PROFETIZA
CONTRA
LAS NACIONES

Un libro del tiempo del fin por Ronald Weinland

Ap 10:11

Capítulo 6
SI USTED DA OÍDOS A DIOS, DIOS LE DARÁ OÍDOS



MUCHO YA HA SIDO ESCRITO en el presente libro sobre el hecho de que el ser humano no ha dado oídos a Dios en los últimos 6.000 años. Y las personas deberían poder ver fácilmente lo que las elecciones egoístas del ser humano han producido a lo largo de los siglos, porque se niegan a dar oídos a Dios. Esto ha causado mucho sufrimiento, infelicidad, pobreza, hambre, enfermedades, crímenes, opresión, depravación, desigualdad, injusticia, guerras y muchas cosas malas más.

Mucho ya ha sido escrito en el presente libro sobre el hecho de que el ser humano no ha dado oídos a Dios en los últimos 6.000 años. Y las personas deberían poder ver fácilmente lo que las elecciones egoístas del ser humano han producido a lo largo de los siglos, porque se niegan a dar oídos a Dios. Esto ha causado mucho sufrimiento, infelicidad, pobreza, hambre, enfermedades, crímenes, opresión, depravación, desigualdad, injusticia, guerras y muchas cosas malas más.

¡BASTA YA! Ahí es exactamente donde la humanidad se encuentra ahora. Dios está comenzando a intervenir, diciendo a este mundo, después de 6.000 años, que ¡ya basta!

¿Hay algo que pueda motivar el ser humano a dar oídos a Dios por fin? Esto es exactamente lo que Dios ha estado haciendo en los últimos años, para llevar a las personas al punto donde ellas puedan ser motivadas a dar oídos a Él, y así puedan ser salvas para poder seguir viviendo en una nueva era para la humanidad.

Y esta es una tarea casi imposible, porque la historia del ser humano es la prueba de que las personas no quieren dar oídos a Dios. Pero Dios va a traer un cambio en tal comportamiento, de una manera o de otra. Y sea como sea, las cosas se pondrán muy difíciles y habrá una horrible tribulación física. El ser humano está trayendo una gran destrucción sobre sí mismo en este tiempo del fin. Y si Dios no interviene el hombre puede destruir toda vida que existe en este planeta. Ya he dicho esto antes, pero hay que repetirlo, porque en algún momento todos tendrán que ver esto.

Además de todo lo que el ser humano está haciendo a sí mismo, Dios también va a permitir que algunos acontecimientos catastróficos tengan lugar en este mundo en este tiempo del fin, para afligir a los que se resisten a Él, a los que son los grandes responsables, directa o indirectamente, por el sufrimiento, la corrupción, la injusticia, la confusión, por todo el mal que están padeciendo las familias, las comunidades y las naciones. Dios va a hacer esto de la manera más misericordiosa posible, para que las personas se sientan motivadas a cambiar. Sin embargo, muchos de los que están siendo directamente afectados por estos acontecimientos no piensan que se están rebelando contra Dios pero que se están acercando a Él. Pero no es a Dios a quien ellos se acercan, pero a sus falsas creencias religiosas sobre Dios, como el cristianismo tradicional y otras falsas creencias religiosas a las que ellos se aferran.

Y lamentablemente, lo que suele pasar es que las personas no están dispuestas a dar oídos a Dios hasta que todo aquello en lo que ellas han puesto su confianza es destruido y/o deja de existir. Sólo entonces las personas quizá empezarán a buscar respuestas y a escuchar. Y yo digo quizá, porque mismo con todas las oportunidades que Dios dará a las personas para empezar a dar oídos a Él, ellas seguirán teniendo la libertad de elegir, como siempre han tenido. Por lo tanto, la posibilidad de cambiar sigue estando en sus propias manos. Dios ha demostrado que ésta es la única manera para que las personas empiecen a darle a oídos a Él. Pero mismo entonces, muchos no le darán oídos.

¿Y que harán las personas cuando el dinero, los ahorros del que ellas dependen pierda todo su valor? Cuando las acciones y los bonos ya no tengan ningún valor, ¿qué harán las personas? Cuando ya no haya alimentos en los supermercados y en las tiendas porque no los medios de transporte no funcionan, cuando ya no haya combustible en las estaciones de servicio, ¿qué hará la gente? Cuando ya no haya ayudas del gobierno, ni siquiera en la forma de intervención militar, ¿qué hará la gente? ¿Qué van hacer las personas cuando ya no tengan trabajo? ¿Qué van hacer las personas cuando vean que su religión no les puede ofrecer respuestas, no les puede dar esperanza, o paz? ¿Qué van hacer las personas cuando la televisión, la radio, los móviles, Internet, Facebook, etc., dejen de funcionar? Estas cosas van a desaparecer completamente en muchas regiones del mundo, y en otras sólo estarán disponibles a ratos.

El ser humano está provocando un colapso económico a nivel mundial. El ser humano está provocando una gran guerra, una guerra nuclear. Pero todo esto no será suficiente para que las personas empiecen a dar oídos a Dios. Un puede pensar que esto a lo mejor podría ser suficiente. Y la verdad es que algunos, muy pocos, van a empezar a dar oídos a Dios como consecuencia de todos estos males que están siendo causados por el propio hombre. Pero miles de millones, o incluso cientos de millones, no harán esto.

Dios no va a permitir que el ser humano se autodestruya, pero Él sí va a permitir una guerra, que resultará en un último conflicto nuclear. Dios ha revelado que este acontecimiento solamente resultará en la muerte de más de 2,3 billones de personas. Esto es lo que el ser humano hará a sí mismo. Y Dios va a permitírselo. Si Dios no permitiera una destrucción tan impactante, la mayoría de las personas seguiría sin dar oídos Él, mismo después de ver claramente que será Él quien pondrá fin a esta guerra. Pero Dios va a poner fin a esta guerra para impedir que el número de muertos supere con creces a los 2,3 mil billones de personas.

Incluso después que Dios intervenga para impedir que la destrucción causada por las armas nucleares llegue más lejos, mismo después que un tercio de los seres humanos haya muerto, muchas más cosas tendrán que pasar antes de que más personas empiecen a mostrar un espíritu diferente, se humillen y se muestren dispuestas a dar oídos a su creador. Hay mucho orgullo en este mundo, y las personas no se humillan fácilmente. Es por eso que ellas siguen se negando tercamente a dar oídos a Dios.

Dios está tomando las riendas de este mundo. ¡El autogobierno del ser humano se acaba! Dios va a enviar a Su Hijo a un mundo que habrá sido humillado y que estará listo para darle oídos. Él va a establecer un nuevo gobierno – Su gobierno – en esta tierra.

¡Dios hará lo que sea necesario para humillar a este mundo como necesita ser humillado, para que Su gobierno pueda ser establecido sin ninguna oposición o resistencia! Cualquier forma de rebelión será aplastada. Los 6.000 años de autogobierno del ser humano está llegando definitivamente a su fin, y Dios va a establecer Su gobierno, que gobernará a todos los seres humanos de manera justa y misericordiosa durante los siguientes 1.000 años.

Y da igual si a las personas esto les gusta o no, si ellas están de acuerdo con esto o no, el autogobierno del ser humano tiene sus días contados.

El gran deseo de Dios en todo esto es crear las mejores condiciones para que el mayor número posible de personas puedan ser humilladas y comiencen a dar oídos a Él, y así no sean destruidas. La rebelión contra Dios, la negativa de las personas en dar oídos a Él, es lo que ha llevado a los seres humanos a la casi auto extinción. Pero Dios va a poner fin a esta rebelión contra Él.



Dios Interviene

Dios está trabajando para crear las mejores condiciones posibles para que más personas puedan ser humilladas y así quizá estén más dispuestas a dar oídos a Él. ¿Y que hará Dios para crear tales condiciones? Dios va a intervenir de varias maneras y en varios momentos, para aumentar al máximo la posibilidad de que muchos más sean humillados, para que ellos, a lo mejor, puedan empezar a dar oídos a Él.

Y todo esto traerá mucho sufrimiento para los seres humanos, porque no hay otra manera de lograr tal cosa. Sin embargo, la cantidad de muertos y de destrucción puede ser enormemente reducida si las personas responden a eso con un espíritu de sincera humildad. Un ejemplo de la dureza de corazón, de la obstinación y de la soberbia de los seres humanos puede ver visto en la razón por la que Dios no va a intervenir de inmediato cuando los seres humanos empiecen una guerra nuclear; una guerra que podría resultar en la total aniquilación de la raza humana.

Si Dios interviene demasiado pronto, las personas se limitarán a negar la verdad, a negar lo que podría haber pasado si Él no interviniera. Ellas van a aferrarse a su orgullo, creyendo que el ser humano no sería capaz de llegar tan lejos como para destruir totalmente a sí mismo. Ellas no creerían que el resultado de esto podría ser su total aniquilación. Dios sabe cuándo debe intervenir para evitar que gran parte de los seres humanos hagan caso omiso de la verdad o nieguen los hechos. Dios ha determinado que Él va a intervenir después que un tercio de la población del planeta haya muerto en este último conflicto nuclear. Pero incluso entonces, muchos todavía seguirán sin humillarse y sin admitir la verdad. El orgullo en el ser humano es descomedido.

Y Dios va a permitir que el ser humano cause la muerte de 2,3 billones de personas. Y algunos podrían decir: “Dios no es misericordioso. Si Dios fuera misericordioso Él pondría fin a esto”. Pero Dios, en Su gran misericordia, va a impedir que el hombre se destruya totalmente. Porque si Dios no permite toda esta destrucción las personas no serán humilladas de una manera significativa. Y si las personas no son humilladas, ellas van a seguir rebelándose contra Dios, luchando contra Dios y contra el gobierno que Él va a establecer sobre todas las naciones. Y el resultado de esto sería que la mayor parte de los seres humanos perecería. Y los que se resistan a Dios e insistan en seguir su propio camino tomando parte en la destrucción de la tierra, serán destruidos. No hay posibilidad de negociación en el hecho de que Dios va a tomar el control y poner fin al autogobierno del ser humano y establecer Su propio gobierno sobre todas las naciones.

La razón por la que Dios pondrá fin a esta guerra nuclear debería ser evidente. Él hará esto para evitar que el ser humano destruya a sí mismo. Sin embargo, la forma que Dios hará esto y los medios que Él usará tienen un gran significado; y esto es algo que debemos entender. Una vez más, lo que Dios quiere es humillar el espíritu de las personas para que ellas puedan empezar a dar oídos a Él y tengan la posibilidad de seguir viviendo. El deseo de Dios, sobre todas las cosas, es mostrar misericordia a los seres humanos. Pero la misericordia sólo tiene resultado si las personas la buscan. Si ellas dan oídos a Dios, si desean cambiar y de seguir viviendo en el Milenio, entonces Dios les dará oídos. Cuanto más las personas den oídos a Dios y empiecen a esforzarse por cambiar, más ellas protección ellas recibirán y podrán seguir viviendo en lugar de morir.

Dios no va a intervenir solamente para poner fin a esa guerra nuclear, pero Él también va a intervenir en los asuntos de los seres humanos de muchas otras maneras. Y Él hará esto para acabar con el orgullo del ser humano, para que las personas puedan ser llevadas a la humildad y empiecen a dar oídos a Él. Y seguro que lo que Dios hace no será bien recibido por los que se verán directamente afectados por Su intervención, porque esto traerá consigo mucho sufrimiento.

He hablado antes sobre el día profético cuando Dios derramará lo que en el libro de Apocalipsis es descrito como las Siete Últimas Plagas. Dios va a usar esas plagas para intervenir y poner fin a esta guerra nuclear. Está escrito que Dios va a usar esas plagas para “destruir a los que están destruyendo la tierra”. Esas plagas pueden causar más destrucción que una guerra nuclear. Pero el resultado de esas plagas depende totalmente de la respuesta de las personas a eso.

Sin embargo, el deseo de Dios en todo esto es, por encima de todo, mostrar misericordia a las personas, para que ellas puedan seguir viviendo. Y no sólo para que ellas puedan seguir viviendo en un mundo diferente al mundo enfermo y contaminado que viven ahora, pero para que puedan vivir en una nueva era, una era de paz, abundancia, bendiciones, prosperidad, de verdadera justicia, igualdad y de felicidad. Y todo esto disfrutando plenamente de la vida.



El Propósito de las Siete Últimas Plagas

El propósito de Dios al intervenir directamente a través de las Siete Últimas Plagas es ante todo poner fin a la guerra nuclear, a la Tercera Guerra Mundial. Sin embargo, estas plagas pueden ser derramadas de muchas maneras, para humillar a una mayor cantidad de personas y salvar a muchos más, para que entonces puedan seguir viviendo en el Milenio. Esto es algo muy importante que Dios está cambiando ahora. Y esto sólo ha sido posible gracias a que siete años más fueron añadidos, después de 2012.

Si Dios hubiese permitido que la Tercera Guerra Mundial empezara poco después del 2008, Su plan para poner fin a la guerra habría sido llevado a cabo en un sólo día. Y ese día hubiera sido el Día de Pentecostés del año 2012. Ese habría sido un evento tan poderoso que las personas quedarían paralizadas, asombradas en lo más profundo de su ser, y estarían verdaderamente listas para escuchar a Dios. Pero si el mundo hubiera sido humillado en ese día, la cantidad de muertos y la destrucción habrían sido mucho más grandes.

Dios revela en la profecía que durante el período de la Sexta Trompeta de Apocalipsis los seres humanos estarán implicados en un conflicto nuclear global. He mencionado antes que este conflicto causará la destrucción de un tercio del planeta. Lo que significa que un tercio de los seres humanos, es decir, 2,3 billones de personas, morirán como resultado de esto.

Pero la siguiente trompeta, la Séptima Trompeta, contiene las Siete Últimas Plagas, que serán derramadas cuando Dios intervenga para poner fin a la guerra. Y está escrito que el propósito de Dios con estas últimas plagas es “destruir a los que están destruyendo la tierra”. Dios va a enviar la destrucción sobre las personas y las naciones que participan de esta guerra y la apoyan; una guerra que está destruyendo la tierra. Si Dios hubiese derramado estas plagas en el 2012, entonces más de 3,5 billones de personas hubieran muerto en un sólo día. Y posiblemente cientos de millones más.

Las personas deberían tener miedo de los eventos que tendrán lugar en la fase final del tiempo del fin. Al igual que deberían haber tenido miedo del diluvio en los días de Noé. Dios va a traer un gran juicio sobre esta tierra, contra aquellos que han corrompido sus mentes a tal punto que se han comprometido ciegamente a ayudar a destruir la tierra.

¿Pero que pasaría si Dios decide derramar estas plagas de una manera diferente, para que muchos más tuviesen la posibilidad de ser salvados? ¿Qué pasaría si el número de muertos pueden ser reducidos a la mitad, o incluso pueden ser mucho menos que si estas cosas hubiesen ocurrido en el 2012? Al hacerse estas preguntas es importante entender que ese número sólo puede ser significativamente reducido si los que están destruyendo la tierra comenzasen a escuchar a Dios y dejasen de hacer el mal. Dios se está preparando para ofrecer esto a estas personas, porque de no ser así ellas serían simplemente destruidas por esas plagas. Pero como siempre, la elección de aceptar esto es suya y solamente suya.

Como he dicho antes, estas plagas van a ser derramadas en primer lugar para poner fin a la Tercera Guerra Mundial, y para destruir a los que están destruyendo la tierra. Este acontecimiento profético es algo que está determinado y que no puede cambiar. Dios ahora está revelando la respuesta a la siguiente pregunta: “¿Cómo pueden esas plagas ser derramadas de una manera diferente, de una manera que podría llevar a muchas personas, y a lo mejor a naciones enteras, a humillarse, a empezar a dar oídos a Dios, y dejar de causar el mal que están causando en la tierra?”

Si usted entiende cómo Dios ha cambiado ahora la manera en que Él va a derramar estas plagas, cuando Él empiece a intervenir directamente, entonces usted podrá empezar a entender otras cosas que Dios está haciendo y cambiando, con el propósito de ofrecer a muchas más personas la posibilidad de seguir viviendo en una nueva era. Pero repito que. como siempre. el resultado de esto depende de la elección individual de las personas. Depende totalmente de cómo ellas responden a esto.

Dios reveló inicialmente que el Día de Pentecostés del 2012 sería la fecha de la venida de Cristo. Pero esa fecha no estaba determinada todavía, y no era mucho menos la única fecha en la que Él podría enviar a Su Hijo para reinar sobre esta tierra. Aunque en los cuatro años anteriores a dicha fecha la Iglesia de Dios creyó que ésa era la única fecha para la venida de Cristo, y vivió según esa creencia, en la fe, hasta ese mismo día. Y como resultado de esto la Iglesia ha sido objeto de duras burlas; por creer en esto. Pero esa fue la primera fecha que fue revelada a la Iglesia Dios para la venida de Cristo. Dios no se deja limitar por el factor tiempo cuando se trata de llevar a cabo muchos de los acontecimientos proféticos. A menos que Él haya revelado específicamente que algo ha quedado definitivamente fijado, y ya no se puede conceder más tiempo ni misericordia. Pero pueden haber muchas excepciones en los acontecimientos proféticos, si el ser humano escucha a Dios y se vuelve hacia Dios.

Por ahora, lo importante es saber que Dios había revelado que ese día, el Día de Pentecostés del 2012, sería el “día profético” en el que Él iba a derramar las Siete Últimas Plagas.

Dios ha determinado que a mediados de 2008 Él iba a determinar cual sería la fecha para la venida de Cristo; si sería la primera fecha que Él había revelado a Su Iglesia, el Día de Pentecostés del 2012, o si sería siete años más tarde, en el Día de Pentecostés del 2019.

Es importante entender que estas últimas plagas serían derramadas de una manera diferente, dependiendo de la fecha Dios iba a elegir como la mejor fecha para establecer Su Reino en la tierra. Si estas plagas hubiesen sido derramadas en ese último “día profético”, en mayo del 2012, eso hubiera causado tanta destrucción y hubiera sorprendido y asombrado tanto al mundo, que al día siguiente todos estarían dispuestos a dar oídos a Dios. Pero sea en que fecha sea que Jesús Cristo regrese, para entonces el mundo habrá sido preparado para dar oídos a Dios.

Es necesario entender el término “día profético, porque esto es muy importante para lo que voy a explicar a seguir. Esta es una expresión profética usada para referirse a un período de tiempo muy específico, cuya duración sólo Dios puede revelar. La duración de tales períodos de tiempo puede variar según el propósito de Dios, según lo que Dios dispone. Y repito que nadie puede saber la duración de un determinado “día profético” si Dios no lo revela.

La semana de siete días que Dios dio al ser humano representa proféticamente 7.000 años. Y en este caso cada “día profético” equivale a 1.000 años. Y en este ejemplo el séptimo día, el Sabbat, representa los 1.000 años del reinado de Jesús Cristo.

Hay varios ejemplos en los que un día profético tiene la duración de un año. También está el séptimo Día Sagrado anual, al que llamamos de el Último Gran Día. Ese es un día profético que representa el período de 100 años que vendrá después del Milenio. Y durante estos 100 años Dios dará a la mayoría de los seres humanos que nacieron y murieron la oportunidad de vivir una segunda vez.

Un “día profético” puede representar cualquier período de tiempo, y la duración de lo que Dios cumplirá en ese día sólo se puede saber después que Dios lo revela. En el caso de las Siete Últimas Plagas, que será cuando Dios va a intervenir directamente, esto tendrá lugar en el último “día profético” del autogobierno del hombre en la tierra. Pero eso no significa que ese período de tiempo va a durar un día.



Las Siete Últimas Plagas en un Determinado “Día Profético”

Como he mencionado antes el “día profético” que Dios había fijado en el año 2012 como la primera posible fecha para la venida de Cristo era un período de tiempo de un día, el Día de Pentecostés de ese año.

Y debido a todas las razones de las que ya he hablado antes en este capítulo, Dios decidió conceder siete años más a los seres humanos, antes que empezara la fase final del tiempo del fin. Dios decidió que el Día Pentecostés del año 2019 será la siguiente fecha fijada para el regreso de Cristo a la tierra. Será en ese día que, como dicen las escrituras, él pondrá nuevamente sus pies sobre el Monte de los Olivos. Y al cambiar la fecha Dios también ha cambiado la duración de ese último “día profético”. En lugar de durar un día, como hubiera sido en 2012, Dios ha determinado que ahora ese “día profético” durará 50 días.

El día en que Jesús Cristo comience a volver a esta tierra ese acontecimiento podrá ser visto en los cielos, en la estratosfera de la tierra. Y acto seguido Dios comenzará a derramar estas plagas. Pero en lugar de derramar todas ellas en un sólo día, Dios va a hacer esto durante 50 días. Y justo antes de que estas plagas comiencen a ser derramadas los 144.000 serán resucitados.

Este acontecimiento, cuando Cristo aparezca en los cielos, comenzará durante uno de los Días Sagrados anuales de Dios, a saber, durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. Este sucederá en el mismo día en que la Gavilla Mecida era ofrecida anualmente en el templo. Y esto añade un impresionante significado a la venida de Cristo, porque esto vincula de una manera extraordinaria el simbolismo de la ofrenda de la Gavilla Mecida, de los Panes sin Levadura y de la ofrenda de los panes que eran mecidos en el Día de Pentecostés.

En el Antiguo Testamento la ofrenda de la Gavilla Mecida representaba a Jesús Cristo – el primero de los primeros frutos – y la ofrenda de los panes que eran mecidos en el Día de Pentecostés representaba el resto de los primeros frutos de Dios – los 144.000. Jesús Cristo es el primero de los primeros frutos de Dios, y los 144,000 son el resto de los primeros frutos de Dios. Y aunque ellos serán resucitados en el día en que la Gavilla Mecida era ofrecida, ellos sólo pondrán sus pies sobre esta tierra 50 días más tarde, en el Día de Pentecostés, juntamente con Jesús Cristo. En ese Día de Pentecostés quedará claro que ellos han sido aceptados por el Padre y que han sido designados para reinar en el Reino de Dios en esta tierra de ese día en adelante.

Y todo esto tiene un gran significado en el cumplimiento del gran plan de salvación de Dios.

A partir de ese momento, a partir de ese día, el día en que la Gavilla Mecida era ofrecida, las Siete Últimas Plagas podrán empezar a ser derramadas. Y Dios hará esto de una manera completamente diferente a la manera que Él iba a hacerlo antes, en 2012. Estas plagas pueden intercalarse a lo largo de todo ese período de 50 días. Y así será. Cada una de ellas también puede ser derramada en diferentes momentos, en diferentes lugares, con diferente duración. Y cualquiera de esas plagas pueden repetirse, si Dios así lo decide.

Todo este proceso es uno de los medios a través de los cuales Dios está revelando Su deseo de mostrar Su gran misericordia a tantas personas como le sea posible en este tiempo del fin. La manera en que Dios va a intervenir, usando para esto estas plagas, muestra la voluntad y el propósito que Él tiene, porque entonces cabe la posibilidad de que muchas más personas puedan seguir viviendo en el Milenio. Aunque todavía habrá mucho sufrimiento y muchos van a morir, esto puede cambiar considerablemente durante este período de tiempo si las personas se humillan ante Dios. A través de este proceso Dios está concediendo a las personas mucha misericordia, porque Él les está ofreciendo una oportunidad mucho mayor de sobrevivir. Pero si las personas no son humilladas por este proceso y si no comienzan a dar oídos a Dios, entonces el último día de estos 50 días será un día nefasto para los que están destruyendo la tierra, porque, pase lo que pase, los seres humanos serán humillados antes de que Cristo regrese.

Y aunque sea algo muy catastrófico todo este proceso está diseñado para aumentar las posibilidades de que los seres humanos sean humillados, para que así ellos sean motivados a empezar a dar oídos a Dios. Las personas deben ser llevadas a un punto en el que ellas comiencen a ver a sí mismas de una manera más realista y puedan reconocer que un gran cambio debe tener lugar en sus vidas.

Y repito que cuando estas plagas sean derramadas la dimensión de la destrucción que ellas causarán depende únicamente de cómo los que están destruyendo la tierra responderán a ellas. Si ellos siguen sin humillarse, ellos serán destruidos. Y el número de muertos podría llegar a más de 3,5 millones de personas. Estas plagas serán la última oportunidad para los seres humanos comenzar a dar oídos a Dios. Dios ha sido muy paciente y muy misericordioso para con ellos, pero los seres humanos se han negado a dar oídos a Él, y por eso van camino a la autodestrucción.



Las Naciones Serán Tomadas por Enorme Miedo

En ese día Cristo volverá y esto podrá ser visto en los cielos, y los 144.000 serán resucitados para reunirse con él. Este acontecimiento será visible en toda la tierra. Y dado que esto es algo que pasará en el mundo espiritual, porque Jesús Cristo y los 144.000 que serán resucitados para estar con él serán seres espirituales, Dios permitirá que algo de lo que estará pasando pueda ser visto por los ojos humanos. Porque lo que es espíritu no puede ser visto por los ojos humanos si Dios no permite que esto se manifieste (sea visible) físicamente.

Y el libro de Apocalipsis describe la manifestación física de lo que estará pasando en el mundo espiritual como un mar de cristal mezclado con fuego. Esto será algo grandioso, brillante, con luces de muchos colores. Algo que aparecerá en el cielo y quedará durante algún tiempo en la estratosfera de la tierra, que seguirá girando como de costumbre.

Las personas en la tierra verán luces de una deslumbrante brillantez, pero ellas no van a entender de qué se trata. Ningún instrumento puede medir el tamaño, la masa, o la forma de esto, ya que es algo que no posee ninguna de esas cosas. Ese hecho causará aún más miedo, porque todo lo que las personas podrán ver es lo que sus ojos les permitirán ver. Y esta visión les causará turbación, pánico, desconcierto, asombro, temor y mucho miedo. Esto será tan intenso que las naciones que estarán en guerra dejarán de luchar entre sí.

Y lo único que les podrá ocurrir ala mayoría de las personas es que la tierra está siendo invadida. Y entonces muchas naciones se juntarán para combatir esto. Y lo harán más por instinto de supervivencia que por cualquier otra cosa. Y la Tercera Guerra Mundial ya no será su mayor prioridad, porque las naciones entonces estarán dispuestas a combatir lo que creen ser una invasión. Algunos pensarán que es una invasión de seres extraterrestres, pero muchos también creerán lo que les será dicho, que es una invasión por parte del anticristo.

Todos los que conozcan el contenido de este libro habrán sido avisados sobre esto y sabrán lo que es lo que aparecerá en los cielos. Muchos sabrán la fecha exacta en que esto ocurrirá. Esas personas entonces no tendrán ningún pretexto y tendrán que decidir si van a creer lo que dice esa falsa iglesia y van a luchar contra lo que ella les dice que es una invasión del anticristo, que viene para destruir a todos los seres humanos, o si van a creer lo que la mayoría en realidad ya sabe, que esto viene de parte de Dios Todopoderoso.

Ellos tendrán la oportunidad de responder de inmediato y de actuar en consecuencia, porque entonces muchos ya estarán empezando a creer la verdad sobre esto. Y si ellos no haces esto ellos van a sufrir de golpe los resultados de la Primera Plaga. Esta plaga es claramente descrita en la profecía: “...y vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenían la señal de la bestia, y sobre los que adoraban su imagen” (Apocalipsis 16:2). Esta plaga va dirigida a un grupo muy específico. Esta plaga no va dirigida a naciones como Rusia, China y sus aliados.

Y llegado a este punto en el presente libro, no debería ser ningún misterio hacia quien esta plaga va dirigida. Esto va dirigido a los diez países que formarán la Europa Unida, la organización que saldrá de la Unión Europea. Cuando la primera plaga sea derramada, algo que tendrá lugar luego después de la manifestación de la venida de Cristo, Dios dará a esas naciones una gran oportunidad de empezar a dar oídos a Él. Pero si ellos no responden a esto como deben responder, muchos morirán como resultado de esa plaga. Y no serán pocos, pero serán decenas de millares de personas que morirán muy rápido. Y si la mayoría de los habitantes de esos diez países que forman esta nueva unión siguen inquebrantables, siguen desafiando a Dios, entonces cabe la posibilidad de que millones de personas más mueran como resultado de esa plaga solamente.

Y si la población de estos países no empieza a dar oídos a Dios después de esta plaga haya, ellos van a sufrir con la segunda plaga, y con la siguiente, y la siguiente, y así sucesivamente, hasta que empiecen a dar oídos a Dios.

La primera plaga va dirigida ante todo a los que han apoyado a la bestia durante muchos siglos. Especialmente durante los seis resurgimientos anteriores, usando de mucha violencia y provocando guerras en Europa continental. Empezando por Justiniano en el año 554 d.C. Esta plaga va dirigida a los que “adoran su imagen”, la imagen de la bestia, como descrito. Esta plaga va dirigida especialmente contra Alemania, que está a la cabeza de esta unión de diez naciones en Europa. Esto también va dirigido a muchos otros pueblos en todo el resto de Europa, que también han recibido la “marca de la bestia”, porque a lo largo de toda la historia la bestia ha estado vinculada a esas 10 naciones a través de la religión.

Se trata de una marca o señal que existe desde que este sistema religioso falso fue fundado, y que se convirtió en la señal que distingue esa iglesia de la verdadera Iglesia de Dios. El Sabbat en el séptimo día, que es observado del viernes (el 6º día de la semana) a la puesta del sol hasta la puesta del sol del sábado (del 7º día), siempre ha sido una señal que identifica a la Iglesia de Dios. Pero esa falsa iglesia, que surgió en el año 325 d.C., adoptó su propia señal o marca, que es el primer día de la semana, el domingo, como su día de culto.

Algunos de los que han nacido y crecido en los últimos treinta o cuarenta años en las diferentes naciones del mundo quizá no comprendan la diferencia entre el verdadero Sabbat en el 7º día, el sábado, y el falso culto en el 1er día de la semana, el domingo. Eso se debe al hecho de que en la década de 1970 muchos países europeos empezaron a adoptar un calendario diferente a los calendarios que habían sido usados a lo largo de los siglos. Pero ese calendario sigue siendo el mismo, eso no cambió en países como los EE.UU., donde la semana empieza con el 1er día, el domingo, que es como debe ser. El 6º día es el viernes, seguido por el 7º día, el sábado (el verdadero Sabbat de Dios).

En cambio, en los calendarios europeos el lunes aparece como el 1er día de la semana. Y con esto el domingo pasa a ser el 7º día de la semana, y el verdadero Sabbat, el sábado, pasa a ser el 6º día de la semana. Y este cambio es un gran engaño. Esto no fue cambiado para facilitar la introducción de la semana laboral de cinco días, mostrando primero esos cinco días en una semana, como se afirma. No. El verdadero motivo detrás de esto era estrictamente el de introducir y promover el domingo como el Sabbat. Ellos entonces por fin podían demostrar que el domingo era el 7º día de la semana. Muchas otras naciones, bajo la influencia de esa iglesia europea, adoptaron este mismo calendario donde el domingo aparece como el 7º día de la semana.

Y ahora esta Europa unida, que tiene “la marca de la bestia”, o sea, el domingo, tendrá una posibilidad mucho mayor de dar oídos a Dios y de sobrevivir. Es importante recordar que si Cristo hubiera regresado en el año 2012 todas estas plagas habrían sido derramadas en un sólo día para “destruir a los que están destruyendo la tierra”.

También es importante entender que la mayoría de las naciones del mundo serán arrastradas a esta última guerra. Y esto es algo que iba a pasar de todos modos, independientemente de la fecha del regreso de Cristo. Muchos países de África, Sudamérica, Centroamérica, del Oriente Medio, Europa del Este, y especialmente de Asia, que estarán involucrados y apoyarán esta guerra de un modo o de otro, sufrirán con algunas o con todas estas plagas, que el propio Dios derramará sobre ellos.



La Posibilidad de que Naciones y Pueblos Sean Salvos

La destrucción que estas plagas causarán puede cambiar ahora. La magnitud de la destrucción causada por ellas no está determinada como lo estaba en el 2012, cuando toda esa destrucción tendría lugar en un sólo día. La extensión de la destrucción ahora puede cambiar SI algunas naciones y pueblos comienzan a dar oídos a Dios.

SI algunas de estas naciones comienzan a dar oídos a Dios y las personas empiezan a hacer los cambios necesarios en su vida antes de que Cristo aparezca en los cielos, ellas entonces tendrán una mayor posibilidad de ser salvas. Si las personas, y especialmente los gobernantes de las naciones, empiezan a dar oídos a Dios, sea cuándo sea, entonces Dios comenzará a darles oídos.

Para los que empezarán a dar oídos a Dios, esto significa que ellos se humillarán delante de Dios y comenzarán a mostrar un deseo genuino de dar oídos a Él y de hacer los cambios necesarios en su vida. Si ellos empiezan a clamar a Dios y abandonan sus malos caminos, si buscan la misericordia y la ayuda de Dios, Dios va a escucharles.

Pero algunos pueblos y naciones han corrompido sus mentes de tal manera que ya no pueden cambiar, ellos ya no van a humillarse. Y esto es definitivo. Como en los días de Noé. Y esas naciones serán destruidas casi por completo.

Una de las regiones del mundo donde hay una gran posibilidad de que ocurra un gran cambio, como resultado del hecho de que todos los acontecimientos proféticos han sido postergados por siete años, es Europa. En esta región del mundo el número de muertes y la dimensión de la destrucción tienen ahora más posibilidades de ser drásticamente reducidos. Si los gobernantes de esas naciones comienzan a dar oídos a Dios, esto podrá ayudar a salvar a millones de vidas, incluyendo la de sus familias y la de ellos mismos. Pero si ellos se niegan a dar oídos a Dios, sus familias serán las primeras a sufrir.

La población de Europa tiene que empezar a dar oídos a Dios cuanto antes, pero también tiene que empezar a oponerse firmemente a aquellos que han hecho todo lo que han podido para mantenerla en su ceguera a lo largo de los siglos. Desde el surgimiento del Imperio Romano, bajo la autoridad de Constantino, quien, junto con el orden establecido ha sido un gran defensor y siempre ha apoyado los vínculos entre la religión y el estado, esa religión ha florecido en Europa, ganando mucho poder y sembrando mucho engaño. La población de Europa va a tener que dar un paso adelante y comenzar a atajar esa influencia, exponiendo a esta falsa religión como lo que realmente es. Esto significa que esa mujer (la iglesia católica) y sus hijas (las iglesias que han surgido de ella), que han engañado al mundo con la falsa religión, tienen que ser destruidas.

Rusia y algunas de las naciones que se unirán a ella también tienen más posibilidades de humillarse y de empezar a dar oídos a Dios. Aunque es muy probable que esto solo vaya pasar durante los 50 días, cuando las Siete Últimas Plagas serán derramadas. Esto es algo que depende solamente de ellos.

La medida en que estas plagas serán derramadas sobre las naciones del mundo depende de cada nación, especialmente de sus gobernante, y, aunque en menor grado, también de sus habitantes. Si la naciones de Europa y Rusia comienzan a dar oídos a Dios y ponen fin a la destrucción que ellos mismos han estado causando con la Tercera Guerra Mundial, si comienzan a arrepentirse de toda la maldad que han permitido en sus vidas, Dios comenzará a escuchar sus clamores. Y esto se aplica a cualquier otra nación y pueblo del mundo, pero algunos tendrán más oportunidades de hacer esto ahora que en el año 2012.

Y lamentablemente hasta ahora no hay ningún indicio de que alguna nación musulmana esté dispuesta a dar oídos a las palabras de este libro. Dos de esas naciones ni siquiera permitieron que los dos primeros libros fuesen distribuidos en su territorio, aunque no han podido evitar que esos libros fuesen bajados de Internet. Este hecho en sí demuestra lo profunda que es su convicción en contra de lo que el Dios de Abraham ha revelado y que fue escrito aquí. Si estas naciones siguen negándose a dar oídos a Dios hasta el final, si se niegan obstinadamente a escuchar a los mensajeros que Dios envió a ellas, ellas estarán posiblemente entre las naciones que más sufrirán.

China, India y muchos países de Asia están entre las naciones que se resistirán a Dios todo lo que puedan. Y esas naciones estarán entre las que más destrucción van a causar durante la Tercera Guerra Mundial. Algunas de ellas ya están establecidas en contra de Dios y la mayoría de ellas rechazarán a Dios. Y como resultado de esto ellas sufrirán más destrucción y más muertes como resultado de las Siete Últimas Plagas. Y hay algunas regiones y pueblos entre esas naciones que sí tienen una gran posibilidad de empezar a dar oídos a Dios y de buscar a Dios. Y los que están dispuestos a hacer esto podrán recibir la protección de Dios en medio a toda la destrucción que tendrá lugar a su alrededor. Dios es todopoderoso y puede fácilmente salvar a cualquiera que le busque en sincera humildad.



Cómo las Profecías Pueden ser Cumplidas

Dios tiene muchas maneras de cumplir las profecías que están escritas en la Biblia. Más de un tercio de la Biblia habla de acontecimientos proféticos. Y casi el 90% de estas profecías son sobre el tiempo del fin. Gran parte de las profecías sobre el tiempo del fin se refieren a la Iglesia de Dios, aunque esto es algo que la propia Iglesia de Dios no supo hasta después de la Apostasía.

Y esa gran cantidad de versículos proféticos en la Biblia, que hablan del fin del autogobierno del ser humano y de la instauración del Milenio, revelan claramente el significado que Dios ha dado a los acontecimientos que finalmente nos llevarán al regreso de Su hijo. De hecho, los tiempos en los que usted está viviendo ahora son los más importantes y significativos de toda la historia de la humanidad.

Las profecías suelen ser algo muy difícil para las personas, porque ellas tratan de averiguar lo que significan esas profecías, o cómo esas profecías serán cumplidas. Y a menudo las personas dan por sentado que las profecías no pueden cambiar, o que deben ser cumplidas de una manera específica y que solo pueden se cumplir de una manera. Pero esto no es verdad. Dios tiene muchas maneras de cumplir Su palabra. Y la única manera de saber lo que significa cualquiera de las profecías es si Dios revela esto a través de Sus profetas.

Cuando Dios ha dispuesto que las profecías fuesen escritas en la Biblia, Él ha ordenado que se escribiera las cosas que Él cumpliría. Pero “cómo” Él haría esto no siempre ha quedado determinado. No hay solamente una manera de cumplir las profecías; aunque muchos crean lo contrario. Y hay excepciones en esto. Un buen ejemplo de ello es lo que fue profetizado sobre el Mesías y sobre su primera venida como el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad. Dios cumplió algunas cosas que fueron escritas sobre Cristo exactamente como estaba escrito, con todos los detalles y sin ningún cambio o variación en lo que se refiere a cuándo y cómo esto sería cumplido.

Pero la mayoría de las veces Dios revela una estructura básica que Él ha determinado para el cumplimento de los acontecimientos proféticos. Y Dios cumplirá todo esto. Esto es como los planos para la construcción de un edificio. La estructura básica de lo que tiene que ser construido puede estar determinada, pero todavía queda espacio para agregar y/o cambiar muchos detalles dentro de ella.

En la profecía hay detalles que a veces pueden cambiar, sin que esto afecte a la estructura básica de una parte específica de la profecía. Esto es especialmente cierto si el resultado concreto, si el propósito concreto de una profecía está directamente vinculado a elementos que dependen de la respuesta del ser humano. Y por lo general esa respuesta depende de si las personas eligen dar oídos a Dios o no

Sin entrar en muchos detalles, voy a mostrar algunos ejemplos que, aunque ya los he mencionado antes, ayudarán mucho a entender esto.

En los días de Noé Dios concedió a las personas 100 años, durante los cuales ellas podrían haber elegido dar oídos a Dios, si lo quisiesen. Dios ya sabía que la mente de las personas se había corrompido de tal manera que nadie le daría oídos. Pero podían elegir si querían o no dar oídos a Dios. Ellos eligieron no dar oídos a Dios. Y Dios entonces reveló a Noé lo que sucedería, que Él mandaría un gran diluvio. Y el hecho de que Él iba a mandar un diluvio no podía cambiar, porque Dios ya sabía lo corrupta que estaba la mente de los seres humanos.

Durante más de 50 años el Sr. Herbert W. Armstrong ha estado avisando a las personas en todo el mundo, pero nadie le dio oídos; excepto los que Dios ha llamado para formar parte de Su Iglesia. Dios ha mostrado claramente cuan grande es la terquedad del ser humano, que se resiste a Él y se niega a dar oídos a Él. Y será solamente cuando los seres humanos traigan una gran destrucción sobre sí mismos, o cuando Dios intervenga para castigar a los seres humanos, que ellos se mostrarán dispuestos a empezar a dar oídos a Dios. Pero incluso entonces muchos no harán esto, por muy difíciles que se pongan las cosas.

Es por eso que Dios está trabajando para crear el mejor entorno posible, en el que los seres humanos tendrán más posibilidades de ser humillados y así ser motivados a dar oídos a Él. Ese proceso será una combinación entre la destrucción que los propios seres causarán a sí mismos y lo que Dios hará. Todos estos acontecimientos, que causarán mucha destrucción, ayudarán a aumentar al máximo la posibilidad de que los seres humanos, que están llenos de orgullo, puedan humillarse, porque ésta es la única cosa que puede ayudar a los seres humanos a cambiar, para que puedan ser salvos.

Y Dios está haciendo esto de la única manera que eso puede ser hecho para que un mayor número de personas puedan ser humilladas hasta el punto en que estén dispuestas a dar oídos a Dios. Esto no es algo fácil, porque trae consigo mucho sufrimiento, que resultará en la muerte de muchos seres humanos. Pero lamentablemente ésta es la única manera en que el Milenio puede ser establecido, cuando las personas empezarán a aceptar lo que Dios va a ofrecerles, porque se sentirán profundamente asqueadas y estarán hartas de los caminos del hombre y de la miseria que esto ha producido.

Y repito que hay profecías que ya están determinadas, como por ejemplo la estructura profética para el tiempo del fin, el hecho de que diez naciones que poseen un gran poder militar se levantarían en un séptimo y último resurgimiento en Europa. Esta estructura no puede cambiar. Dios ha determinado que habrían siete resurgimientos en Europa, y que esto sería cumplido a lo largo de varios siglos. Esto es algo que no puede cambiar. En el último resurgimiento diez naciones se unirán en Europa, formando una alianza, aunque esa alianza será se poca duración. Y esas naciones comenzarán la Tercera Guerra Mundial. Y la estructura de esa profecía no va a cambiar. Todo eso va a ocurrir exactamente como Dios lo ha determinado.

Jesús Cristo regresará a la tierra y pondrá sus pies nuevamente sobre el Monte de los Olivos en un Día de Pentecostés. Y esto es algo que tampoco puede cambiar.

Cuando Cristo regrese 144.000 personas serán resucitadas para reinar con él en el Reino de Dios. Y esta es una profecía que está determinada y que no puede cambiar.



Algunas Profecías Pueden Cambiar

Como he dicho antes, Dios comenzará a derramar las Siete Últimas Plagas después de que Cristo se manifieste en los cielos. La estructura de esa profecía no puede cambiar, porque es algo que está determinado. Pero la extensión de la destrucción que esto causará y la duración de esto es algo que sí puede cambiar, porque no está determinado todavía. En todos estos asuntos, el cambio depende de si las personas van a empezar a responder a Dios de la manera correcta o no, de si ellas van empezar a dar oídos a Él o no.

La profecía sobre la Tercera Guerra Mundial está determinada. La extensión de la destrucción que el ser humano causará está determinada porque Dios va a permitir que ellos usen las armas nucleares que han construidos. Y Dios va a hacer esto para que después las personas tengan que reconocer que si Dios no hubiera intervenido el ser humano hubiera destruido completamente a toda la raza humana. Porque de lo contrario los seres humanos no aprenderían que tienen la capacidad para destruir totalmente a sí mismos. Más de 2,3 millones de personas morirán a causa de este último conflicto nuclear. Esto es algo que está determinado. Y si Dios no interviene no quedará nada vivo en esta tierra.

Y antes, cuando yo he hablado sobre las naciones que serán golpeadas por las Siete Últimas Plagas, yo no he mencionado a los EE.UU. Y quizá usted se esté preguntando por qué. La razón es que las siete plagas son el resultado de la Séptima Trompeta de Apocalipsis, y los EE.UU. dejarán de tener cualquier importancia como nación entre la Quinta y la Séptima Trompetas.

Las Siete Trompetas de Apocalipsis están determinadas. Los EE.UU. entrarán en colapso como resultado de las profecías de las primeras Cuatro Trompetas. Esto es algo que no va a cambiar. Pero la extensión de la destrucción causada por los acontecimientos de las primeras Cuatro Trompetas puede cambiar. Y este es un ejemplo de factores muy importantes en los que hay una más posibilidades de cambio, proféticamente hablando. Y repito que el resultado de esto, la dimensión de esa destrucción, depende de quienes y cuántos van a dar oídos a Dios y van a empezar a cambiar.

Hay un relato muy conocido sobre cómo una profecía puede cambiar. Usted probablemente conoce la historia del profeta Jonás. Dios llamó a Jonás y le encargó una misión. Pero Jonás intentó huir de su responsabilidad, de la misión que Dios le había encargado. Dios dijo a Jonás que fuere a profetizar contra la gran ciudad de Nínive, debido a la maldad de sus habitantes. Dios primero reveló a Su profeta lo que Él iba a hacer con los habitantes de Nínive. Y Jonás tenía que ir allí a decírselo a ellos.

Pero Jonás subió a un barco, intentando huir de esa responsabilidad. Pero cuando el bar ya estaba en medio del mar, Dios envió una gran tormenta, y el barco estuvo a punto de hundirse. Y cuando la tripulación se dio cuenta de que Jonás era la causa de esa gran tormenta ellos le echaron por la borda. Y entonces el mar se calmó.

Esta es una historia que les cuesta creer a muchos, pero que sucedió. Dios entonces envió un enorme pez que tragó a Jonás. Y Jonás estuvo en las entrañas de ese pez durante tres días y tres noches. Y a esta narración se refirió Cristo cuando dijo que permanecería en las entrañas de la tierra (en una tumba) por exactamente el mismo período de tiempo.

Y allí, en el vientre de ese pez, Jonás comenzó a clamar a Dios, reconociendo que estaba equivocado. Jonás nos cuenta que las algas se enredaban en su cabeza y las aguas le llegaban hasta el cuello. Y sea donde fuera que él estuviera dentro de ese gran pez, él podía respirar; pero su piel, expuesta a la acción de los jugos gástricos, sufrió un cambio y se le emblanqueció.

Después de tres días, el pez vomitó a Jonás en tierra firme en las playas de Nínive. Y Dios entonces le dijo a Jonás nuevamente que fuera a Nínive a decirles la profecía que Él le había dicho que fuera a decirles antes. Jonás entonces comenzó a caminar rumbo a la ciudad, que estaba a un día de camino. Nínive era una ciudad-estado tan grande que eran necesarios tres días para cruzarla de un lado a otro a pie.

Algo curioso en todo esto es que en sus creencias y cultos religiosos el pueblo de Nínive usaba la imagen de un pez. La cabeza de un pez para ser más exacto. Y cuando ellos oyeron que Jonás había sido arrojado en las costas por un gran pez, cuando ellos vieron que su piel estaba emblanquecida, ellos reconocieron a Jonás inmediatamente. Y no solo eso, pero la historia de lo que le había pasado se difundió rápidamente, y también la profecía que él les había llevado de parte de Dios.

Jonás entonces fue a Nínive, que estaba a un día de camino, y empezó a avisar al pueblo. Él les dijo que era un profeta de Dios y que había sido enviado a ellos con una advertencia de parte de Dios. Él les dijo que dentro de 40 días la ciudad sería destruida a causa de sus malos caminos.

Y entonces los habitantes de Nínive se llenaron de gran temor y creyeron lo que Jonás les estaba diciendo. Cuando el rey de Nínive escuchó el mensaje de Jonás, él se bajó de su trono y comenzó a ayunar, buscando la misericordia de Dios. E hizo pregonar y anunciar en Nínive que por mandado del rey todos los habitantes de Nínive, y también todos los animales, debían ayunar, que ellos y sus animales no debían comer o beber cosa alguna. El rey les dijo que ellos debían apartarse de sus malos caminos y de la violencia que había en sus manos.

El rey concluyó su decreto diciendo: “¿Quién sabe? Tal vez Dios se arrepienta y el ardor de Su ira se calme, ¡y entonces no pereceremos!” El pueblo entonces se humilló e hizo como el rey les ordenó. Dios entonces escuchó al pueblo y cambió Su sentencia contra ellos.

Este es un perfecto ejemplo de cómo Dios envió a un profeta a profetizar contra un pueblo, que entonces se humilló, escuchó y empezó a convertirse de su maldad. Porque de lo contrario, ellos hubiesen sido destruidos. Esa era una profecía que podía cambiar, porque su resultado dependía de la respuesta del pueblo. Y todo esto ocurrió debido a la gran misericordia de Dios. Y Dios ahora está ofreciendo esa misma misericordia al mundo, a aquellos que dan oídos a Él.



Una Oportunidad para Dar Oídos a Dios

Sería muy sabio por parte del pueblo alemán oír atentamente esta historia, porque gran parte de ellos son descendientes directos de los antiguos habitantes de Nínive. Si ellos dieren oídos a Dios, ellos podrán clamar por Su misericordia, y Él les va a escuchar (como hizo en Nínive). Porque como el propio Dios dice: “¿Por qué habrían de ser destruidos?”

Lo que voy a decir a continuación va dirigido al pueblo alemán y de las otras nueve naciones de la Unión Europea que se unirán en una alianza militar formando los Estados Unidos de Europa. Dios está dando a cada uno de ustedes la oportunidad de dar oídos a Él. Cuando ustedes vean a esas diez naciones unirse, ustedes sabrán que ha llegado el momento de decidir si van o no a empezar a dar oídos a Dios. ¿Y de que otra manera podría la Iglesia de Dios saber, desde hace más de 66 años, el número exacto de naciones que formaran esa alianza si el propio Dios no lo hubiera revelado? Este conocimiento, esta comprensión de que esas diez naciones se unirán, fue revelado por primera vez al profeta Daniel, que escribió sobre esto varios siglos antes de Cristo.

Más tarde Dios reveló a Juan otros detalles sobre esa profecía, y Juan escribió esto en el libro de Apocalipsis. Además, durante más de 60 años, la Iglesia de Dios ha estado diciendo al mundo que Alemania encabezara esas diez naciones, que se unirían política, económica y militarmente. Esto se cumplirá en los últimos meses antes de la venida de Cristo. Cada una de las diez naciones de esta alianza tiene la responsabilidad de utilizar el poder que tienen para servir mejor a su pueblo y de velar por el bienestar de todo el mundo. Si ustedes empiezan a dar oídos a Dios o no, y si lo hacen, en qué medida lo hacen, eso será lo que va a determinar si miles de millones de personas en este mundo podrán ser salvas o si ustedes, si sus propios países serán completamente destruidos.

Y además del hecho de que la Iglesia de Dios sabe, y hace tanto tiempo, que diez naciones que ahora forman parte de la Unión Europea se unirán, también está la siguiente cuestión: ¿Cómo puede alguien saber que cuando Cristo aparezca en los cielos la iglesia católica va a decir que no es Jesús Cristo pero que es el anticristo, si Dios no le hubiese revelado esto?

Y esas diez naciones se unirán durante la Quinta Trompeta de Apocalipsis, pero la extensión de la destrucción que vendrá sobre ellas será el resultado de sus propias decisiones. Cuando las Siete Últimas Plagas comiencen a ser derramadas, después que Cristo aparezca en los cielos, si ustedes entonces todavía NO han decidido dar oídos a Dios, yo, como Su profeta, tengo que decirles que ustedes comenzarán a ser destruidos por esas Siete Últimas Plagas. Y si después de esto ustedes siguen negándose a dar oídos a Dios, esas plagas seguirán viniendo y causarán mucho más sufrimiento y destrucción a su país que la destrucción que puedo haber venido sobre Nínive.



La Estructura de los Acontecimientos del Tiempo del Fin

Si las personas empiezan a comprender que Dios puede cumplir Su palabra profética de la manera que Él elige, entonces ellas podrán entender mejor lo que voy a decir a seguir. Ya he dicho antes, en términos sencillos, que Dios ha revelado la estructura básica de las principales profecías sobre el tiempo del fin, pero que hay un gran margen para cambios en la manera en que Él va a cumplir los detalles de esas profecías.

He dado también ejemplos de cosas que ya están determinadas y de otras que pueden cambiar o que ya han cambiado. El libro de Apocalipsis nos ofrece una estructura bien ordenada de los acontecimientos proféticos del tiempo del fin, como le muestro a seguir:



JESÚS CRISTO ABRE LOS SIETE SELLOS

  • Abierto el Sexto Sello, siguen los 7 truenos
  • Abierto el Séptimo Sello, siguen las 7 trompetas
    • A la Séptima Trompeta, comienzan las Siete Últimas Plagas


Esta es una estructura detallada que no puede cambiar, porque ya está determinada. Pero dentro de esa estructura hay muchos detalles que pueden cambiar, porque son cosas que dependen únicamente de cuándo tendrán lugar y de la de respuesta de los seres humanos a ellas.

Lo primero que aparece en esta estructura son los Siete Sellos. Dios reveló que Jesús Cristo es quien iba a abrir estos sello. Y en los últimos siete años él ha abierto todos y cada uno de ellos. Esto fue algo que ha pasado desapercibido para el mundo, y también para la Iglesia que fue dispersada después de la Apostasía. Y la razón para eso es porque la Iglesia que está dispersada cree que los primeros cuatro sellos están relacionados con la gran tribulación que vendrá sobre el mundo. Pero esos sellos eran sobre la tribulación que vino sobre la Iglesia de Dios cuando empezó la Apostasía. El mundo no conoce a la Iglesia de Dios, y la Iglesia que está dispersada no acepta la organización a través de la cual Dios ha restablecido Su Iglesia.

Y para darle un ejemplo de lo que pasó, el último sello, el Séptimo Sello, fue abierto el 14 de noviembre de 2008. El Sexto Sello fue abierto siete años antes, el 11 de septiembre de 2001. Lo que pasó el 9/11 en Nueva York fue el primer retumbar del Primer de los Siete Truenos. Estos truenos pueden retumbar en cualquier lugar y en cualquier momento. Ellos pueden retumbar de forma individual o juntamente con otros truenos. Aunque el primero de esos truenos comenzó a retumbar en el 9/11, el principal cumplimiento de los Siete Truenos (cuando ellos retumbarán más fuerte y con más frecuencia) será en la última fase del tiempo del fin, que comienza el 7 de noviembre del 2015 y termina a principios del 2019.

Los Siete Truenos están firmemente vinculados a la obra de los dos testigos de Dios para el tiempo del fin.

El Séptimo Sello está dividido en Siete Trompetas, que sonarán. Y cada trompeta revela una estructura muy específica de lo que se cumplirá como resultado de ellas. Todas las Siete Trompetas sonaron el 14 de diciembre del 2008, pero la tribulación física que ellas anuncian todavía no ha venido, pero vendrá durante los últimos 3 años y medio antes de la venida de Cristo.

La Séptima Trompeta anuncia el momento en que Dios comenzará a derramar las Siete Últimas Plagas. Esas plagas serán derramadas durante los últimos 50 días que preceden a la venida de Jesús Cristo y los 144.000 a la tierra, para establecer su gobierno.

Ya he explicado que la manera en que esas Siete Últimas Plagas serán derramadas ha cambiado, porque Dios ha cambiado la fecha del regreso de Cristo. Esas plagas ahora serán derramadas durante los últimos 50 días en lugar en un solo día.

De hecho, muchos detalles han cambiado dentro de la estructura de las trompetas, los truenos y las plagas, pero estos cambios todavía no se han manifestado y no se han cumplido físicamente.



La Ruina de los EE.UU. durante las Primeras Cuatro Trompetas

Las primeras Cuatro Trompetas del Séptimo Sello anuncian la ruina de los EE.UU. Esta nación ha sido la más poderosa de todas las naciones en ese tiempo del fin. Y los acontecimientos anunciados por esas Cuatro Trompetas están dispuestos de tal manera que eso va a poner fin de su dominio, a su influencia y a su poder en todo en mundo. EE.UU. es la primera nación que Dios comenzará a humillar, porque es la nación que más bendiciones ha recibido de Dios. Y también es la nación a la que fueron dadas más oportunidades de dar oídos a Él. Pero ellos no le dan dado oídos. Este proceso, que será puesto en marcha para humillar a los EE.UU., les golpeará muy fuerte.

Y varios países de Europa Occidental, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda también serán golpeados por las primeras Cuatro Trompetas y también sufrirán grandemente. Pero la medida de su sufrimiento depende únicamente de cómo cada uno de ellos va a responder a Dios cuando sean golpeados por los acontecimientos de la Primera Trompeta. Si ellos no escuchan cuando el poder de cada trompeta comience a ser liberado sobre ellos, su sufrimiento será multiplicado.

Desde que los otros dos libros fueron escritos, hay cosas que han cambiado en el modo en que los acontecimientos de estas Cuatro Trompetas tendrán lugar. Antes, cuando los acontecimientos del tiempo del fin tenían que tener lugar antes del Día de Pentecostés de 2012, la extensión de la destrucción estaba determinada. Esto se debe al hecho de que el tipo de destrucción que fue profetizado contra estas naciones era la sentencia determinada para ese período específico, que entonces hubiera sido ejecutada de manera e incondicional.

La sentencia que había sido determinada para esas naciones de habla inglesa y algunas naciones de Europa Occidental, era, al igual que para los EE.UU., una enorme destrucción, porque ellos eligieron no dar oídos a las advertencias que Dios les había dado través de Su anterior apóstol, el Sr. Herbert W. Armstrong. Esas naciones, como también los EE.UU., han tenido muchas más oportunidades de escuchar a Dios que cualquier otras naciones del mundo. Por lo tanto, la sentencia de las primeras Cuatro Trompetas es también para ellas, pero en una proporción mucho menor que para los EE.UU. Y aunque esas naciones todavía tienen esa sentencia contra ellas, sentencia que será ejecutada a través de los acontecimientos de esas Cuatro Trompetas, ahora el impacto de todo esto puede ser reducido considerablemente, y decenas de millones de personas podrán ser salvas ahora. Dios ahora está revelando que si esas naciones comienzan a dar oídos a Él, dejan a un lado su terco orgullo y se arrepientan de su maldad, Él comenzará a escucharles. Si ellas hacen esto, ellas no tendrán que sufrir el mismo nivel de destrucción que los EE.UU. Dios ahora está dando a esas naciones la oportunidad de cambiar el curso de su historia, dependiendo de si, y cuando, ellas eligen empezar a dar oídos a Él y volverse a Él. La extensión de la destrucción y la tribulación que vendrá sobre ellas como consecuencia de los acontecimientos de esas primeras Cuatro Trompetas, es algo que está en sus propias manos y será el resultado de sus propias decisiones.

La destrucción que vendrá sobre EE.UU. no ha cambiado y esto todavía va a golpear muy fuertemente a esa nación, porque su orgullo ha aumentado mucho desde el año 2008. Si esa nación no comienza a dar oídos a Dios ahora, ella va a sufrir mucho más que hubiera sufrido antes de 2012. Los acontecimientos de las primeras Cuatro Trompetas tienen ahora el potencial de causar la muerte de más de la mitad de su población.

Antes de que esas primeras Cuatro Trompetas sean cumplidas físicamente en los EE.UU, el Cuarto Trueno tendrá un increíble impacto sobre el mundo cuando la economía de EE.UU. entre en colapso, provocando una crisis económica mundial. Este acontecimiento por sí solo creará un caos tan grande en los EE.UU. que su gobierno quedará paralizado. Y todo esto allanará el camino para la gran devastación física que vendrá con los acontecimientos de las primeras Cuatro Trompetas. Mismo ahora, mientras estoy escribiendo esto, el Cuarto Trueno se está volviendo mucho más fuerte y pronto llegará a su clímax.

Otro cambio profético es que el golpe más duro que será asestado contra los EE. UU. durante los acontecimientos de esas primeras Cuatro Trompetas no será el resultado de ataques terroristas, como fue profetizado anteriormente, sino que será el resultado directo de un ataque militar contra este país. Un solo ataque con un PEM (pulso electromagnético) nuclear puede paralizar las comunicaciones y la movilidad de tal manera que esto impedirá cualquier respuesta contundente suya. El colapso completo de los EE.UU., como la poderosa nación que es, resultará en un gran número de muertos y en mucha destrucción en cada uno de sus 50 estados.

Debido a lo mucho que los EE.UU. han empeorado en los últimos siete años, ese país va a sufrir ahora mucho más que lo que hubiera sufrido antes del 2008. La corrupción de la mente de los líderes y de la población ha aumentado tan rápido que AHORA la destrucción que vendrá sobre esa nación será mucho más grave y el número de muertos mucho mayor que en el principio. Su orgullo se ha multiplicado exponencialmente en los últimos siete años, y su obstinación en no dar oídos a Dios es ahora más determinada en contra de Él. Pero mismo después que empiece esa destrucción masiva ese país todavía puede cambiar y empezar a dar oídos a Dios, y así sufrir mucho menos los efectos de las demás trompetas que siguen.

Dios ha puesto todas las esperanzas para los EE.UU. en manos de Sus dos testigos, y ha dado solamente a ellos el poder para ayudar a salvar a ese país. La extensión de la destrucción que puede causar a ese país cada una de las Trompetas y cada uno de los Truenos depende únicamente de la medida en que sus habitantes van a humillarse y van a escuchar a los dos testigos de Dios. Si ellos se niegan a escuchar, entonces ellos no sólo van a sufrir una enorme destrucción causada por un poderoso ataque militar contra ellos, pero también pueden sufrir como resultado de acontecimientos catastróficos, desastres naturales y plagas. Estas cosas pueden ser mucho más destructivas que las armas que serán utilizadas contra ellos. Todo depende de su respuesta hacia Dios y a aquellos que Él ha enviado a ellos. El destino de la población de los EE.UU. está en sus propias manos. Depende de ellos si serán rápidamente destruidos o no.

EE.UU. es el primer país que será afectado por la poderosa y masiva destrucción de los acontecimientos del tiempo del fin. Esto se debe a que esa es la única nación en todo el mundo a quien Dios ha dado más riquezas y más poder que a cualquier otra nación de la tierra en todos los tiempos, pero que sin embargo es la nación que más se ha resistido a Dios. Ellos no han escuchado a Dios cuando, por encima de todas las demás naciones, ellos han tenido grandes oportunidades de hacerlo durante los últimos 70 años.

El gobierno de los EE.UU. y su población no reconocieron al Sr. Herbert W. Armstrong como el apóstol de Dios y tampoco escucharon sus advertencias. Pero en su lugar ellos intentaron tomar el control de la Iglesia de Dios y destruir a la Iglesia a finales de 1970 – la Iglesia en la que el Sr. Armstrong era el apóstol de Dios. Ellos intentaron destruir a la Iglesia de Dios nuevamente en 2012. Y Dios no ha tomado a la ligera esta afrenta directa a Él.

Sin embargo, los E.E.UU., sus habitantes, pueden comenzar a humillarse y a dar oídos a Dios en cualquier momento, si así lo desean. Dios les ha dado muchas oportunidades de hacer esto. Más que a todas las demás naciones. Pero lo que sí está claro es que Dios humillará a los EE. UU. Si esa nación no comienza a humillarse después del gran colapso económico que sufrirá como resultado del Cuarto Trueno, ella sufrirá todo el peso de los acontecimientos de la Primera Trompeta. Si ella no se arrepiente y sigue sin querer escuchar, ella sufrirá todo el peso de los acontecimientos de la Segunda Trompeta. Y así sucesivamente. Además, esa nación comenzará a sufrir como resultado de las plagas y de los truenos, que serán devastadores, y que irán aumentando contra ella hasta que ella comience a dar oídos a Dios. Este proceso es algo que será determinado por los dos testigos de Dios.

Cuanto más los EE.UU. insistan en su orgullo, más ellos serán golpeados, hasta que empiecen a humillarse. Este es el juicio de Dios, es lo que Él ha determinado con respecto a la manera cómo los EE.UU. deben ser humillados. Esto se parece a la manera que Dios humilló al faraón en los tiempos de Moisés. Dios humilló a todo Egipto para sacar a Israel de allí. Pero debido a su orgullo, Egipto y toda su gente sufrieron mucho. La agricultura de Egipto fue totalmente destruida, la mayor parte de sus rebaños fueron destruidos, todos los primogénitos de Egipto murieron, y por último, el faraón y su ejército fueron destruidos en el Mar Rojo. El orgullo es un gran mal, y es un terco enemigo del sano razonamiento.



La Quinta Trompeta

El espíritu del pueblo de los Estados Unidos se ha vuelto tanto más corrupto en los últimos siete años, que ahora es mucho más probable que los pueblos de las diez naciones que se unirán en Europa en el último resurgimiento comiencen a escuchar y a cambiar que el pueblo de los Estados Unidos. Aunque será en el período de la Quinta Trompeta que Satanás y los demonios tendrán el poder para engañar e incitar esas diez naciones a unirse en este último resurgimiento, ahora hay más posibilidades para que los pueblos de esas naciones puedan romper con esa mala influencia, si comienzan a dar oídos a Dios.

Hay que entender lo que fue revelado a Daniel y que él escribió sobre la unión de estas diez naciones y que será cumplido en el período de la Quinta Trompeta. Daniel describe esa unión como una mezcla del hierro con el barro. Ellas poseen armas nucleares, y también pueden confiscar, apoderarse y usar las armas nucleares de otros. Pero la unión que formarán será débil porque esas naciones no tienen un propósito común, no quieren lo mismo, y no están de acuerdo en cuanto al uso de ese poder. Ellas no se unirán con el propósito de conquistar a otras naciones, como en los anteriores resurgimientos de Europa. Su motivación es más bien la auto preservación y lo que ellas harán será en un intento de frenara a la alianza entre Rusia y China, que ya estarán involucradas en esa guerra. Esa guerra ya habrá comenzado cuando los acontecimientos de la siguiente trompeta comiencen a tener lugar, porque esto llevará a una guerra nuclear extremamente destructiva. Ese será el cumplimiento de la Sexta Trompeta – una guerra nuclear extremamente destructiva, que comenzará justo antes de que Cristo regrese.

La estructura profética representada por la Quinta Trompeta, que es cuando esas diez naciones se unirán el último resurgimiento militar de Europa, está determinada. Sin embargo, los detalles del cumplimento de esa trompeta, que ahora están teniendo lugar, pueden cambiar drásticamente, pueden ir de un extremo a otro. Esto depende totalmente de ellos, de las decisiones que toman. Esto es lo que determinará la extensión de la destrucción que vendrá sobre ellos. Ellos ahora pueden elegir empezar a dar oídos a Dios y usar sabiamente el poder que tienen, o comenzar a usar ese poder para el mal, sometiéndose a la influencia de Satanás. Aunque en un principio ellos no se unirán con el objetivo de hacer el mal, esto puede cambiar si ellos no empiezan a dar oídos a Dios.

Aunque Satanás es quien está detrás de la unión de esas diez naciones, puede que las cosas no salgan como Satanás se propone. La profecía dice que la unión de esas naciones es como una mezcla entre el hierro y el barro, y que ellas solo permanecerán unidas por un corto período de tiempo, que es descrito como una hora profética. Y repito que los detalles de la Quinta Trompeta están ahora siendo cumplidos, y que hay grandes posibilidades de que estos acontecimientos no sean como espera el gran adversario, el Diablo. Esos acontecimientos pueden tomar un rumbo totalmente contrario a lo que él desea, y todo esto se vuelva contra él, como lo que pasó con lo que fue cumplido en relación a la Iglesia durante el sexto período profético de 1.260 días, que fue el período para la medición del Templo, de la Iglesia. Satanás intentó destruir la Iglesia, pero lo que pasó entonces fue todo lo contrario, porque la Iglesia se volvió mucho más fuerte, y él mucho más débil.

Dios no ha revelado todavía la duración de esta “hora profética”, un periodo de tiempo que tendrá lugar antes de que los acontecimientos de la Sexta Trompeta comiencen a ser cumplidos. Pero hay un período de tiempo profético relacionado con el tiempo del fin, y que ya se cumplió, que es conocido como los “30 minutos de silencio”, que duró 30 días. Si resulta que esto se trata de lo mismo, entonces estos eventos tendrán lugar durante un período de 60 días, y se cumplirán poco antes de que Cristo comience a regresar.

El principal impulsor de este último resurgimiento de Europea, lo que llevará a esas diez naciones a unirse, no será revelado hasta que esto suceda. Cuando esto ocurra, esas naciones se pondrán de acuerdo para unir sus poderes, su fuerza militar y, al mismo tiempo confiscar y apoderarse del arsenal nuclear de todas las naciones que estén a su alcance.



La Sexta Trompeta

Los resultados del cumplimiento se esta trompeta son muy definidos y ya han sido determinados en cuanto al tipo de destrucción causada por un último conflicto y la intensificación de la Tercera Guerra Mundial, que destruirá un tercio de toda la humanidad (2,3 billones de personas). Esta guerra, que ya estará en curso, se intensificará hasta convertirse en un conflicto mucho mayor entre la Europa unida y la alianza ruso-china.

A la enorme destrucción causada por este conflicto se añadirá además la muerte de muchos millones de personas. La Sexta Trompeta describe el período cuando esa alianza ruso-china ataca al mundo de una manera mucho más agresiva que antes.

China continuará con su campaña de guerra en todo el mundo y comenzará a centrarse en Europa. La participación de Rusia en todo esto, el grado y la manera en que ellos participarán, es algo que ahora también puede cambiar, hasta mismo durante ese último conflicto, que comenzará poco antes de que Cristo aparezca en la atmósfera terrestre. Y mismo si el pueblo ruso no empieza a dar oídos a Dios, ellos tendrán que decidir cual será su posición respeto a China y viceversa. Ellos podrán formar una alianza durante un tiempo, pero no confiarán el uno en el otro; y con razón.



Por qué la fecha en el 2012 ha cambiado

Esto nos lleva de vuelta a lo que he dicho en el comienzo de este capítulo. Dios había revelado antes que el Día de Pentecostés de 2012 era la fecha para la venida de Cristo. Esa fecha fue cambiada a otra fecha, exactamente 7 años después, al Día de Pentecostés de 2019. ¿Pero cual es la razón para este cambio? ¿Que pasó?

Para comprender esto y todo lo demás que está sucediendo y cambiando en este séptimo y último período profético del tiempo del fin, es necesario mirar una vez más a la historia. Dios ejecutó Su sentencia sobre el mundo en los días de Noé, porque los seres humanos se habían vuelto profundamente corruptos. Muchos habían corrompido sus mentes a tal punto que ya no se podía revertir ese proceso.

Cuando Dios muestra a una persona su naturaleza humana, el deseo de Dios es entonces dar a esa persona la oportunidad de cambiar esa naturaleza egoísta, si esa persona desea hacer esto. Si una persona se queda fijada en la corrupción de su mente, entonces no hay manera de ayudarla a revertir ese proceso, a cambiar el curso que ella ha elegido y su existencia simplemente llegará al fin – para siempre.

Después del diluvio, Dios cambió el tiempo de vida del ser humano. Antes del diluvio las personas solían vivir durante siglos. Y al vivir tanto tiempo, en una existencia meramente egoísta, la corrupción en la mente humana alcanzó niveles muy altos y la maldad del ser humano solo ha aumentado. Y cuando la mente se corrompe tanto que se queda fijada en la maldad, es imposible revertir ese proceso y transformar esa mente, para que pueda pensar de manera diferente, una manera de pensar que es diferente a la manera de pensar egoísta y llena de orgullo. Y ahora que los seres humanos viven una vida más corta, muchos nunca podrán llegar al punto de quedar fijados en la corrupción y en la maldad. Sin embargo, hay personas que siguen continuamente en la maldad, porque así es como eligen vivir, y su mente se queda irreversiblemente fijada en la corrupción.

Dios concedió al ser humano 6.000 años para gobernarse a sí mismo, para dar así un poderoso testimonio de lo que siempre hace la naturaleza humana egoísta. Dios ahora va a mostrar, va a dar un testimonio de lo que los seres humanos pueden lograr en tan sólo 1.000 años, cuando sean gobernado por Su gobierno, cuando todas las personas conozcan la verdad y puedan finalmente aprender a vivir según Sus caminos de vida. Pero incluso entonces, algunos no van a elegir los caminos de Dios.

En los días de Noé, el espíritu de los seres humanos se había vuelto tan perverso que Dios eligió trabajar solamente con el único hombre que le daría oídos. Dios llamó a Noé, y través de él y de su familia directa Dios repobló la tierra. Y ahora el hombre ha llegado otra vez a ese mismo nivel de corrupción, está una vez más al borde de algo que es irreversible. Y aunque la corrupción y la práctica del mal parece ser hoy más extendida que entonces, y en algunos casos es incluso mucho peor, la mente del ser humano todavía no ha llegado al punto de quedar completamente fijada en la maldad, como pasó con muchos en los días de Noé.

En el tiempo de Noé, como las personas vivían cientos de años, ellas se volvían expertas en la práctica del egoísmo y de la maldad, y después de vivir así durante tanto tiempo, sus mentes quedaban establecidas en esa corrupción. Hoy en día, la vida del ser humano es mucho más corta y la corrupción de su mente, aunque esto aumenta cada vez más rápidamente, no ha quedado tan profundamente fijada como en los días de Noé.

Aunque el tiempo de vida del ser humano es ahora casi una décima parte de lo que era entonces, la corrupción de su mente ocurre a un ritmo mucho más rápido que en los días de Noé. Y esto se debe a la tecnología moderna. Durante casi 5.800 años al hombre no le fue permitido al ser humano lograr los avances científicos que él ha logrado en los últimos doscientos años.

Fue Dios quien permitió a los hombres alcanzar los progresos científicos que han alcanzado. Esto no es algo que el hombre logró por su propia cuenta, por su propia capacidad. Todo lo contrario. Dios comenzó a dar este tipo conocimiento al hombre de una manera muy moderada, dentro de un marco de tiempo muy específico en el fin de esta era. Si Dios le hubiera dado esto demasiado pronto, el hombre habría destruido a sí mismo mucho antes de completar el período de 6.000 años que Dios le ha concedido para autogobernarse.

Fue Dios quien dio al ser humano la capacidad de lograr los avances que ha logrado con la tecnología moderna. El hombre no hizo esto por su propia cuenta, como a él le gusta creer. Dios sabía lo que pasaría con el hombre cuando tuviera el tipo de tecnología que tenemos ahora. La tecnología ha sido el sendero a través del cual la mente del hombre ha sido corrompida más profundamente, a un ritmo más acelerado y a niveles no vistos desde los días de Noé.

Solo Dios puede permitir que el ser humano experimente la tecnología de una manera más plena y que la vea como lo que realmente es. A medida que el tiempo pasaba y la tecnología se desarrollaba, y debido a que el ser humano la usaba de maneras equivocadas, la corrupción de su mente se aceleró aún más. Cuanto más avanzada la tecnología, mayor es la corrupción, y más rápido el hombre va camino a su propia destrucción.

Con el desarrollo científico y el rápido avanzo de la tecnología, el hombre descubre cada vez más maneras equivocadas de usar esto. Y la cosa ha llegado a tal punto que el hombre simplemente ha perdido el control del uso de la tecnología. Las personas se han vuelto más que nunca esclavas de sus propios deseos. El uso indebido de Internet, de las redes sociales, de los teléfonos celulares, de los videojuegos, de la ciencia química (las drogas), de la publicidad, del entretenimiento y de muchas más cosas ha llevado al ser humano a una mayor esclavitud y depravación que nunca. La velocidad a la que la mente humana se está corrompiendo es asombrosa.

En los días de Noé se tomó cientos de años para que la mente humano alcanzara el nivel de corrupción que alcanzó. Pero ahora esto se ha acelerado de manera espantosa debido al mal uso de la tecnología.

Para abreviar una larga historia, en 2008 el mundo se había vuelto tan corrupto que Dios ya había dictado Su sentencia para los seres humanos; y Él estaba listo para ejecutar esa sentencia sobre ellos. La tierra iba a ser limpiada a través de la gran tribulación física que tendría lugar y que terminaría con la venida de Cristo en el Día de Pentecostés de 2012. Porque entonces Dios iba a intervenir para impedir que los seres humanos destruyesen totalmente a sí mismos.

Varios años antes de 2008, Dios ya había puesto todo en marcha para poner fin a la presente era. El ser humano ya estaba tan corrompido que la mayor parte de la tierra iba a ser destruida. Dios quiere que el mundo sepa que esa hubiera sido Su justa sentencia para limpiar la tierra en aquel entonces.

En este proceso Dios iba a permitir al ser humano destruir a sí mismo, y ellos también iban a sufrir la sentencia de Dios, que habría causado una destrucción tan grande que esto podría haber fácilmente resultado en la muerte de más de 6,5 millones de personas. Y esto es lo que todavía puede pasar, pero ahora Dios está dando a los seres humanos la gran oportunidad de primero ser humillados para que quizá empiecen a dar oídos a Él y puedan sobrevivir a todo esto.



El Factor que Determinó cuando Cristo Regresará: La Iglesia

En medio a todo esto, hay un factor que determinó cuando Dios enviará a Su Hijo para gobernar en Su Reino. Ese factor es la Iglesia – Su Iglesia.

Antes de 2008, Dios ya había decidido que el mundo iba a pasar por una enorme limpieza, y que Su sentencia sería ejecutada de una manera aún más severa en el año 2012, a través de un último testimonio que estaba siendo establecido. En ese momento, justo antes de 2008, el mundo se dirigía rápidamente hacia un colapso económico global, hacia la Tercera Guerra Mundial, y hacia los más importantes y catastróficos acontecimientos del tiempo del fin. Antes del 2008 hasta mismo algunos de los truenos sonaban de manera cada vez más pronunciada y lo que ellos anunciaban era cada vez más destructivo. Y aunque el mundo ya había sido juzgado en cuanto a lo que sucedería en ese momento, la condición en la que la Iglesia de Dios remanente estaría en ese momento era desconocida. Esa condición era lo que iba a determinar si Dios iba a enviar la gran tribulación física en ese momento o si iba a aplazarla por siete años.

Como he dicho antes, los primeros Cinco Sellos del Apocalipsis son sobre la Iglesia de Dios en el tiempo del fin. La profecía dice que la Iglesia iba a experimentar una enorme devastación en un plano espiritual, porque iba a pasar por la gran tribulación espiritual. Y Dios iba a usar ese período de tiempo para humillar a la Iglesia y para levantar un remanente de Su Iglesia que Él iba a salvar en ese tiempo del fin. Esto no sólo incluía proteger a ese remanente durante la gran tribulación espiritual, que vino sobre la Iglesia y que comenzó el 17 de diciembre en 1994, sino que también protegerlo durante la gran tribulación física, que tendría lugar justo antes de la venida de Cristo.

En todos esos acontecimientos del tiempo del fin, que conducen al regreso de Cristo, el principal y mayor deseo de Dios era enviar a Su Hijo para empezar a reinar en la tierra en el 2019. Es principalmente por eso que Él va a mostrar Su gran misericordia a la Iglesia que está dispersada y ofrecer a la mayoría de ellos la oportunidad de ser salvos y de seguir viviendo en el Milenio. Dios también desea mostrar Su misericordia y quiere ofrecer a millones de personas más en el mundo una mayor posibilidad de ser humilladas, para que ellas puedan ser salvas y puedan seguir viviendo en el Milenio.

Sin embargo, el factor que iba a permitir cualquier cambio en todo esto era la Iglesia de Dios remanente y su condición espiritual a mediados de 2008. Porque era en ese momento que Dios iba a decidir cuándo Cristo iba a regresar.

Estoy hablando de todo esto ahora solo a modo de una descripción básica. Todo ese proceso a través del cual Dios ha determinado cuando Cristo debe regresar está lejos de ser algo que pueda ser explicado de manera sencilla. Esto abarca factores como el juicio de Dios, la planificación, la ejecución de esa planificación, el desarrollo, el crecimiento y la condición espiritual en la que Su Iglesia estaría a mediados de 2008.

El altamente complejo proceso de coordinar a las naciones, las economías, la tecnología, y también el crecimiento y el desarrollo del pueblo de Dios, es algo que va mucho más allá de lo que yo puedo explicar aquí. Y para ser sincero, esto es algo que va mucho más allá de la comprensión humana. Pero esto es lo que Dios está haciendo, mientras Él se prepara para poner fin al autogobierno del hombre y establecer Su reino en la tierra. Esto es algo que no se puede comparar siquiera al ingenio del hombre a la hora de proyectar, planificar y coordinar enormes proyectos de construcción. Pero ese es el único ejemplo físico que yo puedo usar para que usted pueda empezar a comprender un poco la magnitud de lo que yo estoy diciendo aquí. Comparar la capacidad del hombre para planear y construir con la capacidad de Dios para hacer lo mismo es como comparar un niño que simplemente toma un par de bloques de madera para construir algo con el proyecto y la ejecución del edificio más prestigioso y bien construido que el hombre ya haya erigido. La realidad es que no hay comparación posible entre los dos.

La decisión de Dios sobre cuando Su Hijo debe volver era algo desconocido. Esto dependía de la condición de la Iglesia a mediados de 2008. Era entonces que esa decisión tenía que ser tomada, de una manera o de otra. No se podía garantizar en qué condición la Iglesia estaría; y esa decisión no podía ser tomada hasta que las condición de la Iglesia quedara claramente establecida.

La condición en que la Iglesia estaría no podía ser conocida de antemano debido a todo el sufrimiento que ella experimentaría después de la Apostasía, y toda la tribulación espiritual que vendría a continuación. La fuerza espiritual de la Iglesia y la condición espiritual del pueblo de Dios a mediados de 2008 determinarían cómo las cosas iban a tener lugar a continuación, en el cumplimiento de los acontecimientos proféticos de tiempo del fin. La condición espiritual de la Iglesia sería el factor decisivo para la fecha en que Dios enviaría a Su Hijo para reinar en la tierra. Esto revelaría si ese proceso iba a ser concluido en el Día de Pentecostés del 2012, o si Dios iba a conceder siete años más a la Iglesia dispersada y al resto de la humanidad.

Después que la Apostasía tuvo lugar en la Iglesia, Dios comenzó a trabajar con un remanente de entre todos los que fueron dispersados como consecuencia de ese destructivo acontecimiento, para prepararlos. Esta Iglesia remanente permanecería firme hasta la venida de Jesús Cristo. Dios ya había determinado que Su hijo podía volver tanto en el Día de Pentecostés de 2012 como en el Día de Pentecostés de 2019. El deseo de Dios y Su plan desde la Apostasía era enviar a Su Hijo en el Día de Pentecostés de 2019. Y aunque era el deseo de Dios que Su Hijo volviera en el Día de Pentecostés de 2019, no se sabía si la Iglesia alcanzaría la fuerza espiritual necesaria para cumplir con el propósito que Dios tenía al añadir esos 7 años, que serían mucho más difíciles y más duros.

Aunque era sabido que Iglesia iba a sobrevivir y permanecer firme hasta la venida de Cristo, no se podía saber como de fuerte ella estaría a mediados de 2008. Era entonces que Dios tenía que decidir cuando Cristo iba regresar. A mediados de 2008, la Iglesia estaba muy centrada en la fecha en que Cristo iba a volver en el 2012, y todos habían organizado todo en su vida de acuerdo con esa fecha. Dado que el estado espiritual de la Iglesia no había sido juzgado antes de esto y la fecha para el regreso de Cristo era aún desconocida, Dios había estado preparando Su Iglesia para el regreso de Su Hijo en el Día de Pentecostés del año 2012.

Pero para que Dios pudiese aplazar la venida de Cristo por siete años, y cumplir lo que tenía que ser cumplido en un plano espiritual en la Iglesia durante ese período de tiempo, la Iglesia tenía que estar muy fortalecida espiritualmente, con un alto nivel de fe, de confianza, y de convicción. Esto se debe a que, como resultado de la adición de esos siete años, la Iglesia iba a ser más perseguida, más duramente juzgada, y las cosas se pondrían mucho más difíciles para el pueblo de Dios. La Iglesia tendría que haber alcanzado un nivel muy específico de crecimiento y de desarrollo espiritual a mediados de 2008 para poder soportar todo esto.

Dios había juzgado y había fijado el año 2012 como la primera fecha para la venida de Cristo, y Él se aseguraría de que la Iglesia pudiera sobrevivir espiritualmente hasta entonces. Si la Iglesia había alcanzado o no el estado espiritual en que la Iglesia necesitaba estar para poder sobrevivir a lo que ella tendría que soportar después de esto era algo que no podía ser juzgado hasta mediados de 2008. Esa fecha sería el momento ideal para juzgar esto, para determinar si la Iglesia iba a lograr llegar al nivel que tenía que tener para realizar una obra mucho más importante hasta el Día de Pentecostés de 2019.

Para poder determinar esto, Dios haría algunas cosas muy especificas que revelarían el verdadero estado espiritual de la Iglesia en aquel momento. Esto le permitiría saber si la Iglesia había alcanzado el nivel de crecimiento, de madurez y de fuerza espiritual necesarias para permanecer firme otros siete años.

Si la Iglesia no hubiese alcanzado el nivel necesario de fuerza y de desarrollo espiritual a mediados de 2008, entonces Dios iba a proceder con la ejecución de Su sentencia, que Él ya había determinado, contra el mundo. Dios no iba a dar a Su pueblo una carga mayor de la que ellos podían soportar. ¡En esto la Iglesia es lo primero para Dios! El mundo ya había sido juzgado y sentenciado como justamente merecía; al igual que Iglesia que está dispersada.

Desde la Apostasía, la Iglesia de Dios ha pasado por muchos desasosiegos y sufrimientos. Estos han sido tiempos tan turbulentos que a menos que uno los haya vivido uno no puede apreciar o entender esto en la misma profundidad que los que sí han pasado por todo esto. Lo que la Iglesia ha experimentado en un plano espiritual fue la gran tribulación espiritual. Esto es algo que sólo puede ser comprendido plenamente cuando uno pasa por ello. Dios ha dicho que nunca antes alguien en Su Iglesia ha experimentado algo de tal magnitud, y que nadie va a experimentar algo como esto nuevamente.

Una cosa es sufrir en un plano físico, como tantos otros en el pasado han sufrido; pero algo muy diferentes es sufrir a nivel espiritual. En el pasado todo el pueblo de Dios ha sufrido en un plano espiritual, en una tribulación espiritual; pero hasta entonces nadie había pasado por algo de tal magnitud como la Apostasía.

La Iglesia fue casi completamente destruida después de diciembre de 1994, que fue cuando esa Apostasía tuvo lugar. Pero Dios no iba a permitir que la Iglesia fuera destruida. Lo que Él sí permitió fue una gran devastación, y a un nivel sin precedentes. En el futuro este acontecimiento servirá como uno de los mayores ejemplos y como una de las más eficaces herramientas de enseñanza de esos 6.000 años de historia. Esto será utilizado como ejemplo durante todo el Milenio, como un aleccionador recordatorio y advertencia a las generaciones futuras. Porque de esto se pueden sacar lecciones espirituales muy importantes que todos deben ver y entender antes de entrar en la Familia de Dios.

En aquel entonces, en 1994, los que asistían a los servicios en la Iglesia de Dios eran alrededor de 150.000 personas, de las cuales 96.000 eran adultos que habían sido bautizados. Cuando llegó el año 2008, la Iglesia había sido diezmada, y muy pocos quedaban. Después de la Apostasía, que tuvo lugar en diciembre de 1994, dos tercios de los miembros de la Iglesia desistieron de todo, y el tercio restante se dispersó como resultado de esto. De ese tercio de la Iglesia, la mayoría fue a los cuatro grupos (organizaciones) más grandes y el resto se dispersó en más de 600 otros grupos. En medio a todos esos grupos Dios usó solamente uno para levantar a Su Iglesia remanente, como había sido profetizado mucho antes por el profeta Ezequiel.

Cuando la Iglesia se dispersó, después de la Apostasía, Dios la protegió de Satanás durante el primer período profético de 1.260 días, como Él había dicho que haría. En los años que se siguieron muchos de los pequeños grupos que estaban dispersados empezaron a disolverse y las personas desistieron de todo. En los grupos más grandes habían peleas y divisiones, pero ellos seguían su propia rutina de hacer la “obra” que ellos creían que era la continuación de lo que hizo el Sr. Herbert W. Armstrong a través de la Iglesia de Dios Universal. Ellos no solamente se acostumbraron a esa rutina sino que también seguían en un sueño espiritual cada vez más profundo, en una especie de sueño del que sólo Dios puede despertarlos – en el tiempo de Dios – que ahora se acerca rápidamente.

Pero en la pequeña Iglesia remanente de Dios, las batallas y los ataques espirituales eran cada vez más poderosos. Cuando la Iglesia remanente fue restablecida en el Día de Pentecostés de 1998 (exactamente 1.260 días después de la Apostasía), la Iglesia había quedado reducida a menos de 300 adultos que habían sido bautizados y que habían sobrevivido a la Apostasía. Con los años, muchos más fueron llamados a esa comunión, pero muchos también se marcharon. Las batallas eran demasiado duras para la mayoría de las personas. Si todos los que vinieron hubiesen quedado en comunión con ese remanente, la Iglesia de Dios remanente sería hoy mucho más grande de lo que es. Pero eso no fue lo que ocurrió. Todo eso era demasiado para muchos de ellos.

Proféticamente, Dios ha revelado que Él ofreció a más de 3.000 personas la oportunidad de ser parte de esa Iglesia remanente. Y hay una gran lección que podemos aprender de esto, porque aunque Dios ahora va a ofrecer esta misma oportunidad a un grupo mucho más grande, esto no significa que todos van a aceptarla. Y ellos no lo harán.

Todo esto que he contado aquí tiene como fin ayudarle a entender por qué el estado espiritual de la Iglesia no podía ser determinado hasta mediados de 2008. La Iglesia tendría que tener la fuerza espiritual y la fe que ella iba a necesitar, y Dios sólo podía “medir” esto en ese momento. Eso es lo que iba a determinar si la Iglesia iba a poder permanecer firme y seguir adelante para lograr el propósito mucho más importante que Dios tiene de ofrecer Su gran misericordia y salvar la vida de las personas, tanto en el mundo como en la Iglesia dispersada.

Dios sabía el tipo de devastación que vendría sobre Su Iglesia cuando Él permitió lo de la Apostasía. Dios sabía la clase de guerra espiritual y de destrucción que vendrían a continuación. Él sabía que iba a haber muchísimas bajas a lo largo del camino. Sin embargo, Dios tiene un plan para esa gran Iglesia que se ha dispersado, y Él va a ofrecer a esas personas la salvación en otro período de tiempo, en los últimos 100 años que siguen al Milenio.

El propósito de Dios, Su voluntad, siempre ha sido fortalecer a un grupo remanente de Iglesia a través de la mayor tribulación espiritual que se ha conocido desde que la Iglesia fue fundada en el año 31 d.C. Pero la voluntad de Dios era, ante todo y en primer lugar, no sólo guiar ese grupo remanente de 2008 hasta el Día de Pentecostés de 2012, pero también crear dentro de ellos una fe mucho más fuerte y fortalecerles mucho más espiritualmente. Esto entonces les capacitaría para hacer una obra mucho mayor en los once años que seguirían, desde 2008 hasta el Día de Pentecostés de 2019.

Y siempre ha sido el deseo de Dios, por encima de todas las cosas, que el mayor número posible de vidas sea salvo en el tiempo del fin, tanto en la Iglesia dispersada como en el mundo. Pero esto siempre depende de la elección individual del ser humano. Y debido a eso, no hay garantías en cuanto a lo que las personas van a elegir. Cuando Dios creó el reino angélico, no había garantías de cuántos iban a elegir seguirle y cuántos no. Pero Dios sabía que al crear seres con la libre elección y el libre albedrío, el resultado sería que muchos podrían elegir no seguirle a Él y a Sus caminos. Y con el tiempo, una tercera parte de los ángeles rechazó a Dios y a Su camino de vida.

Todas las personas han sido creadas con la capacidad de elegir libremente, con el libre albedrío. La gran mayoría de los que Dios despertó del sueño espiritual en la Iglesia dispersada no pudo soportar la tribulación espiritual que la Iglesia ha experimentado desde la Apostasía. Ellos fueron simplemente incapaces de permanecer en la lucha. Algunos sucumbieron a las debilidades humanas, al orgullo, a la sed de poder y/o reconocimiento, al egoísmo, a los deseos sexuales, al letargo espiritual, a los celos, y/o simplemente se cansaron de la batalla. Todos los que vivieron la Apostasía estaban espiritualmente dormidos antes de que Dios les despertara; y los que eran parte del remanente y dejaron de luchar en esa batalla volvieron a dormir espiritualmente.

Pero siempre ha habido un núcleo de personas que ha permanecido más alerta y en guardia espiritualmente durante todo ese tiempo. Y como resultado de eso, Dios pudo trabajar con ellos en un plano espiritual, fortaleciéndoles más en la fe y en la batalla espiritual. La condición espiritual en la que la Iglesia estaría a mediados de 2008 era un factor desconocido en los años anteriores. El crecimiento, el estado espiritual, y la fe de los miembros de la Iglesia no debía ser medido hasta ese momento específico, para poder determinar lo que Dios iba a poder crear dentro de ellos más allá de 2012.



La Prueba Determinante para la Iglesia

A lo largo del tiempo, Dios siempre ha puesto a prueba a los que Él ha llamado; y de esa manera Él revela lo que hay en ellos, muy dentro de su ser – en el más recóndito de su mente. Esas pruebas son como una especie de detonador, que sirven para constreñir a una persona a tratar con alguna cosa en su vida de manera decisiva y en un momento específico. Esas pruebas suelen revelar muy claramente la situación espiritual de una persona, en su relación con Dios y con Su Iglesia. La fortaleza o la debilidad de un individuo se pone de manifiesto por su respuesta cuando él es confrontado con tales cosas. Y Dios entonces puede medir esto.

Hay pruebas que revelan claramente la fortaleza o la debilidad de espíritu de una persona; y que también revelan su situación espiritual. Tales pruebas pueden revelar lo fuerte que es la convicción, la fe, y el nivel de compromiso de una persona hacia Dios. Pero también pueden revelar una debilidad tan grande, que entonces queda claro que esa persona no va poder soportar más pruebas. No se puede “nadar entre dos aguas” en una relación con Dios. No se puede ser tibio espiritualmente en una relación con Dios. Y, definitivamente, no se puede tener una relación con Dios si uno no está de acuerdo con Él.

Un buen ejemplo de estas pruebas fue cuando Dios le permitió a Abraham creer que tenía que ofrecer a su hijo, Isaac, en sacrificio. Y hay que entender que el sacrificio humano es algo que en va contra de la voluntad y de los caminos de Dios. Pero esto era algo que Abraham no sabía entonces. Y Dios permitió que Abraham creyera que esto era lo que Dios quería que él hiciera. La fe de Abraham en Dios, en Su gran misericordia y justicia, era tan fuerte que él estaba seguro de que Dios resucitaría a Isaac si fuera necesario; y que Él cumpliría Su promesa en cuanto al futuro de Isaac. En esta narración podemos leer cómo Dios impidió que Abraham matara a su propio hijo, proveyendo un animal que estaba cerca para ser sacrificado en su lugar. Abraham fue puesto a prueba para que pudiera ser revelado (manifestado) lo que había en lo más profundo de su ser en cuanto a su fe, su convicción y su dedicación a Dios. Este acontecimiento tuvo lugar para enseñar al mundo la clase de amor que Dios tiene hacia los seres humanos, y para mostrar que Él estaba dispuesto a sacrificar a Su propio Hijo para salvar a la humanidad.

Y después de esto Dios le dijo a Abraham: “Ahora Yo te conozco”. Esto reveló la mente, la creación espiritual que entonces había sido desarrollada en Abraham. Esto reveló el nivel de compromiso de Abraham. Reveló que Abraham estaba decidido a vivir en obediencia a Dios y en unidad con Dios, sin importar los obstáculos o las pruebas que pudiesen surgir en su camino.

Y de la misma manera que Dios trabajó con Abraham, Dios también le permitió a la Iglesia creer que Cristo iba a regresar en el 2012; mismo después de que Él ya había decidido, a mediados de 2008, aplazar esta fecha por siete años. Dios decidió aplazar la fecha del regreso de Cristo a mediados de 2008, después de poner a prueba a la Iglesia para así revelar la verdadera condición espiritual y el nivel de desarrollo espiritual de sus miembros en aquel momento. Esta prueba sirvió para determinar las elecciones que las personas harían, revelando así su fe en Dios. Esa fue una prueba que obligó a los miembros de la Iglesia a elegir cual sería su respuesta; y esa respuesta fue lo que reveló lo que había en lo más profundo del espíritu de cada persona.

Esa prueba fue la nueva verdad que Dios reveló a Su Iglesia. Dios reveló que Cristo volvería a esta tierra en un Día de Pentecostés y no en una Fiesta de las Trompetas como creíamos antes. Desde que yo entré a formar parte de la Iglesia, siempre habíamos creído y habíamos aprendido del ministerio que Cristo volvería en una Fiesta de las Trompetas. Este no fue un cambio sin importancia para la Iglesia. Y esto reveló la situación espiritual de cada uno de nosotros. Las doctrinas relativas a los Días Sagrados son doctrinas muy fundamentales; y la Iglesia sabe muy bien que Dios no cambia la verdad sobre esos días y tampoco sobre el significado de su cumplimento. Dios ya había revelado a Su Iglesia muchas cosas sobre Sus Días Sagrados, pero todavía quedaban algunas cosas sobre ellos que Él aún no había revelado plenamente. Y esto tenía un propósito.

A lo largo del tiempo, Dios ha ido revelando más y más verdades a Su pueblo. Esto ha sido así desde la creación de Adán y Eva. Durante los últimos 6.000 años, Dios ha revelado progresivamente la verdad sobre sí mismo, sobre Su plan, Su propósito y Su camino de vida. A modo de ejemplo, en los tiempos de Moisés, Dios reveló mucho más sobre sí mismo, sobre Su propósito, y sobre la manera correcta de vivir. Dios había trabajado con algunos individuos y familias durante varios siglos antes, pero en los tiempos de Moisés, Dios comenzó a revelar mucho más a Israel que a todos que habían vivido anteriormente.

A medida que el tiempo pasaba, Dios comenzó a revelar más a través de Sus profetas, y más tarde a través del profeta más importante de todos los que fueron enviados a la humanidad, Jesús Cristo. Fue entonces, casi 4.000 años después de haber criado los seres humanos, que Dios comenzó a revelar más conocimiento y dar más comprensión. Jesús Cristo empezó a revelar la intención espiritual de las leyes y de los caminos de vida de Dios. Y después que la Iglesia fue fundada, en el año 31 d.C., Dios continuó revelando más cosas a Su Iglesia, de manera progresiva, a través de Sus apóstoles y del profeta Juan.

Durante los últimos 80 años, sólo hubo otro cambio de tal envergadura en la Iglesia, y que también sirvió como una prueba. Y esto fue cuando Dios reveló al Sr. Herbert W. Armstrong que la Iglesia debe observar el Día de Pentecostés en un domingo y no en un lunes, como la Iglesia había estado observando durante casi 40 años antes de esto. Y cuando en 1974 Dios le guió al Sr. Armstrong para que él implementara ese cambio en la Iglesia, esto obligó a las personas a considerar su situación espiritual, su “fe” en la Iglesia de Dios, su convicción sobre el llamado de Dios y sobre la manera que Dios estaba trabajando con ellas.

Cuando ese cambio fue anunciado, esto reveló la verdadera condición espiritual de las personas. La respuesta de los miembros de la Iglesia a ese cambio permitió a Dios medir fácilmente el desarrollo espiritual de cada uno de ellos. Muchas personas, y entre ellas un buen número de ministros, se marcharon de la Iglesia a causa de ese cambio. E incluso entre los que se oponían a ese cambio, había dos bandos diferentes. Y esto reveló su verdadera condición espiritualmente. Algunos se negaban a cambiar porque no podían aceptar que Dios hubiera revelado tal cosa al Sr. Armstrong, porque no podían creer que ellos habían estado equivocados acerca de esto durante todos esos años. Otros se marcharon porque creían que el Sr. Armstrong no había implementado ese cambio lo suficientemente rápido. Esta prueba obligó a las personas a responder de una manera o de otra, revelando así sus verdaderas creencias y convicciones.

Dios podía haber revelado esta verdad a la Iglesia desde el principio, pero no lo hizo porque Su propósito era que en el futuro esto fuera utilizado para poner a prueba y para purificar Su Iglesia. Esa prueba sirvió para ayudar a limpiar la Iglesia espiritualmente. Y como resultado de esto, lo que quedó entonces fue un Cuerpo más fortalecido, que continuó siguiendo al apóstol de Dios, que estaba siguiendo a Jesús Cristo.

Fue a través de esta prueba, en 1974, que muchos fueron sacados de la Iglesia de Dios. Pero la gran mayoría de los miembros de la Iglesia se limitó a aceptar esto como un obstáculo más en el camino. Y ellos estaban agradecidos a Dios por otra gran verdad que Él les había revelado. Ellos estaban entusiasmados con lo que Dios les había dado.

Tales pruebas están planeadas para constreñir a una persona a responder a algo que de otra forma ella nunca hubiera tenido que plantearse en su vida. En tales situaciones uno se ve obligado a decidir y a elegir lo que va a creer. En este caso, cuando un cambio en relación a cuando el Día de Pentecostés debía ser observado fue anunciado, esto obligó a las personas a responder según su verdadera manera de pensar y sus verdaderas convicciones. Cada persona tuvo que tomar una decisión, una decisión personal, sobre cómo iba a responder a lo que escucharon. Esta prueba, este anuncio de un gran cambio sobre la observancia de uno de los Días Sagrados de Dios, sirvió para provocar una reacción inmediata en la mente de las personas. Y su reacción reveló la condición espiritual de cada individuo. Esto reveló el nivel de la fe y de la convicción, o la falta de ambas, de cada uno.

Las personas a menudo ni siquiera conocen realmente sus verdaderas convicciones hasta que pasan por pruebas como ésta.

En este ejemplo en concreto, las personas fueron inmediatamente puestas a prueba en cuanto a su verdadera convicción y fe en la Iglesia de Dios, en cuanto a su confianza de que Dios estaba guiando al Sr. Herbert W. Armstrong como Su apóstol. Esto reveló el nivel en que cada persona estaba en cuanto a su convicción, su creencia en las doctrinas de la Iglesia, y también en su confianza en la manera que Dios revela la verdad a Su pueblo.

Fue en el Día de Pentecostés del 2008, que Dios comenzó a revelar una nueva verdad a Su Iglesia sobre el Día Sagrado en que Cristo iba a poner sus pies una vez más sobre el Monte de los Olivos, cuando él regrese. Se trata de la 50ª Verdad. La respuesta de la Iglesia de Dios a esta verdad sería el factor que iba a determinar la fecha en que Dios enviaría a Su hijo para establecer Su Reino en la tierra.

Dios tenía dos objetivos para la Iglesia, si quedara determinado que Cristo iba a volver después del 2012. El propósito de Dios no era que los miembros de la Iglesia simplemente siguiesen como habían seguido durante los 13 años anteriores, que ellos siguiesen simplemente con el proceso de transformación de la mente que estaba siendo creada en cada uno de ellos. La Iglesia ya había recorrido un largo y difícil camino desde la Apostasía, y no tenía sentido que ella sufriera más. A menos que fuera para un propósito mucho más importante.

Primeramente, si Iglesia tuviera que esperar otros 11 años, hasta el Día de Pentecostés del 2019, Dios tenía primero que fortalecerla mucho, mucho más, y darle una fe mucho más fuerte y una fortaleza espiritual que ella nunca había tenido antes. Y para eso era necesario que ella pasase por un proceso de creación a un nivel que nunca antes había tenido lugar en la Iglesia.

En segundo lugar, el propósito de Dios en seguir adelante era que si un proceso de creación mucho más importante iba a ser trabajado dentro de los miembros de la Iglesia, entonces ellos también estarían capacitados para realizar una obra mucho más importante después del 2008 hasta el 2012, si ése hubiera sido el momento para la venida de Cristo.

Si a mediados del 2008 la Iglesia no estuviera donde tenía que estar para que esas cosas pudiesen ser realizadas en medio de ella, entonces no tenía ningún sentido seguir adelante. Entonces sería mejor empezar con la profetizada gran tribulación del tiempo del fin en el mundo, porque esa era la justa sentencia de Dios para ellos.

Esta nueva verdad, que sería una prueba para la Iglesia, fue revelada a la Iglesia el 28 de junio de 2008. Fue entonces que el cambio de la fecha del regreso de Cristo a un Día de Pentecostés fue revelado a la Iglesia. Esto resultó ser algo desconcertante para algunos, y también para unos pocos en el ministerio. Ellos no respondieron a esto de manera positiva; y esto comenzó a revelar su verdadera condición espiritual. Y con el tiempo, los acontecimientos que fueron teniendo lugar debilitaron aún más a la mayoría de ellos. Y ellos al final se marcharon. Esta fue una prueba que desencadenó en esos individuos una determinada respuesta, que entonces comenzó a manifestarse. Esto fue un importante punto de inflexión en su vida, porque entonces ellos se alejaron de Dios.

Pero para algunos en la Iglesia, esto resultó ser algo que les despertó para su verdadera condición espiritual, y ellos comenzaron a reconocer al espirito tibio de la Era de Laodicea que estaba empezando a entrar sigilosamente en sus vidas. Esto llevó a esas personas al arrepentimiento, y les hizo crecer más espiritualmente.

Para la mayoría de los que estaban en un proceso de continuo crecimiento espiritual, esta nueva verdad resultó ser algo inspirador; especialmente cuando ellos comenzaron a darse cuenta de la gran importancia de ella. Y al cabo de algunas semanas la Iglesia estaba cada vez más entusiasmada con este cambio, lo que resultó ser un fuerte catalizador para un crecimiento espiritual mucho mayor.

Había mucho más en esa nueva verdad que el hecho de que Dios había revelado el Día Sagrado en que Cristo iba a volver a esta tierra. Esa nueva verdad también reveló un gran cambio en lo que iba a tener lugar en el día que antes creíamos que sería el día en que Cristo regresaría. Y esto en sí resultó ser muy emocionante para la Iglesia de Dios.

Como ya he dicho, antes de comprender que Jesús Cristo volvería en un Día de Pentecostés, la Iglesia creía que Cristo iba a regresar en una Fiesta de las Trompetas, que en el hemisferio norte es siempre en el otoño. Varios meses antes de junio del 2008, que fue cuando Dios reveló ese cambio, la Iglesia pensaba que Cristo iba a regresar en la Fiesta de las Trompetas del 2011. La razón para pensar que esto tenía que ser en ese año específico era porque Dios había revelado que el último testimonio que Él daría al mundo empezaría en el año 2008. De ahí el título del segundo libro, 2008 – El Último Testimonio de Dios. Dios había revelado que 2008 sería el año en que Él comenzaría a establecer un último testimonio en el tiempo del fin. Y la Iglesia sabía que, como fue profetizado, ese testimonio sería establecido dentro de un período profético de 1.260 días. Y contando a partir del año 2008, la única Fiesta de las Trompetas posible para el regreso de Cristo, tenía que ser la Fiesta de las Trompetas del 2011.

Y esa nueva verdad sobre el hecho de que Cristo iba a regresar en un Día de Pentecostés también significaba una nueva fecha para el regreso de Cristo. Y el único Día de Pentecostés dentro de ese período de 1.260 días, contando a partir del año de 2008, tenía que ser el Día de Pentecostés del año 2012.

Nuestra comprensión cambió, ya que nosotros entendíamos que Jesús Cristo va a regresar en un Día Sagrado diferente; pero esto era ahora increíblemente emocionante. Esta cuenta de 1.260 días está directamente relacionada con la profecía de Daniel sobre los acontecimientos del tiempo del fin, en la que él habla de tres períodos de tiempo específicos. Además de esos 1.260 días, Daniel también menciona un periodo de 1.290 días y otro de 1.335 días, en Daniel 12. Y de repente esos períodos de tiempo comenzaron a encajar en un patrón muy significativo, algo que no pasaba con la fecha anterior, la Fiesta de las Trompetas del 2011.

Contando al revés, 1.335 días desde el Día de Pentecostés del 2012 llegamos al 30 de septiembre del 2008, a la Fiesta de las Trompetas de ese año. Esto fue algo increíblemente inspirador para la gran mayoría de los miembros de Iglesia, porque eso tiene un increíble significado, que todos ellos entienden. La Fiesta de las Trompetas representa el toque de trompeta que anuncia la venida del Rey de reyes – la venida del Mesías. Este es el principal significado de ese Día Sagrado. Y es por eso que la Iglesia creía el en Día Sagrado en que Cristo iba a volver tenía que ser la Fiesta de las Trompetas. Pero con la nueva verdad, que había sido revelada a la Iglesia a finales de junio de 2008, esto adquirió un significado aún más profundo. Porque ahora creíamos que el toque de trompeta (el anuncio) de la venida de Cristo iba a tener lugar en la Fiesta de las Trompetas del 2008, y que 1.335 días más tarde, al comienzo del Día de Pentecostés del año 2012, él iba a volver a esta tierra.

Esta prueba por la que la Iglesia de Dios ha pasado en el 2008 fue en realidad mucho más importante de lo que pensábamos. Su importancia es doble, porque esto fue como dos pruebas en una. No se trataba solamente de un cambio en la verdad sobre uno de los Días Sagrados, pero también del cambio de la fecha para el regreso de Cristo como resultado de esto, ya que ahora entendíamos que él no iba a volver en la Fiesta de las Trompetas del 2011, pero en el Día de Pentecostés del 2012. Esta fue una prueba poderosa y muy reveladora para la Iglesia de Dios, porque puso de manifiesto, muy rápidamente y de forma contundente, la verdadera convicción y la fe de cada individuo.

De hecho, Dios provocó una respuesta que revelaría la verdadera condición espiritual de la Iglesia, para que esto pudiera ser medido. Y entonces Dios pudo seguir con Su plan y Su propósito de crear algo mucho más grande en Su Iglesia, a un nivel y de una manera que Él nunca había hecho antes. Y como la Iglesia había superado esa prueba con mucho éxito, Dios ahora no iba solamente cambiar la fecha de la venida de Cristo del Día de Pentecostés del 2012 hasta el Día de Pentecostés del 2019, sino que Él también iba comenzar a preparar al mundo para ofrecer a muchos más la posibilidad de seguir viviendo en el Milenio.

Dios cambió todo esto entonces, pero Él no reveló a la Iglesia lo que Él había hecho. Esto fue algo que se convirtió en la principal herramienta que Dios iba a usar para crear algo mucho más importante aún, a nivel espiritual, dentro de Su Iglesia. Como resultado de esto, la Iglesia ha sido moldeada y formada espiritualmente, y alcanzó un nivel de fe y de fortaleza que permitió a sus miembros mantenerse firmes contra Satanás y sus demonios; y también contra el mundo, sin importar lo cuanto éstos les atacasen.



En Unidad con Dios

La experiencia de pasar por esa doble prueba a finales de junio del 2008, sirvió para que la Iglesia siguiera adelante con una mayor convicción y con más enfoque que nunca. Seis meses después de esto la Iglesia había crecido a un nivel mucho más alto de unidad espiritual con Dios. Y esto quedó muy claro por algo que la Iglesia hizo a comienzos de enero del 2009.

Dios había revelado a Su Iglesia una verdad muy importante, que Cristo iba a volver en un Día de Pentecostés. Pero Él entonces no reveló a la Iglesia que Cristo no volvería en el año 2012. Y fue solamente unos cuantos años más tarde que Dios nos reveló que todo había sido aplazado por siete años.

Durante los cuatro años que siguieron al momento en que la Iglesia fue puesta a prueba, la Iglesia seguía creyendo que Cristo volvería en el Día de Pentecostés del 2012. Y ella vivió esa creencia con una fe incondicional, con la misma clase de convicción que tenía Abraham, que creyó firmemente que Dios resucitaría a su hijo si él tuviera que sacrificarlo. Todo en la vida de todos en la Iglesia estaba orientado hacia su creencia de que Cristo iba a volver en ese día. Las personas tomaron importantes decisiones sobre su situación financiera, su planificación familiar, y sobre sus carreras con base en el hecho de que el sistema del mundo llegaría al fin a finales de mayo del 2012. Y como resultado de esto la vida de muchos se volvió mucho más difícil en los años que se siguieron. Pero ellos hicieron lo que hicieron en la fe.

La Iglesia veía los meses, semanas y días previos a ese día pasar sin que nada sucediera; y esa experiencia sirvió como el catalizador que allanó el camino para que Dios pudiese crear algo mucho más importante dentro de ellos, a nivel espiritual; algo que no podría ser logrado por ningún otro medio. Y esta es la razón por la que Dios no reveló antes que todo había sido aplazado por 7 años. Y no fue hasta mucho tiempo después del Día de Pentecostés del 2012 que Dios reveló lo que Él había hecho. Durante todos esos años antes de esa fecha, la Iglesia creció y se transformó en un Cuerpo más receptivo y más unificado, que ahora estaba más preparado que antes para seguir a Dios adondequiera que Él lo guiara y para cualquier cambio.

La Iglesia es la creación de Dios; y ahora Él iba a crear en ella algo en un plano muy superior a través de todo ese proceso. El sorprendente propósito detrás de todo lo que Dios estaba creando dentro de los miembros de la Iglesia comenzó a ser revelado en algo que Él inspiró Su Iglesia a hacer poco después que las Siete Trompetas de Apocalipsis sonasen en diciembre del 2008. A comienzos de enero la Iglesia de Dios hizo un ayuno de dos días. Y esto era algo que nunca había pasado antes en la Iglesia. Este ayuno era solamente para los miembros bautizados, pero algunos de los que todavía no habían sido bautizados y también algunos de los miembros más jóvenes se unieron a él. Algunos de los más miembros más jóvenes ayunaron solamente un día en lugar de dos, pero ellos también participaron.

Este ayuno fue una poderosa herramienta que sirvió para llevar a la Iglesia a una unidad mucho mayor con el propósito que Dios tenía al aplazar la venida de Cristo. En este ayuno que la Iglesia hizo, el deseo de la Iglesia, como en todos los ayunos, era el de acercarse más a Dios al humillarse ante Él. Pero también era el deseo de la Iglesia centrarse más en su necesidad de crecer y de cambiar a través del arrepentimiento y de la transformación de su mente (de su manera de pensar). En este ayuno muchos también han orado a Dios pidiéndole que salvara a muchas más personas de la destrucción en este tiempo del fin, tanto en el mundo como en la Iglesia que había sido dispersada.

Ese siempre ha sido el propósito de Dios para el mundo y para la Iglesia que había sido dispersada. Y a través de este ayuno la Iglesia había sido llevada a una mayor unidad con el propósito de Dios. Pero los miembros de la Iglesia no iban a enterarse de todo lo que Dios había hecho hasta que ellos lo pudiesen leer en las páginas del presente libro. Y esto sería mucho tiempo después de que Dios ya hubiese realizado Sus planes, para lograr lo que ellos le habían pedido en ese ayuno, para que muchos más pudiesen sobrevivir a todo esto y pudiesen seguir viviendo en el Milenio.

La verdad es que Dios reveló una parte de esto a la Iglesia antes del 2012, algo que tenía que ver con la Iglesia que había sido dispersada. Dios reveló que un número mucho mayor de los que habían sido dispersados iba a tener la posibilidad de ser salvo, pero nosotros entonces no nos dimos cuenta de que esto no iba a suceder por lo menos siete años después. Si Cristo hubiese regresado en el 2012, el numero de los que entonces hubiesen tenido la posibilidad de sobrevivir y de seguir viviendo en el Milenio hubiera sido mucho menor.

Hay una profecía en Apocalipsis que habla de la destrucción que tendrá lugar en Jerusalén, que afectará a un total de 70.000 personas. Dios dijo que 7.000 de ellos morirán a consecuencia de un gran terremoto (temblor). Si esto se hubiera cumplido en el 2012, esto hubiera ocurrido en la ciudad física literal, porque entonces esto se hubiera cumplido de manera física, para la ciudad física.

Pero como la fecha ha cambiado para el 2019, Dios ahora está ofreciendo a 63.000 personas en la Iglesia que ha sido dispersada (una analogía de la Jerusalén espiritual) la posibilidad de seguir viviendo en una existencia física en el Milenio, en lugar de tener que esperar a ser resucitado a una segunda vida física en los últimos 100 años. Pero esta profecía también revela que de los 70.000 que forman este grupo que está dispersado, 7.000 personas, que han sido mencionadas específicamente, van a morir. Y esto incluye a muchos de los que no “defendieron” a la Iglesia de Dios cuando tuvieron la oportunidad de hacer esto antes de la Apostasía y en los años que se siguieron. Y aunque Dios va a ofrecer a 63.000 de ellos la posibilidad de seguir viviendo en el Milenio, esto no significa que todos van a aceptar lo que Dios les va a ofrecer, ya que esto implica que ellos también deben aceptar a Su Iglesia remanente y a Sus dos testigos del tiempo del fin, que son Sus profetas y los líderes a quienes Él ha establecido en autoridad en Su Iglesia.

Cuando la Iglesia hizo ese ayuno de dos días, a comienzos de enero del 2009, la Iglesia había considerado la posibilidad de ayunar durante tres días. Pero la Iglesia no hizo esto porque no era nuestro deseo quitarle méritos a lo que hizo la reina Ester cuando ella convocó un ayuno de tres días para todos los Judíos que estaban en el cautiverio, clamando a Dios que los liberara de una inminente destrucción. Los que estaban cautivos entonces se humillaron durante tres días, ayunando ante Dios, sin comer o beber cosa alguna durante todo ese período de tiempo. Y lo que Dios hizo para liberarlos entonces fue algo increíble.

Uno de los medios más poderosos que Dios ha dado a los hombres para buscar Su favor, Su misericordia, Su ayuda, y Su intervención para sus vidas es que ellos se humillen delante de Él a través del ayuno, de la oración y del arrepentimiento. Estas son herramientas muy poderosas.



El Amor y la Misericordia de Dios

Si las personas no pueden entender más que una cosa de este libro, yo personalmente espero que lo que ellas entiendan sea la increíble verdad de que Dios es justo, que Su amor es infinito y grande es Su misericordia. El libro de los Salmos hay muchos versículos que hablan sobre esto. Voy a citar un par de ellos aquí.

“Clemente y compasivo es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia. Bueno es el SEÑOR para con todos, y Su misericordia está en todas Sus obras” (Salmo 145: 8-9). La creación del ser humano y el propósito que Dios tiene para él es lo más grande de toda Su obra. Este versículo describe lo que Dios realmente desea para todas las personas.

“Porque Tú, SEÑOR, eres bueno y perdonador, grande en misericordia para con los que Te invocan” (Salmos 86:5).

Ese versículo dice mucho. Dios siempre está dispuesto a perdonarnos y a mostrarnos Su misericordia. Pero el problema es que las personas no buscan a Él, no se arrepienten para que Él pueda perdonarlas y concederles Su misericordia. El ser humano es terco, es egoísta y soberbio. Y esto es lo que Dios está revelando en este tiempo del fin. ¿Hasta cuándo las personas seguirán negándose a humillarse y a arrepentirse de sus caminos, para poder comenzar a abrazar a los verdaderos caminos de Dios? Durante más de 6.000 años os caminos del hombre no han sido nada buenos.

“Dice el SEÑOR Dios: ¿Acaso quiero Yo la muerte del impío? ¿No vivirá él, si se aparta de sus caminos?” (Ezequiel 18:23).

La última parte de este capítulo ayudará a mostrar el tipo de amor que Dios tiene por el ser humano, y la profundidad de ese amor. Las personas no saben POR QUÉ ellas han sido creadas y colocadas en esta tierra. Ellas no saben por qué Dios les dio la vida. La razón para esto es el plan que un Padre amoroso ha estado ejecutando durante miles de millones de años y que ahora está siendo plenamente revelado.



La voluntad de Dios para el ser humano: que ellos se conviertan en ELOHIM

¡Hay tantas cosas que a mí me gustaría compartir en este libro! Pero infelizmente no hay suficiente espacio para escribirlo todo. Y hay muchas cosas más en mis dos libros anteriores, que no voy a repetir aquí tampoco. Voy a intentar resumir, de la forma más breve posible, el propósito y la voluntad de Dios para la humanidad. Pero hay muchas cosas más que todavía necesitan ser dichas.

He hablado antes en este libro sobre la segunda creación (la vida espiritual) que Dios tiene el propósito de dar a los seres humano. Y la razón por la que Dios creó al ser humano primero en una forma física es para hacer posible esa segunda creación. Voy a hablar primero de la voluntad de Dios y de Su gran propósito para la creación del ser humano. Y después que yo haya explicado esto, y también haya explicado cual es el gran objetivo, la gran posibilidad que todos tenemos ante nosotros, entonces a lo mejor será más fácil entender el plan de Dios de conceder a los seres humanos una existencia física en esta tierra durante 7.100 años.

En el comienzo del libro de Génesis Dios habla de un planeta que Él había creado mucho antes, pero que estaba totalmente devastado y en un estado de completo desorden y caos. No había ningún tipo de vida en ese planeta, y ni siguiera la luz del sol podía llegar a su superficie. Ese estado caótico y desprovisto de vida era el resultado de lo que Satanás y una tercera parte de ángeles habían hecho aquí.

Hay una palabra que aparece en los dos primeros capítulos del libro de Génesis y que es traducida al español como “Dios”. Esta palabra es usada frecuentemente en la narración de como ese Dios rehabilitó la tierra para que pudiera ser habita nuevamente, para que la vida pudiera existir aquí nuevamente. Y entonces podemos leer como ese mismo Dios creó a los dos primeros seres humanos. Y después de crear el primer hombre y la primera mujer en el sexto día, Dios descansó el séptimo día.

Y esta palabra que es traducida como “Dios” es la palabra hebraica ELOHIM. En esta narración sobre la remodelación de la tierra, podemos leer que ELOHIM ha restaurado la tierra haciéndola nuevamente habitable, para que la vida pudiese existir nuevamente en ella.

Pero en otros pasajes del Antiguo Testamento a veces se usa una palabra más simple del hebreo para referirse a Dios, que es la palabra “El”. Pero muy a menudo también se usa la palabra hebraica YAHWEH, que significa “el Eterno”; para ser más exacto, “el eterno auto existente”. Pero en el Antiguo Testamento el nombre más frecuentemente usado para describir a Dios es YAHWEH ELOHIM.

En los primeros dos capítulos del libro de Génesis Dios inspiró el uso de esta palabra muy simple, ELOHIM, para describir quien Él es y lo que Él estaba creando. Pero esta palabra también es usada aquí para revelar muchas más cosas proféticamente.

En la narración de esta importante ocasión, cuando la tierra fue rehecha para que pudiese ser habitada nuevamente, para que la vida pudiese ser más una vez creada en ella, la palabra ELOHIM puede dar lugar a la idea de que había más de un ser involucrado en esta creación. Y como los que tradujeron la Biblia no entendían lo que Dios estaba haciendo, y tampoco Su propósito, ellos simplemente tradujeron esto de acuerdo con su razonamiento humano. Ellos tradujeron esto como si fuera una conversación entre dos o más individuos que eran parte de lo que es descrito como ELOHIM; como si algún tipo de relación existiera entre dos o más seres. Dios usó esta palabra en estos dos capítulos para revelar Su gran propósito para la creación de los seres humanos. Y Él hace esto de una manera profética.

Dios no empezó presentando a sí mismo como El o como YAHWEH. En cambio, desde el principio, en el libro de Génesis, Dios empezó a revelar proféticamente Su gran propósito para la creación de los seres humanos.

Como he dicho antes, la palabra ELOHIM es usada a menudo cuando Dios identifica a sí mismo con Su nombre completo, YAHWEH ELOHIM. El nombre YAHWEH es mejor traducido como “el eterno”, pero significa mucho más. Este nombre revela el Único Dios Eterno, que siempre ha existido. Esta es la mejor descripción del significado de la palabra YAHWEH.

ELOHIM es una palabra muy singular. Es un sustantivo colectivo para “familia” y conlleva el significado de familia. Como los apellidos que las personas llevan, que demuestran que ellas pertenecen a una “familia”, a un linaje específico; es el nombre de la familia a la que ellas pertenecen. Y esto es exactamente lo que esta palabra ELOHIM significa. Esta palabra identifica una “familia”; y en este caso, se trata de la “Familia de Dios”. ELOHIM es la palabra que describe el nombre de la “Familia de Dios”. Ese nombre comienza con la palabra El, que significa Dios, el Cabeza de esa Familia, el ser a través del cual esa Familia existe. Es por eso que Dios ha creado a los seres humanos. Dios revela a sí mismo como YAHWEH ELOHIM. YAHWEH es el comienzo de la Familia de Dios.

En el libro de Hebreos Pablo cita el Salmo 8, un salmo que fue escrito por David. David, al contemplar la extensión del cielo con todas las estrellas, preguntó a Dios: “¿Qué es el hombre para que Te acuerdes de él?” Pablo entonces explica que Dios respondió a la pregunta de David en ese salmo profético.

En estos versículos, en Hebreos 2, Pablo explica que Dios no colocó el mundo (la era) venidero bajo la autoridad de los ángeles (bajo su dominio). Y entonces él sigue explicando que Dios hizo a los humanos un poco menor que los ángeles, pero les coronó (a los hombres) de gloria y de honor, muy por encima del reino angélico. Pablo dice que Dios, a diferencia de lo que Él hizo con los ángeles, sometió todas las obras de Sus manos al dominio del hombre, y que en el futuro todas las cosas serán puestas bajo sus pies y que no quedará nada que esté bajo el dominio del ser humano. Esto significa que el propósito de Dios, con el tiempo, es poner todas las cosas que Él ha creado bajo el dominio del ser humano. Y Dios hará esto partiendo del principio de que el ser humano puede ser parte de ELOHIM.

Después de hablar de lo que Dios reveló a David y que David escribió en el Salmo 8, Pablo sigue usando el mismo tipo de lenguaje para explicar que nosotros no vemos esto siendo cumplido todavía, excepto en Jesús Cristo. Él ya ha sido coronado de gloria y de honor, y todas las cosas han sido puestas debajo de sus pies, y nada queda que no esté sujeto a él (bajo su autoridad). Pero lo importante aquí es que todos los que entrarán en la Familia de Dios, como Jesús Cristo cuando fue resucitado de la vida física a la vida espiritual, también van a heredar lo que Cristo ha heredado. Todos los que pasen a formar parte de la Familia de Dios tendrán el dominio sobre todas las cosas, todo será puesto bajo su autoridad, porque ellos también serán coronados de gloria y de honor. Cuando Pablo escribió el libro de Hebreos solamente una persona había entrado en esa Familia, cuyo Padre es Dios; y ese fue Jesús Cristo ELOHIM.

Los ángeles fueron creados como espíritu. Pero para entrar en ELOHIM uno debe ser primero engendrado por el espíritu santo de Dios, y luego crecer espiritualmente en el embrión, para más tarde nacer como un ser espiritual en la Familia de Dios. La Familia espiritual de Dios será formada por los que han nacido en esa Familia; nacidos del espíritu y no creados como seres compuestos de espíritu, como los ángeles. Es por eso que la Biblia dice que el ser humano debe ser bautizado y ser engendrado del espíritu santo, recibir el espíritu de Dios en él. Esto implica una creación espiritual. Pero no una creación instantánea, donde un ser es creado como espíritu en su composición. Como los ángeles, que fueron creados de manera instantánea y están compuestos de espíritu.

Ya he explicado antes por qué Dios primero nos hizo como seres físicos, y que una vez Su espíritu santo comienza a trabajar con la esencia de espíritu que existe en la mente humana (después que una persona es engendrada del espíritu de Dios), una completa transformación espiritual puede comenzar. Primero somos engendrados y después nacemos en un plano espiritual. Esta es la mejor manera de explicar el proceso creativo que el ser humano debe experimentar antes de nacer en la Familia de Dios, antes de ser resucitado para vivir eternamente EN ELOHIM. El propósito para el que nacemos no es ser Dios, como nuestro Padre es Dios Todopoderoso, pero hemos nacido para ser dioses en la Familia de Dios. Y cuando Cristo reveló esto a los judíos, ellos querían matarlo por decir tal cosa.

Satanás se rebeló cuando se enteró de lo que Dios había planeado hacer a través de la creación del ser humano. Es por eso que Satanás se ha burlado de la Familia de Dios, inventándose historias mitológicas y creencias religiosas sobre familia de dioses.

Hay mucho más que se puede aprender sobre todo esto, yo sólo le he dado un resumen rápido.

El amor de Dios por Su creación, el ser humano, va mucho más allá de lo que somos capaces de comprender sin Su ayuda. Si usted puede imaginar el tipo de amor que un padre puede sentir hacia el hijo que él espera ver nacer, la esperanza que tiene ese padre para el futuro de ese niño, entonces entienda por favor que el amor que Dios siente por el ser humano, la esperanza que Dios tiene para nuestro futuro, Su deseo para nosotros y Su poderoso amor por nosotros es algo que va mucho, mucho más allá de todo lo que los seres humanos puedan sentir.

La voluntad de Dios siempre ha sido que todos los seres humanos acepten la oportunidad de nacer en Su familia, en la Familia de Dios. Pero eso no es posible, porque el ser humano es un agente moral libre, que tiene el libre albedrío, y puede elegir libremente. Y al igual que Satanás y un tercio de los ángeles, miles de millones de personas simplemente no van a elegir a Dios y a Su Familia. Porque como Satanás, esas personas quieren seguir sus propios caminos y rechazan a los caminos de Dios.

Dios no se complace en el sufrimiento de los seres humanos egoístas, pero no hay otra manera para crear a ELOHIM, excepto exactamente de la manera en que Dios lo está haciendo, creando primero el ser humano en forma física. La vida humana no es fácil, porque no estaba destinada a ser fácil. El ser humano tenía que ser creado en un estado físico, en el que él desarrollaría la naturaleza humana egoísta, como he explicado anteriormente.



Una Segunda Vida Física

Dios tiene el impresionante propósito de dar a todos los seres humanos que alguna vez hayan vivido y muerto la oportunidad de vivir una segunda vez, en una segunda vida física como seres humanos. No era el propósito de Dios llamar a un gran número de personas en los últimos 6.000 años, en su primera vida física, a una relación espiritual con Él, en Su Iglesia. La razón para esto es porque si un gran número de personas hubiesen sido llamadas durante el período del autogobierno del hombre en la tierra, serían muchos los que desaprovecharían la oportunidad de alcanzar la vida espiritual. En otras palabras, esto hubiera sido como abortos en masa o abortos involuntarios; ellos nunca hubiesen podido llegar a nacer.

Dios ha “llamado” a muchos más de los que fueron finalmente “elegidos” a lo largo de los últimos 6.000 años. Durante todo ese tiempo sólo unos pocos (144.000) han sido realmente “elegidos” para ser resucitados y ser los primeros en nacer en Su Familia cuando Cristo regrese. Para explicar debidamente ese proceso de cómo “muchos han sido llamados, pero pocos elegido”, y las razones por las que ese proceso se ha desarrollado como se ha desarrollado, serían necesarios unos cuantos capítulos. Sin embargo, lo que sí le puedo explicar aquí es que Dios no quiere perder a nadie, y que para los que han sido “llamados” en los últimos 6.000 años, seguir viviendo en ese mundo ha sido algo extremamente difícil. La mejor manera de lograr que la mayor cantidad posible de personas tengan la oportunidad ser parte de Su Familia, es exactamente la manera que Dios lo está haciendo.

Dios llamó a muchos, y de entre todos los que Él ha llamado Él eligió un número específico de personas (144.000) durante ese largo período de tiempo. Ellos fueron moldeados, puestos a prueba, purificados y preparados para servir en Su gobierno bajo la autoridad de Cristo en el Milenio, cuando todas las cosas serán puestas debajo de sus pies. Y como ellos fueron llamados y Dios trabajó con ellos en este mundo malo, durante la era del autogobierno del hombre, ellos han tenido que pasar por gran tribulación espiritual, por muchas dificultades y por mucha persecución para poder formar parte de ese futuro gobierno. Ha sido necesario un gran sacrificio en orden de preparar esa Familia, para que miles de millones de personas tengan la posibilidad de ser salvas y para que las cosas sean mucho más fáciles para los que van a seguir viviendo en el Milenio y para los que serán resucitados después a una segunda vida física. Las personas que viven en uno de esos dos últimos períodos de tiempo tendrán la bendición de vivir bajo el gobierno justo y próspero de la Familia de Dios.

Pero, ¿qué es esta segunda vida y qué significa esto?

Miles de millones de personas han vivido en los últimos 6.000 años en un mundo gobernado por los seres humanos. Y no ha sido una buena época para vivir, ya que el hombre no ha elegido vivir según los caminos de Dios, el único camino que puede producir paz, abundancia, bendiciones, y la verdadera plenitud en la vida. El ser humano ha vivido todo lo contrario a esto, en un mundo donde imperan el egoísmo, las guerras, la opresión, la injusticia, la inmoralidad y el mal.

La explicación más sencilla para el propósito de una segunda vida física es que Dios está concediendo al ser humano los mejores medios posibles para que él pueda juzgar y elegir entre los caminos del hombre y los caminos de Dios. De esta manera las personas podrán comparar su primera vida física con su segunda vida física.

En su primera vida física el ser humano experimenta el fruto del gran egoísmo y orgullo que hay dentro de uno mismo y dentro de los demás. Así es como todos han vivido. A excepción de los pocos que fueron llamados por Dios para vivir una vida diferente, según el camino de vida de Dios, que es todo lo contrario a los caminos del hombre.

El camino de Satanás es el camino del orgullo y del egoísmo. Y Dios creó al hombre para experimentar primero lo que es vivir una vida así, en una existencia física temporal. Entonces, cuando Dios permita al ser humano vivir una segunda vez en un mundo mucho mejor, que se regirá por Sus caminos y estará bajo Su gobierno, la posibilidad de que las personas elijan Su camino es mucho mayor, esto será mucho más fácil para ellas. Y de esta manera un número mucho mayor de personas tendrá una mayor posibilidad de elegir formar parte de la Familia de Dios, y podrán tener la vida eterna como seres espirituales en esa Familia.

La mayor parte de aquellos a quienes será dada la oportunidad de vivir una segunda vida física ya ha vivido en el mundo egoísta del ser humano durante su primera vida física. La mayoría de ellos ha visto y vivido personalmente el camino del orgullo y del egoísmo, excepto los que eran muy jóvenes cuando murieron. En esa segunda oportunidad de vivir una vida física, los que serán resucitados podrán juzgar mejor entre esa forma de vivir llena de egoísmo, orgullo y maldad, en la que el ser humano vivió en los primeros 6.000 años, y la forma de vida que Dios les permitirá vivir en un mundo nuevo y mucho mejor. La mayor parte de los que serán resucitados a una segunda vida física habrán experimentado el tipo de vida que Satanás escogió, el camino del orgullo, del pecado, del egoísmo, del “yo”, de la mentira, del engaño, de la inmoralidad, etcétera.

Antes de que estos miles de millones de personas sean resucitadas a una segunda vida física, los que vivirán en el Milenio van a poder ver de manera muy clara lo que estos 6.000 años del hombre han producidos. Ellos podrán aprender mucho más fácilmente de ese pasado, ya que estarán viviendo bajo un gobierno perfecto, justo y recto. Ellos no serán confrontados con la confusión que existe en el mundo de hoy; sobre todo la confusión religiosa. En lugar de eso, habrá solamente una verdadera Iglesia en toda la tierra, y un gobierno justo que les gobierna y que cuida de ellos.

Y finalmente, después de 6.000 años, los caminos de Dios serán mostrados a los seres humanos. Y entonces ellos estarán mejor equipados para elegir cabalmente los caminos de Dios en lugar de sus propios caminos, como toda la humanidad ha hecho en el pasado. Cuando termine el Milenio – cuando termine el reinado 1.000 años de la Familia de Dios – miles de millones de personas habrán vivido, habrán muerto, y habrán tenido la posibilidad de elegir el camino de Dios. Y los miles de millones de persona que elijan a Dios y sean fieles a Él podrán entrar en la Familia de Dios al final del Milenio. Al igual que los 144.000 que habrán entrado en esa Familia 1.000 años antes.

Pero también están los miles de millones de personas que vivieron antes del Milenio. Y esto nos lleva ahora a hablar sobre su destino, sobre el propósito y el plan de Dios de dar a la mayoría de los que vivieron y murieron durante los 6.000 años de la existencia humana la oportunidad de vivir una segunda vida física.

Los versículos que hemos leído anteriormente no revelan solamente que los 144.000 serán resucitados a la vida espiritual en la primera resurrección, pero también revelan que Dios va a ofrecer a la mayor parte de los seres humanos que vivieron y murieron en los últimos 6.000 años la oportunidad de vivir una segunda vida física.

Volviendo a algunos de esos versículos que hablan de los 144.000, podemos leer: “Ellos volverán a vivir y reinarán con Cristo por 1.000 años. El resto de los muertos no volverá a vivir hasta que se cumplan los 1.000 años” (Apocalipsis 20:4-5). Aquí no dice que cualquiera de ellos está vivo o que se fue al cielo.

La mayoría de los 144.000 vivieron y murieron en los últimos 6.000 años. A excepción de un pequeño grupo de personas que todavía seguirán vivas cuando Cristo regrese, porque ellas son parte de la Iglesia del tiempo del fin y siguen vivas todavía. Este pequeño grupo de personas, que también serán resucitadas en ese momento, no son parte del resto de los muertos del que se habla aquí, pero son de hecho parte de los 144.000. Dios dice que los que estén vivos en ese momento serán simplemente transformados en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, de seres mortales a seres espirituales”, como describe Pablo. Ellos simplemente no experimentarán la muerte.

Pero en estos versículos que acabamos de citar también se mencionan “otros” además de los 144.000 que vivieron y murieron durante esos 6.000 años: “El resto de los muertos no volverá a vivir hasta que se cumplan los 1.000 años.”

Estos versículos en Apocalipsis describen a dos grupos de personas, de entre todos los hombres que han vivido y han muerto durante los primeros 6.000 años del ser humano en la tierra. El primer grupo, que es mucho más pequeño, son los 144.000 que serán resucitados primero a la vida espiritual en ELOHIM, cuando Cristo regrese.

Pero hay otro grupo mucho más grande que también es descrito: “El resto de los muertos no volverá a vivir hasta que se cumplan los 1.000 años.” Esto demuestra que hay un gran grupo formado por miles de millones de personas que serán resucitadas después del Milenio. Pero como ellos aún no han tenido la oportunidad de ser engendrados por el espíritu santo de Dios, ellos serán resucitados a la vida física nuevamente para poder tener la oportunidad de hacer esa elección en una segunda vida física, si ellos así lo desean.

El último de los Días Sagrados de Dios se llama el Último Gran Día. Ese día representa un período de 100 años cuando todos tendrán la oportunidad de vivir en una segunda vida física. Un bebé que murió justo después de nacer será resucitado como un bebé sano, y muchos de los que están relacionados con ese niño, probablemente uno o ambos de los padres podrán educar a ese niño en un mundo nuevo.

Este período de tiempo es descrito como un tiempo en el que las personas serán protegidas de la muerte, para que puedan vivir una vida plena y sana de 100 años. La Biblia habla de una protección especial que entonces será dada a los niños. La Biblia dice que ya nada les podrá hacer daño como en el mundo de hoy. Ellos podrán jugar junto al nido de serpientes venenosas y ellas no les harán daño.

Dios dará a todas las personas 100 años de vida, para que puedan experimentar este nuevo mundo que habrá sido creado después de los 1.000 años, con todos los cambios que se habrán producido en la tierra. Durante ese período de tiempo todos tendrán la oportunidad de elegir libremente si quieren o no a los caminos de Dios.

La Biblia dice que incluso los animales salvajes ya no representarán un peligro para los seres humanos porque Dios va a cambiar su naturaleza y su físico. Los leones comerán heno. La Biblia describe cosas como un niño que pastorea a un león junto a un cordero, y aunque no podemos entender esto completamente, esas cosas nos muestran lo que Dios dice sobre este nuevo mundo.

Personas que eran lisiadas, deformadas, que les faltaba una parte del cuerpo, que eran enfermas física y mentalmente, que eran ciegas y/o sordas o que tenían cualquier otro tipo de deficiencia física en su primera vida serán resucitadas en un cuerpo sano. Personas que murieron a los 100 años de edad serán entonces resucitadas y estarán mucho más sanas que cuando eran jóvenes, y van a vivir otros 100 años en un excelente estado de salud y serán fuertes.

Y cuando termine ese período de 100 años, todos los que hayan elegido vivir según el camino de vida de Dios y que hayan experimentado una nueva creación en ellos a través de la transformación espiritual de su mente, podrán ser resucitados en la Familia Dios. Ellos podrán convertirse en seres compuestos de espíritu y podrán vivir por toda la eternidad, al igual que los que serán resucitados en la primera resurrección, cuando Cristo regrese y los miles de millones que serán resucitados al final del Milenio.

Fue el gran y misericordioso Dios Todopoderoso que ha planeado Su Familia, ELOHIM, y que está realizando Su plan. Como nuestro Padre, Él ha propuesto, ha planeado, y ha creado la mejor forma posible para que todos los que elijan a Él y a Sus caminos puedan ser salvos y puedan tener una vida plena, feliz, y abundante por toda la eternidad, sí ellos así lo eligen.