PROFETIZA
CONTRA
LAS NACIONES

Un libro del tiempo del fin por Ronald Weinland

Ap 10:11

Capítulo 5
LOS SELLOS Y LA ABOMINACIÓN DESOLADORA



DURANTE LA ÚLTIMA DÉCADA, el mundo ha estado tambaleando, cada vez más cerca del borde del colapso económico global. Todos los países de América del Sur están económicamente arruinados. Algunas naciones han comenzado a blandir sus sables nuevamente, mientras que otras están en guerra. En medio a toda estos disturbios, que vienen de una manera muy rápida, la curiosidad de las personas aumenta y ellas se muestran más interesadas en temas como acontecimientos del tiempo del fin, el fin del mundo, y catástrofes naturales.

Esto se puede notar especialmente en la televisión, en las producciones de cine, y en algunos círculos religiosos, donde las personas parecen sentir una cierta fascinación por este tipo de cosas. Pero en medio de esto, aunque nadie hable de ello, muchos también se preocupan y tienen cada vez más miedo de que estas cosas puedan suceder de verdad.

Antes muchas personas en el mundo occidental parecían decididas a “esconder su en la arena” ignorando los constantes y crecientes sobresaltos en la economía mundial, pero ahora algunas tienen cada más miedo de lo que pueda ocurrir, y están empezando a ver que la “hora de la verdad” se acerca.

En respuesta a la crisis financiera mundial los EE.UU. han utilizado lo que ellos llaman de “flexibilización cuantitativa”. La verdad es que los EE.UU. son los responsables de lo que está sucediendo. Y su política interna e externa en lo que se refiere al sistema bancario mundial y al petrodólar (como moneda de reserva) sólo ha agravado aún más esa situación. Ellos también han hecho sofisticados y engañosos malabarismos con las finanzas y sobre todo con las estadísticas. Ellos también han creado el mayor esquema Ponzi que el mundo jamás podría imaginar. Pero ellos no lo llaman así. Y el resto del mundo tampoco.

Y los economistas, las corporaciones, las instituciones bancarias de todo el mundo, y hasta mismo algunas naciones, se lo han perdonado porque esto les convenía, por puro egoísmo. Si ellos no hubiesen apoyado, si no hubiesen cerrado los ojos para esto, las economías ya hubiesen colapsado. Pero ese colapso vendrá. Esto es algo que usted puedo dar por seguro.

Y los de Wall Street saben muy bien jugar a ese juego. No es inusual que las acciones vuelvan a subir luego después que una mala noticia sale en la prensa y las acciones caen. Todo parece estar al revés, como ha sido profetizado: lo bueno es malo y lo malo es bueno.

Y probablemente en el momento en que usted esté leyendo esto, la economía de los EE.UU. ya habrá colapsado. Lo que significa que la economía mundial sufrirá también un enorme colapso. Esto tendrá importantes consecuencias, porque entonces las naciones tendrán que enfrentarse a la realidad de que la solución que tienen para “restablecer la economía mundial” es una guerra mundial.

He mencionado antes que China y Rusia ya han visto “la escritura en la pared”, y que ya hace algún tiempo que esas naciones se están preparando para esa guerra. Y si usted estuviera “en sus zapatos”, siendo tratados como ellos han sido tratados por los EE.UU., usted probablemente haría lo mismo. Los EE.UU. ha puesto esas naciones entre la espada y la pared, en muchos sentidos. Y esto no ha sido algo muy diplomático, que se diga. A la mayoría de las personas no se les ocurriría intentar acorralar a un oso pinchándolo con un palillo. Esto es una gran hipocresía. Cuando los EE.UU. descubrieron que la Unión Soviética tenía bases con misiles nucleares en Cuba, el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. Y ahora los EE.UU. están posicionando sus armas nucleares cada vez más cerca de la frontera rusa, y esperan que los rusos no hagan nada a respeto.

Y seamos sincero, el mundo está harto de la actitud egoísta, de la intimidación del gobierno de los Estados Unidos, que solo busca su propio interés. Los EE.UU. ya no son la nación que solía ser antes. Muchos países están creando otros sistemas en un intento de frenar la espiral descendente causada por las políticas de los EE.UU. y las instituciones que los controla. Algunas naciones han comenzado a comercializar en otras monedas, dejando de comercializar en petrodólar, divisa que ha mantenido cautiva a las otras naciones.

China acaba de crear un nuevo sistema para compensar y frenar la influencia negativa y el control de instituciones como el FMI y los bancos centrales, que a su vez son influenciados y/o controlados por los EE.UU. Aunque los EE.UU. han hecho una enorme presión sobre otras naciones para impedir que ellas se uniesen a este nuevo sistema, Japón fue una de las únicas naciones que le hicieron caso. Y ahora el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (Asian Infrastructure Investment Bank, o AIIB), está ahora en pleno funcionamiento. Y sus miembros más destacados son países de Europa, Canadá, Australia, Israel, Sudáfrica. Y ellos también tienen como miembros otras más de 60 naciones.

Ha tardado mucho para que las personas en el mundo comenzaran a hablar de la posibilidad de que estuviéramos al borde de otra guerra mundial. Cuando yo empecé a escribir el libro 2008-El Último Testimonio de Dios, en el año 2005, donde he escrito que la Tercera Guerra Mundial era inevitable y estaba a punto de estallar, nadie dio oídos a esto. Entonces no se veía nada sobre eso en las noticias y tampoco se oía a los líderes mundiales hablar de tal posibilidad. Pero finalmente, en ese año (2015), algunos comenzaron a despertarse para la realidad y a hablar abiertamente de sus preocupaciones al respeto. Pero la mayoría de las personas sigue sin dar oídos a esto, sigue sin siquiera contemplar tal cosa como verosímil. Es como si las personas pensasen que si ellas lo ignoran esto no va a suceder. Pero esto no funcionó antes con la Segunda Guerra Mundial, y tampoco va a funcionar ahora.



Ciegos para la profecía

¿Y cómo puede ser que la Iglesia de Dios sabe sobre lo que está a punto de pasar y el resto del mundo ha estado ciego para ello? Durante más de 70 años la verdadera Iglesia de Dios ha sido avisada sobre el hecho de que habrá una última gran guerra mundial – una guerra nuclear.

Eso se debe a que, primer lugar, como ya he dicho en el comienzo de este libro, las personas no dan oídos a Dios. ¡Ellas nunca han hecho esto! Ellas ni siquiera sabrían a quién dar oídos si de veras quisiesen saber la verdad, si estuviesen realmente interesadas y deseasen escuchar, algo que ellas no hacen y nunca han hecho. Ese es el verdadero testimonio. Ese fue el último testimonio de Dios, que comenzó a finales de 2008. De finales de 2008 hasta mediados de 2012, Dios dio un ultimo testimonio en el tiempo del fin de cómo los seres humanos han sido durante los últimos 6.000 años. Y, como Dios ha revelado, las personas sólo empezarán a darse cuenta de las cosas y estarán dispuestas a darle oídos cuando las catástrofes empiecen a venirles encima, cuando la economía mundial se derrumbe, y estalle una última guerra mundial.

Y mismo que las personas empiezan a leer las profecías en la Biblia sobre el tiempo del fin, ellas no pueden entender lo que está escrito. Y hay muchas organizaciones religiosas que creen que quizá podríamos estar viviendo en lo que se conoce como el tiempo del fin. Y ahora más que nunca ellos ya no pueden ignorar que mundo está cada vez más al borde de la ruina. Muchos de los que tratan de interpretar el libro de Apocalipsis enseñan todo tipo de ideas y teorías sobre esto.

Pero las personas no pueden entender lo que está escrito en el libro de Apocalipsis porque esto es algo que sólo puede ser revelado por Dios. Es por eso que la Iglesia de Dios puede entender las profecías de Jesús Cristo y del libro de Apocalipsis, que muestran paso a paso los detalles de las cosas que tendrían lugar antes de la venida del Mesías en su Reino, como Rey de reyes.

Pero ni mismo la Iglesia puede entender del todo lo que está escrito en las profecías si Dios no lo revela primero a Sus profetas. Hemos hablado sobre algunas de las profecías que Dios reveló a Su apóstol, el Sr. Herbert W. Armstrong. Dios le reveló la verdad sobre la “llave de David”, que, como fue profetizado sería entregada a él.

Dios reveló al Sr. Armstrong el significado de la profecía de Daniel sobre el ascenso y la caída de los reinos que existirían hasta la venida de Cristo. Dios también le reveló el significado de los resurgimientos del Imperio Romano (de las naciones de Europa), algo que también tendría lugar antes de la venida de Cristo. Todo esto era necesario para que él pudiera entender quiénes son hoy las naciones que descienden de las diez tribus perdidas de Israel.

Esto era necesario para que él pudiera cumplir lo que está escrito en Mateo 24:14, para que él pudiera predicar en todo el mundo el evangelio (las buenas noticias) sobre la venida del Reino de Dios.

También hay una profecía a la que el Sr. Armstrong solía referirse cuando hablaba de los grandes acontecimientos catastróficos que tendrán lugar antes de la venida de Cristo. Aunque él no comprendía la magnitud ni la importancia del significado de este versículo en Amós.

“Lo cierto es que nada hace el SEÑOR sin antes revelarlo a Sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

Antes de que empezara la cuenta atrás para la venida de Cristo, la Iglesia de Dios solía ver ese versículo como un preludio de los acontecimientos del tiempo, porque así sabríamos lo que esos acontecimientos abarcan. La Iglesia intentaba saber, hacía conjeturas sobre lo que esas cosas podrían significar. Pero no hemos entendido esas cosas hasta que finalmente empezó la cuenta para la venida de Cristo. Y más adelante voy hablar de esta cuenta atrás y de cuando esto empezó.

La Iglesia sabía que en el tiempo del fin Dios enviaría a dos profetas, Sus dos testigos del tiempo del fin. En la década de 1970 pensábamos que esos dos profetas podrían ser quizá los dos principales líderes de la Iglesia de Dios en aquel momento: el Sr. Herbert W. Armstrong, el apóstol de Dios, y su hijo, Garner Ted Armstrong, que era entonces el principal evangelista de la Iglesia. Pero ellos no eran esos testigos, y los dos testigos no serían revelados hasta casi tres décadas más tarde.

Desde que fue fundada, la Iglesia de Dios ha esperado por la segunda venida de Jesús Cristo. La Iglesia a seguido esperando a lo largo de los siglos, desde que Cristo ascendió al cielo diez días antes del Día de Pentecostés en el año 31 d.C. Y ahí es donde él ha permanecido desde entonces. El pueblo de Dios siempre ha esperado con gran anhelo por la venida del Reino de Dios. Y todos han pensado que esto sucedería en la época que ellos vivían.



Los Sellos del Apocalipsis

Antes cuando leíamos sobre los Sellos del Apocalipsis, todos pensábamos que los eventos que deben tener lugar serian algo físico. Y mismo hoy, los que están en la Iglesia que se dispersó en 1994 como resultado de la profetizada gran Apostasía, piensan que estos sellos se tratan solamente de acontecimientos a nivel físico. Dios todavía no había revelado estas cosas a Sus profetas. Los profetas todavía no habían sido enviados a Su Iglesia. La Iglesia no estaba acostumbrada a tener profetas.

Y cuando Dios empezó a revelar a mí, como Su profeta, el verdadero significado de los Sellos del Apocalipsis, la Iglesia dispersada no aceptó esto. Ellos no aceptaron lo que fue revelado porque ellos no aceptan a mí como profeta, como enviado de Dios. Esto es algo de lo que voy a hablar aún, pero Dios ha revelado que antes de que Cristo regrese Él va a ofrecer la oportunidad de ver las verdades sobre estas profecías a 63.000 personas de los que están dispersados.

Dios revela Su verdad y Sus secretos a quien Él quiere. Estas cosas no vienen de ningún ser humano, tal como dijo el profeta Daniel a Nabucodonosor, cuando le contó el significado de su sueño sobre una gran estatua. Dios entonces reveló a Daniel tanto el sueño como su interpretación.

“Bendito seas por siempre el nombre de Dios, porque tuyos son el poder y la sabiduría! Tú cambias los tiempos y las edades, y a unos reyes los pones y a otros los quitas. A los sabios y entendidos les das gran sabiduría, y les revelas lo profundo y lo escondido; tú conoces lo que está en tinieblas, pues en ti habita la luz” (Daniel 2:20-22).

La profecía es algo que Dios tiene que revelar. Cuando las personas leen sobres los Sellos del apocalipsis, ellas miran a esto como algo físico y buscan una interpretación física. Como cuando algunos judíos pidieron a Cristo que les diera una señal de que él era quien decía ser, una señal que mostrara que él realmente venía de Dios, y que lo que él les estaba diciendo era la verdad de Dios.

“Respondió Jesús y les dijo: ‘Destruid este templo y en tres días lo levantaré’. Entonces los judíos dijeron: ‘En cuarenta y seis años fue edificado este Templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?’ Pero él [Jesús Cristo] hablaba del templo de su cuerpo” (Juan 2:19-21).

Jesús les estaba hablando de cuanto tiempo él estaría en la tumba después de su muerte, algo que él ya sabía entonces. Él sabía, porque había elegido someterse a Dios y ser el sacrificio del Pesaj, que Dios le resucitaría después de tres días. Los judíos sólo podían “ver” las cosas a nivel físico, porque no podían “ver” lo que es espiritual si Dios no revelase esto a ellos.

Y lo mismo pasa cuando las personas leen la descripción de los Sellos del Apocalipsis, como la del Segundo Sello, por ejemplo:

“Y cuando él [Jesús Cristo] abrió el Segundo Sello, oí al segundo animal, que decía: ‘Ven y ve’. Y salió otro caballo de color rojo. Y al que estaba sentado sobre él le fue dado el poder de quitar la paz de la tierra, y de hacer que los hombres se mataran unos a otros. Y le fue dada una grande espada” (Apocalipsis 6:3-4).

Algunos interpretan eso como siendo una guerra, donde muchos mueren y la “paz” les es quitada.

Luego está el ejemplo del Tercer Sello.

“Y cuando él abrió el Tercer Sello, oí al tercer animal, que decía: ‘Ven y ve’. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de él, tenía una balanza en su mano. Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: ‘Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas daño al vino ni al aceite’” (Apocalipsis 6:5-6).

Y esto suele ser interpretado como una gran hambruna. Y esto es correcto. Pero no se trata de una hambruna de alimento físico como consecuencia de la guerra del Segundo Sello. La verdad es que ambas descripciones son de naturaleza espiritual, y no se aplican al mundo físico. Estos sellos ya han sido abiertos. Yo ya he explicado esos sellos detalladamente en el primer libro que escribí, El Profetizado Tiempo del Fin. Estos sellos se refieren a la Iglesia de Dios y a las cosas que sucedieron a la Iglesia, espiritualmente. Esos sellos no se refiere a cosas que iban a pasar en este mundo, físicamente.

Y esta es la razón por la que el mundo no tiene ni idea de que los Sellos del Apocalipsis ya han sido abiertos. El mundo está totalmente ciego para esta realidad. Y lo mismo pasa con la Iglesia que se ha dispersado después de la Apostasía. Nosotros ya estamos muy adentrados en el profetizado tiempo del fin. Jesús Cristo ya abrió los Siete Sellos del Apocalipsis. Y ahora el momento de la venida de Jesús Cristo se acerca rápidamente.

Y la razón por la que otros no saben, o no creen, que todos los sellos ya han sido abiertos es porque ellos no reconocen a la verdadera Iglesia de Dios o a los profetas que Él y Cristo han enviado a ella. Pero esto ahora va a cambiar, y muy pronto.



Sobre la Iglesia de Dios

Mucho antes de que Dios diera a Juan la tarea de escribir el libro Apocalipsis, Jesús Cristo ya había profetizado sobre las cosas que Juan escribiría. En una ocasión cuando estaba con sus discípulos en el templo el propio Jesús Cristo profetizó sobre su venida. Él entonces le habló sobre lo que sucedería antes de que él viniera en su Reino.

“Jesús salió del templo y, mientras caminaba, se le acercaron sus discípulos y le mostraron los edificios del templo. Pero él les dijo: ¿Veis todo esto? Os aseguro que no quedará piedra sobre piedra, pues todo será derribado” (Mateo 24:1-2).

Y esta sencilla declaración profética de Jesús Cristo también es mal interpretada por muchos que creen que él se refería a cuando el templo fue casi completamente destruido en el año 70 d.C. Algunos creen que todavía tiene que ocurrir una gran destrucción del templo, y que no quede piedra sobre piedra.

Pero Jesús Cristo no estaba hablando de un acontecimiento físico, pero de algo que pasaría en la Iglesia de Dios más tarde, algo que sería la señal de que su venida era inminente y que marcaría el comienzo de la cuenta atrás para su venida.

Las piedras del templo se refiere a algo espiritual, se refiere a la Iglesia de Dios.

“Por lo tanto, ya no sois extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor. En él también vosotros sois edificados juntamente para ser morada de Dios por Su espíritu” (Efesios 2:19-22).

Pedro también se refirió a la Iglesia de una manera similar:

“Cristo es la piedra viva, rechazada por los hombres pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercaros a él, también vosotros sois como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual [un templo]. De este modo llegáis a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesús Cristo” (1 Pedro 2:4-5).

Aquí los miembros de la Iglesia de Dios son descritos como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual – un templo espiritual.

Y cuando Cristo dijo a los discípulos que no quedaría piedra sobre piedra, ellos sabían que él estaba hablando del momento cuando él vendría en su Reino, como el Mesías.

“Más tarde estaba Jesús sentado en el Monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: ¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?” [La palabra “mundo” aquí usada es la palabra “era” en griego. Esto se refiere al fin de la era del autogobierno del ser humano].

Jesús Cristo les avisó de que ellos deberían estar siempre en guardia acerca de esto. Pero ese aviso era específicamente para la Iglesia en el tiempo del fin. Y hay que recordar que en aquel entonces los discípulos todavía no sabían que Jesús Cristo estaba a punto de morir como el sacrificio del Pesaj. Ellos no tenían ni idea de que después de esto Jesús Cristo quedaría en el cielo con su Padre por casi 2.000 años antes volver como el Mesías en su Reino. Ellos creían que Jesús Cristo iba a asumir el gobierno del mundo mientras ellos aun vivían. Y por eso ellos le preguntaron cuándo sería esto.

“Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo. Y engañarán á muchos” (Mateo 24:4-5).

Y repito que esto se refiere a la Iglesia y no al mundo. El mundo siempre ha estado engañado. Los únicos que no están engañados son aquellos a quienes Dios revela Su verdad y Su camino de vida. Jesús aquí estaba avisando a la Iglesia de que muchos vendrían tratando de engañar a la Iglesia. Y recuerde que esto está hablando sobre el tiempo del fin – sobre la Iglesia en el tiempo del fin. Solamente los que están en la Iglesia de Dios pueden ser engañados, porque solamente ellos tienen la verdad y el espíritu de Dios, y ya no viven engañados.

Cristo estaba avisando claramente que una de las señales de su venida era que muchos vendrían en su nombre y tratarían de engañar a la Iglesia. ¿Y quien puede venir a la Iglesia en el nombre de Jesús Cristo? ¡Solamente los que son parte del ministerio! Jesús dijo que muchos vendrían en su nombre tratando de engañar a muchos en la Iglesia.

Esta fue la primera señal que Jesús Cristo dijo a sus discípulos que revelaría que el tiempo del fin había llegado. Y como en mi primer libro yo explico más detalladamente detalles lo que está escrito en Mateo 24, no hay necesidad de escribir sobre esto aquí. Sin embargo, hay algo que necesita ser mencionado sobre esta respuesta que Jesús Cristo dio a sus discípulos.

He dicho antes que el Sr. Armstrong solía citar un versículo que él sabía que se refiere a la misión que Dios le había confiado en el tiempo del fin.

En estos versículos Jesús Cristo dijo a sus discípulos lo siguiente sobre su venida: “Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

Y esto es algo muy claro, si usted entiende el contexto de lo que he estado hablando. Estos acontecimientos del tiempo del fin no han ocurrido en los tiempos del Sr. Armstrong, durante su ministerio como apóstol de Dios. Pero el versículo que sigue habla de lo que yo iba hacer EN el tiempo del fin, porque esto este versículo hablar del siguiente apóstol de Dios para Su Iglesia y para el mundo. El resto de Mateo 24:14 dice: ...“entonces”, después que el Sr. Armstrong completó su misión, “vendrá el fin”.



La Abominación Desoladora

“Y cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel (el que lee, que lo entienda), los que estén en Judea huyan a las montañas” (Mateo 24:15-16).

Y muchos piensan que esta “abominación desoladora” de la que habla Daniel tiene que ver con la profanación del templo de Dios cometida por Antíoco Epifanio, cuando él robó los tesoros del templo y ofreció un cerdo en el altar como sacrifico. Pero esto se refiere a la abominación desoladora en el templo.

La Iglesia que está dispersada piensa en esta profecía como algo físico. Ellos creen tiene que ocurrir una profanación en un templo físico todavía, por segunda vez. Y un conocido ex evangelista de la Iglesia de Dios dijo una vez que antes de que Cristo pueda volver el templo físico debe ser reconstruido y el altar debe volver a su sitio en Jerusalén para que una segunda abominación desoladora pueda tener lugar.

Esto muestra lo ciegos que están los que se alejan de Dios y se quedan separados de Su espíritu. Cuando eso sucede, uno sólo puede ver las cosas desde una perspectiva física y no desde una perspectiva espiritual. Es absurdo pensar que un tercer templo debe ser construido en Jerusalén, donde antes han estado el primero y en segundo templo. Si los judíos, o cualquier otra persona, intentan mover una sola piedra del lugar que los musulmanes consideran como uno de sus más importantes lugares sagrados, que es en el lugar donde antes estaba el templo y donde ahora hay una mezquita, esto llevaría a una guerra con todos los musulmanes.

Y no sólo eso, pero los judíos saben muy bien que ellos no pueden instituir ningún sistema de sacrificio o erigir un altar para sacrificar. Porque para eso haría falta que volviera el sistema levítico y el sacerdocio. Y los judíos ya no tienen tal sistema y tampoco pueden instituir uno. Ellos lo saben. Y esa idea es simplemente absurda.

Y ese evangelista lo sabría si hubiera escuchado a su apóstol, el Sr. Herbert W. Armstrong. Antes de morir, el Sr. Armstrong dejó muy claro que otro templo, o cualquier otro edificio requerido por el sistema levítico, no podía ser construido en Jerusalén porque los judíos no tienen un sistema levítico o sacerdotes para ejecutar dichas funciones. Y dado que no se puede construir un lugar donde Dios colocaría Su nombre, no puede haber ninguna abominación.



Anticristo

La Biblia habla del anticristo, pero las personas no comprenden de lo que se trata. Algunos piensan que se trata de un individuo que vendrá para engañar al mundo en el tiempo de fin; “el anticristo”. Pero, como he dicho antes, el mundo ya está engañado. Solamente aquellos que no están engañados pueden ser engañados todavía. El término anticristo no se refiere a ningún líder de las falsas religiones del mundo, a alguien que va a engañar a los seguidores del cristianismo, que al fin y al cabo ya están engañados.

Esto se refiere a la Iglesia. El aviso sobre “el anticristo”, que voy a citar más adelante, fue dado por primera vez por el apóstol Pablo. Él no utiliza explícitamente el término “anticristo”, pero él explica lo que Cristo dijo cuando advirtió que en los últimos tiempos vendrían “falsos maestros” que engañarían a muchos.

De todos los falsos maestros que surgirían, habría uno en concreto que sería el más cruel de todos. Juan también habla de ese hombre, que Pablo dijo que iba a “volverse en contra” de Cristo y se convertiría en anticristo. Y cuando Juan escribió esto en el libro de 1 Juan, el espíritu del anticristo ya estaba en la Iglesia. Juan no se refería a las personas en el mundo, que ya están engañadas, pero él se refería a personas que estaban en la Iglesia que se volverían en contra de la Iglesia y de la verdad que Dios les había dado.

Juan dijo que ya habían muchos anticristos, no solamente uno. Porque ellos habían estado esperando a uno en concreto, que aparecería antes de la venida de Cristo. Pero Juan se refiere a las personas que habían tenido la oportunidad de vivir en el camino de vida de Dios y que se volvían en contra de la verdad, en contra de la Iglesia de Dios, y en contra de los demás en la Iglesia. Y Juan dice que haciendo esto esas personas estaban actuando en contra del propósito de la muerte de Cristo. Y ese propósito es que sus pecados pudiesen ser perdonados, para que Jesús Cristo y Dios pudiesen habitar en ellos a través del poder del espíritu santo. Y en el tiempo de Juan algunos ya se volvían en contra de Cristo, convirtiéndose en anticristos.

Pero Jesús Cristo y Dios Todopoderoso revelaron a Pablo que un hombre en concreto vendría y se convertiría en “el anticristo” de todos los anticristos. Y que cuando ese hombre viniera, esto sería la señal de la venida de Cristo, sería el comienzo de la cuenta atrás para la venida de Cristo. Y esa cuenta atrás es una cuenta literal de un número de días, como cuando Dios reveló a Daniel en la “Profecía de las Setenta Semanas” la cuenta exacta para la primera venida del Mesías. Esto es lo que dice Pablo:

“Hermanos, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesús Cristo y nuestra reunión con él, les rogamos que no cambien fácilmente de manera de pensar. No se dejen asustar por nadie, ni siquiera por un espíritu, una palabra, o una carta como si fuera nuestra, como si el día del Señor esté cerca. De ninguna manera se dejen engañar. Porque ese día no vendrá sin que [a menos que] antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, es decir, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:1-3).

El contexto de lo que Pablo está diciendo aquí no debe escapar a la atención de nadie. Él está diciendo que los que están en la Iglesia no deben dejar que nada ni nadie les asusten en lo que se refiere a la venida de Jesús Cristo, porque antes de esto un acontecimiento muy específico tendría lugar. Pablo dice que este acontecimiento sería algo de gran magnitud, algo que tendría un enorme impacto sobre toda la Iglesia. Esto sería algo que todos iban a experimentar. Y Pablo dice que nadie debía afligirse a causa de esto, porque Cristo no iba a volver antes de que este acontecimiento tuviera lugar

Queda claro que el contexto aquí es lo que la Iglesia siempre ha esperado - la venida de Jesús Cristo en su reino. Algo que los discípulos también esperaban. Hasta mismo antes de Jesús Cristo muriera. Hay algunas frases muy concretas en estos versículos que dejan claro que el contexto de esto es la venida de Cristo. Primero: “la venida de nuestro Señor Jesús Cristo”. Segundo: “nuestra reunión con él”, la reunión de la Iglesia con él cuando él regrese. Tercero: “como si el día del Señor esté cerca”. Y cuarto: “porque ese día no vendrá sin que antes...”. Y aquí queda claro a cuándo todo esto se refiere.

Pablo está explicando a la Iglesia que acontecimientos muy específicos tendrían lugar dentro de la Iglesia antes del fin de los tiempos – antes de que Jesús Cristo pudiera regresar para establecer el Reino de Dios. La cuenta atrás para la venida de Jesús Cristo y el cumplimiento de los acontecimientos del tiempo del fin no comenzarían hasta que dos cosas muy específicas ocurriesen en la Iglesia.

La primera cosa fue lo que Pablo dijo, que ese día no vendrá “sin que antes venga la apostasía”. El término apostasía se refiere a un alejamiento de la verdad que Dios da a los que son parte de Su Iglesia. Esta palabra tiene su origen en el idioma griego. No todos los que son llamados a la Iglesia de Dios siguen ese llamado. He dicho antes que Dios no obliga a nadie a seguir Su camino de vida. Y una vez que alguien comienza el proceso de la transformación de su mente, uno puede elegir abandonar el proceso que se está desarrollando en ellos, abandonar la Iglesia y separarse completamente del espíritu santo de Dios. Esto ha sucedido a muchos a largo de los siglos. Pero Pablo aquí está hablando de algo mucho, mucho más grande, en lo que se refiere al impacto que esto tendría sobre la Iglesia de Dios.

Pablo habla aquí de un individuo en la Iglesia de Dios, que se volvería en contra de Jesús Cristo de tal manera que esto llevaría a la Iglesia a esta gran “apostasía” y la destruiría casi por completo. Y el hombre que iba a hacer esto seria el mismo “anticristo” del que Juan habla en sus cartas a la Iglesia. Juan dice: “Ustedes han oído hablar del anticristo que debe venir”. Juan recuerda a la Iglesia lo que Pablo había escrito algunas décadas antes.

Y luego después Pablo nos dice cual sería la segunda cosa que tendría que tener lugar antes de que Jesús Cristo regresara: “...sin que antes venga la Apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3). La Iglesia no solamente se alejaría de la verdad que Dios del había dado, pero también un hombre de pecado, que quedaría conocido como el segundo hijo de perdición, se manifestaría en la Iglesia.

Estos dos acontecimientos serian notados únicamente por la verdadera Iglesia de Dios. El resto del mundo no iba a notar nada de esto. Mismo la Iglesia que ha sido dispersada como resultado de esto no iba a aceptar estos acontecimientos como lo que realmente eran.

Cuando los discípulos le preguntaron a Cristo cuando él volvería, lo primero que él les dijo fue un aviso y una señal de su venida: “Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Cristo’; y engañarán á muchos” (Mateo 24:4-5).

Esta sería una de las señales más importantes de la venida de Cristo – un gran engaño por parte de los que vienen en el nombre de Cristo – los ministros de Cristo que habían sido ordenados en la Iglesia de Dios. Estos son los únicos que pueden venir en su nombre. Sólo un ministro puede hacer esto. Y aquí se está hablando de una época en que “muchos” ministros de Dios se volverían contra la verdad que Dios les había dado. Ellos también se volverían contra Cristo y se convertirían en anticristos.

Pero habría un determinado “anticristo”, que se volvería en contra de la verdad que Dios le había dado y contra el Cabeza de la Iglesia, Jesús Cristo. El primer hijo de perdición, alguien que estuvo cerca de Cristo durante todo su ministerio y que luego se volvió contra él, fue Judas Iscariote. Él era uno de los doce primeros discípulos, y él traicionó a Jesús Cristo a cambio de treinta monedas de plata.

El segundo hijo de perdición también es llamado de “hombre de pecado” y “el anticristo” de todos los anticristos. Ese hombre es llamado de “hombre de pecado” porque él no solamente cometería pecados, pero su traición y desobediencia serían de tal magnitud que esto llevaría a gran parte del ministerio y también de los miembros de la Iglesia de Dios a desobedecer a Dios y alejarse de Dios.



El Hombre de Pecado

Pablo reveló más cosas sobre este hombre de pecado. “Porque ese día no vendrá sin que primero venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, es decir, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta por encima de todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Llegando al punto de sentarse en el templo de Dios y de ocupar Su lugar, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3-4).

Esto no se refiere al templo físico, que fue destruido en el año 70 d.C. Pablo escribió esto para la Iglesia. Esto se refiere a la Iglesia y a una “apostasía” que tendría lugar dentro de la Iglesia. Pablo aquí menciona a alguien que se sienta en el templo de Dios. Y ya he dicho antes que la Biblia se refiere a la Iglesia como el templo de Dios. El templo espiritual de Dios.

Y nadie puede estar en el templo de Dios a menos que sea parte de la Iglesia de Dios. Pero aquí Pablo nos dice mucho más. Pablo habla de una persona que se sienta en el templo de Dios; no como alguien que se sienta en una silla, pero como alguien que tiene autoridad, que ocupa una posición de autoridad en la Iglesia. Esta palabra es una palabra griega que aquí, en este contexto significa “conferir autoridad, otorgar o designar un reino a alguien”.

Voy a citar un par de ejemplos de esto en la Biblia: “Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en Su trono” (Apocalipsis 3:21).

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28).

En el tiempo del fin solamente un hombre fue designadoinstituido – le fue conferida una gran autoridad en la Iglesia de Dios. Pero ese hombre no era un apóstol de Dios. Cuando el Sr. Herbert W. Armstrong cumplió 90 años y estaba cada vez más débil, él empezó a preocuparse por lo que le sucedería a la Iglesia, porque empezó a darse cuenta de que él iba a morir antes de la venida de Cristo. Él entonces dijo que Dios no le había sido revelado quien estaría al frente de la Iglesia después que él muriera.

Pero mucho antes de esto, a finales de la década de 70 y comienzos de la década de los 80, el Sr. Armstrong tuvo que enfrentarse a muchos conflictos dentro de la Iglesia; en su mayoría en el ministerio. Y esos conflictos no eran solamente dentro del ministerio, pero también con los que estaban directamente bajo él en la jerarquía. Personas que en los últimos años habían sido ordenadas como evangelistas. En aquel entonces no habían profetas en la Iglesia de Dios. Y como he dicho antes, en la jerarquía que Dios estableció en la Iglesia están primero los apóstoles, luego los profetas, y después los evangelistas. El Sr. Armstrong era entonces el único apóstol en la Iglesia. Y como tal él había enseñado y entrenado a esos evangelistas; la mayoría había sido estudiantes en los comienzos del Colegio Ambassador, a los que él había instruido personalmente.

Entonces empezaron las disputas por el poder dentro de la Iglesia, ya que era cada vez más evidente que el Sr. Armstrong iba a morir antes del regreso de Cristo y alguien tendría que ocupar su lugar como dirigente de la Iglesia de Dios. Y es difícil de creer que algo así pueda suceder en Iglesia de Dios, pero todo esto era parte de un proceso que Dios permitió tener lugar. La historia de lo que pasó entonces es muy interesante, pero yo no la voy a contar en este libro. Lo que tuvo lugar entonces puso de manifiesto la condición espiritual de muchos, y también mostró un determinado espíritu que estaba empezando a surgir en la Iglesia, el espíritu de Laodicea.

Las cosas habían llegado a tal punto que el Sr. Armstrong sentía que no podía dejar a la Iglesia en manos de ninguno de los los evangelistas, y mucho menos poner a ninguno de ellos en las posiciones más importantes en la Iglesia. Fue entonces que el Sr. Armstrong nombró tesorero de la Iglesia al pastor de la congregación de Pasadena, en California, que era donde estaba la sede de la Iglesia de Dios. Yo conocía muy bien a ese pastor, porque él había sido pastor de la congregación a la que yo iba en Houston, Texas. Su nombre era Leroy Neff, un pastor que había demostrado ser un hombre fiel, un hombre en quien se podía confiar. Y por eso el Sr. Armstrong lo hizo tesorero de la Iglesia, porque no podía poner en ese cargo a ninguno de los evangelistas.

Y el Sr. Armstrong tampoco pudo a ninguno de los evangelistas en otro importante cargo en la Iglesia, pero nombró a un hombre que había estado sirviendo durante mucho tiempo como ministro en la congregación local. Ese hombre trabajaba solamente en la congregación local de la Iglesia en Pasadena, y no ocupaba otro puesto en la estructura administrativa de la organización de la Iglesia. Ese ministro era el Sr. Joseph W. Tkach, a quien el Sr. Armstrong nombró como responsable de todo el ministerio de la Iglesia de Dios Universal.

Dios estaba permitiendo que Satanás sembrara la desconfianza, las sospechas, los celos, la ambición de poder, e incluso la división doctrinaria dentro en la sede de la Iglesia. La Iglesia estaba cada vez más débil espiritualmente y se dirigía hacia lo que se conoce como la Era de Laodicea, de la que Dios nos habla en el libro de Apocalipsis. En aquel entonces las personas se vanagloriaban de los conocimientos que tenían, se ensoberbecían, confiando más en sí mismas que en Dios. La Iglesia estaba lista para una apostasía, algo que nunca había sucedido en los casi 1.950 años de su historia.

El Sr. Joseph W. Tkach era quien mantenía al Sr. Armstrong informado de lo que estaba pasando en la Iglesia cuando él ya no podía salir de su casa debido a los problemas de salud que tenía. El Sr. Tkach se ocupaba cada vez más de los asuntos administrativos de la Iglesia. Cuando el Sr. Armstrong murió, en enero de 1986, el Sr. Joseph W. Tkach alegó que como él ya se ocupaba de los asuntos de la Iglesia, él era la persona más indicada para ocupar el puesto de dirigente de la Iglesia, como cabeza de la Iglesia, físicamente. Y al principio él parecía estar siguiendo el mismo curso y las enseñanzas del Sr. Armstrong. Pero en el final de los 80 principio de los 90 esto empezó a cambiar. Los folletos y libros que el Sr. Armstrong había escrito empezaron a ser descartados y reemplazados por otras publicaciones. Cambios administrativos, que a primera vista parecían inocentes, comenzaron a tener lugar.

Y por detrás de todo esto estaban el hijo del Sr. Tkach y otras personas que ocupaban importantes posiciones en la administración de la Iglesia. No eran los ministros más antiguos, pero sobre todo los más nuevos que estaban por detrás de todo esto. Y entonces cada vez más ministros empezaron a unirse a estos hombres, compartiendo un determinado modo de pensar que era totalmente opuesto al modo que ellos solían pensar en el pasado. A estos hombres no les gustaba el Sr. Armstrong y tampoco sus enseñanzas. Y ellos pusieron todo su empeño para llevar a toda la Iglesia en una dirección diferente. En 1992 este grupo parecía más una especie de hermandad secreta, donde todos compartían el mismo modo de pensar y estaban empeñados en que la Iglesia tenía que ser más “afín” a las iglesias del cristianismo tradicional. Y gran parte de sus actividades, que tenían lugar “por detrás de la escena” no fueron expuestas hasta 1995.

Ese grupo de personas. que Sr. Joseph Tkach había contratado para asesorarlo en su nueva administración, tenía mucha influencia sobre él. Y con el tiempo quedó evidente que esta era también su forma de pensar. Pero habían muchas más cosas pasando, porque Satán campaba a sus anchas entre ellos, como Pablo dijo que pasaría cuando habla de ese acontecimiento en el tiempo del fin.



La Apostasía

Pablo dice que el hombre de pecado, el hijo de perdición, se opone y se exalta por encima de todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Llegando al punto de sentarse en el templo de Dios y de ocupar Su lugar, haciéndose pasar [del griego: fingir, pretender] por Dios” (2 Tesalonicenses 2:4).

Durante más de dos años estos individuos han estado conspirando, planeando un amanera de alejar a la Iglesia de la verdad que Dios había revelado a través del Sr. Herbert W. Armstrong. Ellos empezaron a hacer planes para la publicación de artículos y de libros, en los que los principales cambios de doctrina serían dados a conocer. Pero ellos no empezaron a escribir esto de inmediato. Su plan era “adueñarse” de la Iglesia de Dios y transformarla en una iglesia que estuviese más de acuerdo con las iglesias del cristianismo tradicional. Pero esos planes todavía no estaban listos para ser implementados cuando el Sr. Joseph W. Tkach fue a visitar las congregaciones de la Iglesia en Atlanta.

Aunque esto no salió a la luz sino hasta más tarde, el Sr. Tkach había preparado un sermón completamente diferente al sermón que él terminó dando en Atlanta. Algunas cosas estaban aconteciendo más rápido de lo que ellos habían planeado y el Sr. Tkach se sintió obligado a dar un sermón completamente diferente ese día, el 17 de diciembre de 1994.

En ese sermón, que posteriormente fue enviado a todas las congregaciones de la Iglesia alrededor del mundo, el Sr. Joseph W. Tkach dijo a la Iglesia de Dios que todas las doctrinas importantes habían cambiado. Y gran parte de esos cambios fueron explicados en tres sermones que fueron dados más tarde en tres regiones diferentes.

El Sr. Tkach dijo a Iglesia que guardar el Sabbat en el séptimo día pasaba a ser una elección personal de cada uno a partir de entonces. Las personas podrían decidir si querían adorar a Dios en ese día o en el día siguiente – el domingo. El Sabbat ya no debería ser visto como un mandamiento de Dios, como algo que Dios requiere de nosotros. Y lo mismo era válido para los Días Sagrados anuales de Dios. Él dijo a la Iglesia que guardar esos días había dejado de ser un mandamiento, pero que la Iglesia a lo mejor seguiría haciendo esto, más por cuestión de tradición que por cualquier otra cosa. Además, ya no estaba prohibido celebrar las navidades y la pascua. Y él también informó a la Iglesia de muchos otros cambios más, hasta mismo que las leyes de Dios sobre los alimentos puros e impuros para el consumo humano ya no estaban vigentes.

¡Y no hace falta decir que esto fue una GRAN APOSTASÍA! Un hombre, alguien que se sentaba en autoridad sobre la Iglesia de Dios en la tierra, había tomado el lugar de Dios, y estaba intentando cambiar las leyes de Dios.

Y entonces se cumplió lo que Pablo dijo sobre el hombre de pecado, el hijo de perdición: “El cual se opone y se exalta por encima de todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Llega al grado de sentarse en el templo de Dios y de ocupar Su lugar, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:4). Dios no cambia Sus caminos y Su verdad, pero el Sr. Joseph W. Tkach creía que él podía hacer esto.



La Manifestación del Hombre de Pecado

Dado que algunos no pueden tienen acceso a los dos libros que yo he escrito antes, antes de seguir hablando de los aspectos más destacados de esta Apostasía voy a insertar aquí un fragmento del libro El Profetizado Tiempo del Fin. En ese fragmento, que tiene el mismo título que esta parte, “La Manifestación del Hombre de Pecado”, yo explico con más detalles ese tema del que estoy hablando aquí. El resto de esa parte es ese fragmento:

Mismo cuando el Sr. Tkach demostró abiertamente su oposición a Dios dando un sermón que iba en contra de la doctrina de Dios, Dios no reveló todavía que él era el “hombre de pecado” – “el hijo de perdición.” Y los hermanos se preguntaban si quizá era él quien iba a cumplir tal profecía, pero eso era algo que solamente Dios podía revelar. Porque el que dijera esto sin la revelación de Dios estaría otorgando a sí mismo una prerrogativa que le corresponde solamente a Dios.

Y Pablo nos dice más cosas en esta profecía. Si continuamos leyendo en 2 Tesalonicenses, podemos ver más claramente porqué este acontecimiento tan único es crucial en las profecías del tiempo del fin.

“Y ahora ustedes saben bien qué es lo que lo detiene [del griego: impide, contiene] que a su debido tiempo él se manifieste. [Del griego: dar a conocer, divulgar lo que antes no era conocido]. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que en este momento hay quien lo detiene [la misma palabra griega que significa impide, contiene] hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Entonces se manifestará ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de Su boca y destruirá con el resplandor de su venida” (2 Tesalonicenses 2:6-8.).

¿Y qué es esto que estaba siendo restringido, contenido, que estaba siendo frenado? Todo esto tiene que ver con lo que Pablo nos dice en el comienzo de esta profecía. “Hermanos, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesús Cristo y nuestra reunión con él, les rogamos que no cambien fácilmente de manera de pensar. No se dejen asustar por nadie, ni siquiera por un espíritu, una palabra, o una carta que pretenda aparecer como nuestra, en el sentido de que el día de Cristo está cerca. De ninguna manera se dejen engañar. Porque ese día no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, es decir, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:1-3).

Pablo no está diciendo aquí que este acontecimiento iba a retardar el regreso de Jesús Cristo, pero que Jesús Cristo no volvería hasta que esas cosas sucediesen. La venida de Jesús Cristo estaba siendo contenida – frenada – hasta que todo esto tuviese lugar en la Iglesia. Esto no significa que la fecha específica para la venida de Jesús Cristo en su reino estaba siendo retardada, pero que estas cosas tenían que ocurrir antes de que fuera revelado a la Iglesia que el tiempo del fin había comenzado, que el momento para la venida de Cristo había llegado.

Esta profecía nos dice que el hombre de pecado, el inicuo, sería revelado: “...a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida”. Muchos de los que antes eran parte de la Iglesia de Dios no pueden entender este versículo, porque ellos sólo pueden ver esto como algo literal y física. Ellos creen que esta profecía sólo puede ser cumplida en el momento que Jesús Cristo regrese, en el mismo día que el tiempo del fin termine.

Pero lo que nos es dicho en este versículo es que solamente Dios puede revelar quien era el hombre de pecado y el significado de esto para la Iglesia. Aunque la mayoría de las personas no tenía oídos para oír y tampoco ojos para ver, Dios dejó bien claro que Él era quien iba a revelar la identidad del hombre de pecado. Después que el Sr. Tkach traicionó la confianza en él depositada dando ese infame sermón en Atlanta, el Templo espiritual de Dios fue profanado. Una abominación sin precedentes tuvo lugar en la Iglesia. Y más adelante voy a explicar como fue que todo esto resultó en la desolación y a una enorme destrucción en el Templo Espiritual. ¿Se acuerda usted de lo que dijo Jesús en la Profecía del Monte de los Olivos? “Por tanto, cuando veáis la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel, que estará en el lugar santo, (el que lee, que lo entienda)” (Mateo 24:15).

Y exactamente 40 Sabbats después de haber dado ese sermón (en el mismo día y a la misma hora) el Sr. Tkach murió. Esta fue una revelación directa por parte del propio Dios. Al quitarle la vida Dios reveló que el Sr. Tkach era el “hijo de perdición” – “el hombre de pecado”. Y a través de esto Dios también reveló que el tiempo del fin había comenzado para la Iglesia y para el mundo. Después de 6.000 años había llegado el momento para que las profecías del tiempo del fin se cumpliesen. El proceso había sido puesto en marcha. Todo esto comenzó en ese mismo día, cuando el Sr. Tkach dio su infame sermón. Pero Dios tenía que revelar esto.

“Y entonces el inicuo se manifestará [del griego: dar a conocer, divulgar lo que antes era desconocido], a quien el Señor matará con el espíritu de Su boca, y destruirá [fue el propio Dios quien le quitó la vida] con el resplandor [la revelación] de su venida” (2 Tesalonicenses 2:8). Dios destruyó el hombre de pecado. Y el cumplimiento profético de esto fue el anuncio, la revelación de la venida de Jesús Cristo. El momento había llegado, y esto ahora ya no sería ocultado de la Iglesia. ¡El momento había llegado, el tiempo del fin ya estaba aquí!

En la Biblia Dios usa el número 40 para revelar Su juicio. ¿Recuerda usted el diluvio que Dios envió debido a la rebelión del hombre y que duró 40 días y 40 noches? ¿Recuerda usted que los hijos de Israel estuvieron deambulando por el desierto durante 40 debido a su rebelión? El hombre a quien Dios había sido dado toda la autoridad en Su Iglesia en la tierra, directamente bajo la autoridad de Cristo, dijo a la Iglesia que la observancia del Sabbat en el séptimo día ya no era una señal para el pueblo de Dios. ¡Y no es de extrañar que el juicio de Dios sobre el Sr. Tkach fuera ejecutado exactamente 40 Sabbats después que el Sr. Tkach declarara esto, en el mismo día y a la misma hora!



La Verdadera Abominación Desoladora

Ese fragmento que acabo de citar de mi primer libro muestra que fue Dios quien tuvo que revelar a la Iglesia quien era este hombre de pecado, el anticristo. Ese sermón que el Sr. Tkach dio el 17 de diciembre de 1994 en Atlanta marcó el comienzo de la cuenta atrás para la venida de Jesús Cristo.

Después que él dio ese sermón un tercio de los miembros de la Iglesia abandonaron la verdad de Dios, rechazaron la verdad que Dios les había dado. Ellos volvieron a las mismas creencias de las que Dios les había llamado a salir – al cristianismo tradicional. Esto resultó en una gran desolación en el Templo de Dios. Eso fue de hecho una abominación a Dios, lo que ellos hicieron.

Pero la destrucción sería mucho más grande. El otro tercio de los miembros de la Iglesia se quedaron tan decepcionados con el hecho de que algo así pudiese suceder en la Iglesia de Dios que ellos simplemente se dieron por vencidos y perdieron toda la esperanza. Ellos pensaban que si algo así podía suceder en la Iglesia de Dios que eso significaba que todo lo que ellos habían creído estaba equivocado. Ellos simplemente rechazaron todo lo que tenía que ver con cualquier religión o creencia y volvieron a vivir como vivían antes de ser llamados.

Y esto no fue todo lo que ocurrió como resultado de esa gran abominación espiritual en el Templo de Dios – en la Iglesia de Dios. Esa profecía no se refiere a una segunda abominación en un templo físico.

El último tercio de los miembros de la Iglesia fueron dispersados debido a la enorme confusión que había en la Iglesia. Esas personas decidieron aferrarse a las doctrinas y a las verdades que habían recibido de Dios cuando fueron llamados. Y como resultado de esto han surgido muchas organizaciones disconformes y los miembros de la Iglesia tenían que decidir con que grupo querían estar. Pero ninguno de esos grupos era la continuación de la Iglesia de Dios. Dios no estaba trabajando en ninguno de ellos.

Muchos de los grupos que surgieron no podían ponerse de acuerdo para formar un sólo grupo, porque sus diferencias en cuanto a la estructura de gobierno y a la doctrina era demasiadas. Después de la muerte del Sr. Armstrong la Iglesia había entrado en la última de las siete Eras de la Iglesia, las eras que Jesús Cristo había revelado que existirían en la Iglesia hasta su regreso. Y esa era la séptima y última era, la Era de Laodicea. La profecía dice que en esa era las personas se volverían tibias espiritualmente, se ensoberbecerían, estarían llenas de autosuficiencia y de justicia propia, creyendo que “eran más justas” que los demás.

Y entonces vino una gran confusión que empezó a manifestarse en la Iglesia. Y en muy poco tiempo surgieron más de 600 organizaciones formadas por los que estaban dispersados, por ese último tercio, como fue profetizado.

Uno de los dos grupos con más miembros ya había sido formado poco antes de la Apostasía, porque sus líderes sabían lo que estaba ocurriendo en Pasadena, en la sede de la Iglesia. Ellos sabían que aquellos hombres estaban tratando de llevar a la Iglesia en la dirección del cristianismo tradicional; ellos conocían sus creencias y también sabían de muchos de sus planes. La mayoría de los miembros del ministerio, que estaban en regiones más alejadas de la sede de la Iglesia, no estaban al tanto de las cosas que estaban sucediendo en la sede. Este grupo, que se formó antes de la Apostasía bajo el liderazgo de uno de los evangelistas más veteranos, el Sr. Roderick Meredith, quedó conocido como la Iglesia Mundial de Dios.

Pero mismo sabiendo lo que estaba pasando durante casi dos años antes de que la Apostasía ocurriera, estos individuos nunca asumieron una postura en contra de lo que estaba ocurriendo y tampoco trataron de informar al ministerio sobre esto. En lugar de eso ellos se marcharon y comenzaron su propia organización.

Pocos años después de haber sido formado, la mayor parte del ministerio de ese grupo y el Sr. Roderick Meredith formaron una nueva organización llamada la Iglesia Viva de Dios. Los demás conservaron su antiguo nombre y asumieron los compromisos de ese grupo.

Yo he sido miembro de uno de los mayores grupos que se formaron después de la Apostasía. Yo también he sido miembro de otro grupo, que quería que yo siguiera siendo su pastor. Nosotros nos afiliamos a ese grupo más grande. Éramos parte de esa organización física que fue fundada para atender a las necesidades espirituales de la Iglesia de Dios. Éramos un grupo pequeño que se reunía en Toledo, Ohio. Y poco después un grupo en Detroit se unió a nosotros. Éramos la Iglesia de Dios Unida de Toledo. Y más tarde nos afiliamos a ese grupo más grande, que se llamaba Asociación Internacional la Iglesia de Dios Unida.

Después de sólo dos años nosotros nos marchamos porque yo ya no podía estar de acuerdo con algunos asuntos administrativos y las políticas que comenzaron a surgir. La manera que ellos operaban reflejaba aquello en lo que la Iglesia se había convertido poco antes de la Apostasía.

Más tarde Dios reveló que, como está escrito en el libro de Apocalipsis, Dios ha protegido a la Iglesia dispersada de los ataques de Satanás durante un período profético de 1.260 días, impidiendo así que Satanás persiguiera y destruirá completamente a la Iglesia. En el libro de Ezequiel Dios había prometido que Él iba a proteger un remanente de los que se habían dispersado y que sería través de ese remanente que Él terminaría Su obra.

Todos habíamos pecado al volvernos tibios espiritualmente. Y Dios sólo podía trabajar con los que realmente se arrepintiesen de ese espíritu de Laodicea y así levantar Su remanente.



Abiertos los Sellos del Apocalipsis

Dios instauró Su Iglesia remanente en el Día de Pentecostés de 1998, exactamente 1.260 días proféticos después de la Apostasía. La Iglesia recibió el nombre de La Iglesia de Dios – PKG (Preparando para el Reino de Dios). Y de ese en adelante momento Dios comenzó a revelarme muchas cosas en las profecías que tienen que ver con la Iglesia y con la Apostasía por la que habíamos pasado. La primera misión que Dios nos dio fue la de tender la mano a la Iglesia que estaba dispersada, para ayudarles a entender lo que había sucedido a la Iglesia y la razón por la que esto había ocurrido.

Y Dios hizo esto porque nadie hablaba de lo que había pasado, nadie enseñaba la verdad sobre esto. Dios bendijo a la Iglesia con una publicación que se titula El tiempo se está acabando, en la que Dios mostró lo que había pasado a la Iglesia y por qué esto había pasado. Pero sólo unas cuantas personas fueron despertadas de su sueño espiritual, ya que es Dios quien tiene que despertar a las personas, porque esto es algo de naturaleza espiritual. Y Dios ofreció esto a muchos, pero ellos lo rechazaron. Nosotros solemos decir que este despertar espiritual es como un segundo llamado. Pero no se trata de un segundo llamado pero del hecho de que las personas necesitan de la ayuda de Dios, a través del poder de Su espíritu, para que su mente, la misma mente que Él había estado transformando antes de la Apostasía, se despierte.

Dios puede interrumpir el proceso de transformación. Y cuando eso pasa la persona en cuestión queda en un estado neutral espiritualmente – entra en una especie de sueño espiritual – y sólo puede ser despertada cuando Dios le ofrece esto. Y una persona solo entra en tal estado a causa del pecado sin arrepentimiento. En este caso esas personas no puede ver su pecado, y aún cuando lo ven ellas no pueden aceptar esto como lo que verdaderamente es. Pero Dios puede reanudar este proceso de transformación de la mente en esos individuos en cualquier momento. Y Dios puede hacer esto antes que empiece el Milenio, durante el Milenio, o en la segunda resurrección.

Dios me ha revelado la importancia de los 280 días que hay desde la Apostasía hasta la muerte del Joseph W. Tkack. Ese hecho reveló que él era el “hombre de pecado” y el “hijo de perdición” del que habla Pablo.

Dios reveló el significado de las piedras del templo que Cristo menciona en Mateo 24. Dios también reveló el significado de lo que Cristo dijo, “que no quedaría piedra sobre piedra”. Dios reveló que esto es algo de naturaleza espiritual y que se refiere Iglesia que sería dispersada espiritualmente después de la Abominación Desoladora.

Dios también reveló que el día en que el Sr. Tkach dio ese sermón el Primer Sello del Apocalipsis había sido abierto; y que este sello no era algo físico que pasaría en el mundo, pero era algo de naturaleza espiritual que tuvo lugar en Su Iglesia.

“Y vi cuando el Cordero [Jesús Cristo] abrió uno de los sellos, y oí á uno de los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: ‘Ven y ve’. Y yo miré, y he aquí un caballo blanco. Y el que estaba sentado sobre él tenía un arco. Y le fue dada una corona, y salió venciendo y para vencer” (Apocalipsis 6:1–2).

Dios había revelado al Sr. Herbert W. Armstrong que cuando los sellos del Apocalipsis empezasen a ser abiertos, que una gran tribulación vendría sobre el mundo. Pero Dios no reveló al Sr. Armstrong que esto comenzaría con una gran tribulación espiritual que vendría sobre la Iglesia, y que sólo después de esto la gran tribulación física comenzaría en el mundo.

Dios reveló que este Primer Sello se refiere a la Iglesia y que es algo sobre lo que Jesús Cristo había advertido en la Profecía del Monte de los Olivos cuando dijo que “muchos” falsos maestros vendrían y engañarían a “muchos”. Dios también reveló que lo que Pablo escribió sobre el “hombre de pecado” también está relacionado con este Primer Sello. Todo esto se refiere a lo mismo, a la abominación desoladora que iba a tener lugar en la Iglesia de Dios y que serviría como una señal para el pueblo de Dios de que el tan esperado momento para la venida de Cristo había llegado.

Este Primer Sello no se refiere a Cristo, pero a un anticristo, alguien que estaba empeñado en destruir a la Iglesia. El Primer Sello menciona a un líder, a alguien que se sentaba en gran autoridad en el templo de Dios. Cuando llegó el momento y Dios abrió este sello, el hombre de pecado salió venciendo y para vencer – destruir a la Iglesia – a cometer la abominación desoladora.

“Y cuando él abrió el Segundo Sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve. Y salió otro caballo rojo. Y al que estaba sentado sobre él, le fue dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se matasen unos á otros. Y le fue dada una grande espada” (Apocalipsis 6:3–4).

Los primeros cuatro sellos están relacionados entre sí, porque todos tienen que ver con lo que sucedió cuando el Primer Sello fue abierto y el Sr. Joseph W. Tkach, sénior, dio aquel sermón en Atlanta, causando una gran destrucción en la Iglesia de Dios.

Cuando el Segundo Sello fue abierto, la paz fue rápidamente quitada; pero en la Iglesia y no en el mundo. Después que el Sr. Tkach dio aquel sermón, casi de la noche a la mañana una avalancha de ministros se juntaron a él y casi tres cuartas partes de ellos abrazó completamente las nuevas enseñanzas, que no eran nada más nada menos que las antiguas enseñanzas del cristianismo tradicional. Y los que no aceptaron todas esas enseñanzas, pero que sí aceptaron algunas de ellas, también se volvieron en contra de Cristo. Y muchos falsos maestros más salieron a engañar a tantos cuantos pudieron en la Iglesia.

La aparición de tantos falsos ministros resultó en la difusión más rápida de las falsas doctrinas y enseñanzas. Esos ministros ya no empuñaban la espada de la palabra de Dios en espíritu y en verdad, pero empuñaban una falsa espada, que sirvió para arrebatar la verdad de los hermanos y para destruir su vida espiritual.

“Y cuando él abrió el Tercer Sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro. Y el que estaba sentado sobre él tenía una balanza en su mano. Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario. Y no hagas daño al vino ni al aceite” (Apocalipsis 6:5–6) .

Debido a que muchos ministros también se habían convertido en anticristos, las personas ya no estaban recibiendo el alimento de la palabra de Dios. Y esto resultó en una hambruna espiritual en la Iglesia. Los hermanos tenían hambre y estaban cada vez más débiles espiritualmente; ellos habían dejado de crecer por la falta del verdadero alimento espiritual que ellos recibían normalmente a cada Sabbat.

“Y cuando él abrió el Cuarto Sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo amarillo. Y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte. Y el infierno [del griego: la sepultura] le seguía. Y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra” (Apocalipsis 6:7–8).

Ya he explicado esto detalladamente en mi primer libro. Y por eso sólo voy a dar aquí un resumen del significado de este Cuarto Sello. Sin embargo, desde que el primer libro fue escrito, Dios ha revelado más sobre esto. Y lo que Dios me ha revelado yo lo voy a incluir aquí.

Dios ha revelado que durante los 1.260 días después de la Apostasía la Iglesia que había sido dispersada quedó protegida de los ataques de Satanás. Dios no permitió a Satanás perseguir a aquellos que estaban en la Iglesia dispersada que se esforzaban para permanecer fieles a los mandamientos y a las verdades que Dios había dado a Su pueblo cuando ellos fueron llamados. Pero durante ese período de 3 años y medio las personas que estaban dispersadas en todos esos grupos dejaron de crecer espiritualmente. Y en lugar de esto ellos se estaban volviendo cada vez más débiles, porque estaban siguiendo sus propios caminos, estaban se alejando cada vez más de la verdad y estaban cada vez más ciegos para su verdadera condición.

Ellos no querían admitir su parte de responsabilidad en la Apostasía al volverse tibios espiritualmente. Aunque en el comienzo muchos fueron sacudidos y empezaron a esforzarse más para mantenerse fieles a las doctrinas y a las 18 verdades que Dios había revelado a través del Sr. Herbert W. Armstrong, poco a poco ellos comenzaron a debilitarse nuevamente, como antes de la Apostasía. Y como ellos no admitían y mucho menos se arrepentían de ese espíritu de Laodicea, no admitían que estaban tibios y tampoco se arrepentían de esto, ellos se convirtieron una vez más en una presa fácil para el engaño, y, siguiendo sus propios caminos, ellos fueron derrotados espiritualmente.

Ellos estaban contentos en volver a las práctica religiosas del pasado, a hacer las cosas solo por costumbre. Y ellos intentaban por todos los medios “copiar” una obra que ellos creían que debían continuar, la obra de la predicación del Evangelio a todo el mundo, que el Sr. Herbert W. Armstrong entendió que era su misión. Ninguno de esos grupos podía aceptar la verdad, que era muy obvia, de que el Sr. Armstrong ya había terminado esa obra, y que ahora la Iglesia estaba experimentando lo que vendría después que el Evangelio hubiese sido predicado en todo el mundo la abominación desoladora. (Mateo 24:14–15).

Ninguno de los grupos dispersados fue capaz de admitir que cuando el Sr. Armstrong murió la Era de Filadelfia terminó, y empezó la Era de Laodicea para la Iglesia de Dios. Mucho antes de su muerte, el Sr. Armstrong estaba convencido de que el 90 por ciento de la Iglesia ya tenía ese espíritu de Laodicea.

En el Día de Pentecostés de 1998, exactamente 1.260 días después de la Apostasía, la Iglesia remanente fue nuevamente establecida. Y cuando esto pasó, al mismo tiempo, otra cosa sucedió. Satanás ya no estaba impedido de lanzar sus ataques contra la Iglesia, porque el período de protección había terminado. Y entonces, después de transcurridos esos 1.260 días, el Cuarto Sello fue abierto. Si usted se fija en la descripción de este sello, usted verá que eso es muy parecido a lo que pasó en el Segundo y en el Tercer Sello. Está escrito: “...y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra” (Apocalipsis 6:8).

La expresión “las bestias de la tierra” se refiere a los animales carroñeros, a los que vinieron a comer lo que sobró.

Dos tercios de los miembros de la Iglesia ya habían sido derrotados espiritualmente, como resultado de los acontecimientos del Segundo y del Tercer sellos. Y el siguiente sello, el Cuarto Sello, fue una mezcla, una repetición de los mismos acontecimientos ocurridos en los dos sellos anteriores. Y a través de esto una gran parte del tercio restante de la Iglesia dispersada fue derrotado espiritualmente, durante los años que se siguieron a la Apostasía. Pero Dios no iba a permitir que toda la Iglesia fuera derrotada Y fue por eso que Él ofreció a algunos miles de personas la posibilidad de formar parte de Su Iglesia remanente en el tiempo del fin. Dios dio a la mayoría de las personas con quienes Él ha trabajado, que Él ha separado como un remanente de toda la dispersión, la oportunidad de continuar en la Iglesia hasta el final, hasta el momento cuando Cristo volverá como Rey de reyes.

Peo desde entonces muchos de aquellos a quienes Dios les dio esa oportunidad se han vuelto en contra de la Iglesia remanente de Dios y de su liderazgo, mientras que otros simplemente cedieron a su naturaleza humana y se han marchado de la Iglesia debido a sus debilidades. La mayoría de los que Dios había apartado ofreciéndoles la oportunidad de unirse a ese remanente, ni siquiera aceptó la oferta de Dios para ser despertados de su sueño espiritual. Ellos fueron demasiado orgullosos como para aceptar el hecho de que Dios estuviera trabajando con un grupo tan pequeño. Y tampoco les gustaba lo que Dios había inspirado a Su profeta a escribir, o sea, la verdad sobre las cosas de las que estoy hablando en el presente capítulo.

De hecho, los primeros Cuatro Sellos del Apocalipsis dejaron un gran número de víctimas espirituales en la Iglesia de Dios. Todo lo que queda de las casi 96.000 personas bautizadas que experimentaron la Apostasía son solamente unas 150 personas. Y desde entonces (después que el Sexto Sello fue abierto), Dios ha ido llamando nuevas personas a Su Iglesia, para prepararlas para ser el fundamento de la Iglesia en el comienzo del Milenio.

Los que lean esto quizá se sorprendan al saber que casi 30.000 personas, el último tercio de la Iglesia que está dispersada, se niegan a aceptar el hecho de que hubo una Apostasía. Pero la vida de esas personas es el testimonio de esto, porque ellas hacen parte de una de las más de 600 organizaciones formadas por los que están dispersados. Su número de miembros, que es muy pequeño comparado con los 96.000 miembros bautizados que contaba la Iglesia cuando pasó lo de la Apostasía, es la prueba de que la Apostasía tuvo lugar.

Pero hay buenas noticias para todos los que han sido dispersados. Y voy a hablar de esto más adelante. Ya he hablado que Dios va a ofrecer a 63.000 personas, de entre todos los que están dispersados, la oportunidad de seguir viviendo en el Milenio. Si ellas aceptan lo que Dios les va a ofrecer en el comienzo de 2019. Pero algunos no aceptarán esto y no van a tener la oportunidad de seguir viviendo en una nueva era cuando Cristo regrese. Y debo decir aquí que NINGUNA de estas personas forma parte de los 144.000.

La mayoría de las personas a quienes Dios ofrecerá esto vienen de las más de 600 organizaciones que se formaron cuando la Iglesia fue dispersada. También habrá muchos que vendrán del tercio de la Iglesia que simplemente desistió de todo cuando pasó lo de la Apostasía. Pero éstos serán mucho menos que los que vienen del tercio que fue dispersado. Y otros que serán despertados espiritualmente y tendrán esta oportunidad vienen del grupo de personas que han creído en toda esa mentira y volvieron al cristianismo tradicional. Pero serán más bien pocos.



El Quinto Sello

Dios no ha revelado la fecha exacta en que este sello fue abierto, pero para entonces los primeros cuatro sellos que fueron abiertos ya habían dejado como resultado la destrucción espiritual de casi 90.000 miembros bautizados de la Iglesia de Dios.

“Y cuando él abrió el Quinto Sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: ‘¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?’ Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y les fue dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apocalipsis 6:9–11).

El Quinto y el Sexto Sellos marcan una transición en el tiempo, el momento en que la mayor parte de la tribulación espiritual causada por los cuatro primeros sellos llega a su fin. Esta es una transición a los acontecimientos de la tribulación física del tiempo del fin que comenzarán en la tierra.

Las personas mencionadas en estos versículos no están vivas, pero muertas. No se trata de personas que han muerto y que ahora están en el cielo, clamando.

Esto es como lo que Dios escribió sobre el justo Abel: “Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, y por eso fue reconocido como un hombre justo, y Dios aceptó con agrado sus ofrendas. Y aunque Abel está muerto, todavía habla por medio de su fe” (Hebreos 11:4).

Y esta es una situación similar. Eso se refiere a los 144.000, cuya mayoría ya ha muerto y será resucitada dentro de poco tiempo, cuando Jesús Cristo regrese. Pero hay algunos de ellos que todavía siguen vivos, que todavía están siendo preparados para poder reunirse con ellos. Esto nos es dicho aquí para animar a la Iglesia, para hacernos saber que ya no queda mucho para que Jesús Cristo regrese. Y Dios da ánimos a la Iglesia y nos dice que algunos todavía están siendo preparados, que ellos todavía deben ser sellados hasta completar el número de los 144.000.



El Sexto Sello

He dicho anteriormente que Dios me revela Sus profecías a través de la “revelación progresiva”, de una manera progresiva. Dios no me muestra de golpe todo lo que abarca una determinada revelación. En lugar de esto Dios hace como en el ejemplo que el Sr. Herbert W. Armstrong solía usar para describir ese proceso. Él decía que entender el plan de Dios es como montar un puzzle, que hay que añadir una pieza de cada vez, y así la imagen se vuelve cada vez más nítida. Y lo mismo pasa con muchas de las profecías que Dios revelada. Dios nos va dando las piezas, que encajan exactamente en el lugar que les corresponde, o cerca de donde tienen que encajar. Y a medida que más y más piezas se encajan en el lugar que les corresponde, la imagen se vuelve más y más clara. Y fue así como Dios reveló el significado del Sexto y del Séptimo sellos. Usted podrá entender esto más claramente si usted lee lo que yo escribí sobre los siete sellos, si usted se fija en la forma en que yo los describí en mi primer libro, y lo compara con la forma en que yo los describí unos años más tarde en mi segundo libro.

Cuando usted lee por primera vez las cosas que son reveladas en el libro de Apocalipsis, esto puede le parecer un poco confuso. Pero con el tiempo usted comienza a ver esto con más claridad.

Mi comprensión sobre estos dos sellos había aumentado cuando yo escribí el segundo libro. Pero Dios ha seguido dándome más comprensión sobre estos dos sellos mientras yo escribía este tercer libro. Dios no me había revelado todavía que los acontecimientos del Sexto Sello continuarían teniendo lugar durante el período del Séptimo Sello. Y la verdad es que algunos de los acontecimientos del Sexto Sello se yuxtaponen a los acontecimientos del Séptimo Sello y siguen ocurriendo hasta la venida de Cristo.

Cuando yo he escrito el segundo libro, en la parte que tiene como título La División de los Siete Sellos, yo he escrito que “el Sexto Sello (en periodo de tiempo en que estamos mientras yo estoy escribiendo esto) contiene siete truenos, que suenan de forma alternada a lo largo de todo este período de tiempo, y que suenan cada vez más fuertes, y continúan sonando durante el período del Séptimo Sello”.

Lo que yo entonces no comprendía era que el Sexto Sello no quedó concluido cuando el Séptimo Sello fue abierto, pero que estos sellos se yuxtaponen y sus respectivas profecías siguen siendo cumplidas.

“Yo vi cuando el Cordero abrió el Sexto Sello, y entonces se produjo un gran terremoto. El sol se cubrió de oscuridad, como con un vestido de luto, y la luna entera se puso roja como la sangre; las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como caen los higos cuando un fuerte viento sacude la higuera. El cielo se esfumó, como si fuera un pergamino que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidas de su lugar” (Apocalipsis 6:12–14).

Esto es sólo la mitad de lo que es dicho sobre el momento en que este sello fue abierto. Voy a explicar primero lo que es dicho aquí.

Este Sexto Sello fue abierto el 11 de septiembre de 2001. Y todos saben a lo que se refiere la expresión “9/11”. Cuando ese sello fue abierto eso fue el anuncio de la transición al tiempo en que los acontecimientos relativos a la gran tribulación que viene sobre esta tierra saltan a primer plano, en medio a todos los acontecimientos catastróficos que han sido profetizados.

Ese día no fue solamente el día en el que el Sexto Sello fue abierto, pero también fue el día en que el Primer Trueno de Apocalipsis comenzó a tronar. Y voy a hablar con más detalles sobre los Siete Truenos en el próximo capítulo. Cuando ese sello fue abierto eso una advertencia sobre lo que vendrá sobre la tierra cuando llegue el momento para el cumplimiento de los acontecimientos del Séptimo Sello.

El Séptimo Sello fue abierto el 14 de noviembre del 2008. Y dentro de muy poco tiempo los acontecimientos relativos a ese sello comenzarán a cumplirse. Desde esta fecha las condiciones en el mundo empezaron a empujar a las personas y a las naciones a acontecimientos que empezaran a cumplirse en el dramático conflicto que va a sumergirá a toda la humanidad en un colapso económico global y en la tercera y última guerra mundial. Y con ese catastróficos acontecimientos se completa el cumplimento del Séptimo Sello.

No obstante, lo que ocurrió cuando el Sexto Sello fue abierto, el 11 de septiembre de 2001, fue el cumplimiento de un acontecimiento profético. Este ha sido el PRIMER acontecimiento físico, que no fue solamente un pequeño comienzo de la tribulación del tiempo del fin, pero también una señal profética de algo que vendrá después, algo que llevará al mundo a esta tercera guerra mundial – una guerra nuclear .

Todo lo que sucedió en ese día fue un presagio – una visión profética – de lo que pasará con los EE.UU. en el futuro. Cuando empiece el Milenio las personas van a darse cuenta de que el ascenso y la caída de los EE.UU. es uno de los puntos más importantes de la profecía del tiempo del fin. EE.UU. es una las diez tribus perdidas de Israel. Esta nación es uno de los hijos de José, es Manasés. Sobre esta nación fue profetizado que en el tiempo del fin ella se convertiría en la nación más poderosa que la tierra jamás ha visto. Dios dio a esta nación enormes riquezas, el ejército más poderoso de todo el mundo y más recursos naturales que cualquier otra nación jamás ha poseído.

Pero debido a su orgullo y a sus pecados, Dios va a quitarle todo lo que Él dio a esta nación. Y fue a esta nación, a los EE.UU., que Dios envió a Sus dos últimos apóstoles. El Sr. Herbert W. Armstrong nunca fue bien recibido [reconocido] por esta nación a quien Dios, y solamente Dios, ha engrandecido. Esta nación no se hizo poderosa por méritos propios. Pero en lugar de recibir [de reconocer] a estos mensajeros de Dios como tal, esta nación ha perseguido, difamado y rechazado a ambos. Y lo que ellos hicieron a estos hombres, ellos en realidad lo hicieron a Dios, porque fue Dios quien los envió.

Piense en lo que sucedió en el 9/11. Para todas las demás naciones del mundo, no podría haber un símbolo más importante de la grandeza, de la riqueza y del poder de los EE.UU. que las torres del World Trade Center.

Siete edificios fueron destruidos entonces. Y hay siete trompetas en el séptimo sello. Esto tiene mucho significado, mucho más significado de lo que la mayoría de las personas puede entender.

El World Trade Center, un edificio de 110 plantas, era más conocido como las Torres Gemelas. En los atentados del 11 de septiembre de 2001 todos los edificios de este complejo fueron destruidos. La torres 1 y 2 se derrumbaron, y las demás (3, 4, 5, y 6) sufrieron daños irreparables y tuvieron que ser demolidas. El edificio número 7 se derrumbó en la tarde del mismo día de los atentados. El significado de este centro de comercio mundial (WTC) y el símbolo de esto, Wall Street, que representa el sistema económico global, no debe pasar desapercibido para nadie. Porque lo primero que va a pasar tiene que ver con el comercio mundial, ya que la gran implosión económica mundial destruirá primero a la economía de los EE.UU. y después a la economía de las demás naciones.

Y hasta mismo el avión que se estrelló contra el Pentágono es una señal profética de lo que sucederá cuando los acontecimientos de las primeras cuatro trompetas del Séptimo Sello empiecen a tener lugar en los EE.UU. Porque estas trompetas anuncian la caída de los EE.UU. y del ejercito más poderoso del mundo.

Y lo que voy a describir a seguir es el simbolismo de la primera parte del Sexto Sello. Cuando las dos torres cayeron, se podía ver una nube de polvo que subía de los escombros y se extendía sobre el cielo Nueva York. Esto era como un rollo de pergamino que estaba siendo desenrollado, que estaba siendo abierto, y que después fue cerrado nuevamente. A causa del humo el cielo se puso negro y era como si el sol hubiera desaparecido. Y a causa de las partículas de polvo en el aire la luna se tiñó de un color rojizo. Era como si las estrellas hubiesen desaparecido también. Y todo esto fue un presagio de algo que pasará en toda la tierra, algo que empieza con el colapso de los EE.UU.

“El cielo se esfumó, como si fuera un pergamino que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidas de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero. Porque el gran día de Su ira es venido. ¿Y quién podrá soportar esto?” (Apocalipsis 6:14–17).

Sí. En ese día, el 9/11, todas las naciones y todos los país, grandes y pequeños (las montañas y las islas, proféticamente), fueron sacudidos, fueron movidos de sus lugares por lo que pasó. Todos los pueblos se quedaron estupefactos y consternados. Todo esto fue un preludio de cosas que van a pasar en naciones enteras, comenzando con los EE.UU. Sí. El tiempo para la gran ira de Dios está a punto de empezar. ¿Y quién podrá soportar esto?

Y esto es lo que anuncia el Sexto Sello.