jesús Cristo resucitó un domingo por la mañana, pero los ángeles dijeron a las mujeres que él ya había sido resucitado y que ya no estaba allí. Los ángeles no dijeron a las mujeres que Cristo había sido resucitado aquella mañana, justo antes de que ellas llegasen. Pero esta es la mentira, el engaño, que ha sido propagado por el cristianismo tradicional.

Si usted considera el momento que Jesús Cristo fue colocado en la tumba, si usted cree en sus palabras y cree que él fue el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad, que él es el Mesías, el Cristo, entonces no debería ser muy difícil para usted entender cuándo fue realmente que él fue resucitado. Lo voy a repetir: en la tarde del 4º día su cuerpo fue bajado del madero y colocado en la tumba justo antes de la puesta del sol. Y tres días después de eso, tres días y tres noches completos, es el 7º día de la semana, justo antes de la puesta del sol.

Todo comenzó en el 4º día (el miércoles) justo antes de la puesta del sol. Y si contamos a partir de entonces, el 5º día, justo antes de la puesta del sol, tenemos el 1er de día completo. Y entonces contamos hasta el 6º día, justo antes de la puesta del sol, y tenemos el 2º día completo. Y contamos hasta el 7º día, justo antes de la puesta del sol, tenemos el 3er día completo.

Esto hacen tres días completos, tal como Jesús dijo. Y la verdad es que Cristo resucitó justo antes de la puesta del sol en el 7º día de la semana, que es el Sabbat semanal de Dios. Cristo resucitó justo antes de la puesta del sol, en el comienzo de una nueva semana, cuando el 1er día de la semana (domingo), estaba a punto de comenzar. Y eso de que él fue resucitado en un domingo por la mañana es una gran mentira. Y no solo esto, sino que él ni siquiera fue resucitado en un domingo, pero fue resucitado en el final del Sabbat semanal, antes de la puesta del sol en el 7º día la semana.



La Única y Verdadera Iglesia de Dios

Después que Jesús Cristo fue resucitado él dijo a las primeras personas con las que habló en aquella mañana del 1er día de la semana que ellas no podían tocarlo porque él aún no había subido al Padre. Él no había subido todavía al trono de Dios para ser acepto por Dios. Eso era algo que Cristo tenía que cumplir, de acuerdo con la ley. Cristo tuvo que cumplir la observancia que la Biblia describe como la Ofrenda de la Gavilla Mecida. Esa ofrenda siempre era mecida delante Dios en la mañana del 1er día de la semana, durante la temporada de los Días Sagrados anuales de los Panes Sin Levadura.

Y como he dicho antes, el 1er Día Sagrado anual es el 1er Día de los Panes Sin Levadura. Siete días más tarde es el 2º Día Sagrado anual, que es el último Día de los Panes Sin Levadura. Cada año la Ofrenda de la Gavilla cae en el 1er día de la semana (en el domingo) en uno de los siete días de los Panes Sin Levadura.

Y más tarde, en ese mismo día, que es cuando esa ofrenda solía ser hecha según la tradición, Jesús Cristo cumplió la Ofrenda de la Gavilla cuando subió a la presencia de Dios para ser acepto por Él. Y esto pasó poco después de que ellos se enterasen de que él había sido resucitado, temprano por la mañana de ese mismo día.

Cristo entonces pasó los siguientes 40 días con ellos, antes de subir al cielo, donde él ha permanecido durante los últimos casi 2.000 años. Él entonces habló a los discípulos sobre las señales que revelarían a la Iglesia las cosas que precederían a su segunda venida. Señales que la Iglesia iba a reconocer. Y gran parte de estas señales ya se han cumplido y ahora el momento de la venida de Cristo se acerca rápidamente.

Pero esta vez Cristo no vendrá como vino la primera vez, cuando no luchó ni mostró resistencia alguna, como el Cordero de Dios, humilde, sumiso, dispuesto a morir por toda la humanidad. Esta vez Dios dice que él vendrá como un león, con gran poder. Y él va a usar ese poder para asumir el control de esta tierra. Esta vez él peleará y destruirá a los que están destruyendo la tierra, porque él vendrá para establecer el Reino de Dios, el gobierno de Dios, que gobernará la tierra durante los próximos 1.100 años.

Antes de partir Jesús dijo a los discípulos que esperasen en Jerusalén por la promesa de Dios, la promesa de que Él derramaría Su espíritu sobre ellos, y sobre todos los demás que Dios llamaría a partir de entonces. Después que Cristo se fue, 10 días más tarde, en el 1er día de la semana, el Día de Pentecostés, la Iglesia fue fundada.

Dios dio los Diez Mandamientos a los israelitas en un Día de Pentecostés. Y fue en un Día de Pentecostés que Dios comenzó a derramar Su espíritu santo sobre aquellos que empezarían Su Iglesia. El hecho de que esto ocurriera en el mismo Día Sagrado anual en el que Dios dio los Diez Mandamientos a los seres humanos significa que la única manera que los seres humanos pueden obedecer a Dios es a través del espíritu santo, que obra para cambiar y transformar la mente de aquellos en quien trabaja.

Nosotros creíamos que Cristo regresaría en el Día de Pentecostés del año 2012. Pero Cristo regresará todavía en un Día de Pentecostés: ¡En el Día de Pentecostés del año 2019! Y hay un importante propósito en el “motivo” por el cual Cristo no volvió entonces, algo que también voy a explicar más adelante. Aunque muchos se burlan y se mofan de este cambio y usan eso para intentar desacreditar todo lo que yo digo, esas personas con el tiempo quedarán boquiabiertas cuando sepan por qué esa fecha fue cambiada.

Todo lo que pasó en el Día de Pentecostés del año 31 d.C. está relacionado al comienzo de la única y verdadera Iglesia. Pero, ¿quién ha oído hablar de ella? La mayoría de las iglesias que llevan ese nombre no son la verdadera Iglesia de Dios, porque siguen las falsas doctrinas que recibieron de “otra” iglesia.

La Iglesia de Dios nunca fue bien recibida, de la misma manera que los profetas de Dios tampoco fueron bien recibidos en el pasado. Muchos de ellos fueron asesinados. Jesús Cristo explicó esto a los judíos, diciéndoles que ellos fueron los que mataron a los antiguos profetas. Ellos también estaban empeñados en matar a Jesús, el más importante profeta de Dios de todos los tiempos.



Confusión – Surgen Dos Iglesias

La mayoría de las personas no es capaz de entender fácilmente lo que la Biblia relata sobre la Iglesia que los apóstoles fundaron en el año 31 d.C. De todos los judíos que en aquel entonces oyeron las enseñanzas de Cristo no fueron muchos los que continuaron siguiendo sus enseñanzas después de su muerte. Los judíos de entonces, especialmente los líderes religiosos, hicieron la vida imposible para los seguidores de Cristo, porque consideraban a esa nueva “secta” una gran amenaza para ellos y para sus doctrinas. Y de la misma manera que ellos usaron el gobierno romano para matar a Jesús Cristo, ellos también persiguieron a los que continuaron siguiéndolo, intentando acabar con ellos también.

De los pocos que continuaron siguiendo las enseñanzas de Cristo, que eran impartidas por los apóstoles, muchos fueron perseguidos. Algunos fueron encarcelados y asesinados, como los antiguos profetas. Las cosas no eran fáciles para los que eran llamados a la Iglesia de Dios. La Iglesia de Dios es descrita como una iglesia que siempre sería pequeña. Y aunque Dios llamó a muchos de los que vivían bajo la autoridad del gobierno romano en aquel entonces, la Iglesia nunca tuvo muchos miembros. En la mayoría de los relatos se mencionan a familias o individuos que se reunían en los hogares en el Sabbat.

Los líderes judíos y el gobierno romano de entonces estaban dispuestos a destruir a la Iglesia de Dios. Ellos incumbieron a Saulo la tarea de perseguir a los miembros de la Iglesia, de encarcelarlos y/o matarlos.

“Y Saulo consintió en su muerte [en la muerte de Esteban]. Y en aquel día se hizo una grande persecución a la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron dispersados por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles” (Hechos 8:1).

“Entonces Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas y tomando a hombres y mujeres, los entregaba en la cárcel” (versículo 3).

Un ministro llamado Felipe, que estaba entre los que fueron dispersados, fue a la región de Samaria. Él había ido a la ciudad de Samaria para predicar sobre Cristo, y allí encontró a muchos que creyeron las enseñanzas de Cristo, algunos de los cuales fueron bautizados. Los apóstoles, que habían permanecido en Jerusalén, cuando oyeron esto enviaron a Pedro y a Juan para ayudar a Felipe.

Y ahora voy a darle un poco de información sobre la región de Samaria, información que le será de gran ayuda para comprender mejor el tema del que voy hablar a seguir.

Samaria era una región más grande que la región de Judá. Estaba situaba al norte de Judá, y era el lugar donde algunos siglos antes vivía la nación de Israel. Durante el reinado de los tres primeros reyes de Israel, a saber, Saúl, David, y el hijo de David, Salomón, la nación de Israel estaba formada por doce tribus. Y la palabra tribu es usada para describir a las familias y linajes que fueron creciendo con el tiempo. Había doce hermanos, y cada tribu, sus respectivas familias, llevaba el nombre de uno de ellos. Todos ellos eran descendientes de Abraham. Todo comenzó con Abraham, Isaac y Jacob. El nombre de Jacob fue posteriormente cambiado a Israel y sus doce hijos, como nación, llevan su nombre. Es por eso que ellos quedaron conocidos como las doce tribus de Israel. Cada una de las tribus estaba formada por la familia de uno de los hermanos y llevaba su nombre. Por ejemplo, la tribu de Dan, de Benjamín, de Levi, etc. Esas tribus han crecido hasta convertirse en un pueblo muy grande en la tierra de Egipto. Y esas doce tribus juntas llevan el nombre de Israel. Cuando Dios llamó a Moisés para sacar a los hijos de Israel de Egipto, ellos habían crecido y eran unos cuantos millones de personas. Fueron muchos los que salieron de Egipto en el Éxodo.

Después de vagar durante 40 años por el desierto, Dios les llevó a la tierra prometida, donde ellos continuaron creciendo hasta formar una nación bajo la autoridad de su primer rey, Saúl. Después de Saúl gobernó David, y luego su hijo, Salomón. Después del reinado de Salomón hubo un gran conflicto sobre quién sería el sucesor al trono. El reino se dividió y Judá se convirtió en una nación separada, formada principalmente por los judíos y por algunas otras tribus que se quedaron con ellos. Pero el resto de las tribus de Israel, que en su mayoría vivía en la región al norte de Jerusalén, se rebeló contra el rey que estaba en Jerusalén, y formó su propia nación, conservando el nombre de Israel. La nación que entonces se llamaba Israel estaba formada por las otras diez tribus, por la mayoría de los israelitas, y por eso ellos conservaron el nombre de Israel.

Esto es un poco confuso para muchos hoy, porque cuando las personas oyen hablar de Israel, ellas suelen pensar en la nación que hoy se llama Israel, que está formada principalmente por judíos. Y cuando las personas oyen hablar del Israel del Antiguo Testamento, ellas piensan que se trata del pueblo judío. Pero esto no es así. La primera vez que la palabra judío aparece en la Biblia es en una narración sobre cuando los judíos estaban en guerra con Israel. Y esto a menudo confunde a las personas.

Algunos siglos más tarde la nación de Israel fue invadida por los asirios. Y como era su costumbre, los asirios llevaron otro pueblo, que ellos habían conquistado, para vivir en la región donde antes había vivido el pueblo de Israel. Eran los samaritanos, que también habían sido conquistados por los asirios y habían sido trasladados hacia allí. Cuando la nación de Israel fue invadida por los asirios el pueblo fue llevado a las regiones de Europa occidental, donde terminaron perdiendo su identidad; ellos ya no sabían quiénes eran. Y hasta mismo el pueblo de Judá (los judíos) comenzó a referirse a ellos como las 10 tribus perdidas de Israel.

Y las personas hoy día no saben que esas 10 tribus de entonces son ahora las naciones modernas de gran parte de Europa occidental y también las naciones de habla inglesa como los EE.UU, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Y es por eso también que las personas ignoran las muchas profecías sobre el tiempo del fin, que predicen específicamente muchas cosas que van a suceder a esas 10 tribus. Esto es especialmente cierto en lo que se refiere a las tribus de los hijos de José, que son las naciones de habla Inglesa que acabo de mencionar y también el Reino Unido.

La nación de Judá estaba formada por los judíos (la mayoría de ellos eran de la tribu de Judá). Y ellos son los que han fundado la nación que hoy conocemos como Israel.

Y más adelante usted entenderá porqué esa breve historia es tan importante. Pero en aquel entonces Judá se convirtió en una nación independiente al sur de Samaria. Aunque ellos eran solamente una de las tribus originales de Israel, el pueblo de Judá y muchos miembros de las tribus de Leví y Benjamín siguieron adelante como una nación independiente, como la nación de Judá. Y en la época de Cristo Israel ya no existía como nación. Y los que entonces vivían en la región donde antes habían vivido los israelitas eran los samaritanos, la nación de Samaria.

Y fue a esa región, que antes se llamaba Israel y que ahora era conocida como Samaria, adonde fueron muchos de los miembros de la Iglesia que se habían dispersado cuando el gobierno romano comenzó a perseguirlos. Y fue entonces que un hombre llamado Simón entró en escena, quien varias décadas después se convirtió en el fundador de un enorme movimiento religioso que instituyó y difundió una gran cantidad de falsas doctrinas que poco a poco fueron siendo adoptadas por el cristianismo tradicional. Ese movimiento religioso causaría una gran confusión en todo el mundo tergiversando las verdaderas enseñanzas de Cristo. Ese movimiento religioso comenzó con este individuo llamado Simón. Él practicaba la brujería y las artes místicas. Él tenía seguidores por todas partes que viajaba en la región de Samaria, donde tenía mucha fama y ganaba mucho dinero engañando, seduciendo, manipulando y distrayendo a las personas.

“Pero había un hombre llamado Simón, que antes practicaba la brujería en aquella ciudad [la ciudad donde Felipe estaba enseñando] y que había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por alguien importante. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, y decían: ‘Éste es el gran poder de Dios’” (Hechos 8:9-10).

Simón viajaba por toda la región de Samaria y por los alrededores practicando la brujería. Él era muy respetado y tenía mucha fama. Él presentaba a sí mismo como una importante figura religiosa, engañando a su público con sus prácticas y cuentos. Así era como él se ganaba la vida. Y esto se le daba bastante bien.

Simón se sintió atraído por lo que Felipe enseñaba y por los milagros que Dios hacía a través de Felipe, de los cuales Simón había sido testigo. Él quiso incluso ser bautizado como los demás, y también fue sumergido en agua, pero no con el propósito de arrepentirse, como los demás. Simón tenía otros motivos para hacer eso.

Y cuando llegaron Pedro y Juan, Simón quedó aún más entusiasmado al ser testigo de lo que ellos hacían, de la imposición de manos sobre las personas para que ellas recibiesen el espíritu santo de Dios. Él había visto lo suficiente como para entender que lo que estos ministros estaban haciendo no era algo que se podía hacer por el poder de ningún ser humano.

Él creía que ellos tenían poderes reales y que ellos podían dar ese poder a otros. Los discípulos llamaban a ese poder de espíritu santo, un poder que era dado por Dios. y Simón quería esto. Pero él no quería esto porque creía en las enseñanzas de los apóstoles sobre la muerte y la resurrección de Cristo, o en las cosas que habían sido enseñadas por Cristo. Él sólo quería ese poder para combinar eso con sus prácticas de brujería.

Ya hacía algún tiempo que Simón estado involucrado en el misticismo, que había estado cediendo a la influencia y al poder demoníaco. Y debido a que él estaba muy interesado en esas malas prácticas, y de muy buena gana se sometía a esas cosas, estos seres podían trabajar a través de él de una manera que no podían hacer con otras personas.

Y después de haber oído todo lo que le interesaba sobre ese poder él quería obtener esto a toda costa. Porque, como él mismo había podido ver, ese poder era muy real. Y entonces él ofreció dinero a los apóstoles para que ellos le diesen el poder del espíritu santo. Pero los apóstoles le reprendieron de inmediato y muy severamente; y él se fue.

Pero esto no impidió a Simón de incorporar a su repertorio muchas de las cosas que él había aprendido de los apóstoles. Él continuó con sus viajes y expandió su territorio de actuación. Pero ahora, más que nunca, él hacía todo esto disfrazándolo como algo religioso.

Simón siguió utilizando sus “poderes místicos” como antes, pero incorporó a su repertorio algunas enseñanzas sobre Dios y sobre Cristo, y también muchas de las historias que él había oído de los discípulos. Él contaba esas historia como si él las hubiese vivido, como si él también hubiese estado con Jesús Cristo. Las personas se sentían más atraídas por sus historias que por la verdad que los apóstoles enseñaban. Sus nuevos métodos y enseñanzas le hicieron ganar más notoriedad, admiración, beneficios económicos y también muchos más seguidores que antes.

Su religión y su creencias religiosas fueron aceptadas por muchos más personas que las enseñanzas de los discípulos, porque él mezclaba un poco de verdad con sus antiguas enseñanzas y prácticas. Él siempre se había presentado como una importante figura religiosa, como alguien que tenía poder. Y él siempre había hecho esto con las enseñanzas basadas en el paganismo y en las prácticas del culto a Baal y a otros dioses, que estaban muy extendidas en la región de Samaria. Pero lo que él hizo entonces fue mezclar muchas de las prácticas y creencias paganas con las historia sobre Jesús Cristo y sobre el Dios de los hebreos.

Y como él viajaba de una región a otra, las personas que le seguían y que habían adoptado sus prácticas religiosas quedaban sin su líder religioso. Y esto permitía a esas personas amoldar estas prácticas religiosas a sus propias religiones y enseñanzas, pero siempre con la intención de obtener algún beneficio, influencia política, y notoriedad, ya que muchos comenzaron a seguir esas ideas religiosas de una manera supersticiosa, al igual que habían estado haciendo con sus prácticas paganas. Y como muchos de ellos ya tenían creencias paganas, ellos añadieron a esas creencias cosas sobre Jesús Cristo y los relatos de los apóstoles, haciendo con que todo esto pareciera mucho más atractivo y humanamente deseable, de una manera muy carnal y distorsionada.

Estas prácticas fueron incorporadas a los servicios religiosos y a la adoración a otros dioses como Baal. Estos servicios religiosos eran ceremonias pomposas, donde los sacerdotes llevaban atuendos extravagantes y de colores brillantes, con muchas reliquias religiosas y objetos que según ellos tenían poderes, como una especie de talismán que abrían una ventana o que eran una llave para la comunicación con Dios, con Cristo, o con los “santos” que, como ellos decían, estaban en el cielo. Algunos creían que estos objetos, estos talismanes, podían concederles algún favor porque poseían supuestamente algún poder especial.

Y estos grupos comenzaron a llamar a sí mismos de cristianos. Y con el tiempo, algunos empezaron a decir que Simón era el apóstol Simón Pedro. Y alrededor del año 150 d.C., existían dos grupos diferentes que se llamaban cristianos. Sin embargo, sólo uno de ellos conservaba el nombre de Iglesia de Dios, y sólo uno de ellos seguía las verdaderas enseñanzas de Jesús Cristo y de los apóstoles.

Ese movimiento religioso, que era falso, enseñaba cosas “sobre Cristo” pero no enseñaba lo que él enseñó sobre lo que debemos creer, lo que debemos obedecer y cómo debemos vivir. Ese movimiento religioso falso siguió desarrollándose en los siguiente 100 años. Y no tardó mucho para que ese movimiento religioso empezase a ser grandemente reconocido por todo el mundo, ya que sus falsas doctrinas comenzaron a establecerse como la religión del estado, la religión oficial del imperio.



Herbert W. Armstrong

Voy a hablar en el próximo capítulo de algunas de esas falsas doctrinas que se convirtieron en la religión oficial del imperio de entonces. Pero por ahora debe quedar claro que sólo ha existido una Iglesia que fue fundada en el año 31 d.C. y que sigue existiendo desde entonces. Esa es la Iglesia de Dios, que Dios y Cristo han estado guiando a través de un linaje de apóstoles. Esa Iglesia nunca ha dejado de existir, aunque Satanás haya intentado destruirla muchas veces.

He empezado el presente capítulo hablando sobre mi llamado, sobre cómo Dios ha abierto mi mente para entender las enseñanzas del apóstol que Él había dado a Su Iglesia. Y como ya he mencionado antes, ese apóstol era el Sr. Herbert W. Armstrong. Aunque en diferentes partes del mundo muchos han oído hablar de él a través de la revista La Pura Verdad y del programa de radio y televisión El Mundo de Mañana, la mayoría de las personas nunca supieron quién él realmente era. Él era un apóstol de Dios, pero los seguidores del cristianismo tradicional nunca lo reconocieron como tal, como reconocen a los doce primeros apóstoles.

La Iglesia de Dios siempre ha sido pequeña. Especialmente si comparada a otras religiones en el mundo. Pero en los tiempos del Sr. Armstrong la Iglesia creció hasta llegar a tener alrededor de 130.000 miembros, incluyendo a los niños. Las iglesias del cristianismo tradicional, cuyo número de seguidores en todo el mundo se acercaba a dos mil millones de personas en aquel entonces, siempre odiaron a la Iglesia de Dios y a sus enseñanzas, porque ellas odian las doctrinas que la Iglesia enseña.

Las enseñanzas de la Iglesia de Dios nunca han sido muy populares. Todo lo contrario, la mayoría de las personas odia las verdaderas enseñanzas de Dios y de Jesús Cristo, y también a la Iglesia de Dios desde que ella fue fundada en el año 31 d.C. Gran parte de ese odio y resentimiento es dirigido a los miembros de la Iglesia, pero el objetivo principal de ese odio siempre ha sido los líderes de la Iglesia, porque ellos siempre han sido vistos como los culpables de que otros sigan sus enseñanzas.

De los primeros doce apóstoles se cree que sólo uno llegó a una edad avanzada y murió de muerte natural. El apóstol Juan. Juan vivió hasta los 80 años de edad. Quizá un poco más, no lo sabemos al cierto, porque no conocemos esos detalles de su vida. Juan escribió uno de los libros conocidos como los Cuatro Evangelios, el libro de Juan, y también las cartas de I, II y III Juan.

Pero Juan también escribió otro libro, un libro que habla de los acontecimientos del tiempo del fin, cuando la era del autogobierno del ser humano en la tierra llegaría al fin. Dios y Cristo dieron a Juan la capacidad de ver ciertas cosas que representan acontecimientos profetizados para el futuro. Y Juan escribió estas cosas en el libro de Apocalipsis. Todo lo que está escrito en el libro de Apocalipsis fue mostrado a Juan en la isla de Patmos, donde estuvo encarcelado durante un tiempo por orden del gobierno romano. Juan fue un apóstol muy singular, porque fue el único de los doce apóstoles que era apóstol y profeta a la vez.

Pero en lo que se refiere a los otros primeros apóstoles, se cree, con base en los escritos de la época, que todos ellos fueron encarcelados, algunos incluso varias veces, y que fueron muertos por orden del gobierno y de los judíos, al igual que Jesús. Incluso antes de que Jesús fuera muerto, Juan el Bautista fue decapitado. Y también está Esteban, que fue muerto poco después que la Iglesia fue fundada.

Se afirma que Herodes mató a Santiago, el hermano de Juan, con una espada.

Pablo, el apóstol que fue enviado a los gentiles, fue aporreado, apedreado, encarcelado, y después estuvo en arresto domiciliario en Roma durante un largo tiempo antes de ser asesinado. Y desde entonces las personas han continuado con su odio hacia el mensaje que los apóstoles y los maestros de Dios les han traído. Y como resultado de esto muchos otros líderes de la Iglesia de Dios han sido encarcelados y/o asesinados.

Cuando Dios me llamó el Sr. Armstrong era el apóstol de Dios para la Iglesia. Él murió en enero de 1986, pero hasta los días de hoy usted puede encontrar en Internet cosas que expresan el intenso odio que algunos sienten por él. Y la mayor parte de las cosas que fueron escritas sobre él han sido inventadas, son una distorsión de los hechos, o son simplemente mentiras sobre él y sobre su vida. Pero lo sorprendente es que la mayoría de las personas que leen esas cosas “eligen” creer todo, o parte de, lo que está escrito, porque esas personas tienen ciertos prejuicios contra el Sr. Armstrong, prejuicios que están basados exclusivamente en la doctrina que él enseñó, en las verdades de Dios, las cuales (o por lo menos algunas de ellas) esas personas rechazan.

Muchos de los que han escrito las cosas que ahora están circulando en la Internet sobre el Sr. Armstrong eran antes miembros de la Iglesia de Dios. Pero ellos se volvieron en contra de él, tal y cual Dios y Cristo dijeron que sucedería. Esas mismas personas tuvieron la oportunidad, a través de una invitación directa de Dios, de empezar el proceso de una nueva creación. Pero con el tiempo ellas comenzaron a rechazar lo que Dios les estaba ofreciendo y enseñándoles. Ellas se apartaron de la gracia, del favor, que Dios les había ofrecido.

Y algunas de esas personas han ido tan lejos en su odio y resentimiento que ellas han hecho exactamente lo que hizo Lucifer. Y sus mentes entonces han quedado fijadas en contra de Dios. Dios no obliga a nadie a aceptar Su camino de vida si una persona no lo quiere. Incluso si después que una persona haya aceptado la invitación de Dios esa persona rechaza esto, es la libre elección de esa persona. La creación de Dios dentro de la mente de los seres humanos no puede ser llevada a cabo si una persona no quiere esto.

Dios escogió el Sr. Herbert W. Armstrong para ser un apóstol en Su Iglesia y para cumplir una profecía muy específica sobre el tiempo del fin. Esta profecía es una de las señales que Cristo dijo a Sus discípulos que precederían a Su venida, cuando ellos le preguntaron: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida [la señal de cuando él vendría para reinar como Mesías] y del fin del mundo?” (Mateo 24:3). Y en el griego la palabra mundo aquí usada significa “era”. Y en este contexto esto se refiere a la “era” del autogobierno del hombre.

Los discípulos creyeron que estas cosas se cumplirían en su época, mientras ellos aún viviesen. Que Jesús Cristo entonces iba a asumir gobierno de toda la tierra. Ellos entonces no sabían que Cristo primero iba a morir, que iba a ser resucitado como ser espiritual, que iba a subir al cielo donde permanecería junto a Dios por casi 2.000 años. Y mismo después que Jesús murió ellos siguieron creyendo que él iba a regresar mientras ellos todavía viviesen.

El Sr. Armstrong entendió que ha un versículo muy específico en la Biblia que se aplicaba proféticamente a él y a la misión que Dios le había encargado. Él se refería muy a menudo a esa misión y a ese versículo, porque Dios le había revelado que él era la persona que iba a cumplir esto. Él estaba tan seguro de esta misión que Dios le había confiado como también lo estaba de todas y cada una de las Verdades que Dios le había revelado. Él sabía de dónde todo esto venía. Él sabía que esto venía de Dios.

¿Y cómo podía él estar tan seguro de esas cosas? Puede que sea más fácil para una persona entender porqué los primeros apóstoles estaban tan seguros de lo que ellos enseñaban, porque ellos lo habían experimentado personalmente y todo esto les fue enseñado por el propio Jesús Cristo. Incluso Pablo tuvo una experiencia muy significativa que lo llevó a la conversión después de haber quedado ciego y Cristo le hablara directamente, aunque Cristo no estuviera presente allí delante de él, pero en el cielo.

Pero, ¿y cuanto al Sr. Herbert W. Armstrong? Él sabía todo esto con absoluta seguridad porque Dios puede comunicarse directamente con la mente humana, como ya he mencionado antes. Las personas suelen pensar que Dios se comunica con Sus siervos, para darles instrucciones, mostrarles la dirección a seguir o revelar Sus verdades, a través de voces que ellos oyen, a través de la manifestación de algún ángel o del propio Cristo. Y todo esto son solamente expectativas de la mente humana y de su forma de pensar. Esta no es la principal manera que Dios usa para trabajar con Sus apóstoles y profetas.

Es cierto que Dios ha hablado a los profetas de muchas maneras diferentes a lo largo del tiempo, como está escrito en el libro de Hebreos. Moisés escuchó a Dios hablar con él directamente desde una zarza ardiente. He mencionado antes que Dios habló con Abraham manifestándose en un cuerpo físico, con el cual Abraham conversó directamente. Pero ese cuerpo físico no era Dios Todopoderoso, era simplemente un cuerpo físico, una manifestación en forma y apariencia humana que Dios usó para comunicarse con Abraham. O mejor dicho, para que Abraham pudiese comunicarse con Él.

Dios se reveló a algunos a través de manifestaciones como Melquisedec. A otros Dios envió el arcángel Miguel. Hay incluso una narración de cómo Dios habló a un hombre a través de un burro.

Pero desde los tiempos de discípulos Dios se ha comunicado directamente a la mente de las personas con quien Él trabaja. Y para la mayoría de las personas en la Iglesia este es el medio que Dios usa para revelar la verdad y la comprensión espiritual a aquellos a quienes Él ha llamado. Pero para los apóstoles siempre ha sido más que esto, porque esta es también la manera que Dios usa para darles instrucciones, para mostrarles la dirección a seguir, o simplemente para mostrarles ciertas cosas que ellos deben hacer, cosas que van más allá de la revelación de Su palabra, para guiar a la Iglesia de la manera que Dios y Cristo la están guiando.

Durante su vida el Sr. Herbert Armstrong ha pasado por muchas experiencias donde Dios comunicó Su voluntad a él sobre cosas que Dios quería que el Sr. Armstrong hiciera o lograra. Y así fue con ese versículo. El Sr. Armstrong sabía que ese versículo se refería a él y a la misión que Dios le había encargado. Aquí está el versículo que él tan a menudo citaba como su misión:

“Y esta buena noticia del reino será anunciada a [en] todo el mundo, como un testimonio a todas las naciones; entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

Sería bueno hablar un poco más aquí sobre cómo Dios anunció el evangelio (las buenas noticias) sobre Su verdadero camino de vida y sobre el Reino de Dios. Como ya he mencionado antes, esto fue hecho de una manera muy poderosa a través de material impreso, que era enviado gratuitamente a todos los que lo solicitasen. Y también a través de medios de comunicación como la radio y la televisión. Pero Dios también abrió otras puertas para que el evangelio llegara a otras partes del mundo, permitiendo al Sr. Armstrong hablar directamente con gobernantes de todo el mundo, que eran son responsables delante de Dios por el pueblo de sus naciones. Este hecho fue un cumplimiento adicional de Mateo 24:14.

Y es muy probable que usted nunca haya oído hablar de este hombre a quien Dios y Cristo designaron para hacer una obra muy específica antes de que los acontecimientos del tiempo del fin comenzasen a tener lugar, antes de que comenzara la cuenta atrás para la venida de Cristo. Y después de su muerte muchas cosas que están escritas en el libro de Apocalipsis ya se han cumplido. Cosas que no eran visibles para el mundo pero sí para la Iglesia de Dios. Pero esto ha ido cambiando poco a poco desde 2008, porque entonces otros acontecimientos proféticos, de carácter más físico, empezaron a cumplirse. Voy a hablarle un poco más sobre lo que Dios hizo a través de Su apóstol, a quien Dios encargó la misión de cumplir ese versículo profético de Mateo 24:14.

Aunque el Sr. Armstrong recibió premios y honores de gobernantes de muchas naciones, de los cuales muchos sentían por él un especial aprecio, todos ellos han rechazado el mensaje que él les llevó sobre el Evangelio – sobre el Reino de Dios que pronto vendrá a esta tierra.

Hace unos años, el Sr. Armstrong recibió una condecoración muy especial del rey Leopoldo III de Bélgica. Un reloj hecho de una bala de cañón que el rey Alberto I de Bélgica trajo de un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. De esta bala de canon el rey Alberto mandó hacer cuatro relojes, con la intención de dárselos a las cuatro personas que en su opinión hubiesen hecho la mayor contribución a la paz mundial. El rey nunca encontró a nadie a quien él considerase digno de recibir el cuarto reloj, y así, se lo pasó a su hijo, Leopoldo III, que eligió dárselo al Sr. Armstrong en 1970.

El Sr. Armstrong era conocido por muchos como el embajador sin portafolio para la paz mundial. Él llevó el mensaje del Evangelio al príncipe Makasa y a varios miembros del parlamento japonés. El emperador Hirohito ha conferido al Sr. Armstrong La Orden del Tesoro Sagrado Segunda Clase, una de las más altas condecoraciones concedidas a un no-japonés. Durante un período que abarcó dos décadas, siete sucesivos primeros ministros japoneses tuvieron el Sr. Armstrong como amigo personal y consejero. Algunos miembros del parlamento japonés decían que ellos eran los hijos japoneses del Sr. Armstrong. Sin embargo, ninguno de estos gobernantes aceptó el mensaje que el Sr. Armstrong les llevó sobre el Reino de Dios.

El Sr. Armstrong mantuvo una gran amistad con el rey Hussein de Jordania, y con el rey Bhumibol Adulyadej y la Reina Sirikit de Tailandia. Y también con algunos de los primeros ministros de Israel como Golda Meir y Menachem Begin. Otros que le consideraban como un amigo personal fueron el presidente egipcio Anwar Sadat, el que fue el fundador y primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta, el emperador Haile Selassie de Etiopía, el alcalde de Jerusalén Teddy Kollek, y su viejo amigo Nagendra Singh, que era juez en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, en los Países Bajos.

El Sr. Armstrong también conoció personalmente a gobernantes como Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido, Juan Carlos, rey de España, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y la primera ministra de la India, Indira Gandhi. Sin embargo ninguno de esos gobernantes aceptó el mensaje que él les llevó sobre el Reino de Dios, que pronto será establecido en esta tierra.

El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, ha condecorado el Sr. Herbert W. Armstrong con la Medalla Presidencial al Mérito “por su insuperable influencia moral y su labor para convencer a las personas de la necesidad de un orden mundial justo y pacífico”. Él también recibió la condecoración de “Comandante de la Orden Más Noble de la Corona de Tailandia”. Sin embargo, ninguno de estos dirigentes, o cualquier persona de su pueblo, ha dado oídos al mensaje que el Sr. Armstrong les llevó sobre el Reino de Dios.

Otros gobernantes a quienes el Sr. Armstrong conoció personalmente fueron el presidente Salvador Allende de Chile, el presidente Suharto de Indonesia y el presidente de Vietnam del Sur, Nguyen Van Thieu. El Sr. Armstrong fue invitado por el presidente de Rumanía, Nicolae Ceausescu. El Sr. Armstrong también se reunió con Deng Ziaoping, de la República Popular de China y fue el primer líder cristiano a visitar oficialmente a los líderes políticos de China. En esta visita, algo sin precedentes, él habló a funcionarios de 76 naciones en el Salón del Pueblo en Beijing sobre el camino que conduce a la verdadera paz y sobre la razón por la cual el ser humano no logra alcanzar la paz.

El Sr. Herbert W. Armstrong recibió muchos otros honores y visitó a muchos otros gobernantes mundiales, pero él pasó totalmente desapercibido para el mundo occidental, a quien Dios le había enviado a proclamar Su mensaje. También debe ser mencionado aquí que una nación muy específica, a la que el Sr. Armstrong fue enviado, no lo reconoció ni lo recibió como un enviado de Dios. Esa nación es los Estados Unidos de América, que es el punto principal de los catastróficos acontecimientos proféticos que están teniendo lugar en ese tiempo del fin. Cuando tiempo del fin se estaba acercando Dios cumplió Su promesa de hacer de éste pueblo la nación más rica y poderosa que el mundo jamás había conocido. Dios cumplió esa promesa en uno de los hermanos, en una de las tribus que he mencionado anteriormente. Pero mismo después de recibir todas estas bendiciones, ellos rechazaron a la persona que Dios envió a ellos.



El Último Apóstol

Durante algún tiempo, después de la muerte del Sr. Herbert W. Armstrong en 1986, la Iglesia quedó sin apóstol. La Iglesia tenía un dirigente, un hombre a quien Dios había sido dada la autoridad sobre la Iglesia como ministro de la Iglesia, pero ese hombre nunca ocupó la posición de apóstol. Y voy a hablar más sobre ese hombre y sobre el papel profético que él desempeñó en este tiempo del fin, porque ese hombre se convirtió en el segundo y último “hijo de perdición”.

El primer “hijo de perdición” fue Judas Iscariote, que era uno de los doce primeros discípulos, y que fue quien traicionó a Jesús Cristo, colaborando para que él fuera arrestado en su última noche como ser humano, en la noche del Pesaj. Pero el propósito de Dios era que doce individuos estuviesen con Jesús Cristo para ser “testigos” de sus enseñanzas y de todas las demás cosas que él hizo durante su ministerio. Judas fue sustituido por otro discípulo, por alguien que había estado con Cristo durante ese mismo período de tiempo juntamente con los demás discípulos.

Y en tan sólo nueve años, ese hombre que ahora lideraba a la Iglesia, juntamente con algunos otros ministros, han hecho todo lo que pudieron para destruir a la Iglesia de Dios. Y ellos casi lo consiguen. Y esto fue algo que pasó casi desapercibido para el resto del mundo, porque el mundo no reconoce la Iglesia como la única y verdadera Iglesia de Dios. Y aunque voy a hablar de esto más adelante, cabe decir ahora que este acontecimiento fue la señal más importante de la venida de Cristo; como el propio Jesús Cristo profetizó en Mateo 24. Este acontecimiento, que tuvo lugar dentro de la Iglesia, dio inicio a la “cuenta atrás”, la cuenta de un número de días exacto y específico, de determinados períodos de tiempo, para a la venida de Cristo. Voy a hablar de esta cuenta atrás y de todas las fechas relacionadas a ella en uno de los próximos capítulos.

A algunos les gusta citar lo que Cristo dijo cuando le preguntaron por la fecha de su regreso. Él entonces dijo que nadie sabe el día ni la hora. Y hay personas que suelen citar esto para burlarse, para desacreditar, y para hacer con que los demás se vuelvan en contra de lo que Dios me ha revelado y me ha ordenado decir al mundo. Y eso es algo que ellas han hecho desde el principio. Pero esas personas no entienden lo que éste y otros versículos de la Biblia revelan sobre este asunto. Y esto también será explicado más adelante.

Cuando ese acontecimiento profético se cumplió, el segundo hombre de pecado traicionó a Cristo y el Primer Sello de Apocalipsis fue abierto. Y como resultado de eso la Iglesia entonces se dispersó por todo el mundo. Y fue entonces, el 17 de diciembre de 1994, que comenzó la cuenta atrás para el regreso de Cristo. Durante los siguientes tres o cuatro años la Iglesia se dispersó y se dividió en más de 600 organizaciones diferentes. Y de todos esos grupos solamente uno siguió adelante como la verdadera Iglesia de Dios.

Y ahora hemos vuelto al punto de partida del presente capítulo. Voy a volver a hacer algo con el que siempre me siento incómodo, voy a hablar sobre mi persona. Y esto es exactamente lo que Dios me ha ordenado hacer.

Cuando yo escribí el primer libro, El Profetizado Tiempo del Fin, que fue publicado en 2004, Dios me había revelado que yo debía decir que Él y Cristo me habían ungido como profeta para Su Iglesia. Yo no quería hacer esto y me resistí todo lo que pude antes de finalmente darme cuenta de que no tenía más remedio que hacer lo que Dios me había ordenado.

Desde que Dios me ha llamado a Su Iglesia en 1969, yo sabía que durante todo ese tiempo ningún profeta había sido enviado a la Iglesia de Dios. El término profeta era algo extraño para la Iglesia. Era una palabra que la Iglesia consideraba como algo del pasado, una palabra usada para referirse a personas como Ezequiel, Isaías, Jeremías y otros profetas que Dios había levantado siglos antes de Cristo. Y aunque Juan, que era uno de los doce primeros apóstoles, también era un profeta, la Iglesia le reconoce principalmente como apóstol. Y desde los tiempos de Juan Dios no había enviado a nadie para ocupar esa posición nuevamente; hasta que Él me encargó la tarea de escribir el primer libro. Y mismo entonces yo seguía resistiéndome un poco a esto, y no asumí el papel de profeta en todo su significado, pero solamente en parte, como está escrito en la contraportada del primer libro sobre mi persona, el autor: “Luego, en 1997, Ronald Weinland fue ungido profeta de Dios para el tiempo del fin. Y un profeta en este contexto es “una persona a quien Dios le da la capacidad de interpretar, mediante inspiración, las profecías que han sido escritas”.

Con el paso del tiempo yo supe, y puede aceptar, el hecho de que yo soy un profeta de Dios en todo el significado de la palabra. Yo entendí que muchas de las cosas que Dios me estaba revelando sólo podían ser reveladas a un profeta. Sin embargo, esto seguís siendo algo muy difícil para mí, algo con el que yo no me encontraba cómodo. Y en entonces yo no me di cuenta de que Dios me había ungido primero como apóstol de Su Iglesia, aun antes de haberme ungido como profeta. Dios me había ungido como el último apóstol para guiar a la Iglesia y sacarla de la destrucción que había empezado en diciembre de 1994. Dios me encargó la tarea de levantar el profetizado remanente de la Iglesia, que permanecerá firme hasta la venida de Cristo.

Y sí. Yo soy un apóstol y un profeta de Dios y de Jesús Cristo para la Iglesia de Dios y para el mundo, en esta fase final del tiempo del fin. Yo soy el último apóstol en esta era del autogobierno del ser humano.

Pero yo también soy el homólogo de Juan, quien escribió el libro de Apocalipsis. Él fue el único apóstol que Dios también ungió como profeta. Juan escribió el libro de Apocalipsis, pero Juan no entendió la revelación contenía en ese libro. Porque eso no era para su tiempo pero para el tiempo del fin, antes del regreso de Jesús Cristo en el Reino de Dios, que gobernará sobre todos los seres humanos durante 1.100 años. Casi todas las cosas que están escritas en el libro de Apocalipsis son profecías sobre lo que ocurrirá en el tiempo del fin, y que culminan con la venida del Reino de Dios que será establecido en la tierra y gobernará por 1.100 años.

Y como Juan, que fue encarcelado en la isla de Patmos donde escribió el libro de Apocalipsis, yo también estoy en la cárcel mientras estoy escribiendo el presente libro.

El gobierno de los Estados Unidos me ha sentenciado por supuesta evasión intencional y deliberada de impuestos. Y da igual lo que yo tenga a decir sobre esto, porque las personas creen lo que lo que eligen creer. He escrito sobre esto en la página web del libro. Y no tiene mucho caso intentar desenmarañar todo lo que ha sido destorcido y tergiversado sobre este asunto. Dios hará esto muy pronto.

Pero voy a añadir algo sobre esto aquí. Desde que yo he sido llamado a la Iglesia en 1969, yo he sido tan fiel en pagar los impuestos al gobierno como he sido fiel a Dios en los diezmos y en las ofrendas, porque yo creo que tanto el uno como el otro son una cuestión de obediencia a Dios. Nunca he mentido en esto. Jesús Cristo dijo que debemos dar al César lo que es del César (que debemos pagar los impuestos a los gobiernos) y a Dios lo que es de Dios. Y yo siempre me he esforzado por hacer ambas cosas con honestidad y fidelidad.

Juan escribió el libro de Apocalipsis, pero fue a mí que Dios ha revelado la interpretación y el significado de lo que está escrito en él. Dios dio al Sr. Herbert W. Armstrong una cierta comprensión sobre determinadas cosas que están escritas en el libro de Apocalipsis. Cosas que tenían que ver con la falsa iglesia y con el último resurgimiento del Imperio Romano en la forma de una alianza entre algunos países europeos. Los seis resurgimientos anteriores son a menudo referidos como los resurgimientos del antiguo Sacro Imperio Romano. El sexto resurgimiento ocurrió cuando Hitler estaba en el poder durante la Segunda Guerra Mundial. Pero habrá un resurgimiento más, que ha sido profetizado, y que ha estado tomando forma durante los últimos 66 años. Y como fue profetizado ese resurgimiento tendrá lugar a través de diez naciones que se unirán para formar los Estados Unidos de Europa.

Hay mucho más cosas que pueden ser dichas sobre esto, pero mi experiencia como ministro de Dios sigue al versículo que el Sr. Armstrong reconoció como su misión. El Sr. Armstrong nunca fue más allá de ese versículo, porque eso era para otra época. Y la obra que Dios me ha encargado comienza a ser descrita en el versículo que sigue a ese, y continúa en los versículos que vienen después.

La misión que me fue encargada es descrita en el libro de Apocalipsis. En los capítulos 10 y 11. Apocalipsis 10 habla sobre un “pequeño libro” que un ángel tenía en sus manos y que le dio a Juan para que lo comiera. Ese “pequeño libro” contenía lo que estaba escrito sobre los Siete Truenos. A Juan le fue permitido escribir sobre esos Siete Truenos, pero Dios me dio a mí la tarea de escribir y de revelar su contenido. Y voy a hablar de todo esto en otro capítulo.

El capítulo 11 de Apocalipsis es una profecía sobre dos profetas de Dios que concluirán Su obra. Una obra que termina con el regreso de Jesús Cristo a esta tierra. La obra principal de estas dos personas será realizada dentro de un marco de tiempo muy específico. Y ese marco de tiempo es el séptimo y último período de 1.260 días, que es parte de la completa cuenta atrás para la venida de Cristo. Estos dos profetas también son llamados de los dos testigos de Dios para el tiempo del fin. Yo soy uno de ellos y mi esposa, Laura, es el otro.

El plan de Dios está basado en la “familia”. El verdadero significado de esto y la plenitud de vida que puede ser experimentada en una familia, tanto en la familia humana como en la Familia de Dios, es algo que se ha perdido casi completamente desde el principio, después que Adán y Eva se alejaron de Dios y el mundo ha seguido ese mismo camino desde entonces. En el Milenio, uno de los principales enfoques de Dios es recuperar lo que se ha perdido, es establecer y bendecir la “familia”.

Dios trabajó con Abraham, con Sara y con su familia. Fue su linaje que quedó conocido como la nación de Israel. Esa nación era una nación física, pero la mayor parte de las profecías sobre Israel son sobre el Israel espiritual que Dios está creando. Ese Israel espiritual está formado por personas de todas las nacionalidades y razas. A ese Israel se suele referir como el “Israel de Dios”. Se trata de una familia nacida del espíritu, que vivirá eternamente. El Israel físico no siguió los caminos de Dios, pero el Israel espiritual lo hará.

Dios trabajó a través de Abraham y de Sara para mostrar de esa manera Su deseo de trabajar con las familias. Dios comenzó a trabajar a través de una familia física para enseñarnos sobre una familia muchísimo más importante que vendrá a seguir. Dios se está preparando para bendecir a la “familia” en el Milenio. Todo está siendo preparado para cambiar, de una manera poderosa, las familias y la sociedad. Y una de las cosas más interesantes sobre esto es lo que Dios ha revelado en los últimos años.

En el libro de Génesis Dios nos cuenta cómo los dos primeros seres humanos, Adán y Eva, que serían la primera familia a ser bendecidas en su experiencia de vida, desobedecieron a Dios. Y debido a sus pecados ellos trajeron maldiciones sobre sí mismos y sobre todas las generaciones que siguieron, porque todos siguieron por el mismo camino del egoísmo natural que existe en todo ser humano. Ellos no siguieron el modelo que Dios les había dado, según el cual las familias deben vivir en Sus caminos. En lugar de esto ellos comenzaron a vivir según sus “propios caminos”, que se basan en la naturaleza humana egoísta. En Génesis podemos leer que la mujer fue maldecida a partir de entonces. Y desde entonces las mujeres no han sido tratadas por los hombres como seres iguales creados por Dios, pero más bien como subalternas y muchas veces incluso como objetos sexuales. Toda la humanidad está enferma. Pero Dios ha revelado que esta maldición va a ser removida durante el Milenio. Y ese proceso ya ha empezado en la Iglesia de Dios.

Las familias van a aprender a ser estructuradas y a vivir de la manera que Dios planeó desde el principio. La norma será que maridos y esposas trabajen en equipo, porque ellos aprenderán a trabajar juntos y a compartir la vida como Dios siempre ha deseado. ¡La mujer no es la sirvienta del hombre! Esa lucha está a punto de terminar. ¡Y gracias a Dios por eso!

Ya hace unos 40 años que mi esposa y yo trabajamos juntos, como un equipo, en la Iglesia de Dios. Y estoy muy agradecido en poder decir que esto es apenas el comienzo. Hemos servido en la Iglesia de Dios juntos, en el ministerio, durante 34 años. Hemos sido muy bendecidos. Y ahora Dios ha dado a nosotros, a los dos juntos, como un equipo, una obra que debemos realizar. Y esta obra que Dios y Cristo cumplirán a través de nosotros es lo que nos llevará al regreso Cristo, cuando el Reino de Dios finalmente será establecido en la tierra.