PROFETIZA
CONTRA
LAS NACIONES

Un libro del tiempo del fin por Ronald Weinland

Ap 10:11

Capítulo 7
LA CUENTA ATRÁS PARA LA VENIDA DE CRISTO



EN LOS LIBROS ESCRITOS por los profetas antiguos y en todo el Nuevo Testamento hay profecías sobre la primera venida de Cristo, sobre la segunda venida de Cristo, y sobre la cuenta atrás para cada una de ellas.

A través del profeta Daniel Dios reveló el momento exacto de la primera venida del Mesías, que vendría la primera vez para hacer una obra en la tierra. Estos versículos también revelan cuándo él iba a morir. Y como pasa con la mayoría de las profecías, esta profecía no fue escrita de una manera que se pudiera saber su significado o para que fuera fácilmente entendida.

En otra profecía Dios también reveló que un acontecimiento específico daría inició a la cuenta atrás para la segunda venida de Cristo. En este último capítulo voy a hablar de esta cuenta atrás. Para los que no les gustan las matemáticas o el cálculo de fechas, quizá algunas partes les resulten aburridas o difíciles de entender, pero esto puede darles una mejor perspectiva general sobre el tema. Además, el meticuloso y preciso proceso que Dios ha revelado en todo esto puede resultarles muy significativo y ojalá les inspire un cierto temor también. Todo esto es una importante e innegable prueba de la venida de Cristo.

El hecho de que el Mesías tenía una obra específica que hacer en la tierra la primera vez que vino, y el hecho de que él iba a morir antes de instaurar el Reino de Dios, es algo que los profetas o los líderes religiosos sólo empezaron a entender después que Cristo resucitó. Incluso los discípulos, a quienes Jesús Cristo habló sobre su muerte, sólo fueron a entender de lo que él les estaba hablando y lo que él estaba cumpliendo como el Mesías después de su muerte y resurrección.



La Profecía de las 70 Semanas

Esta profecía en el libro de Daniel, que es conocida como la “Profecía de las 70 Semanas”, habla sobre la cuenta atrás para la primera venida de Cristo. Dios revela que para esta profecía específica cada “día profético” corresponde a un año.

Esta profecía comienza hablando de una determinada fracción de tiempo: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe [cuando él iba a comenzar su obra, su ministerio], habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas. Y se volverá a edificar la plaza y el muro, mismo en tiempos angustiosos” (Daniel 9:25).

La primera fracción de tiempo mencionada, “siete semanas”, son 49 días proféticos y corresponden a 49 años. En el año 457 a.C., en los tiempos de Esdras y Nehemías, el rey Artajerjes emitió un decreto ordenando la reconstrucción de Jerusalén. La reconstrucción de las calles y del muro tardó 49 años. Esto fue el cumplimiento de las primeras siete semanas (49 años) de esta profecía. Esa reconstrucción terminó en el año 408 a.C.

La siguiente fracción de tiempo mencionada es “sesenta y dos semanas”. Cuando se multiplica este número por siete, los siete días de una semana, el resultado es 434 días proféticos, o sea, 434 años. Y contando 434 años a partir del año 408 a.C, se llega al año 27 d.C. (Y a esto hay que adicionar 1 año, porque el año 0 no existe). Jesús Cristo comenzó su ministerio en el 27 d.C. y murió 3 años y medio más tarde, en el día del Pesaj del año 31 d.C.

Y a esos 3 años y medio se refiere el siguiente versículo en Daniel: “Y después de las sesenta y dos semanas se le quitará la vida al Mesías, pero no por sí solo [él iba a ser muerto, él iba a morir por toda la humanidad como el sacrificio del Pesaj] (Daniel 9:26). Y en el siguiente versículo más información nos es dada: “Y por otra semana él [Cristo] confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana [a los 3 días y medio] hará cesar el sacrificio y la ofrenda” (Daniel 9:27).

Los profetas antiguos, los líderes religiosos y hasta mismo los discípulos no sabían que el Mesías vendría primero para morir como el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad. Ellos tampoco podían comprender que al hacer esto él haría cesar el “sacrificio y la ofrenda” a nivel físico. Esto significa que con su muerte él iba a cumplir las leyes relativas al sistema de sacrificios y así abolirlas. Cuando la Biblia dice, especialmente en el libro de Hebreos, que la fue abolida, esto no se refiere a los 10 Mandamientos pero a la ley de sacrificios, al sistema de sacrificios y sus leyes, que simbolizaban algo que vendría en el futuro.

Esta profecía sobre la primera venida de Cristo, cuando él cumpliría un ministerio durante 3 años y medio y después sería muerto, es una profecía fácil de entender. Sin embargo, el significado de esta profecía también está relacionado con los acontecimientos del tiempo del fin, aunque esto es algo que no ha sido completamente revelado. Y más adelante voy a hablar de lo que sí ha sido revelado sobre esto.



Empieza la Cuenta Atrás

Algunas cosas que voy a mencionar en el presente capítulo sobre la específica cuenta atrás para la segunda venida de Cristo ya han sido mencionadas antes, pero es importante mirar a la imagen completa para poder ver la precisión con la que todos esos períodos de tiempo se encajan.

Cuando la Iglesia fue fundada, en el Día de Pentecostés del año 31 d.C., las personas todavía no sabían que Cristo no volvería mientras ellas aun viviesen. Y durante casi 1.900 años, generación tras generación, la Iglesia esperó por esto. Pero fue sólo después que Dios llamó al Sr. Herbert W. Armstrong para ser Su apóstol que Él comenzó a revelar a la Iglesia que ella estaba viviendo en el fin de la era del hombre – en el tiempo del fin.

Dios reveló al Sr. Armstrong que habrían siete eras específicas en la Iglesia de Dios, como está escrito en el comienzo del libro de Apocalipsis. La primera era, que fue durante el tiempo de los primeros apóstoles, es conocida como la Era de Éfeso. Dios llamó al Sr. Armstrong para liderar a Su Iglesia durante la sexta era, que es conocida como la Era de Filadelfia (Apocalipsis 3). Cuando el Sr. Armstrong murió, en 1986, la Era de Filadelfia llegó al fin, dando inicio a la séptima y última era – la Era de Laodicea.

Y aproximadamente en la mitad de la Era de Laodicea (después de 9 años) una profecía que Dios dio a Pablo se cumplió. Esta profecía era la señal para la Iglesia de Dios de que Cristo estaba viniendo. He hablado sobre esto en el capítulo 5, sobre lo que está escrito en 2 Tesalonicenses 2 acerca de una Apostasía que tenía que ocurrir en la Iglesia de Dios antes de que Cristo pudiera volver. Y debido a estos versículos la Iglesia ya sabía varias décadas antes que una Apostasía tendría lugar en el tiempo del fin, pero la Iglesia no comprendía la magnitud y tampoco el poder destructivo de esta Apostasía.

Para entender esa cuenta atrás, que empezó con la Apostasía, es necesario estar un poco familiarizado con ciertos períodos de tiempo proféticos que están relacionados con el tiempo del fin.



Los 1.260 días en la Profecía

La Iglesia siempre ha entendido que hay períodos de 1.260 días que son muy específicos y que están relacionados con la venida de Cristo. Hay profecías que describen un período de 42 meses, un período específico en la cuenta atrás para la venida de Cristo. Ese período tiene la duración de 1.260 días. Es decir, 42 meses es un período profético que equivale a 1.260 días.

En otros pasajes de la Biblia se usa la expresión tiempo, tiempos, y mitad de un tiempo, que también equivale a exactamente 1.260 días, donde “tiempo” corresponde a 360 días, “tiempos” corresponde a 720 días, y “la mitad de un tiempo” corresponde a 180 días, que sumados son 1.260 días. Todos esos períodos de tiempo son proféticos. Durante las últimas dos eras la Iglesia de Dios ha entendido que éstos son períodos de tiempo específicos que se cumplirán en el tiempo del fin, antes de la venida de Cristo. Pero la Iglesia no sabía cómo todos estos período de tiempo se encajan.

Antes de seguir debo mencionar que también hay un significado profético adicional dentro de estos períodos de 1.260 días. Este período se subdivide en períodos de 280 días, revelando así el inmediato juicio de Dios sobre una determinada cuestión.

Ese período de 280 días es de por sí un período de juicio de Dios. Los 980 días restantes (1.260 - 280) revelan más sobre la razón para este juicio. Ese período de tiempo restante de 980 días también puede ser llamado de “un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” cuando tiene que ver con un juicio. Cuando se trata de un juicio, 280 días corresponden a “un tiempo”, 560 días corresponden a “tiempos”, y 140 días corresponden a “la mitad de un tiempo”. Todos estos períodos de tiempo son importante, pero Dios todavía no ha revelado el completo significado de esto a Su Iglesia. No obstante, el resultado de la suma (280+980) sigue siendo 1.260 días.

En este ejemplo, los 280 días es el período de juicio, y el período restante, los 980 días (280 + 560 + 140 = 980), es “un tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo”. El resultado de la suma de estos 980 días y los 280 días de juicio específico, es 1.260 días. No hace falta comprender completamente este período de “juicio” que tiene que ver con el tiempo profético de 1.260 días en el tiempo del fin, pero esto sí ayuda a mostrar lo exacto y metódico que es Dios en todo lo que hace. El cumplimiento de la profecía no es mera coincidencia, pero es una cuestión de constante orden, organización y planificación.



Volviendo a la Cuenta Atrás

Después que la Apostasía tuvo lugar, el 17 de diciembre de 1994, la Iglesia se enteró de que la cuenta atrás para el regreso de Cristo había empezado. Sin embargo, en medio a todo esto, nosotros todavía no sabíamos cuándo sería, o cómo todos estos períodos de tiempo proféticos se encajaban en esta cuenta atrás.

La primera cosa que Dios reveló a Su Iglesia fue que un juicio había tenido lugar y también la importancia de un determinado período de 280 días que reveló el juicio de Dios. Cuando el Sr. Joseph Tkach dio un sermón profanando el templo de Dios, la Iglesia de Dios, la Abominación Desoladora, que como había sido profetizado iba a tener lugar en el templo espiritual de Dios, se cumplió. La profecía de Pablo sobre la Apostasía había comenzado a cumplirse. Dios reveló que Él, personalmente, ha juzgado al hombre de pecado, al hijo de perdición. Y Él ha ejecutado Su sentencia de una manera muy poderosa, quitando la vida del Sr. Joseph W. Tkach exactamente 280 días después que el dio ese sermón, a la hora exacta.

Cuando la Iglesia remanente se percató de la importancia de este juicio sobre ese profetizado hombre de pecado, hijo de perdición, Dios empezó a darles más comprensión sobre algunos importantes períodos de tiempo que se encajaban a lo que la Iglesia estaba experimentando.

Dios entonces reveló que después de esa Apostasía la Iglesia había pasado por un período profético del tiempo del fin de 1.260 días muy específico Ese fue el primero de varios períodos proféticos que Dios iba a revelarnos. Dios demostró que del día de la Apostasía, el 17 de diciembre de 1994, hasta el Día de Pentecostés del año 1998, hay 1.260 días, y que esto no era una mera coincidencia. Más tarde, Dios reveló que el Día de Pentecostés de 1998 fue el día en que la Iglesia remanente fue restablecida como la única y verdadera Iglesia de Dios, a través de la cual Dios iba a trabajar hasta el regreso de Cristo. Y aunque fue sólo mucho después que esto fue revelado a la Iglesia, fue también en ese Día de Pentecostés de 1998 que Dios me ungió como apóstol de Su Iglesia, el último apóstol del tiempo del fin.

Dios también reveló que este primer período de 1.260 es el período de tiempo mencionado en Apocalipsis 12:14. Este versículo dice que después de la Apostasía la Iglesia, lo que quedase de ella, sería alimentada espiritualmente y protegida de Satanás durante un tiempo, tiempos, y mitad de un tiempo (1.260 días). La Iglesia tenía que ser protegida durante ese período de tiempo después de la Apostasía, para poder ser restaurada, fortalecida y preparada para la obra que vendría a continuación.



2012 - La Primera fecha para la venida de Cristo

Durante los años que siguieron después que la Iglesia fue restablecida en el Día de Pentecostés de 1998, Dios trabajó para moldear, formar y preparar a la Iglesia para hacer cosas muy importantes durante esta cuenta atrás. Jesús Cristo inspiró a la Iglesia a publicar dos libros, como una súplica a los que se habían dispersado desde la Apostasía. En el primer libro, que se titula El Tiempo se Está Acabando, Dios revela a los grupos dispersos lo que les había sucedido, ya que ellos no tenían respuestas a esto. Ellos ni siquiera podían entender que había ocurrido una Apostasía, mismo que supiesen que dos tercios de los miembros de la Iglesia había desistido de todo, y que los que quedaban se habían dispersado y estaban divididos en más de 600 grupos diferentes.

Estos grupos dispersados no reconocieron al Sr. Joseph W. Tkach como el hombre del pecado sobre el que fue profetizado en 2 Tesalonicenses 2. Ellos no podían ver que toda la Iglesia había sido vomitada de la boca de Dios, como fue profetizado que pasaría en la Era de Laodicea.

El segundo libro, El Tiempo se Acabó, contiene un mensaje mucho más enérgico, que va dirigido a esos grupos que están dispersados y que sirve de advertencia para mostrarles la verdad sobre lo que les ha ocurrido. Este libro contiene también un poderoso mensaje contra todos los ministros que no reconocen lo que Dios ha revelado, y que al hacer eso han dejado de servir y de alertar al pueblo de Dios.

Después de esto el libro El Profetizado Tiempo del Fin fue escrito, publicado y traducido a varios idiomas. Este libro, que contiene una advertencia para algunas naciones, ha sido enviado gratuitamente a todos los que lo han solicitado y también está disponible en internet.

Entonces Dios comenzó a revelar que el año 2008 era el año clave en la cuenta atrás para la venida de Cristo, y el libro 2008 – El Testigo Final de Dios fue escrito. Ese libro, que también fue traducido a varios idiomas, está disponible en Internet y también lo estaba en edición de bolsillo. La Iglesia pagaba todos los gastos de publicación y envío, facilitando lo más posible el acceso a esa información sobre los catastróficos acontecimientos del tiempo del fin a cualquiera que estuviera interesado.

He hablado en el capítulo anterior sobre como fue que la Iglesia llegó a creer que Cristo iba a volver en el Día de Pentecostés de 2012. En el período de tiempo después de la Apostasía hasta el Día de Pentecostés del año 2012, Dios comenzó a revelar algunos períodos proféticos de gran importancia. Y repito que para la Iglesia todas esas cuentas y fechas se convirtieron en una cuestión de temor a Dios, porque esto comenzó a revelar ciertos patrones y orden que no podían ser casualidad, pero que eran según un plan. Las probabilidades matemáticas de que tantos períodos proféticos se cumplan exactamente en las fechas asociadas al significado de muchos de ellos, es algo simplemente extraordinario e intensamente inspirador.

A modo de rápido repaso, he dicho antes que 2008 fue el año clave para determinar si Cristo iba a volver en el 2012 o si la fecha de su venida iba a ser pospuesta por siete años, hasta el año 2019. Pero en aquel entonces la Iglesia no se dio cuenta de lo fundamental que el año 2008 fue realmente.

Dios había revelado que los tres períodos de tiempo proféticos mencionados en Daniel 12 (1.335, 1.290, y 1.260 días) iban a comenzar en el año 2008. El primer período de tiempo, los 1.335 días, llevaría a un Día Sagrado específico, que según lo que Dios había revelado era el día en que Cristo regresaría, el Día de Pentecostés del año 2012. Contando al revés, 1.335 días a partir del Día de Pentecostés de 2012, llegamos al 30 de septiembre de 2008. Ese día fue la celebración anual de la Fiesta de las Trompetas en el año 2008, lo que resultó ser una sorprendente revelación. Además, el significado de la Fiesta de las Trompetas es muy relevante en todo esto, porque ese día (el toque de las trompetas) representa el anuncio de la venida del Mesías.

Dios entonces reveló que el último sello de Apocalipsis, el Séptimo Sello, sería abierto el 14 de noviembre de 2008 (1.290 días antes del Día de Pentecostés del año 2012). Luego, el 14 de diciembre de 2008 (1.260 días), las siete trompetas de Apocalipsis sonaron. Pero la gran tribulación física que cada una de ellas anuncia empezará cuando sea el tiempo de Dios para hacer esto.



Las 70 Semanas

El tiempo transcurrido desde la Apostasía hasta el Día de Pentecostés en el año 2012, el 27 de mayo, resultó ser otra sorprendente revelación. Más tarde Dios reveló que la fecha de la venida de Cristo había cambiado del Día de Pentecostés del 2012 al Día de Pentecostés del 2019. Él también reveló claramente el propósito y la gran importancia de esta primera fecha. Este período de tiempo abarca un total de 6.370 días, contando hasta el Día de Pentecostés de 2012, sin incluir el día 27 ya que Cristo iba a volver al final del día 26, justo al comienzo del día 27, el Día de Pentecostés.

Este número, 6.370 es un múltiplo de tres números determinados, que tienen un significado profético muy significativo. Dios reveló que estos números son el 7, el 70 y el 13. El resultado de la multiplicación de estos números es 6.370 días.

Y antes, el juicio de Dios para el hombre de pecado fue revelado por su muerte 280 días después de la Apostasía. Este número es el resultado de la multiplicación de 7 días (una semana) x 40. Siendo 40 un número que se utiliza proféticamente para revelar juicio. El hombre de pecado trató de cambiar el Sabbat de Dios, el 7º día de la semana. Y Dios ejecutó Su juicio contra él por hacer esto quitándole la vida exactamente 7 x 40 días (280 días), a la hora exacta, después de que él dijo que la Iglesia ya no tenía que observar el Sabbat. El número 7 que se ha utilizado aquí es el número que proféticamente significa que algo es completo – plenitud.

Cuando utilizado proféticamente, el número 70 siempre está relacionado con la venida de Cristo. Esto viene de una profecía de Daniel, que es conocida como la profecía de las 70 semanas. En este cálculo desde la Apostasía, no se trataba de años, sino de días. 7, que son los días a la semana, multiplicado por 70, que es el número de la venida de Cristo, son 490 días.

Y hay otro número más en esta cuenta de 6.370 días, el número 13. Este número es muy importante, porque representa la apostasía y la rebelión. Muchos libros de referencia bíblica reconocen esto. Y además, este es un número que está proféticamente relacionado con Satanás, que es la imagen viva de la rebelión y de la apostasía.

Todas estas fechas y números tienen un gran significado para la Iglesia de Dios, porque la Iglesia entiende que cuando Cristo regrese él va a encadenar a Satanás por 1.000 años. Satanás y los demonios no podrán estar entre los seres humanos durante el Milenio, y tampoco durante los últimos 100 años, cuando “el resto” de los seres humanos serán resucitados a una segunda vida física.

Y esto no sólo revela que el resultado de esto, el número 6.370, tiene un gran significado en lo que se refiere a la venida de Cristo (representado por el número 70), pero también revela que el gobierno de Satanás (representado por el número 13) sobre esta tierra llegará al fin y que Cristo empezará a gobernar en su lugar, completando (7) el plan de Dios al establecer Su Reino para gobernar en la tierra. (7 x 70 x 13 = 6.370)

Y además, el número 13 tiene un increíble significado en todo lo que ha sucedido en la Iglesia con la profetizada rebelión del hombre de pecado, el hijo de perdición, y la Apostasía. De hecho, el gran significado de todo este período de tiempo, desde la Apostasía hasta la primera fecha para la venida de Cristo, resultó ser algo increíblemente inspirador para la Iglesia de Dios.

Estos números resultan cada vez más sorprendentes y reveladores cuanto más les entendemos Esto va tan más allá de cualquier posibilidad de una coincidencia o casualidad, que es algo que desafía la imaginación de cualquier persona. La probabilidad matemática de que estos números coincidan con las fechas asociadas a ellos aumenta exponencialmente cuanto más se suma. El hecho de que los números aquí usados cuando multiplicados dan como resultado esos totales es algo de por sí sorprendente; pero el hecho de que todos ellos también contengan el “significado exacto” hace con que todo esto parezca increíblemente improbable y es una poderosa evidencia de quién es el arquitecto por detrás de todo esto.



El segundo uso del número 70

Este período de 6.370 días lleva la indiscutible e innegable huella de Dios. Pero Dios no se limitó simplemente a usar la Profecía de las 70 semanas para revelar sobre la venida de Cristo. Dios también mostró la importancia de los ciclos de 1.260 días, que son períodos proféticos del tiempo del fin. He mencionado antes que este período de 1.260 días se describe de diferentes maneras, pero siempre es usado en el contexto de específicos períodos proféticos del fin del tiempo, que duran 1.260 días.

Para entender todo esto, es necesario explicar primero el uso de dos números que representan los seres humanos. Estos son los números 5 y 6. Y cada uno de ellos contiene un significado único y especial en lo que se refiere a los seres humanos.

Al igual que el número 7 en el plan de Dios simboliza lo que está “completo”, el número 6 simboliza lo que está “incompleto”. Y, en el caso de los seres humanos, eso representa el hecho de que nuestra creación está “incompleta”. Cuando Dios creó nuevamente la vida física en la tierra, durante el período que solemos llamar de los siete días de la creación, Dios creó al ser humano en el sexto día. Entonces Dios descansó en el séptimo día y lo estableció el Sabbat semanal, un día que los seres humanos deben observar para siempre como el día especial de adoración.

El ser humano fue creado en el sexto día, pero su creación está incompleta, porque fue creado como un ser físico sin el espíritu santo de Dios. Es necesario que el espíritu santo de Dios habite en el ser humano para que su creación pueda ser concluida y así el ser humano tenga la posibilidad de nacer en ELOHIM, en la Familia de Dios.

El número 6 revela el hecho de que la creación del ser humano está incompleta Y durante 6.000 años Dios ha permitido a los seres humanos gobernar a sí mismos y elegir cómo quieren vivir. Y lo que ha quedado demostrado durante esos 6.000 años es que los seres humanos no son capaces de gobernar a sí mismos con éxito. Todos los tipos de gobierno que los seres humanos han inventado han fracasados. Los “caminos” el ser humano solo han producido una gran confusión, mucho sufrimiento, injusticia, guerras y mucha perversión en su vida. Esta confusión, creada por los seres humanos, ahora permea todas las facetas de su vida y se puede ver en el fracaso en los gobiernos, de las religiones, de la económica, de la sociedad y de la vida familiar. Y ahora, con la tecnología moderna, el ser humano es capaz de destruirse totalmente si Dios no interviene para pararle los pies. La creación del ser humano está incompleta y el ser humano necesita a Dios y a Sus caminos para sobrevivir.

El número 5 también tiene que ver con el ser humano. Pero este número revela otra cosa sobre el ser humano y su relación con Dios. Este número revela la diferencia entre los “caminos” del ser humano y los “caminos” de Dios. Los caminos del ser humano son opuestos a los caminos de Dios. Los caminos del ser humano revelan la naturaleza egoísta que existe en él. Y esa naturaleza egoísta es motivada por la concupiscencia de los ojos, la concupiscencia de la carne y la soberbia de la vida (como está escrito en 1 Juan 2:16). Mientras que los caminos de Dios revelan Su amor desinteresado hacia los demás, muestran la misericordia, el perdón, la bondad, la paciencia; un amor que es genuino, que siempre se sacrifica, que siempre “da” a los demás.

En el segundo uso del número 70, como he dicho anteriormente es usado para proclamar la segunda venida de Jesús Cristo, Dios también reveló la importancia de los ciclos de 1.260 días, que son períodos proféticos del tiempo del fin, el número 5 también es usado en lo que se refiere a esos ciclos de 1.260 días.

El número 5 tiene un importante significado aquí porque revela los “caminos del ser humano” que han traído el juicio de Dios sobre la tierra porque el ser humano no ha dado oídos a Dios y ahora está al borde de la auto aniquilación. Aunque el número 5 revela los caminos del ser humano, ese número también revela los “caminos” que Dios ha usado para trabajar con los seres humanos desde el principio, mostrando gran paciencia, misericordia y amor hacia ellos.

También he dicho antes que si Cristo hubiese regresado en el año 2012 la devastación hubiera sido mucho más grande y el número de muertos mucho más alto. En esa primera fecha para el regreso de Cristo los seres humanos ya habían sido juzgados. Pero entonces la sentencia hubiera sido ejecutada de manera mucho más severa que ahora que la fecha es en el 2019. Pero Dios ha mostrado Su gran misericordia y amor al postergar Su juicio por siete años, a partir del año 2012, para que así millones de personas puedan ser salvas.

Este período de 6.370 días está dividido en 5 ciclos de 1.260 días (de los cuales quedan 70 días, que representa la venida de Cristo). Dios reveló que hay dos períodos proféticos más en el tiempo del fin, cada uno de 1.260 días, que son muy importantes y específicos. El primero de ellos va de la Apostasía (17 de diciembre de 1994) al Día de Pentecostés del año 1998 (30 de mayo de 1998).

El segundo período profético del tiempo del fin que Dios reveló, que también es un ciclo de 1.260 días y que tiene un gran significado, es el período de tiempo que nosotros antes creíamos ser el último ciclo antes de la venida de Cristo. Éste ciclo comenzó cuando las Siete Trompetas del Séptimo Sello fueron tocadas (el 14 de diciembre de 2008). Y 1.260 días más tarde llegábamos al 27 de mayo de 2012 (el Día de Pentecostés).

Dios todavía no ha revelado la importancia o el significado de los otros tres ciclos de 1.260 días, entre el primer y el quinto ciclo. Él tampoco ha revelado si hay de veras algún otro importante significado en esos ciclos de tiempo, aparte del hecho de que ellos añaden un gran significado al total. 5 ciclos de 1.260 días son 6.300 días. Esto significa que faltan 70 días para llegar a un total de 6.370 días. Esto tampoco es una casualidad, pero es algo que ha sido cuidadosamente planeado. Esto simboliza el propósito de Dios, que los seres humanos habían sido juzgados y que Cristo podría volver en el Día de Pentecostés de 2012, si el tiempo que quedaba fuera acortado. Pero ha quedado claro que el deseo de Dios es que Cristo regrese en el Día de Pentecostés de 2019.



PRIMERA CUENTA hasta 2012:

Con Dos Señales Proféticas de la Venida de Cristo


1ª Señal: 7 x 70 x 13 = 6.370

De la Apostasía al día de Pentecostés de 2012

  • del 17 de diciembre de 1994 al 27 de mayo de 2012
  • número total de días proféticos = 6.370

2ª Señal: 5 x 1.260 + 70 = 6.370

1er período profético de 1.260 días

  • del 17 de diciembre de 1994 al 30 de mayo de 1998

2º, 3er y 4º períodos proféticos de 1.260 días + 70 días

  • del 31 de mayo de 1998 al 13 de diciembre de 2008

5º período profético de 1.260 días

  • del 14 de diciembre de 2008 al 27 de mayo de 2012


NÚMEROS:

Su significado Profético

5 = el ser humano

7 = perfección, algo que está completo

13 = rebelión y apostasía/Satanás

70 = la venida de Cristo

280 = el juicio de Dios

1.260 días = un período profético que caracteriza el fin de los tiempos



Después de 2012

La Iglesia siguió adelante después de lo que pasó en 2012, y Dios comenzó a revelar que a la cuenta atrás para la venida de Cristo habían sido añadidos exactamente 7 años, del Día de Pentecostés de 2012 al Día de Pentecostés de 2019. Dios reveló que Su propósito al hacer esto fue impulsar aún más la transformación de aquellos que eran parte de Su Iglesia, y así capacitarlos para hacer una obra aún más importante en los años que quedaban del tiempo del fin.

El hecho de que Cristo va a regresar en 2019 dio a la Iglesia un nuevo enfoque. Dios ahora podía trabajar para aumentar las posibilidades de que los miembros de la Iglesia que se han dispersado después de la Apostasía sean salvos y puedan seguir viviendo en el Milenio. Este aplazamiento también abrió camino a la realización de una obra mucho más importante y más compleja, mediante la cual se dará a cientos de millones de personas la posibilidad de ser salvas y de seguir viviendo en el Milenio.

Con este período de tiempo adicional otro importante número de días, que contienen un significado aún más importante, fue revelado. Se puede decir que esto acrecienta un significado más profundo a la venida de Cristo. Este cambio, del 2012 al 2019, añade otros 2.570 días a la cuenta atrás para la venida de Cristo. Esto es algo increíblemente importante, porque ahora otros dos específicos períodos proféticos del tiempo del fin, de 1.260 días cada uno, fueron añadidos al total.

En este período de tiempo adicional hasta la venida de Cristo, el primero de estos dos nuevos ciclos va del 27 de mayo de 2012 al 7 de noviembre de 2015. Dios había revelado antes que este primer ciclo adicional de 1.260 días corresponde a los 42 meses mencionados en Apocalipsis 11, durante los cuales “la medición del templo” de Dios tendría lugar, para preparar a la Iglesia de Dios para la obra que conduce a la venida de Cristo.

El segundo ciclo adicional de 1.260 días va del 8 de noviembre de 2015 al 20 de abril de 2019. Este ciclo termina en el Sabbat semanal, durante la primera temporada de Días Sagrados del año, la Fiesta de los Panes sin Levadura. Ahora sabemos que será durante ese período de tiempo que los dos testigos de Dios van a cumplir, físicamente, su testimonio al mundo.

En Apocalipsis 11:3-6 Dios revela que Él enviará a Sus dos testigos del tiempo del fin para profetizar con mucho poder durante 1.260 días. Y gran parte de ese testimonio, y el poder del que va acompañado, está contenido en lo que está escrito en las páginas del presente libro. Cuando ese período de tiempo esté llegando al fin Dios dará a Sus dos testigos poder para cerrar los cielos para que deje de llover en cualquier lugar y durante todo el tiempo que ellos así lo digan. Ellos van a herir la tierra con plagas tan a menudo como deseen. Gran parte de lo que se cumplirá durante este período de tiempo está relacionado con los Truenos de Apocalipsis, que se cumplirán de manera más contundente a través de las cosas que los testigos anuncian.

Con estos siete años dos ciclos de 1.260 días fueron añadidos a la cuenta total para la venida de Cristo. Los cinco ciclos de 1.260 días antes del Día de Pentecostés de 2012 sumados a estos dos ciclos que fueron añadidos, hacen 7 ciclos completos de 1.260 días. Y aquí vemos una vez más la gran importancia del número 7, que simboliza la perfección del plan de Dios, que es completo. La semana se completa con el 7º día, el Sabbat. Los Días Sagrados anuales son 7, y ellos representan el completo y perfecto plan de Dios para la humanidad. Dios ha concedido a los hombres 7 ciclos de 1.000 años (7.000 años) para vivir la primera vida que Él les ha dado.

Pero en medio a todo esto hay otro período de tiempo que también necesita ser explicado. Con estos dos ciclos de 1.260 días, que fueron añadidos después del Día de Pentecostés de 2012, se suman 2.520 días a la cuenta atrás para la venida de Cristo. Pero del 27 de mayo de 2012 (incluido ese día) al Día de Pentecostés de 2019, el 9 de junio, hay un total de 2.570 días. Esto significa que quedan 50 días después de estos dos últimos períodos proféticos.

Ya he hablado antes de ese período de 50 días, que es cuando Dios comenzará a derramar las Siete Últimas Plagas. Y así cuando Cristo regrese el mundo habrá sido humillado y estará listo para dar oídos a él. Y como he dicho antes, el 21 de abril de 2019 es el día en que la manifestación de su regreso podrá ser vista en los cielos desde la tierra. Parece ser que esta manifestación será en el en mismo día en que la Gavilla Mecida era ofrecida delante de Dios, durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. (Véase Levítico 23). La manifestación de la venida de Cristo será en la mañana del 1er día de la semana, después del Pesaj de ese año.

La ofrenda de la Gavilla Mecida representa el momento en que Jesús Cristo sería aceptado por Dios como el primero de los primeros frutos de la gran cosecha de Dios. El primero de los que serían cosechados por Dios del mundo para estar en Su Familia, en ELOHIM. Jesús Cristo murió y fue enterrado justo antes de la puesta del sol en el cuarto día de la semana (el miércoles), en el día del Pesaj del año 31 d.C. Después de la puesta del sol de ese día comenzaba la Fiesta de los Panes sin Levadura. Y al fin del 7º día (el Sabbat semanal), justo antes de la puesta del sol, Jesús Cristo fue resucitado de entre los muertos, después de haber estado en la tumba por exactamente tres noches y tres días.

Cristo fue resucitado justo antes de la puesta del sol de ese Sabbat semanal. Y cuando el sol se puso en ese día empezó el 1er día de la semana (el domingo). Y no fue hasta el domingo por la mañana, que era cuando los sacerdotes ofrecerían la Gavilla Mecida, que Cristo ascendió a Dios. Cuando Cristo fue recibido por Dios Padre la ofrenda de la Gavilla Mecida se cumplió espiritualmente. Y más tarde, en ese mismo día, después de haber ascendido y haber sido recibido por Dios, él volvió para estar con sus discípulos y con otras personas durante los siguientes 40 días.

La ofrenda de la Gavilla Mecida no representa solamente el comienzo de la cosecha espiritual de Dios, de la cual Jesús Cristo es el primero de los primeros frutos. Pero ese día también es el comienzo de una cuenta específica, que como Dios ordena Su pueblo debe contar para saber cuándo celebrar el día sagrado de Pentecostés. El Día de Pentecostés era el día en que los dos panes para la ofrenda mecida eran ofrecidos a Dios. Y esos panes representan a los primeros frutos (los 144.000) que serán ofrecidos delante de Dios para ser aceptados por Él. Al igual que la Gavilla Mecida que era ofrecida delante de Dios representa a Jesús Cristo, que fue aceptado por Dios.

Pablo dice que Jesús Cristo fue el primero de los primeros frutos de Dios a ser resucitado. En 1 Corintios Pablo nos da una descripción del orden según el cual todos los primeros frutos de Dios serán resucitados. Todos los que serán resucitados en la primera resurrección para estar en la Familia de Dios, en ELOHIM. Cristo fue el primero en ser resucitado; y los demás serán resucitados más tarde, cuando él regrese.

“Pero cada uno en su debido orden: Cristo [de] los primeros frutos; después, cuando él venga, los que le pertenecen [los 144.000] (1 Corintios 15:23).

Aquí nos es dicho claramente que Cristo fue resucitado primero, y que el resto de los primeros frutos serán resucitados cuando él venga.

En el comienzo del capítulo 14 del libro de Apocalipsis los 144.000, que serán resucitados cuando Cristo venga, son descritos de la siguiente manera: “Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que él vaya. Ellos fueron rescatados para Dios y para el Cordero como los primeros frutos de entre los hombres [durante 6.000 años](Apocalipsis 14:4).

El Día de Pentecostés es el Día Sagrado anual que representa a los primeros frutos de Dios, los 144.000, que serán resucitados a la vida espiritual en la primera resurrección, cuando Cristo regrese. Y ellos regresarán con él al Monte de los Olivos en ese día, el Día de Pentecostés de 2019.

A los primeros cinco ciclos de 1.260 días antes del Día de Pentecostés de 2012 fueron añadidos 70 días, que simbolizan la venida de Cristo. Y hay dos períodos más que fueron acrecentados después de eso. Y así tenemos siete períodos completos de 1.260 días desde la Apostasía. Y a los dos nuevos períodos después de 2012 fueron añadidos 50 días, que simbolizan la venida de los primeros frutos (los 144.000) juntamente con Cristo. Todo esto tiene un gran significado para la venida de Cristo, que vendrá para reinar en el Reino de Dios durante los próximos 1.100 años.

Pero esto tiene aún más significado, porque Dios nos ordena contar 50 para saber cuándo observar el Día de Pentecostés. La palabra pentecostés significa “contar 50”. Y estos últimos 50 días vinculan, de una manera increíble, el gran significado del hecho de que Jesús Cristo, el primero de los primeros frutos y el resto de las primicias, los 144.000, vengan a esta tierra en el último de estos 50 días, en el Día de Pentecostés de 2019.



SEGUNDA CUENTA hasta 2019:

Del Día de Pentecostés de 2012 al Día de Pentecostés de 2019 (2.570 días)

  • del 27 de mayo de 2012 al 9 de junio de 2019

6º período profético de 1.260 días

  • del 27 de mayo de 2012 al 7 de noviembre de 2015

7º período profético de 1.260 días

  • del 8 de noviembre de 2015 al 20 de abril de 2019

Últimos 50 días antes de la venida de Cristo

  • 50 es el número de días que hay del día en que la Gavilla mecida era ofrecida al Día de Pentecostés
  • del 21 de abril de 2019 al 9 de junio de 2019


Dos Importantes Señales

La cuenta atrás para la venida de Cristo, que empieza con la Apostasía y termina en el año 2019, abarca un período de casi veinticuatro años y medio. En la primera parte de este capítulo he hablado de algunos números que tienen un importante significado profético en toda esa cuenta atrás. Pero además de revelarnos esta precisa y ordenada cuenta, Dios también dio a Su Iglesia dos importantes señales más que marcan la venida de Cristo: una al principio y otra al final de esta cuenta atrás. La primera señal fue la Apostasía, que fue el comienzo de la cuenta atrás para el regreso de Cristo.

Los acontecimientos que tienen que ver con la Apostasía abarcan muchos años y han sido en su mayoría el resultado de los primeros Cuatro Sellos del Apocalipsis, que son también conocidos como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Estos acontecimientos no tenían nada que ver con el mundo, como muchos suponían, pero tenían que ver con la Iglesia de Dios y con una rebelión que había sido profetizada para el tiempo del fin. La Apostasía, que significa alejamiento de la verdad de Dios, que Él mismo había dado a Su Iglesia, es representada por estos cuatro jinetes.

La segunda y última señal que Dios dio a Su Iglesia fue la revelación de quienes son los dos testigos de Dios para el tiempo del fin y la obra que ellos tienen que realizar, que conducirá al final de la cuenta atrás para el regreso de Cristo. Los dos testigos estarían en la Iglesia de Dios y su obra sería una señal del cumplimiento del tiempo del fin.

Aunque desde hace décadas la Iglesia entendía que la obra de los dos testigos, que conduce a la venida de Cristo, tendría una duración de 1.260 días, la Iglesia no sabía que esta obra en realidad abarcaría tres de estos períodos proféticos de 1.260 días del tiempo del fin, y no solamente uno.

La obra de los dos testigos es el cumplimiento de lo que está escrito sobre ellos en el libro de Apocalipsis. Y fue solamente cuando yo estaba escribiendo este último capítulo que Dios reveló que este libro es en realidad el enfoque y el principal medio a través del cual uno de estos versículos está siendo cumplido.

Después de escribir cada capítulo de este libro yo solía enviarlo a la Iglesia para correcciones gramaticales y ortográficas. Y así, si algo de lo que yo había escrito no estaba del todo claro para los que lo estaban corrigiendo, yo podía escribirlo nuevamente, de manera más clara. Y todavía hay algunas cosas que no se podrán ver más claramente hasta más tarde, porque son cosas que son de naturaleza profética y que no pueden ser entendidas de golpe. Mientras estaba escribiendo este último capítulo, yo envié la primera parte, donde menciono las diversas combinaciones numéricas que Dios había revelado en la completa cuenta atrás para la venida de Cristo, para ser corregida. Y había un último fragmento que yo sabía que necesitaba reescribir – el presente fragmento. Pero yo no estaba seguro sobre qué todavía necesitaba ser abordado para completar este libro.

Y sólo después de unas tres semanas he empezado a escribir este último fragmento que se titula Dos importantes señales. Mi esposa, que es el otro testigo del tiempo del fin, también estaba leyendo lo que yo enviaba y me daba su opinión al respeto. Después de leer el libro hasta este punto, ella me dijo que yo tenía que leer un determinado versículo en Apocalipsis, porque ella creía que este libro estaba cumpliendo dicho versículo. Y al leer ese versículo se hizo evidente para mí que, efectivamente, se trataba de lo que yo acababa de escribir y que el presente libro sería el principal medio a través del cual ese versículo se cumpliría .

En el resto de este libro voy a hablar de los acontecimientos que Dios ha estado cumpliendo, y que seguirá cumpliendo, a través de Sus dos testigos. Saber y entender quienes son los dos testigos va a ayudar a las personas a comprender mejor los acontecimientos que tendrán lugar hasta la venida de Cristo.

En la primera parte de este capítulo he hablado de las combinaciones numéricas de esta cuenta atrás y del profundo significado que hay en la forma en que Dios dispuso estas diferentes combinaciones numéricas que conducen a la venida de Su Hijo. Estas combinaciones numéricas revelan que todo esto es según un plan que Dios tiene y que sólo Dios puede cumplir tal plan. En esta última parte voy a hablar del cumplimiento profético y de la obra que Dios hará por medio de Sus dos testigos, que será concluida en la última fase de esta cuenta atrás para el regreso de Cristo.

Hay dos capítulos en el libro de Apocalipsis que describen la obra que Dios va a hacer través de Sus dos testigos, sobre la que Juan escribió hace casi 2.000 años. Voy a explicar como estos capítulos se aplican a los acontecimientos que ya han tenido lugar y a los acontecimientos que están a punto de comenzar a tener lugar, concluyendo el fin de los tiempos. Los acontecimientos que aún serán cumplidos a través de los dos testigos son asombrosos, y van a tener lugar durante el mismo período de tiempo que otros acontecimientos catastróficos y que la Tercera Guerra Mundial.



Los Siete Truenos

La narración empieza en Apocalipsis 10, donde Juan escribió algo único sobre los Siete Truenos. Y aunque él pudo oír estos truenos, le fue dicho que él no podía escribir de qué se trataban. Y la razón para esto es porque ellos no debían ser revelados hasta el tiempo del fin, porque el propósito de Dios era revelar los truenos a través de uno de Sus testigos del tiempo del fin, que es el homólogo de Juan. Juan y este testigo han sido las únicas dos personas en toda la historia de la Iglesia a quien Dios, de una forma única, les ungió como apóstol y profeta a la vez.

Dicha narración sobre los dos testigos de Dios comienza con Juan viendo a un ángel que descendía del cielo, proclamando en voz alta los Siete Truenos.

“En su mano [el ángel] tenía un librito abierto, y se quedó con el pie derecho sobre el mar y con el izquierdo sobre la tierra; en ese momento lanzó un grito tan fuerte como el rugido de un león, y se oyó la estruendosa voz de siete truenos. Después de que hablaron los siete truenos, me dispuse a escribir, [lo que ellos habían hablado] pero desde el cielo oí una voz que me decía: «No reveles lo que han dicho los siete truenos. No lo escribas»” (Apocalipsis 10:2-4).

Lo que Juan describe aquí como un pequeño libro es algo un tanto vago, debido a la forma en esto ha sido traducido a los diferentes idiomas de hoy. Juan dice que ese ángel tenía un pequeño libro, y esto generalmente evoca la imagen de un cuaderno, de un librito. Pero no se trata de un libro, en absoluto. Lo que Juan vio era más bien un pequeño rollo de pergamino. Más tarde le fue dicho que comiera ese pequeño rollo de pergamino. En ese pequeño libro estaban escritas las palabras que habían sido pronunciadas por el ángel, los Siete Truenos.

“La voz que oí del cielo volvió a hablarme, y me dijo: «Ve y toma el librito [el rollo de pergamino] abierto que tiene en la mano el ángel que está de pie sobre el mar y la tierra.» Yo me dirigí al ángel y le pedí que me diera el librito. Y él me dijo: «Aquí lo tienes. Cómetelo. Te amargará el estómago, pero en tus labios será dulce como la miel.» Yo tomé el librito de la mano del ángel, y me lo comí. En mis labios era dulce como la miel, pero una vez que lo comí, me amargó el estómago” (Apocalipsis 10:8-10).

Juan describió como este pequeño rollo de pergamino que él comió le afectó físicamente. Pero esto simplemente representaba algo que más tarde fue cumplido en un plano espiritual por el homólogo de Juan en el tiempo del fin.

Cuando yo escribí el libro de 2008 - El Último Testimonio de Dios, me fue dada la responsabilidad de revelar esos Siete Truenos. Y la experiencia de haber recibido la responsabilidad de cumplir esto fue inspiradora y emocionante. Especialmente porque entonces entendí que estas cosas iban a ayudar a llevar a un gran número de personas al arrepentimiento, para que ellas pudiesen tener la oportunidad de vivir en el Milenio. Esto sin duda puede ser comparado a algo tan dulce como la miel.

Pero después que esas cosas fueron escritas y publicadas, el desprecio, la burla, el odio y los insultos que yo he recibido de casi todos los que lo han leído resultó muy amargo. Y aunque yo sé que tal respuesta es algo normal por parte del ser humano a lo que Dios ha revelado a través de Sus profetas a lo largo del tiempo, otra cosa muy diferente es ser el objeto de tanto odio y maldad por parte de los demás. Esto es amargo.

Y durante todo el 5º período profético de 1.260 días, todo ese odio, esos insultos y esas burlas – el amargo en el estómago – pudieron ser sentidos. Ese libro fue publicado con un tiraje que Dios consideró suficiente para dar un testimonio en este tiempo del fin de la respuesta habitual del ser humano a Él. Y esto se puso de manifiesto por la reacción de las personas a aquel a quien Dios había encargado la tarea de escribir el libro, a aquel a quien Él había enviado al mundo. Ese libro fue recibido a algunos millones de personas en más de 170 países y fue traducido a siete idiomas diferentes. En ese libro yo no hablo solamente sobre los Siete Truenos, pero también sobre las Siete Trompetas, las Siete Últimas Plagas, y los acontecimientos catastróficos a los que ellas conducen.

Algunos de los que leyeron ese libro se preguntaron si esas cosas realmente podrían llegar a pasar, pero no lo creyeron. Y en el 2012 la amargura de las personas creció, y ellas respondieron con más rencor, burla y menosprecio a lo que yo había escrito. Y todos estos acontecimientos todavía tendrán lugar, sólo que siete años más tarde. Y ahora, debido a algunos cambios, Dios está ofreciendo Su misericordia a los seres humanos, si ellos le dan oídos.



SIETE TRUENOS:

  • El Pequeño Rollo de Pergamino
  • Lo que fue abordado en el libro 2008 – El Último Testimonio de Dios
  • Los Truenos aumentan en frecuencia e intensidad, y se repiten
  • Los Siete Truenos:
    1. El terror de guerra
    2. Los terremotos: cada vez más poderosos y destructivos
    3. El clima: extremas sequías, inundaciones, vientos y extremas temperaturas
    4. Sobresaltos en la economía a nivel mundial
    5. Muertes: plagas y muerte de personas famosas
    6. La revelación de los testigos de Dios del tiempo del fin
    7. La revelación acelerada de la persona de Dios al ser humano


La Medición del Templo

Después de contar sobre los Siete Truenos Juan empieza a hablar sobre determinados acontecimientos que iban a tener lugar en los tres últimos períodos proféticos del tiempo del fin. El 6º período de tiempo, que tenía que ver con la Iglesia de Dios, duró del Día de Pentecostés del 2012 hasta el 7 de noviembre del 2015.

“Entonces me fue dada una caña, semejante a una vara de medir, y se me dijo: «Levántate y mide el templo [la Iglesia] de Dios y el altar, y a los que en él adoran»” (Apocalipsis 11:1).

Este período de tiempo fue un período de preparación para la Iglesia de Dios, que ha sido preparada para la venida de Cristo. En este período tuvo lugar una limpieza definitiva de la casa de Dios (Iglesia de Dios). Y también fue un tiempo de fortalecimiento, de enseñanza y de formación del pueblo de Dios, para que ellos pudiesen mantenerse firmes durante toda la tribulación del tiempo del fin, y pudiesen estar totalmente preparados para la venida del Cabeza de la Iglesia – Jesús Cristo. La Iglesia de Dios habrá sido purifica, estará espiritualmente fuerte, se mantendrá fiel y estará lista para encontrarse con Cristo cuando él regrese.

Esta purificación final implica que la Iglesia debe alcanzar la estatura que Dios tiene en Sus planes para Su pueblo, alcanzar el nivel en que ellos deben estar en el momento que Su Hijo regrese. Pero esto también implica que los que no se estaban sometiendo a Dios y los que no estaban siendo fieles a Su llamado serían expulsados de la Iglesia.

“Pero no midas el patio que está fuera del templo; déjalo sin medir, porque ha sido entregado a los gentiles. Y ellos van a pisotear la ciudad santa [la Iglesia – la Jerusalén espiritual] durante cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:2).

Los que estaban “fuera del templo” son los que aparentaban ser parte de la comunión de la Iglesia, pero que no se estaban sometiendo al llamado que habían recibido. Ellos no estaban siendo fieles a las verdades de Dios – a Dios. Dios no estaba trabajando con estas personas durante este período de tiempo, y tampoco las estaba llevando a la estatura de la plenitud que Él requiere de Su pueblo. Y por eso ellos no debían ser medidos como parte del templo.

Aquí dice que estas personas no debían ser medidas junto con el templo porque ellas estaban en el patio del templo. En otras palabras, ellas aparentaban ser parte de la Iglesia, pero no adoraban a Dios verdaderamente, en el templo. El hecho de que se quedaban en el patio significa que ellas no eran parte de la Iglesia y que vivían una mentira ante Dios y ante los que de veras son parte de la Iglesia. Por la instrucción era para mantenerlas separadas del templo, y no medirlas junto con los demás. Y esto iba a revelar donde estas personas estaban realmente, que ellas estaban en el patio, en los alrededores de la Iglesia, pero no en el templo, ellas no eran parte de la Iglesia. Y al estar solamente en el patio estas personas eran en realidad con los gentiles (un término usado para los no creyentes). Estas personas fueron rechazadas por Dios y fueron echadas del templo, de una forma o de otra, porque no han sido medidas como parte de la Iglesia de Dios.

Y esto fue precisamente lo que sucedió durante este período de tiempo. Y en el momento en que estoy escribiendo esto sólo queda un par de meses en este período de la medición del templo. Cuando esto se haya completado, entonces el mundo entrará en el 7º período de 1.260 días del tiempo del fin, el último antes de la venida de Cristo. Dios ha estado expulsando de la Iglesia a los miembros infieles. Y de ese grupo forman parte unos cuantos miembros del ministerio, incluyendo a un evangelista.

En este período la Iglesia no ha sido solamente limpiada a fondo, pero los que han permanecido fieles han pasado por un proceso de medición a través del cual ellos han sido mejor entrenados y más fortalecidos, para así estar mejor preparados para la venida de Cristo. Durante este período de tiempo los miembros de la Iglesia de Dios se han acercado más espiritualmente los unos a los otros y también a Dios que en cualquier otro momento en los últimos 100 años de la historia de la Iglesia de Dios. Antes que el presente libro sea publicado la Iglesia estará totalmente preparada para la venida de su Sumo Sacerdote, su sacrificio del Pesaj, y su hermano mayor – Jesús Cristo.



42 Meses

Hay otro cumplimiento profético que tuvo lugar durante este 6º período profético del tiempo del fin, y que también es mencionado en estos versículos. Esto tiene que ver principalmente con lo que sucedería a dos testigos de Dios del tiempo del fin, dentro de este período de tiempo. Y también con lo que pasaría a la Iglesia como resultado de esto.

En el último versículo que cité sobre este período, a Juan le fue dada la instrucción de no medir a los que estaban en el patio, los que estaban fuera del templo (los falsos adoradores), pero que los entregara a los gentiles (a los no creyentes). Y la última parte del versículo habla de lo que muchos de estos gentiles iban a hacer durante este período de tiempo. Esto tiene que ser entendido en el contexto de que los que no fueron medidos como parte del templo, porque fueron expulsados de la Iglesia, ahora son contados como gentiles. Y esto es lo que es dicho sobre estos gentiles: “Y ellos van a pisotear la ciudad santa [la Iglesia – la Jerusalén espiritual] durante cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:2).

Y durante este tiempo los gentiles, especialmente aquellos que no fueron medidos como parte de la Iglesia, han pisoteado y atacado a la Iglesia de Dios; sobre todo sus líderes. También durante este periodo de tiempo Satanás y los demonios han estado haciendo todo lo que podían, esforzándose al máximo, para atacar al pueblo de Dios. Y ellos han hecho esto en gran medida influyendo negativamente a los que en este versículo son referidos como los gentiles.

Y aunque para estos gentiles la Iglesia parecía estar más débil que nunca, la realidad es que durante este período de tiempo Dios ha estado fortaleciendo a la Iglesia como nunca antes en toda su historia, porque las personas han sido fortalecidas espiritualmente, han recibido el entrenamiento y la preparación final para la venida de Cristo. Y esos ataques contribuyeron para optimizar este proceso de fortalecimiento.

A los ojos de los gentiles aquí referidos, la Iglesia parecía estar más débil que nunca cuando un juez condenó al apóstol y profeta de Dios del tiempo del fin a cumplir una sentencia de 42 meses en una prisión federal por supuesta evasión de impuestos. Y aunque el veredicto del jurado era de culpable, esto no cambió en nada la verdad sobre los servidores de Dios y la Iglesia de Dios. Muchos acontecimientos relativos a este juicio, la condena, el arresto domiciliario y el encarcelamiento tuvieron lugar en este 6º período de tiempo. Estos acontecimientos han tenido lugar, completamente o en parte, durante este período profético de 42 meses (1.260 días). Y no debe escapar a la atención que la sentencia proferida en contra del profeta de Dios fue de 42 meses. Y aunque esa sentencia no fue cumplida totalmente durante este 6º período profético, todos los acontecimientos relativos al juicio, a la sentencia y la mayor parte del tiempo que él estuvo encarcelado se cumplieron durante estos 42 meses proféticos.

Y como ya mencionado, los gentiles pisotearon la Iglesia de Dios durante todo ese tiempo, pero esto no debilitó a la Iglesia. Esto en realidad contribuyó para lograr justo lo contrario. Esto sirvió para fortalecer la determinación, la fe y la convicción espiritual del pueblo de Dios. Todo esto contribuyó para lograr el propósito de Dios de moldear y formar a una Iglesia más fuerte, y para preparar mejor a Sus dos testigos del tiempo del fin, para que ellos puedan hacer la obra que tienen por delante durante el 7º y último período de tiempo profético.



Los Dos Testigos

En el séptimo y último período profético de 1.260 días Dios dará a Sus dos testigos del tiempo del fin la más importante de las obras que, como fue profetizado, ellos van a cumplir. Durante el 5º y el 6º periodos proféticos, estos dos individuos han sido el objeto de las burlas, del odio, y del desprecio de muchos. Y durante cada uno de estos períodos proféticos ellos han cumplido con un tipo específico de testimonio. Pero el testimonio más importante que ellos darán será durante el último período de 1.260 días.

“Por mi parte, Yo [Dios Todo-Poderoso] encargaré a Mis dos testigos que, vestidos de cilicio, profeticen durante mil doscientos sesenta días” (Apocalipsis 11:3).

Vestirse de cilicio simboliza humildad delante de Dios. Este versículo describe cómo los dos testigos de Dios del tiempo del fin se visten con humildad mientras cumplen la misión que Dios les ha encargado. La humildad es lo opuesto al orgullo, y Dios ha preparado a estas dos personas para hacer la obra que Él les encargó de una manera que refleja la verdadera justicia, la misericordia, la fe viva y activa. Dios ha dado poder a estos dos con el propósito de humillar a otros, a los que están llenos de orgullo y se niegan a dar oídos a Dios.

Estos dos testigos usaran el poder que les fue dado contra otros como mejor les parezca, como ellos mismos determinen, con el propósito de quitarles su orgullo; como pasó con Egipto y con el faraón en los tiempos de Moisés .

Y aunque Dios ha dado un poder tan grande a estos dos, para que ellos lo usen como ellos quieran y cuando lo quieran, ellos no se ensoberbecerán por esto. En lugar de esto, la manera en que ellos usarán ese poder reflejará su humildad, porque ellos entienden perfectamente que esto viene de Dios para cumplir Su propósito, y que es por Su gran poder y de nadie más que estas cosas se cumplirán. Estos dos testigos entienden muy bien que todo lo que está ocurriendo, todo lo que Dios está haciendo, es para humillar a esta tierra, antes de que Su Hijo pueda venir como Rey de reyes.

Ellos se visten de cilicio, que es un símbolo de humildad, como resultado de lo que Dios ha hecho en sus vidas, moldeándoles y formándoles a través de todas las cosas por las que ellos han tenido que pasar en los siete años anteriores, durante el 5º y el 6º períodos proféticos de 1.260 días. Y fue durante esos dos períodos de tiempo, mientras ellos eran ridiculizados, burlados, odiados, y luego pisoteados, que ellos aprendieron a ser mucho más humildes en un plano espiritual.

Y debido a que estos dos líderes de la Iglesia de Dios pasaron por todo esto, la Iglesia también pasó por lo mismo, y también aprendió a ser más humilde espiritualmente, en su servicio a Dios. Porque los miembros de la Iglesia también han sido el blanco de los estos ataques. Todo lo que ocurrió durante esos dos períodos proféticos sirvió para fortalecer el pueblo de Dios de una manera muy poderosa. Esto sirvió para prepararlos mejor para la venida de Cristo.

En el versículo que acabo de citar está escrito que estos dos “profetizarán durante mil doscientos sesenta días”. Y gran parte de esta profecía se cumple a través de lo que está escrito en el presente libro y en el libro anterior. Este libro estará listo y disponible para el mundo a comienzos del 7º y último período profético de 1.260 días. Las profecías que están escritas en el presente libro y en el libro 2008 – El Último Testimonio de Dios, serán cumplidas tal como está escrito. Esta será la principal forma en que este versículo se cumplirá, porque será durante este último período profético que la mayoría de esas profecías se cumplirán.

Pero hay mucho más cosas que fueron escritas sobre lo que estos dos testigos van a hacer durante este último período profético del tiempo del fin.

“Estos dos testigos son los dos olivos y de los dos candelabros que permanecen [que han sido establecidos] delante del Señor de la tierra” (Apocalipsis 11:4).

Dios no ha revelado aún el significado completo de este versículo, pero sabemos que esto tiene una increíble importancia para Él. Este versículo dice que ellos son de los dos candeleros y los dos olivos que en el libro de Zacarías son referidos como los dos ungidos de Dios, a quienes Él dará Su gran poder para cumplir muchos de los acontecimientos proféticos que nos llevarán a la venida de Cristo. Dios reveló esta profecía a Zacarías algunos siglos antes del nacimiento de Cristo. Y la obra que estos dos van a hacer es de veras muy importante para Dios y para Su propósito para el tiempo del fin.

Los siguientes versículos describen lo que Dios ha determinado, o establecido, que ellos deben hacer delante de Él sobre la tierra.

“Si alguien quiere hacerles daño, ellos lanzan fuego por la boca y consumen a sus enemigos. Así habrá de morir cualquiera que intente hacerles daño” (Apocalipsis 11:5).

Dios revela que algunos odiarán tanto a estos dos testigos que van a tratar de hacerles daño, e incluso van a intentar matarlos. Pero Dios deja claro que estos dos no morirán hasta que Dios lo permita. El fuego aquí descrito, que sale de su boca, es un símbolo del poder que ellos tendrán para pronunciar un juicio consumidor sobre cualquiera que intente hacerles daño.

“Estos testigos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva mientras estén profetizando; y tienen poder para convertir las aguas en sangre y para azotar la tierra, cuantas veces quieran, con toda clase de plagas” (Apocalipsis 11:6).

Dios dará Su poder a los dos testigos para causar destrucción con las plagas que ellos determinen, según su propio criterio. Esto significa que ellos podrán decidir cuándo, dónde, de qué tipo, y cuánto tiempo plagas específicas serán lanzadas y también cuándo esas plagas deben repetirse. Algunas de esas plagas vendrán juntamente con algunos de los Siete Truenos.

Hay más cosas que fueron escritas sobre estos dos testigos del tiempo del fin, a los que Dios llama de Sus profetas. Si usted desea saber más sobre esto, usted lo puede leer en la Biblia, Apocalipsis 11, en los versículos que siguen a los que acabo de citar.



El Presente Libro Cumple una profecía

Como los libros anteriores, éste también será traducido a varios idiomas y publicado en varios países. En el comienzo de este capítulo he dicho que mi esposa me dijo que yo tenía que leer sobre una profecía que este libro cumple. Y cuando esté terminado, este libro cumplirá esta profecía.

Este libro será traducido y divulgado en más idiomas que los libros anteriores, para que llegue a millones de personas más, y así dar a muchas más personas la oportunidad de ser salvas.

Pero personas de muchas naciones, que hablan otros idiomas, no desean leer un libro como éste, y lo que está escrito aquí o lo perverso que está el mundo les trae sin cuidado. Dios sabe quiénes son esas personas. Y este libro no será puesto directamente a su disposición, aunque ellas han sido avisadas.

Cada uno de ustedes que ha leído este libro, que ha llegado a este punto, tendrá que enfrentarse a la realidad de que usted, y solamente usted, se encuentra ahora en una de las situaciones más importantes de su vida. Ahora sólo usted puede elegir cómo va a vivir de este momento en adelante. O usted sigue aferrándose a su antigua manera de vivir, a sus propios caminos, o abraza lo que Dios le ha dicho en este libro. Sea lo que sea que elija, usted no puede simplemente seguir viviendo como ha hecho hasta ahora. El mundo está pasando por grandes cambios, y de la actual población del mundo solamente unos pocos seguirán viviendo en la nueva era que Dios va a establecer, en el Milenio.

Dios está llevando a las personas a la encrucijada más grande de sus vidas, donde decisiones importantes tienen que ser tomadas sobre cómo cada persona seguirá viviendo el resto de su vida. O usted da oídos a Dios escucha de Dios y cambia su vida para estar de acuerdo con Él y con Sus caminos o rechaza lo que Él le está ofreciendo.

Usted, y sólo usted, puede tomar esa decisión para su vida. Esto es su responsabilidad y de nadie más.

Si las personas quieren seguir viviendo en la nueva era que Dios va a establecer, si quieren vivir según Su camino de vida, entonces ellas tienen que cambiar. Nadie puede seguir viviendo como ha vivido hasta ahora. Uno no puede seguir con sus falsas prácticas religiosas, o con sus practicas inmorales, pero tiene que rechazarlas.

El mundo tiene que pasar pelos catastróficos acontecimientos del tiempo del fin porque durante 6.000 años los seres humanos han estado continuamente desobedeciendo a Dios. Y ahora, debido a los avances de la tecnología, la humanidad está a punto de aniquilar totalmente a sí misma.

La desobediencia a los caminos de Dios sólo trae sufrimiento, dolor y todo lo que es malo en la vida. Dios va a poner fin a esto, porque Él pondrá fin al autogobierno del hombre, a su rebelión y a su manera de vivir egoísta y arrogante, que ha causado tanto sufrimiento y dolor durante miles de años.

Es a causa de los caminos egoístas y llenos de orgullo de los seres humanos que Dios ahora está interviniendo para poner fin a ese autogobierno y establecer Su gobierno, Su Reino, bajo la autoridad de Jesús Cristo, que reinará sobre todas las naciones de la tierra. Dios no solamente va a establecer Su gobierno para reinar sobre todas las naciones, pero Él también va a establecer Su única y verdadera Iglesia en toda la tierra. Ella será la única Iglesia, la única religión que Él va a permitir ser practicada y existir en la tierra. En el Milenio ya no existirá hinduismo, budismo, judaísmo, islamismo, cristianismo tradicional, o cualquier otra falsa religión. Existirá solamente la verdadera religión, que será impartida en la verdadera Iglesia de Dios.

Y da igual si a las personas esto les gusta o no, porque así serán las cosas. Aquellos a los que no les gusta esto estarán entre los que posiblemente morirán antes de que Jesús Cristo regrese. Y los que vuelvan a sus antiguas practicas en el Milenio, también morirán. Dios dice que ellos pronto perecerán también si ellos no aceptan rápidamente a lo que Dios va hacer, después de 6.000 miserables años en los que los gobiernos, las religiones y los caminos del hombre han causado tanto sufrimiento.

Más de la mitad de la población del mundo habrá perecido cuando el Milenio empiece, después que Jesús Cristo venga a esta tierra junto con 144.000. Y teniendo en cuenta lo terca, rebelde, egoísta y orgullosa que es la naturaleza humana, ese porcentaje probablemente será mucho mayor. Si es necesario, Dios puede reducir la población de la tierra a unos pocos millones de personas, o incluso a unos pocos millares o unos pocos cientos de personas antes del Milenio. Esto depende totalmente de las naciones, de los gobernantes y de las personas en este tiempo del fin.

La extensión de la destrucción y el número de muertos en todo el mundo depende de cómo las personas respondan a Dios, de si ellas van a empezar o no a dar oídos a Él. Ahí es dónde usted se encuentra en este mismo momento. Sólo usted puede decidir si va a abrazar o no a los caminos de Dios, que conducen a la generosidad y no al egoísmo, al amor, a dar en lugar de tomar, en lugar del odio, de los prejuicios y de la envidia. El camino de Dios, y solamente Su camino, puede generar en una persona la verdadera unidad, la preocupación por los demás, la amistad, la paz y el amor verdaderos hacia los demás seres humanos. Los caminos del hombre nunca han producido tales cosas, y tampoco pueden. Los caminos del hombre producen todo lo contrario a los caminos de Dios.

En este momento en su vida usted debe elegir si va a seguir los caminos de Dios o si va a seguir sus propios caminos. Esta no es una decisión que usted puede simplemente posponer. El momento para decidir esto es ahora. Y cada persona tiene que elegir si va a dar oídos a Dios o no. Como lo que Dios dijo al pueblo de Israel cuando Él los sacó del cautiverio en Egipto. Dios les mostró Su camino de vida, según el cual ellos deberían vivir, y les dijo: “Hoy pongo delante de ti la vida y la muerte”. Y entonces Dios reveló Su gran deseo para ellos, el mismo deseo que Él tiene para cada uno de ustedes, y les dijo: “¡Elige la vida!” Y Dios dejó esta elección en sus manos. Dios dejó en manos de cada individuo la elección entre la vida y la muerte.

Para los israelitas de entonces esto no significaba que ellos iban a morir inmediatamente. Sin embargo, ahora esto es diferente. Estamos viviendo en tiempos de muchas muertes y mucha destrucción en la tierra. Y sólo Dios puede intervenir para proteger y salvar a las personas de la destrucción y de la muerte, para que ellas puedan seguir viviendo en el Milenio.

Este libro cumple de veras una profecía, que revela el propósito, la razón porque fue escrito. Y también la razón para su título. El deseo de Dios es que las personas acepten las palabras de este libro y escuchen lo que Él les ha revelado, para que muchos más puedan tener la oportunidad de ser salvos y de seguir viviendo en el Milenio, que muy pronto será establecido.

Es por eso que Dios se dirige específicamente a algunas naciones y a sus líderes, porque los líderes tienen la responsabilidad y pueden influir más fácilmente a otros para que al menos escuchen lo que está escrito aquí, como hizo el rey de Nínive en los tiempos de Jonás. Dios me ha encargado escribir este libro para explicar por qué Él ha concedido siete años más al mundo, para que muchos más tengan la oportunidad de sobrevivir a esta última Guerra Mundial y a los acontecimientos catastróficos que ahora se están cumpliendo en el tierra.

Voy a terminar con un versículo profético, que habla de lo que este libro cumple. Esto fue dicho a Juan, pero no era su misión cumplir esto. Esto tenía que ser cumplido por el homólogo de Juan, el profeta, apóstol y testigo de Dios del tiempo del fin. Y el homólogo de Juan tenía que cumplir proféticamente lo que dice este versículo escribiendo el presente libro. Y aunque el libro que yo escribí antes de este, 2008 – El Último testimonio de Dios, también fue escrito para los pueblos y los líderes de la mayoría de las naciones del mundo, y traducido a varios idiomas, el propósito de Dios con el presente libro es enviar un poderoso mensaje a ellos nuevamente, una última vez.

“El ángel me dijo: Es necesario que profetices otra vez contra [sobre, a] muchos pueblos, naciones, lenguas y gobernantes.” (Apocalipsis 10:11).